COSTA

La región costera de Oaxaca debe su nombre al litoral marítimo que corre desde el límite con Guerrero hasta poco antes del Istmo de Tehuantepec. Pero la llanura costera tiene un contorno muy irregular debido a que la Sierra Madre del Sur se acerca mucho al litoral, y sus contrafuertes la cortan formando tres microzonas planas y una de lomeríos situada en el extremo oriental de Pochutla. En el distrito de Jamiltepec se observa una amplia zona de lomeríos que sirven de transición a las partes serranas situadas más al norte, pero en Juquila y Jamiltepec no hay tal transición, y la sierra deja muy escaso margen a la llanura costera.


El clima húmedo y la riqueza hidrológica hacen que los suelos de la región sean de gran fertilidad.

La etnia más numerosa de la región es la mixteca, y se concentra principalmente en el distrito de Jamiltepec, donde también habitan grupos importantes de tacuates y negros. En el distrito de Juquila se ubica la etnia chatina, y en Pochutla habitan zapotecos. Sin embargo, la mayor parte de la población es mestiza.


Las actividades preponderantes de la población ocupada son:
  • la agricultura
  • la ganadería
  • la pesca

que en conjunto captan al 66%. Varios ramos le siguen en importancia:
  • manufacturas 5.4%
  • construcción 3.4%
  • comercio 4.8%
  • transporte y comunicaciones 1.9%
  • administración pública 2.5%
  • servicios turísticos 2.9%


El perfil cultural de la Costa es variado, y manifiesta una enorme riqueza en las áreas de danza, música y artesanías textiles. Las principales labores artesanales son huipiles, enredos o pozahuancos, servilletas y hamacas. Tanto las danzas indígenas y negras como los bailes mestizos (chilenas de Pinotepa y sones de Pochutla, principalmente) desbordan ritmo y colorido. La combinación de los diversos componentes culturales de la región nos brinda una gran variedad de expresiones de carácter místico-religioso o profano, practicadas y conservadas como un importante elemento de identidad cultural de la región.

Las danzas de la Costa Oaxaqueña son más que un simple motivo de esparcimiento, significan un acontecimiento social importante y poseen, además, un profundo sentido mágico y religioso. El danzante no baila para su diversión o la del público: sus danzas son una plegaria que invoca el apoyo de las fuerzas superiores, que él considera dominan al mundo, para demostrar devoción y respeto a la divinidad.