editorial: ¿qué podemos decir acerca del mundo?

 

Bienvenido a OCCIDENTE CARGADO DE MIEDO, un producto absurdo y preconsciente ideado y realizado por Cecilio Santiago Alcalde y Antonio D. Vizcaino Gómez; y soportado técnicamente por José F. Martos Luque, para que alguien lo lea (¡eso esperamos!). Antes que nada, queremos disculparnos por el pésimo diseño (más molestos aún son los contenidos), pero esto es lo que hay.

Para empezar hablando de algo, diremos que curioso y pretencioso es el título que hemos puesto a la introducción, para, al fin y al cabo, no decir nada, que es lo que finalmente pretendemos con esta página ¿o no? Como dijo B. Pertwee: "hace tiempo estaba indeciso, pero ahora ya no estoy tan seguro".

Soltaremos un pequeño rollo paranoico que no a todos gustará. El ser humano, como animal racional, supuestamente superior, ha tenido, desde la protohistoria aproximadamente, necesidad de expresarse. Nosotros, que por lo que podemos observar pertenecemos a esa especie de la que anteriormente hablábamos, no carecemos de esas infinitas posibilidades de comunicación. Ahora bien, hasta aquí el planteamiento es claro, pero subyace una pregunta que no por ser obvia deja de ser fundamental: ¿qué podemos hacer con esa capacidad? Tenemos dos opciones claramente diferenciadas:

 

  1. No utilizar esta capacidad y permanecer callados. Esto no traerá, por lo general, ningún tipo de consecuencias, ya sean sicológicas, como satisfacción por tu ocurrencia o remordimientos por tu estupidez (siempre utilizando un "tu" genérico); o físicas, como notables triunfos en tus relaciones sexuales con bellas mujeres o agresiones físicas, seguramente desorbitadas, proporcionadas por individuos de comportamientos simiescos, y razonamiento ameboide.
  2.  

  3. Utilizar dicha capacidad y hablar. Para ello los especialistas recomiendan un lenguaje especialmente no agresivo, que se sitúe en lo políticamente correcto con el que, permitiendo comunicarte, conseguirás los beneficios de la expresión (supra), pero a la vez salvando los posibles inconvenientes de ésta (también arriba). Sin embargo, también existe la posibilidad de no hablar en términos políticamente correctos, ya sea por agresivos o por incomprensibles. En cualquiera de estos casos, las posibilidades de éxito no suelen aumentar (muchas veces incluso disminuyen), mientras que las de traumatismo craneal si que se incrementan de forma considerable.

Como dijo M. Andretti: "si las cosas parecen bajo control, es que no vamos lo suficientemente deprisa". Así que acabando, que es... ¿¿gerundio?? ¡A quién le importa! Solo queremos decir que, por tanto, aceptamos la posibilidad de expresarnos y lo hacemos a través de esta página. Quizás se nos pueda acusar de ser un poco oscuros en algunos casos, pero como dijo T. Kuntz: "¿por qué la sociedad ignora a las personas oscuras, cuando al tiempo los acaba reconociendo como genios?" (¡Modesto que es el niño!). Dejemos estos alardes, en cualquier caso, ya lo dijo J. Val del Omar: "lo permanente es el cambio".

Nos despedimos ya para que podáis, los que queráis, leer el resto. Esperamos que os guste. Como dijo T. Harada: "Tanto para ellos como para mí derrotar a las tetracilíndricas con una 'V2' es todo un desafío. Dadme una moto que no se rompa, y yo os daré resultados".

 

ocm 99

 

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