¡viva el derbi!
El fútbol no es lo que era. Hoy ha perdido todo ese sentimiento que llevaba unido años atrás. Para ello ha contribuido de forma decisiva la nueva concepción del fútbol unido al mercado. Pero esto no se refleja en términos cuantitativos, ya que el "boom" de las televisiones no hace sino aumentar el número de espectadores.
Al igual que con el fútbol, los derbi R. Madrid - F. C. Barcelona han perdido parte de su chispa. No hay que olvidar que es más fácil idolatrar a un jugador de la casa, que a un jugador de fuera. Además, el cariño de la afición a los jugadores viene acompañado de una continuidad del jugador, unos determinados años en el club, casi toda su vida. Sin embargo, casos como los de Santillana, Gento, Camacho, Rexach, Migueli o Carrasco por citar algunos nombres de jugadores que han empezado y terminado prácticamente en el mismo equipo, hoy desaparecen paulatinamente. Yo recuerdo aquellas alineaciones que se aprendían de carrerilla; hoy día es imposible. Los jugadores se encuentran en continuo examen y el que dura 3 o 4 años jugando en el Barça o en el Madrid se puede dar por satisfecho. Con esto quiero decir que es más complicado enganchar con los jugadores que antaño, y si a eso le añades la gran cantidad de extranjeros, ya me dirán. No es lo mismo identificarse con un De Boer o un Karembeu que con un Julio Alberto o un Juanito.
Foto: la sombra de Raul es muy alargada.
Con esto no quiero dar la impresión que los Barça - Madrid se encuentren descafeinados, sino que han perdido parte de ese arraigo y sentimiento que los caracterizaba años atrás.
Sin embargo, siempre hay jugadores que ayudan a que esta rivalidad se acentúe. Es el caso de aquellos jugadores que cambian un club por el otro, por lo que pasan automáticamente de idolatrados a odiados entre sus aficiones. Los casos más cercanos los encontramos en jugadores como Luis Enrique o Laudrup, jugadores que no se encuentran ante el mismo tipo de examen por parte de la nueva afición, ya que el sólo hecho de llegar procedente del equipo rival les merece una posición ideal entre el nuevo aficionado, que encuentra en él el símbolo del jugador que traiciona al enemigo.
Pero no crean que son los únicos casos, ya que desde el famoso Evaristo que cambió en la década de los 40 el Barça por el Madrid, hasta Dani, en nuestros días, tomando camino inverso, muchos han sido los jugadores que han cambiado de uno a otro equipo. Lo curioso es que la tendencia normal ha sido cambiar Barcelona por Madrid, así los casos de Milla o Schuster de manera directa o de Nando o Soler tomando transbordo. Por el contrario, a parte del mencionado Luis Enrique, solamente cabe recordar el caso de Prosinecki que tras fracasar en Madrid, recuperó parte de su fútbol en Oviedo, para volver a defraudar en Barcelona.
Foto: Guardiola ve los goles desde lejos.
No quiero hablar de la rivalidad Madrid - Barça en los despachos, pero ¿quién olvida el caso Karembeu? Se dice que fue interés, también estrategia, y hay quien afirma que sólo fueron ganas de joder.
josé f. valdivia gómez 99