vegeta y harada
La frase que pronunció Ortega y Gasset, aquella que decía que "el esfuerzo inútil conduce a la melancolía", podría perfectamente aplicarse a estas dos personas, hombres o personajes, uno perteneciente a la ficción, Vegeta, personaje creado por Akira Toriyama, nacido en el planeta Vegeta, príncipe de los Saiyajins y máximo rival de Son Goku; y el otro real, Tetsuya Harada, piloto japonés de Aprilia en el mundial de motociclismo en 500 c.c. y campeón del mundo de 250 c.c. en 1993 con Yamaha.
Para cualquiera que conozca alguno de estos llamémoslos personajes, no comprenderá la asociación con el otro, entre otras cosas porque probablemente no lo conocerá. Sin embargo, y a pesar de sus mas que notables diferencias, en ambos emana el triste aire melancólico de aquellos que lucharon por lo que no pudo ser, de aquellos que estaban predestinados a ser los mejores y que alguien se cruzó en su camino, impidiendo que fuesen todo eso para lo que estaban preparados. Ambos dirigieron sus esfuerzos de forma equivocada a destiempo o simplemente contra objetivos imposibles, lo cual los llevó a una resignación final que acabó derrotándolos. Ambos fueron vencidos por si mismos, por su incapacidad de lograr sus objetivos al esforzarse inútilmente, al luchar contra molinos.
Empezando por Vegeta, el personaje de Bola de Dragón, creado por el genio del manga Toriyama, aparece por primera vez en el cómic en una etapa ya relativamente avanzada, cuando el autor busca enemigos más fuertes para su protagonista de los que puede encontrar en la tierra. Nuestro antihéroe viene a la tierra con Napalm, otro saiyajin más débil, y con el único objetivo de destruir este planeta, lo cual no consigue ya que tras una dura pelea con el que para él sería su máximo enemigo y obsesión, Son Goku, acaba gravemente herido y siéndole perdonada la vida por éste, que convence a Krilin para que no acabe con él, actitud caritativa que nunca entendió ni perdonó el príncipe de los saiyajins.
Pues bien, a partir de ese momento, comienza una difícil relación con Goku, la cual se inicia en la lucha contra Freezer en el planeta Nameq. Desde ese momento, Vegeta se verá siempre y en todas las circunstancias sistemáticamente superado en fuerza por su rival saiyan, ya en el momento de luchar contra Freezer, cuando alcanza el discípulo de Tortuga duende el estado de supersaiyajin, justo cuando Vegeta vuelve a la vida; contra Cell, en una pelea en la que fue capaz de golpear a su hijo Trunks por entrometerse en la lucha, dejando al androide del doctor Guero llegar al máximo de su poder para así poder sentirse orgulloso cuando lo venciere y que finalmente acabó derrotándole; o contra Boo, cuando Goku alcanza el tercer nivel de superguerrero y ya Vegeta había perdido la vida en el intento de salvarlos a los demás y que fue inútil. Para el principe de los saiyajins, no ser el mas fuerte es una gran humillación, y considerará afrentas personales todas y cada una de las veces que Kakarot, el nombre que realmente tenía Goku en el planeta Vegeta, le salva la vida, salva a los demás, le ayuda o simplemente le supera.
Vegeta es un personaje oscuro, visceral, orgulloso, contradictorio, que podría ser perfectamente el protagonista de una novela de la época del romanticismo; vive atormentado por no ser el mejor, conocedor de sus limitaciones, sabedor de que a pesar de su inmenso poder, nunca podrá superar a su rival, que además nunca le consideró como enemigo; necesitado de ser malvado simplemente para causar en los demás miedo, para que lo respeten ya que algo dentro de él que lo asfixia, jamas se mostrará débil o indeciso ante nadie, aunque bien sabe lo que es sentir la impotencia frente a un rival. Representa a un luchador, pero a un luchador con talento, no es un trabajador no recompensado, es un superclase superado por auténtico genio, Goku, un rival que nunca debió aparecer en su camino, pero que, sin entrar en sus planes, se lo encontró.
Por lo que respecta a Tetsuya Harada, piloto de motociclismo actualmente en 500 c.c. nacido en Chiba (Japón), su historia es muy diferente, pero a la vez pareja. Debutó en el mundial en el año 1993 en la categoría de 250 c.c. y, a pesar de ser un año en el cual había gran nivel y cantidad de motos oficiales, se impuso en el campeonato con el handicap de no conocer los circuitos, eso mostró su enorme talento. Ese año su máximo rival fue Loris Capirossi, con el cual tendría en el futuro sus mas y sus menos, pero al cual siempre ha superado sin problemas. Sin embargo, la que sería su auténtica bestia negra (y nunca mejor dicho por el color de su moto) ese año pasó por el mundial sin pena ni gloria. Me refiero al genial piloto romano, Max Biaggi.
Después, Harada no volvió a ganar nada. Biaggi, por unas razones u otras, ya sean estas la mayor velocidad punta de su montura, cuando pilotó para Aprilia, o la falta de fiabilidad mecánica de la moto de Harada, cuando fue este el que conducía las motocicletas italianas hicieron que el prometedor piloto japonés fuese perdiendo el aura de superclase que siempre mantuvo entre ciertos aficionados, pero que no se veía refrendado por resultados. De esta forma, en los cuatro años siguientes, desde 1994 a 1997, Max Biaggi se hizo con el título de 250 c.c., el último año con Honda, tras dejar Aprilia en la que había recalado Harada tras ser despedido de Yamaha, su marca de toda la vida, al no rendir como de un piloto de su categoría se esperaba, es decir, amargado, se dedicaba a viajar por el mundo.
De cualquier manera, lo que finalmente lo consagró como un perdedor fue el no lograr el mundial de 1998 contra Capirossi, el cual también militaba en Aprilia, después de haberlo superado sistemáticamente en todas las carreras y de que el italiano lo derribase en la última, evitando de esta forma que Harada se proclamase campeón.
Actualmente, Harada corre en 500, y si bien es cierto que la Aprilia bicilíndrica ha conseguido con él unos resultados que nunca había logrado, también es verdad que este año está profundamente desmotivado, siendo superado sistemáticamente por su compañero de equipo, Mcwilliams, un piloto indiscutiblemente de mucha menos clase, pero no solo de clase viven los equipos, sino que se necesitan resultados.
Harada es un piloto muy técnico, muchos opinamos que es el mas técnico del mundial, el que más fácil se adapta a cualquier circuito y a cualquier moto, sin embargo tiene un pésimo palmares para tanto supuesto talento, en el que acumula derrotas humillantes a manos de pilotos de todas, y digo todas, las calañas. Nunca ha sabido imponerse a sus mecánicos, nunca ha exigido a su fábrica ni a sus jefes de equipo; no es orgulloso, se deja llevar y le da lo mismo lo que digan de él; no le hace dar entrevistas ni ser un piloto popular; no le gusta caerse y sabe perfectamente donde esta el límite, que no suele sobrepasar y que muchas veces le lleva a pasearse por los circuitos, mientras sus compañeros de oficio se juegan el tipo. Sin embargo conoce su inmensa calidad, y la mayoría del paddock también.
Vegeta y Harada, Harada y Vegeta, son dos figuras sensacionales en sus ámbitos, magníficos en lo que hacen, ya sea luchar, ya sea pilotar, ya sea perder. Pero su problema es que son terriblemente oscuros, necesariamente introvertidos. En un mundo mediático, en el que todo se sabe, en el que cualquier individuo que destaca en algo debe ser a la vez buena persona, amable, simpático, cortés, educado y buen padre de familia, estos personajes se difuminan en sus tinieblas para presentarse como perdedores geniales, desolados en sus contradicciones, a los que la adversidad en nombre de rival, ya sea Son Goku o Max Biaggi, que a la vez son totalmente diferentes, pero igualmente atractivos para el gran público, derrotan sin remisión y deshacen sus aspiraciones e ilusiones, que ambos poseen a pesar de su supuesta indiferencia y desinterés ante todo y todos. Ambos son opuestos en muchos aspectos, no tienen un carácter aparentemente parecido. Así, jamas encontraremos el orgullo aristócrata de Vegeta en Harada, ni tampoco debemos intentar buscar la sangre fría de Harada en Vegeta, pero en ambos existen, en términos psicoanalíticos, unos instintos vitalistas y destructivos muy fuertes, además de una misión truncada, un quiero y no puedo, que en realidad sería un quiero, puedo, pero no lo consigo. Por qué se preguntan todavía...
Para más información: de Vegeta,
www.bdball.metromanga2000.com y de Harada, www.motograndprix.com
cecilio santiago alcalde 00