San Francisco en meditación _Francisco de Zurbarán,1632
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Hace casi 800 años que el joven Francisco estaba orando delante de un crucifijo en la Iglesia de San Damián. Le pedía a Dios orientación en su vida para que pudiera responder a su amor por El. Del crucifico Francisco de Asís oyó una voz que le decía: "Francisco, repara mi Iglesia que se está cayendo." Francisco respondió a esa llamada viviendo el Evangelio a la letra e imitando al Cristo pobre. Otros jóvenes vieron que Francisco era un hombre de Dios, y también quisieron seguir al Señor de la misma manera. Se juntaron con Francisco y así comenzó la Orden de Hermanos Menores.
Los Franciscanos Capuchinos son hermanos, sacerdotes o no, que han decidido seguir al "Cristo pobre" como lo siguió su fundador y padre San Francisco de Asís. Inspirados por la Buena Nueva (el Evangelio), los hermanos se esfuerzan principalmente por encontrar a Jesucristo de una manera personal e íntima en una vida de oración, y buscan cómo compartir ese amor de Cristo con todos los hombres.
San Francisco estableció una regla de vida para sí mismo y para sus hermanos. Con el tiempo, un grupo de los hermanos quiso seguir esa regla más estrictamente, programando la vida con oración y trabajo y profesando una pobreza rigurosa. Estos fueron los principios de la reforma que se inició en el año 1528, dando origen a los Capuchinos como una rama de la Orden Franciscana. El nombre "Capuchino" se lo dieron los niños italianos, que comenzaron a llamarlos "cappuccini" por la capucha que tenían en el hábito.
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La vida apostólica Capuchina
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El fundamento de la vida apostólica de los Capuchinos está en el hecho de que Dios Padre ha enviado a su Hijo al mundo para que asumiendo la condición humana, evangelizara a los pobres, curara a los contritos de corazón, anunciara la remisión de los pecados y restituyera la visión a los ciegos. La Iglesia, en la fuerza del Espíritu Santo, sigue la Obra de Jesucristo. Ese mismo Espíritu suscitó a Francisco de Asis, a su fraternidad apostólica para que prestara con todas sus fuerzas trabajo de ayuda a la Iglesia en esta misión, especialmente a favor de los más pobres y más necesitados. Así la fraternidad de los Capuchinos, obediente al Espíritu del Señor que conduce a la Iglesia y la Orden, asume su misión de evangelizar por palabras y obras.
El Apostolado Capuchino es: *Vivir en el mundo la vida evangélica en la verdad, austeridad, simplicidad y alegría. *Querer bien a todas las personas y poseer apertura de diálogo, sin discriminación a nadie. Aunque, con preferencia a la evangelización de los pobres, a ejemplo de Jesucristo, no se rehúsa a anunciar la conversión a la justicia, el deber de conservar la paz, a los hombres que ocupan lugares de responsabilidad y de poder. *Tener la libertad de dedicarse a cualquier obra del ministerio o actividad apostólica, desde que esté de acuerdo con su forma de vida y a las necesidades de la Iglesia. *Enfrentar, generosa, los ministerios considerados los más difíciles. Asumir iniciativas, aunque personales, como expresión de la fraternidad. *Recordarse que la vida apostólica exige disponibilidad al sufrimiento hasta el martirio por la fe y la salvación del prójimo.
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La Oración Franciscana-Capuchina
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Los Hermanos Capuchinos son hombres de oración. Nuestra Constitucion dice: "La oración es como respiración del Amor...El Espíritu Santo invita a la oración...; los hermanos le escuchan con su corazón, y atienden... Son los dos movimientos de la respiración". Y como no se puede dejar de respirar, pues la respiración es un acto continuo, también la oración es un acto continuo según lo que dijo Jesús: "Orad siempre, jamás dejad de orar".
Afirma también: "La oración es como un diálogo". Dios habla mediante las criaturas, los signos de los tiempos, nuestro corazón y, en especial, mediante Jesucristo. Los hermanos contestan con su amor y con su comunión con Dios.
Los consejos evangélicos: pobreza, obediencia y castidad, ayudan a los capuchinos a ser fieles y constantes en esa vida de oración-comunión: pobreza-desprendimiento de todo lo que no lleve a Dios; obediencia-actitud de vida activa; castidad-vida de penitencia total al Señor. San Francisco decía sin cesar: "Mi Dios y mi todo".
Una práctica muy importante entre los Capuchinos, es la oración mental o meditación. En ella se cultiva el espíritu contemplativo que caracterizó a San Francisco de Asís y a los primeros hermanos franciscanos. Esa oración conduce al Capuchino a la verdadera adoración, a la sagrada liturgia con mayor eficacia, al verdadero Amor a los hermanos y a todas las demás criaturas. La meditación es la maestra espiritual del Capuchino.
Como se puede ver la vida Espiritual del Capuchino puede ser sintetizada en tres puntos: la Santa Misa, la liturgia, y la Meditación. Son tres puntos que se complementan y se incluyen, como expresión de la "respiración del Amor"; son el núcleo de la vida, alrededor del cual otras prácticas de piedad desdoblan su espiritualidad, como el rezo del rosario, el vía crucis y otras.
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Jesucristo hizo del género humano una verdadera familia de hermanos. Él está presente como aro de unión entre aquellos que se reúnen en su nombre. La Iglesia, a su vez, apoya las instituciones cuyos miembros se proponen vivir la fraternidad en comunión de vida y caridad.
Todos los religiosos y religiosas acostumbran llamarse hermanos y hermanas, sin embargo, en la Iglesia, los franciscanos son propiamente la Orden de los Hermanos. San Francisco dio inicio a esta forma de vida evangélica, asumiendo como modelo la vida de Jesucristo y los apóstoles. Como Franciscanos es ésta la forma de vida que los Capuchinos profesan y quieren testimoniar al mundo. Aceptan el desafío de amarse unos a los otros con humildad y simplicidad.
La vida fraterna es, por tanto, la esencia de la vocación capuchina, y humildad con simplicidad su manera de actuar en la misión de vivir y anunciar el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
Cada Hermano, que ingresa en la vida Capuchina, es un regalo de Dios y es recibido con gratitud. A semejanza de la familia natural, los hermanos no se eligen, se aceptan con mucha alegría, como hijos de una misma familia, la familia de San Francisco y Clara de Asís. Así donde quiere que se encuentren los hermanos son llamados a: *congregarse en nombre de Jesús *ser un solo corazón y una sola alma *progresar en la perfección evangélica *ejercitarse en el amor a Dios y en el amor al prójimo *servir de ejemplo unos a los otros *combatir las propias pasiones y malas inclinaciones.
La vida Capuchina en fraternidad supone la vida en comunidad. Respetando la libertad y la individualidad de las personas, los capuchinos asumen la vida fraterna en comunidad, como la esencia de su vida y su manera de vivir.
Esa realidad exige capacidad para trabajo en equipo, cosas que favorecen la omunicación y al mismo tiempo, ambiente reservado para ayudar y proteger el clima de familia, estudio, oración, trabajos domésticos y bienestar. En la comunidad capuchina la fraternidad no es cerrada en sí misma, sino abierta con solicitud evangélica a las necesidades espirituales de las personas. Esa apertura posibilita a los laicos la participación en la vida de oración, de apostolado y hasta en la vida comunitaria por espacio de algún tiempo, en especial a jóvenes que buscan el discernimiento de su vocación.
En este clima fraterno, los hermanos en viaje, que llegan a las casas capuchinas, son recibidos con caridad y gran alegría en cualquier parte del mundo.
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San Francisco se sintió enviado a reformar a los hombres y mujeres mediante la penitencia-conversión e inició una forma de vida motivada por el Evangelio; quiso que sus hermanos fuesen testimonios por palabras y obras de ese feliz mensaje. Los hermanos capuchinos desean ser partícipes de esa misión, por eso se esfuerzan por ser levadura evangélica en el mundo, de manera que los hombres y mujeres mirando su vida fraterna, sientan que el Reino de Dios esta entre ellos. Al ejemplo de San Francisco y de los iniciadores de la Fraternidad Capuchina que asistieran a los leprosos y empestados de entonces, los Capuchinos se esfuerzan por: *confiar ante todo en la providencia de Dios, caminando en este mundo con esperanza y franciscana alegría para fortalecer la confianza de sus contemporáneos, muchas veces desesperanzados delante de tantos problemas. *liberar a sí mismos de las preocupaciones inútiles, para sentirse invitados a ayudar a los pobres más necesitados todavía. *vivir junto a los hermanos carentes, principalmente enfermos, marginados, dispustos a servirlos y ayudando a aminorar sus sufrimientos. *reflexionar con espíritu abierto y confidente sobre los acontecimientos y hechos de nuestro tiempo, conceptos e ideologías, considerados como signos de los tiempos, para colaborar con el Señor en la conducción de la historia del mundo y evolución de la sociedad humana.
Practicando la caridad en la verdad, los Capuchinos quieren ser testimonios de fe y esperanza en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, colaboradores con los hombres y mujeres de buena voluntad, a quienes desean llevar al conocimiento de un Dios todopoderoso, sumamente bueno y fuente de todo bien.
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