Misterios Dolorosos

Misterios Dolorosos
Martes y viernes


Primer Misterio: La Oración de Jesús en el Huerto

Texto: Mc 14:32-42
"Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: 'quédense aquí, mientras yo voy a orar'. Después llevó con Él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y angustiarse. Entonces les dijo: 'mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando'. Y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba que, de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora. Y decía: 'Abba (Padre) todo te es posible, aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya'. Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: 'Simón ¿duermes? ¿no has podido quedarte despierto ni siquiera una hora? Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil'. Luego se alejó nuevamente y oró, repitiendo las mismas palabras. Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían que responderle. Volvió por tercera vez y les dijo: 'ahora pueden dormir y descansar. Esto se acabó. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar."

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Segundo Misterio: La Flagelación de Jesús

Texto: Mc 15:1-15
"En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Este lo interrogó: '¿Tú eres el rey de los judíos?' Jesús le contestó: 'Tú lo dices'. Los sumos sacerdotes multiplicaban las acusaciones contra Él. Pilato lo interrogó nuevamente: '¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!' Pero Jesús ya no respondió a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato. En cada fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había en la carcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición. La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado. Pilato les dijo: '¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?'. Él sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir la libertad de Barrabás. Pilato continuó diciendo: '¿Qué debo hacer entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?'. Ellos gritaron de nuevo: '¡Crucifícalo!'. Pilato les dijo: '¿Qué mal ha hecho?'. Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: '¡Crucifícalo!'. Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado."

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Tercer Misterio: La Coronación de espinas

Texto: Mc 15:16-20
"Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. Lo vistieron con un manto púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. Y comenzaron a saludarlo: 'Salud, rey de los judíos'. Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje. Después de haberse burlado de Él, le quitaron el manto púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo."

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Cuarto Misterio: El camino al monte Calvario

Texto: Lc 23:26-32
"Cuando lo llevaban detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: '¡Hijas de Jerusalén! No lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo en que se dirá ¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron!, y a los cerros ¡Sepúltennos! Porque si así tratan a la leña verde ¿Qué será de la leña seca? Con Él llevaban también a otros dos malhechores, para ser ejecutados."

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Quinto Misterio: La crucifixión y muerte de Jesús

Texto: Mc 15:23-39
"Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó. Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno. Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron. La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: 'El rey de los judíos'. Con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda. Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: '¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, sálvate a ti mismo y baja de la cruz!'. De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: '¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo!. Es el Mesías, el rey de Israel ¡Que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!'. También lo insultaban los que habían sido crucificados con él. Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: 'Eloi, Eloi, lamá sabactani', que significa 'Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?'. Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: 'está llamando a Elías'. Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dió de beber diciendo: 'vamos a ver si Elías viene a bajarlo'. Entonces Jesús dando un gran grito, expiró. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: 'Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios'."

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