algo antes de empezar
La sociología, como ciencia que estudia el comportamiento social del hombre (no nos preocupa la validez teórica de la definición) es un campo de estudio en pleno crecimiento. La razón de esto es obvia, para el estado es muy importante conocer las necesidades de sus ciudadanos (permitidnos unas carcajadas). No, tenemos que reconocer que el interés de las empresas en averiguar las tendencias de los gustos de los consumidores, para adecuar sus productos a éstas (aunque sabemos que la demanda también puede ser sugerida); como el mismo interés de los nuevos estados-redes-empresas, en satisfacer a sus votantes-ciudadanos, hacen que los estudios sociológicos estén en plena vigencia en los tiempos que vivimos...
Ahora bien, y sin querer ser excesivamente extensos ya que esto es una introducción (y bastante poco elaborada, por cierto), tenemos que referirnos al clásico y típico (y tópico) tema de la posible subjetividad u objetividad del observador. Remontándonos a nuestra experiencia personal (¡menuda fuente de sabiduría!) tenemos la certeza de que todo individuo que habla a cerca de un tema tiene la aspiración de ser objetivo y encontrarse en lo cierto (nosotros no íbamos a ser menos). Por lo general, esta aspiración se ve radicalmente truncada cuando este sujeto se encuentra ante otro que defiende, con la misma convicción que él, las tesis contrarias. Evidentemente, al menos uno tiene que estar equivocado, y decimos al menos uno porque por lo general serán los dos los que se encuentren en una situación errónea de razonamiento (ciertamente tenemos razón). Sin embargo será sumamente difícil convencer a dicho individuo de la inexactitud de su observación, y mucho menos de que esta diciendo tonterías. Por lo general, de forma mucho mas narcisista de lo que creemos, nos dejamos llevar por las circunstancias personales, y no solo en la formación de la opinión, sino también en la defensa de la postura frente a una actitud hostil del interlocutor o de la doctrina (si, por desgracia esto también ocurre entre la autolaureada comunidad científica). La postura general es "no me bajo del burro así que me maten". Esto nos lleva a la situación clásica de que tiene razón quien grita mas fuerte (o quien tiene mas medios para hacerlo), por lo que las elucubraciones realizadas no dejan de ser especulaciones personales totalmente coyunturales, sin ningún animo de cientificidad y si de lucro (y el lucro no es solo la economía monetaria, sino que existen otros tipos de economía, como la del placer, que bien conocía el amigo Sigmund).
A estas alturas posiblemente hayamos perdido el hilo del discurso. Si así ha sido pedimos disculpas a los lectores (¡¡¡HAY ALGUIEN LEYENDO BIEN!!!) Lo que finalmente queríamos decir es que procuraremos tratar los temas con algún conocimiento de causa, ya que el buen sociólogo no lo es tanto en cuanto no sea también antropólogo; y que intentaremos ser lo más incluyentes posible de las diferentes perspectivas, siempre que esto no sea realmente un disparate, cuestión esta que no tengo mas remedio que subrayar.
nosotros (somos los mejores, pero no se lo digáis a nadie) 99