NO-VIOLENCIA en Colombia - editoriales
 

 

             
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“el hambre no es liberal ni conservadora”

“el pueblo es superior a sus dirigentes"

“Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de
la vida humana, que es lo menos que puede pedir un
pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada,
debemos aprovechar la capacidad de trabajo del
pueblo para beneficio del progreso de Colombia”.

Jorge Eliecer Gaitán

 

Movilización 9 de abril, 2013 ¡A LA CARGA!

 

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No creo que odiando a los actores armados vamos a conseguir paz en el país , dijo Aida Alzate, una estudiante de 21 años, cuyo tío Norbey Alzate fue secuestrado desde hace tres años.

El país necesita paz, necesita diálogo y no necesita más polarización, ni más muertos , señaló. (Associated Press, 2008)

 

La movilización del 9 de abril, 2013, ó 9A

 

 

La movilización del 9 de abril es histórica porque es la primera movilización, y de magnitud, que es por la reconciliación y la unidad de todos los colombianos que anteriormente habían sido enemigos.

La presencia escasa de un par de banderas del M-19 que simbolizan el éxito de un acuerdo de paz que terminó para siempre el terrorismo del M-19 (aunque el término terrorismo no tuviera el significado actual en esa época), de una sola foto de Chávez que simboliza un pensamiento internacional de América Latina, a la cual pertenece Colombia, relacionado con el libertador Bolivar, quien fue parte muy importante de la historia de Colombia, de un par de banderas del Partido Comunista que ha sido el blanco enemigo de la extrema derecha, del repicar de campanas en toda Colombia como participación y apoyo decisivo de la Iglesia Católica, la presencia en formación de todas las Fuerzas Armadas de Colombia y la Policía Nacional en la inauguración de la movilización del 9 de abril y la siembra de un árbol de la paz por dos obvias corrientes de centro, una de la derecha representada por el presidente Santos del Partido de la U, del que es su principal fundador, y la otra de izquierda representada por el alcalde Petro del Movimiento Progresista, del cual es su fundador.

Nunca, jamás, en la historia de Colombia existió una movilización con la presencia de tan diversos y opuestos estamentos de la política colombiana, varios de ellos enemigos, participando de una jornada de unidad por la paz de toda Colombia.

La presencia de todos estos estamentos opuestos y enemigos es lo que hace de la movilización del 9 de abril un éxito pionero, excepcional y de dimensiones históricas indiscutibles.

Esta marcha no se mide en número sino en significado. Y a pesar de que su número fue respetable, su significado es el gigantesco.

Lo único que hizo falta, el gran ausente de esta histórica movilización fue las FARC-EP.

Ni una sola bandera de las FARC, ni una sola persona con una pancarta que llevara la existencia de las FARC, ni un solo grito que hiciera presente este gran enemigo se vió en la movilización.

Por ilegal y terrorista que las FARC sean, se está adelantando una negociación de paz y su presencia era necesaria, aunque fuera con una pancarta.

Los miembros de la Marcha Patriotica son personas libres que no tienen un fusil en la nuca, que no están en las zonas de combate y que muy seguro ni sabrán manejar armas, que no tienen familiares secuestrados, que no sufren extorsiones, son gentes que viven diariamente en Bogotá, en otras capitales y en poblaciones de Colombia. Son parte de la sociedad civil.

El Ministerio de Defensa anotó el año pasado que la Marcha Patriótica recibió financiamiento de las FARC. Y automáticamente fueron calificados como miembros de las FARC. En la movilización del 9 de abril se vieron millares de campesinos de todos los rincones de Colombia portando banderas y camisetas de la Marcha Patriótica.

La marcha se caracterizó por su ordenamiento y seguridad.

Las FARC han hecho innumerables marchas en muchas poblaciones colombianas a través de los años.

Si el financiamiento fuera de las FARC y los millares de campesinos fueran de las FARC no queda lugar a dudas de que las FARC son una organización de masas.

Los campesinos de haber sido presionados, tuvieron la oportunidad de desertar en Bogotá o cualquier otra ciudad, de haber huído o pedido auxilio a la fuerza pública o entregar informes secretos a cualquier policía o militar de los que hubo en la movilización.

La disciplina y organización de los campesinos mostraba más una experiencia en manifestación pública a que fueran unos improvisados o esclavos que no sabían para qué o porqué estaban en la movilización.

De ser esos campesinos la presencia de las FARC, entonces las FARC si tienen una base campesina y si representan a los millares de campesinos presentes en la movilización, a los millares de campesinos que no asistieron a la manifestación y a los millares de campesinos que conforman sus filas de combate.

Esos millares de campesinos no se ve que tengan páginas en Facebook ni que participen de Twitter ni que hayan planeado su participación sentados con el gobierno. A todas luces se ve que esos millares de campesinos rasos tienen sus propias formas internas de comunicación directa que definitivamente no es Twitter ni Facebook ni el gobierno colombiano.

Esos millares de campesinos se movilizaron por el fin de la guerra, por la paz, por la reconciliación, por la unión de todos los colombianos.

Estas características de la movilización del 9 de abril, muy serias, importantes e independientes, no se pueden comparar con las de la marcha del 4 de febrero, fundamentalmente urbana, planeada por profesionales de Facebook con el gobierno de Uribe, quien movilizó la participación de alcaldes y políticos al servicio del gobierno a nivel nacional y embajadores y cónsules a nivel internacional. La gente de Facebook no tenía la capacidad para mover las regiones de Colombia ni a los colombianos en contacto con el gobierno en el extranjero.

La marcha urbana del 4 de febrero fue una fiesta con total patrocinio del gobierno Uribe y y con todo el apoyo de la prensa nacional. Pero, la principal característica de esa marcha fue el odio a las FARC, la polarización de Colombia con el engaño patriotero de “yo soy Colombia” sin atacar el conflicto armado, totalmente desconocido por Uribe, sin tocar la corrupción, en la que ha estado muy envuelto Uribe, sin mencionar la existencia de ninguna violencia política de Colombia y obviamente excluyendo a los paramilitares de cualquier responsabilidad de violencia de lesa humanidad, masacres, descuartizamientos, desapariciones, robos de tierras, etc.

Esa marcha fue la de una Colombia imaginaria donde solo existía el uribismo y las FARC, donde se defendió la intocabilidad de los paramilitares y donde se seleccionó como único enemigo a las FARC.

En la historia de Colombia la marcha del 4 de febrero, 2008, figura como una fantasía de la polarización de Colombia entre uribismo y FARC.

Todo lo que promocionaba la marcha, fuera de poner a Uribe como el Batman contra las FARC y empujar su fallida reelección, era el repudio, el rechazo, la diabolización, el odio puro y concentrado contra las FARC.

La marcha del 4 de febrero fue una marcha de odio.

El enceguecimiento era tal y el afán de números era tan obsesivo, para la reelección de Uribe, que nadie se dio cuenta de que era una marcha negativa, de odio, en contra de algo. La imagen de odio fue observada mundialmente. En estados Unidos y Europa entre la gente se comentaba, ‘esos colombianos tan dopados como si a nosotros se nos ocurriera hacer una marcha contra AlCaeda, eso sería como decir que nuestras fuerzas militares no las combaten ni están triunfando y habría que mostrar la ira pública para que se haga algo contra AlCaeda’.

El descalabro de la marcha del 4 de febrero ni reeligió a Uribe, ni acabó con las FARC, dejando en claro que Uribe tampoco pudo militarmente, y los supuestos 250.000 de la página de Facebook terminó en otra con un vergonzoso 685 seguidores y al final se quedaron en lo que siempre fueron en una organización de ultraderecha llamada Un Millon de Voces.

No existe un punto de comparación entre una marcha de odio, 4F, y una de unión, 9A. Entre una de polarizacion, 4F, y una de reconciliación, 9A. Entre una de fiesta de popularidad, 4F, con una de significado histórico, 9A.

Los campesinos aunque notorios no fueron todos los participantes de la movilización del 9 de abril. La ciudadanía por la paz, gremios y partidos como el MIRA y el Partido Conservador también se hicieron presentes.

No coincidencialmente el Polo Democrático y el Uribismo, ahora camuflado en el Centro Democrático, estuvieron contra la marcha, ambos son organizaciones que se están desmembrando o en caída y buscan notoriedad con la oposición para lograr alguna oportunidad de reencaucharse.

La mayor presencia del uribismo, por supuesto, es virtual.
La falta de masas los hace acorralarse en Twitter y en blogs desde donde apilan montañas de palabrería y falsos documentos de los que se alimentan todos los días. Ahí juegan a la ruleta rusa de la marcha del 4 de febrero. Donde la nostalgia por popularidades de antaño mantiene su tono melancólico de que todo tiempo pasado, Uribe, fue mejor.

#lamarchadelamentira fue el depositario de todo el odio uribista a la movilización del 9 de abril. La mentiras uribistas sobre la marcha del 9 de abril fueron múltiples y obvias. Sumando la indiferencia por las marchas que viene desde la frustración pública que los uribistas mismos crearon con los fracasos y salidas en falso de la marcha del 4 de febrero.


 

 

 

Reproducción de Carta a Centro Democrático sobre Negociacion de Paz

 

 

Medellín, 6 de abril, 2013

Sr. Álvaro Uribe,
Figura central del Centro Democrático
Señores precandidatos del Centro Democrático,
Carlos Holmes Trujillo,
Francisco Santos C.,
Juan Carlos Vélez U.,
Oscar Iván Zuluaga E.
Carta Abierta


Estimados señores:

Acogiéndome a su intención de escuchar a personas desconocidas como yo y al carácter público de su Comunicado de rechazo a la movilización del 9 de abril próximo, me permito solicitar su respuesta a mis interrogantes, compartidos de manera coincidencial con varios millones de colombianos.

1. La Seguridad Democrática fue una política de guerra, como los precandidatos bien la describen y también el Sr. Uribe la ha descrito en incansables oportunidades.

2. Al iniciarse un proceso de paz se impone una política de paz, contraria a la política de guerra.

3. Sin embargo, el gobierno del presidente Santos adelanta la política de paz acompañada de la política de guerra contra las FARC y éstas han respondido de igual forma.

4. Por acuerdo preliminar el gobierno colombiano y las FARC decidieron que la paz sería la única decisión para terminar la guerra. Por lo que esta guerra es terminal.

5. Las FARC hicieron un gesto de tregua unilateral y a consecuencia del gran acoso militar del gobierno se han visto obligadas a pedir una tregua bilateral, pero el gobierno nacional cumpliendo lo acordado preliminarmente no se ha prestado a ninguna finalización de la guerra hasta cuando un compromiso fundamentado de la paz se haya logrado entre las partes.

6. Esta posición tan severa del gobierno colombiano en una negociación de paz nunca se había dado en la historia de Colombia.


Dado lo anterior insistir exclusivamente en la Seguridad Democrática, una política frontal de guerra militar contra las FARC, se cae en la destrucción del proceso de paz e inocultablemente se sienta una inconfundible posición contra la paz de Colombia.

La paz es un proceso de reconciliación y sobre este aspecto de todo proceso de paz ustedes no muestran estar asesorados adecuadamente. Ustedes han hecho completamente claro para muchos colombianos el absurdo de que la paz es un proceso de guerra continuada hasta el exterminio del enemigo.

Para quienes estamos familiarizados con conflictos armados mundiales y armisticios, entendemos que la reconciliación es el primer paso básico hacia cualquier resolución pacífica de un conflicto armado.

Mi primer interrogante es ¿Cómo una guerra de exterminio del enemigo puede ser atractiva para que el enemigo se siente a negociar la paz? Al parecer ustedes confunden paz con rendición. La rendición del enemigo es el objetivo de toda guerra, pero la reconciliación de las partes es el objetivo de toda paz.

No sé si es ingenuidad o ignorancia pero innegablemente es absurdo que ustedes griten estar por la paz cuando en realidad están abogando por la continuación de la guerra hasta la rendición del enemigo. Es simplemente un sangriento error craso.

Nunca fue necesario exterminar hasta el último soldado nazi para acabar con el nazismo. Si el nazismo acuerda eliminar sus prácticas, así tenga todos los soldados que quiera, la sociedad ha triunfado porque esas prácticas genocidas han dejado de existir.

Lo que buscan los acuerdos de paz es lograr el bien de la humanidad con el mínimo derramamiento de sangre.

Las FARC se sientan a la mesa de negociaciones porque están de acuerdo en la eliminación del terrorismo, la violencia y toda acción armada y porque buscan formar parte de la democracia y plantear su política en el Congreso, como cualquier organización civilizada a la que todos los colombianos deben darle bienvenida.

Es irrelevante si tiene armas siempre y cuando no las usen, como sucede entre la población de Estados Unidos. Lo óptimo será que algún gobierno colombiano prohíba el porte de armas entre los civiles y las armas sean de dotación exclusiva de las fuerzas militares y policiales.

7. La obsesión con el castigo no solo es una mala interpretación de la justicia pero también una contravención del catolicismo que practica el perdón como prueba de la humildad del amor y de la bondad divina. Nadie debe tirar la primera piedra porque la única perfección es Dios y a los humanos se les perdona porque no saben lo que hacen, así lo hagan con toda la intención imaginable.

8. Cristo nos enseñó a amar a nuestros enemigos y a perdonarlos porque solo así se demuestra la grandeza de Dios y nos separamos de la mezquindad y las bajezas humanas del odio y la venganza que generan la violencia y guerra entre los humanos. Esa es la única definición de tener un corazón grande.

9. La víctima que perdona a su victimario logra la libertad de la bondad superior y se libera del odio. El perdón hace a las personas grandes y libres. El odio las encarcela, las obliga a vivir enroscadas como serpientes venenosas. No es justo avivar a la gente para que se mantengan en la venganza y el odio. Eso es eternizar su victimización. La felicidad genuina de una persona es la peor frustración para quien buscaban su miseria. Liberar a las víctimas es la prioridad frente a la vana venganza. Repetir el mal de quien nos hace mal no nos hace buenos. Eso es caer bajo el poder del mal en lugar de defender e imponer el poder del bien.

10. La paz es un proceso de reconciliación y ésta es mutuo perdón. Ningún castigo repone lo perdido. No repitiendo el mal hecho es cómo se resarcen los tejidos para una sociedad más fuerte y mejor.

El perdón es una parte esencial en la educación de una sociedad para vivir en paz.

Estamos frente al objetivo de terminar una guerra fratricida, interna, que a todos nos afecta y que reproduce nuestros patrones de violencia, una y otra vez.

Necesitamos una Colombia nueva, donde el perdón y la paz nos acostumbren a dejar la violencia.

Mi segundo interrogante es ¿Cómo su exigencia de venganza, odio y castigo puede acabar los ciclos de la violencia a la que nos hemos condenado?

La paz tiene el valor más alto para todo ser humano. El precio de la paz es siempre el más alto porque es lo que más vale en una sociedad. Lo que importa siempre es la paz que disfrutemos diariamente no el precio que hayamos pagado por ella.

La Constitución colombiana exige la paz como un derecho inalienable de todos los colombianos y ese mandato constitucional al cual por primera vez un presidente le da el cumplimiento que merece es el mandato que Colombia debió exigirle a previos presidentes y que el actual presidente lo cumple para crear un futuro sin guerra y mejor para las nuevas generaciones de colombianos, quienes serán los primeros en agradecerle que haya pensado en ellos, en sus vidas y en el futuro de Colombia.

Marchar el martes 9 de abril, 2013, es el primer paso de Colombia hacia la reconciliación, hacia la terminación de la desmembración de nuestra patria, hacia una Colombia de hermanos luchando juntos por el bien común de todos.

Marchar el 9 de abril es mostrar que tenemos la voluntad de terminar la venganza y el odio, que tenemos la capacidad de unirnos y juntos hacer una Colombia nueva, civilizada, acorde con una era global, democrática y de comunicación abierta.

Ustedes quieren dirigir a Colombia y su respuesta a mis interrogantes y consideraciones podrán ilustrar su aporte a esa Colombia unida y en paz que todos trabajamos por lograr.


Agradeciendo de antemano su atención y sus respuestas,

De ustedes respetuosamente,

José María Rodríguez González

Esporádico colaborador de El Tiempo
y autor de ensayos y estudios sobre
estos temas en el plano internacional.


 

 

Lista de editoriales de 2008:

Un gran error de entendimiento entre los colombianos (hace cinco años)
No tiene que haber víctimas del Estado ni indirectamente (hace cinco años)
La diferencia de la marcha anterior y la del 6 de marzo (hace cinco años)
Lo que quedó de la marcha de febrero (con fotos) (hace cinco años)
La marcha del 6 de marzo debe corregir los errores de la anterior (hace cinco años)
La razón de la marcha del 6 de marzo (hace cinco años)



Un gran error de entendimiento entre los colombianos

El 6M necesita del apoyo del presidente Álvaro Uribe para mostrarle al mundo que él no es ningún sinvergüenza que alcahuetea los abusos de la fuerza pública contra cualquier ciudadano colombiano. Que si los sospechosos del ejército son culpables él será el primero en censurar esa conducta asesina, anti-democrática, contra los derechos humanos y contra la ética militar.

Las AUC necesitan apoyar al 6M para decirle al mundo que son sinceros en sus confesiones, que no ocultan nada y que aceptan la pena y la protesta justa de los familiares y de quienes apoyan a las víctimas y piden que estos atroces actos nunca más se vuelvan a cometer en Colombia.



Uno de los incorregibles y más grandes vicios colombianos es creer que todas las cosas parecidas son lo mismo. Por encima de cualquier biblia, lo primero que hay que enseñarle a todo colombiano desde su niñez es que si un burro se parece a otro burro NO ES EL MISMO BURRO. La falta de esta enseñanza, desde la niñez, ha hecho la polarización colombiana algo más fácil de lograr, que respirar.

Para despabilarnos, comencemos a reconocer que la famosa derecha e izquierda de Colombia no son dos unidades monolíticas, de las que hay muchas disidencias. NO. Hay muchos tipos de derecha y muchos de izquierda y muchos más que no encajan en derecha ni izquierda. Ningún colombiano se puede imaginar que las cosas se pueden seleccionar de varios costales o combinarse en funcionales variedades.

Hay mucha gente que no le gusta las FARC ni las AUC, pero eso es inaceptable en Colombia. Estas pobres personas normales son sometidas a definirse o por las FARC o por las AUC. La decisión es muy fácil: las AUC, porque todos les temen más a las AUC, ya que son entrenadas en canibalismo, descuartizan con motosierra y masacran para apoderarse de tierras y controlar la población. No existe ningún miedo en oponerse a las FARC, todos estamos acostumbrados a mentarles la madre a todos sus miembros todos los días y el ejército lleva años atacándolas día y noche cosa que al ejército le dió miedo hacer contra las AUC. Los secuestrados de las FARC duran años vivos aunque infra-humanamente, pero los secuestrados de las AUC son torturados para escarmentar a sus familias y si la platica no llega el día señalado los asesinan. No guardan uno solo para intercambio, pero intercambio por qué.

Todo lo que estamos diciendo es que las AUC son temibles e intimidan todas las esferas de la sociedad. Tan pronto los jefes de las AUC se ofendieron por la justa marcha del 6M, inmediatamente el gobierno hizo comunicados oficiales diciendo que no estaba de acuerdo con la marcha, los empresarios prohibieron a sus empleados faltar al trabajo el 6 de marzo y se desató una campaña internacional para evitar el 6M. Para justificar su defensa el gobierno dice que el 6M fue convocado por las FARC para desacreditarlo, el ministro de defensa alegó que es una marcha contra los soldaditos, otros voceros oficiales han llegado a decir que el 6M está financiado por Chávez y Piedad Córdoba, etc. etc.

Nadie puede imaginar que en Colombia haya personas saciadas de tanta violencia en este país, la gente se mata y mata por un peso, las disputas se arreglan con asesinatos, y gozar torturando a sus enemigos se ha convertido en el deporte favorito de muchos.

Pedir vivir con algo de civilización es algo inadmisible en Colombia. Hay que definirse estar contra la violencia de las FARC o contra las de las AUC, no se puede estar contra ambas. Vean qué irónico: invitar a una manifestación CONTRA (ofensivo) las FARC tiene todo el apoyo del gobierno y la empresa e invitar a una manifestación POR (defensivo) las víctimas olvidadas, simplemente porque no son de las FARC, tiene toda clase de peros, obstáculos, distorsiones, sesgamientos, ataques, calumnias y una pirámide de diatribas y especulaciones.

El 6M tiene muchas implicaciones históricas para Colombia y comprueba el mensaje de la marcha del 4 de febrero para el mundo: Solo lo que el gobierno apoya tiene éxito en Colombia. Y los ataques a las minorías no solo son permitidos campantemente por el gobierno, sino que el gobierno mismo los lidera. En el mundo democrático, la posición del gobierno colombiano frente a ambas marchas le ha puesto un chichón a la democracia que se dice tener en Colombia.

Colombia es un país sin centro. Nadie se puede imaginar, y por lo tanto nunca lo puede aceptar, que alguien critique a las AUC y no sea de las FARC, o que se oponga a la inequidad de la distribución del ingreso y no sea del POLO, para citar solo dos ejemplos. Todos los colombianos están convencidos, y nadie los puede contradecir, que si un burro se parece a otro burro tiene que ser el mismo burro.

Para nosotros, estos puntos son obvios, claros y hasta indiscutibles, pero para nuestros compatriotas, que creen que si un burro se parece a otro burro tiene que ser el mismo burro, debe parecerles como jerigonza china.

LE CONVIENE A TODA COLOMBIA SALIR A LA CALLE EL PRÓXIMO 6 DE MARZO.

Esta es la marcha, no una marcha grande.

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No tiene que haber víctimas del Estado ni indirectamente

El honor que se le rinde a las víctimas del terrorismo narco-para-militar, indirectamente de los gobiernos colombianos y varios generales de la fuerza pública tiene relevancia trascendente, porque precisamente son las instituciones que nos gobiernan las que deben dar ejemplo de serenidad, buen manejo de los conflictos y marcar la pauta de respeto por los derechos de cada ser humano, sin distingos de su color político, racial, social o económico.

Civilizar a Colombia de la barbarie de la violencia, el rencor, la venganza, el fanatismo y la cotidiana violación de los derechos humanos es una responsabilidad de todos nosotros y las generaciones por venir en Colombia.


Acusar a cualquiera que se oponga al fanatismo y las rabietas del presidente, o los abusos de la fuerza pública o el canibalismo, descuartizamientos y masacres realizados por los terroristas narco para-militares, de que es alguien de las FARC o que apoya a las FARC no solo es ceguera sesgada sino también prueba fehaciente de que en Colombia se sataniza a quien no está de acuerdo con quienes manejan nuestro país. No hay libertad de disentimiento,. No existe respeto por las consideraciones de la oposición. No hay una democracia inclusiva, sino exclusiva sobre quienes no se arrodillen al poder. Hay una cultura de borreguismo y no una de discusión abierta, decente, amistosa por el bien de todos los que por una razón u otra nacieron en el suelo colombiano.

Amarnos entre colombianos es algo que no hemos aprendido, Somos una familia disfuncional. Y es un deber nuestro corregirla. No podemos permitir que hermanos maten a hermanos, que colombianos acepten que se destruyan colombianos entre sí. No podemos seguir permitiendo que mentalidades barbáricas sigan dominando el poder. Hay que traer a Colombia el respeto por los demás, el que pensar opuesto no significa ser enemigos. Que más logramos con el diálogo, la negociación y la unión, que con el odio, la violencia y la guerra. Hay que salir de una cultura de destrucción entre sí para abrazar una nueva cultura de auto-construcción, hasta lograr dar lo mejor de nosotros mismos. Existe el deseo natural de ser mejores, solo tenemos que educarlo.

El homenaje a las víctimas de quienes se espera que fueran ejemplo de respeto por los derechos de los demás, su libertad y su vida exige de por sí nuestra presencia.

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La diferencia de la marcha anterior y la del 6 de marzo

la marcha del 4 de febrero y la del 6 de marzo son diametralmente opuestas. La del 4 fue CONTRA algo, pero la del 6 de marzo es POR algo. El comunicado de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz lo aclara en detalle.

La marcha del 6 de marzo no es de ningún odio contra nadie. Es de amor a las víctimas de la violencia del estado y del paramilitarismo.


Hay que reconocer que el Dr. Uribe no ha dicho que él está furioso con los militares que han cometido crímenes de estado, porque desprestigian la Seguridad Democrática, los principios de la República y la ética militar. El Dr. Uribe no ha dicho que esas acciones son inexcusables, antipatrioticas y dañan internacionalmente la imagen de Colombia.

Tampoco las AUC han dicho que ellas reconocen el resentimiento y el dolor de los familiares, amigos y simpatizantes de sus víctimas, y que aceptan responsablemente que sus acciones hicieron profundas heridas en la sociedad colombiana y en la comunidad internacional. Tampoco las AUC han pedido perdón a Colombia por sus crímenes al tiempo que apoyan la marcha justa de quienes merecen restauración y que se les confiese toda la verdad.

Que la marcha sea para que no se repitan esos crímenes nunca más en Colombia es de por sí una meta laudable, positiva y muy necesitada en Colombia.

Estamos por una completa no-violencia en Colombia, no limitados a atacar una consecuencia de esa violencia.

La no-violencia en Colombia si une realmente a los colombianos. Parece difícil que haya colombianos que crean que haya una violencia que pueda unir a los colombianos. Por eso la marcha del 4 de febrero fue un total fracaso, porque no estaba en contra de la violencia, sino limitada solamente a estar contra las FARC. Eso fue como hacer una marcha de los que están contra la gripe y no de los que estarían contra las enfermedades o de las causas de las enfermedades.

La marcha del 6 de marzo es por la PAZ y la LIBERTAD. Y depende de la voz que cada uno de nosotros llevemos a la marcha para que sea así. Hay que marchar para hacer escuchar nuestra voz.

La otra cosa que hay que tener en cuenta es que estas son voces del público, de la gente rasa que van por encima de los partidos y las instituciones y que en sí forman una fuerza diferente y superior a las fuerzas políticas convencionales. Por eso es importante participar en la marcha del 6 de marzo, porque no vamos a representar a los partidos conservador, liberal, cualquiera de los uribistas o el POLO. Vamos arepresentar a nosotros mismos.

No participar en la marcha del 6 de marzo es dejar nuestra voz en las manos fortuitas de siempre. Es caer en el error que hemos consentido por siglos, somos 42 millones de habitantes, solo votan un cuarenta y pico de quienes pueden votar divididos entre sí, y después nos quejamos de que nadie hace nada, cuando nosotros nos vendamos la boca y los ojos y dejamos que otros decidan y hagan lo que les convenga. ¿No sería bueno ya dejar nuestro propio autoamordazamiento? ¿Hasta cuándo vamos a seguir dejando que otros hablen y aleguen actuar por nosotros?

Sin miedo, sin prejuicios y sin más peros demos nuestro paso el 6 de marzo. Asegurémonos que sean nuestros pasos.

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Lo que quedó de la marcha de febrero

La marcha pasó y nuestros amigos de Facebook terminaron desafortunadamente como idiotas útiles.

La propaganda de la marcha
Fue difícil ocultar la propaganda de la marcha, la re-elección de Uribe.

El resultado de su bulla mundial fue que el partido de la U, unánimente se propusiera la segunda re-elección de Uribe. Conseguir 5 millones de firmas entre los marchantes, crearle otra pata a la constitución y mantenerse en el poder donde la minoría es criminalizada, tratada anti-democráticamente de terrorista y la guerra se lleva al siguiente nivel, la radicalización de las FARC y la confrontación internacional. La ignorancia y la ingenuidad de estos organizadores pagaron en un país de vivos aferrados a su garrote de poder.

Fue inocultable la bajeza, la vulgaridad y la peor imagen de Colombia.
Fue inocultable la bajeza, la vulgaridad y la peor imagen de Colombia.

Las FARC no se mosquearon, los secuestrados siguen secuestrados y Colombia no cambió un ápice.

Mucha palabrería, mucho bombo, mucha algarabía y nada de resultados prometidos, solo poner en marcha la re-elección de Uribe.

El odio y la guerra son la diversión del 80% de colombianos.
El odio y la guerra son la diversión del 80% de colombianos.

La marcha fue ideal para encubrir la implicación del presidente Uribe con Jorge Noguera y cómo lo puso a servir los intereses paramiliatres en el DAS y luego lo mand ó de cónsul a Milán para protegerlo, porque no tiene ninguna experiencia diplomática. Esta es otra de las pruebas más contundentes de la relación directa del presidente Uribe con el paramilitarismo. Nuestros amigos de Facebook le hicieron otro favor gratis a la corrupción y la criminalidad en Colombia. Esa quizá no fue su intención, pero la gente ingenua se caracteriza por actuar sin saber lo que hace en un mundo donde otros si saben para qué sirven.

Pobres los muchachos de Facebook, los pusieron en un altar y ahora no queda más que reirse gananciosamente de ellos. Hasta a Facebook les sirvió para avanzar en su competencia de mercado contra MySpace y aumentar su valor comercial.

Debemos anotar que las divisiones de lass FARC fueron provocadas por la acertada política de Pastrana, quien logró el Plan Colombia, calificarlas de terroristas y quien les dió el mayor desprestigio mundial de su historia. las FARC estuvieran divididas años atrás si no hubiera sido por la estúpida guerra frontal de Uribe que las unió y las mantendrá unidas, re-enforzando todas las técnicas defensivas que dominan. Que otra cosa se podría esperar de un fanático ciego como Uribe. Cosas superfluas como la marcha o inversiones serias como la guerra no son la causa de la situación actual interna de las FARC, eso se viene cocinando años atrás e independientemente de las bravuconadas e ínfulas del presidente Uribe.

En medio del odio también hubo la sensatez de quienes aman a todos los colombianos.
En medio del odio también hubo la sensatez de quienes aman a todos los colombianos.

Corazón blanco

Manos blancas para la paz

Si al Intercambio Humanitario
Pañuelo por la paz

El Goliat, o la fuerza bruta del 80% de la violencia colombiana, ya se hizo escuchar. Ahora veamos al pequeño David colombiano el próximo 6 de marzo:

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La marcha del 6 de marzo debe corregir los errores de la anterior

Esta marcha fue un gran circo, patrocinado por el gobierno y la empresa privada. Ir contra las FARC no es ninguna gracia. Todos los días les mentamos la madre y el ejército las ataca día y noche. Los organizadores se hicieron los gato-mansos, pero solo sirvieron de idiotas útiles para la segunda re-elección de Uribe, como si Uribe estuviera interesado en reforma agraria, devolución de todas las tierras a los desplazados, escuela primaria obligatoria y salud gratuita para todo niño colombiano, préstamos sin intereses a las personas de bajos recursos que pongan negocios que los independice, infraestructura económica y fortalecimiento de la industria nacional, NO. Solo la misma carretica de que va a acabar las FARC. Muy bueno, pero la recesión internacional, el alto costo del combustible, el abaratamiento de la mano de obra para el TLC, la dependencia de mercado, la corrupción crónica, entre otras, no tienen nada que ver con las FARC.


La marcha hizo creer que las FARC eran peor hoy que años atrás o más poderosas ahora que antes. En conclusión, la marcha benefició a Uribe y a las FARC. Fue la manifestación más grande, pero el punto no era el Guinness colombiano. Las FARC siguen ahí, como siempre, y los secuestrados, secuestrados como antes, la comunidad internacional no le importó la marcha y por el contrario Sarkozy, Lula y Chávez buscan nuevas fórmulas de liberar a los secuestrados ante la incapacidad del gobierno colombiano de lograrlo por las malas o por las buenas. La gran propaganda mundial que la marcha le dio a las FARC las convirtió en más valiosas y volvió más urgente la necesidad de negociaciones.

Ante un elefante de propaganda con objetivos sin ir más allá del fanatismo y el odio, que no llevaron a ninguna parte, ahora Colombia tiene la oportunidad de sacar la cara en limpio ante el mundo en favor de la no violencia, no de un pedazo de la violencia, aceptando el resto de ella, sino de verdad por la eliminación de la violencia en Colombia. Eso si es histórico y beneficia a Colombia.

Ahora Colombia tiene que marchar por las víctimas de la violencia, no contra la obvia violencia de las FARC, sino la que nunca tuvo que haber sucedido y en la que directa o indirectamente participaron los estamentos de la nación que se supondría dieran el ejemplo del respeto a la vida, los derechos humanos y la defensa de la ley y la justicia para todo colombiano, sin distingos políticos, raciales, económicos o sociales.

Ahora Colombia tiene que marchar, ojalá con el apoyo del presidente Uribe para que no quede como un alcahuete de los excesos y crímenes de altos mando de la fuerza pública que ensangrentaron nuestra constitución, violaron la ética militar y deshonraron a Colombia.

Tenemos que marchar, ojalá con el apoyo de las AUC para demostrar que aceptan la protesta y el dolor de los familiares y de quienes apoyan a las víctimas de su violencia, porque su contrición es sincera, son responsables de lo que hicieron y sus confesiones son verdaderas y transparentes. Porque reconocen que sus crímenes tienen consecuencias y con justicia las aceptan.

Esta marcha tendrá trascendencia histórica por encima de toda oposición, porque es la Colombia que se levanta para ser mejor, no para darle al mundo una imagen de victima.

Porque lucha por la eliminación de la raíz de los conflictos armados, la violencia, no por una parte de las consecuencias.

Porque Colombia quiere ser un país dirigido por la civilidad y el respeto a todas las ideas políticas, no por el asesinato y la barbarie de quienes creen que esa es la fórmula de resolver discrepancias.

Porque la violencia se debilita con la paz y se aviva con la repetición de la violencia.

Porque Colombia ha aprendido lo que nunca debe suceder más en su historia ni permitirse en ningún estamento de la nación.

Porque el 6M llama a la civilidad y la buena dirección del estado y la sociedad. Esas son causas prácticas que benefician a cada uno de los colombianos.

El 6M es las nuevas generaciones de Colombia hastiadas de nacer y crecer en la violencia.

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La razón de la marcha del 6 de marzo

Esta marcha del 6M, 6 de marzo 2008, es por las víctimas del canibalismo, descuartizamiento, desaparicion , desplazamiento y desposesión ejecutada por los terroristas narco-para-militares, principalmente, como también hasta por el mismo ejército colombiano y la parapolítica que domina en el gobierno colombiano.

BARCO 86-90 GAVIRIA 90-94 SAMPER 94-98 PASTRANA 98-02 URIBE 02- TOTAL
Masacres 264 SD 825 2.137 500 3.726
Desaparición 500 674 1.093 4.123 1.613 8.003
Ejecución extra-judicial SD 7.865 1.316 13.839 5.155 28.245
Desplazados 360.000 297.000 835.000 1'360.000 1'025.000

3'940.0885'440.000

La marcha del 4 de febrero, organizada después del anuncio de ésta, 6M, estuvo dirigida a desvirtuarla y ocultarle al mundo las responsabilidades que indirectamente el gobierno colombiano, algunos sectores del ejército y el terrorismo narco-paramilitar, financiado por empresarios colombianos y extranjeros, tienen en la agudización de la violencia y la polarización de Colombia, donde el estancamiento del TLC se quiere ocultar que es culpa de las masacres sindicalistas de los terroristas narco-paramilitares y hacerle creer a los colombianos que es culpa de los degenerados delincuentes de las FARC. El ataque a las FARC es la fórmula mágica de los responsables de enormes crímenes de lesa humanidad en el gobierno, la empresa privada, el ejército y mercenarios terroristas para escudarse de la justicia y continuar escabulliéndose de su responsabilidad ante la sociedad del mundo y Colombia.Los narco-degenerados de las FARC han sido usados como la oveja negra para expiar y excusar crímenes de estado, de la empresa privada y de mercenarios terroristas.

Las FARC son una parte de la barbarie que vive Colombia, pero que la barbarie sea también una actividad oficial desde décadas atrás es inadmisible y contraproducente para la paz, la justicia, la libertad y el progreso de Colombia.Considero que aunque el gobierno colombiano prefirió proteger ahistóricamente a sanguinarios criminales antes que apoyar sin peros a la marcha de los familiares de las víctimas de la violencia, diferente a la de las FARC, violencia de la cual elementos del gobierno, el ejército y la empresa privada siguen protegiéndose, ocultando la verdad y evadiendo la justicia, es importante reconocer, apoyar y participar en el derecho que la minoría colombiana tiene a expresarse y aliviar su dolor en una marcha por la eliminación de la violencia a todos los niveles y orígenes en Colombia.
La minoría colombiana sufre el terrorismo de estado que acusa a cualquier persona que se oponga a las acciones del gobierno, los abusos de la fuerza pública, o el uso de la violencia como arma, el gobierno los acusa de terroristas de las FARC. No existe en Colombia una sola persona a la que el gobierno determine como un opositor y no como un miembro o simpatizante de las FARC.El hecho de que no se reconozca una sola persona que sea anti-uribista, crítica de las deformidades de la seguridad democrática, y de la falta de una enfoque comprehensivo del conflicto armado en Colombia como una persona democrática, patriótica y contribuyentye a la superación de los problemas colombianos, ese hecho comprobable demuestra la polarización y el inocultable terrorismo de estado, ya que existen pruebas públicas que desde el presidente y sus ministros hacia abajo propagan la demonización de cualquier gesto de participación transformante del estatus quo colombiano.Acusar irresponsable y gratuitamente a las gentes de pertenecer a las FARC, no solo es propaganda para las FARC, pero además oculta tragedias sociales causadas intencionalmente por agentes diferentes a las FARC y cuyas consecuencias seguirán teniendo resonancia histórica hasta que su confesión y reparación se cumplan en Colombia.Con mayor razón, es importante reconocer, apoyar, y participar en la marcha 6M, donde los que no tienen voz en Colombia, los que son perseguidos con acusaciones terroristas, quienes sufren la pérdida de sus seres queridos, y a quienes los quieren callar a toda costa, tengan nuestro apoyo, nuestra compasión humana por su dolor y su justo reclamo de justicia.Este blog quiere contribuir a este gesto humanitario y por la eliminación completa de la violencia, sin excepciones, con algunas ilustraciones que ayuden a su marcha.Siéntase libre de usarlas y distribuirlas.Logo para internet:

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