UNIDAD 4 MÉTODOS Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN EN LAS CIENCIAS NATURALES Y CIENCIAS SOCIALES

 

4.1 Diferencias y características entre la investigación de las Ciencias Sociales y las Ciencias Naturales

“[...] , las ciencias de la naturaleza han logrado considerables progresos y también alcanzado algunas de las metas del conocimiento científico.  Las ciencias sociales, como la historia, la economía y la educación, han quedado muy rezagadas. Unos pocos líderes creen que las disciplinas sociales nunca llegarán a adquirir un carácter ´científico´. Algunas personas sostienen que si bien progresarán gradualmente no podrán alcanzar el elevado nivel a que han llegado las ciencias de la naturaleza.  Otros autores, en cambio admiten que las ciencias sociales aún no han logrado su plena madurez, pero consideran que, en este campo, la investigación se tornará tan ´científica´ como en las ciencias de la naturaleza.  Sin embargo, diversos obstáculos impedirán la pronta realización de este objetivo.  Los científicos sociales tropiezan con muchas dificultades en su esfuerzo por comprender de manera más adecuada los factores fundamentales que afectan el comportamiento humano para poder explicar, predecir y controlar los fenómenos sociales.  [...]”[1]

“Complejidad del objeto

Los fenómenos que estudian las disciplinas sociales son más complejos que aquellos que pertenecen al campo de las ciencias naturales.  El científico de la naturaleza trabaja con todos los fenómenos que forman parte del orden físico.  Los hechos sociales incluyen elementos de ese carácter, pero las leyes físicas o biológicas no son suficientes para explicarlos. [...]

El científico de la naturaleza se interesa por los fenómenos de orden físico.  Sus estudios incluyen un número relativamente reducido de variables[...] que pueden medirse con considerable precisión.  En cambio, el sociólogo estudia al hombre como individuo y como miembro de un grupo y debe explicar sistemas de interacción mucho más complejos.  Los problemas sociales pueden incluir un número tan grande días. Este estado de cosas crea muchas dificultades al científico social, quien siempre se ve acosado por el problema de determinar el enfoque que elegirá y las variables que deberá seleccionar para explicar los fenómenos de manera satisfactoria.

 

 

Posibilidades de la observación

La observación directa de los fenómenos es, en algunos aspectos, más difícil para el científico social que para el físico.  Un científico social no puede ver, oír, tocar, oler o gustar de los fenómenos que ocurrieron en el pasado.  El educador que estudia las características de las escuelas del período colonial no puede observar  por si mismo a los niños y maestros ni puede estudiar de manera directa los procedimientos de enseñanza empleados durante esa primera época de la historia .... Un químico o un físico pueden crear las mismas condiciones una y otra vez y observar directamente lo que ocurre, pero un psicólogo no puede disponer elementos en un tubo de ensayo y hacer aparecer los mismos sucesos que en su niñez afectaron a un adulto.  La naturaleza de los fenómenos sociales que pertenecen al pasado impide la observación directa y reiterada.

[...]

Los hechos sociales son de naturaleza más variable que los de orden físico.  En química, por ejemplo, en la mayoría de los casos, será indiferente observar un determinado centímetro cúbico de ácido sulfúrico o cualquier otro. Pero si observamos a 30 alumnos de séptimo grado, en una ciudad, es probable que las conclusiones que lleguemos sean diferentes de las que obtuvimos al estudiar a un número igual de alumnos de la misma edad que residían en otra ciudad.  La altura, el peso, el vocabulario, el grado de participación en los juegos y rendimiento en aritmética de un niño de 10 años pueden diferir considerablemente de los de otros niños de la misma edad.   ...

 

Imposibilidad de reproducir el objeto

Los hechos sociales son más difíciles de reproducir que los fenómenos naturales.  Muchos fenómenos de las ciencias de la naturaleza presentan un carácter muy uniforme y recurrente; a causa de ello, permiten llegar a las abstracciones y a la formulación precisa y cuantitativa de generalizaciones y leyes universales.  A menudo los problemas sociales se hallan relacionados con sucesos históricos específicos; dependen de hechos particulares, de acontecimientos que nunca vuelven a producirse exactamente de la misma manera.  Es posible formular algunas generalizaciones sobre la vida social y el comportamiento humano. Por ejemplo, se puede llegar a hacer generalizaciones acerca de lo que tienen en común las guerras, las incursiones bélicas y las revoluciones, o los adultos, los adolescentes y los recién nacidos.  Pero un fenómeno social tiene un carácter único e irrepetible, que es necesario comprender en su totalidad. En consecuencia, los factores abstractos, comunes a varios sucesos sociales, que permitan formular una generalización, no pueden llevarse demasiado lejos sin adulterar el material.  Puesto que los fenómenos sociales son menos uniformes y recurrentes que los naturales, en este campo resulta más difícil formular y verificar leyes.”[2]

 

4.1.1 Proceso de investigación científica

Conceptos generales acerca del Método Científico

“ A través de los años, el método científico fue perfeccionándose y de esa manera se desarrollaron los diversos métodos particulares que los estudiosos de las distintas disciplinas crearon para resolver problemas.  Especialmente desde principios de siglo, el método científico fue examinado de modo crítico, los pasos descritos [...] resumen un conocido análisis que se llevó a cabo. Esa exposición simplificada constituye una bosquejo de las actividades que forman parte del trabajo de investigación científica.  Pero para comprender la estructura conceptual en que se basa este método, es necesario considerar también las metas que los científicos se proponen alcanzar y los supuestos que formulan sobre el universo y que les permiten lograr éxito en sus empresas.”[3]

“Si, por proceso de conocimiento, entendemos una interacción específica entre el sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento, que tiene como resultado los productos mentales que denominamos conocimiento, la interpretación de esta relación sólo es concebible en el cuadro de algunos modelos teóricos.  Esta tipología no es, de ningún modo, especulativa, puesto que cada uno de los modelos han encontrado su ilustración concreta en corrientes filosóficas históricamente existentes.

Nuestro primer modelo tiene tras sí la concepción mecanicista de la teoría del reflejo.  De acuerdo con esta concepción, el objeto de conocimiento actúa sobre el aparato perceptivo del sujeto que es un agente pasivo, contemplativo y receptivo; el producto de este proceso (el conocimiento) es un reflejo o copia del objeto, reflejo cuya génesis está en relación con la acción mecánica del objeto sobre el sujeto.  A eso se debe que califiquemos de mecanicista este modelo.

..., este modelo está efectivamente representado en la historia del pensamiento filosófico y, a partir de la filosofía, irradia a todo los restantes dominios del pensamiento.  En cierto sentido es ya clásico tanto por la frecuencia con que surge como por su dilatada historia: se remonta por lo menos a la teoría democritiana de los eidola y subsiste hasta el moderno sensualismo y el empirismo trascendente.  También es clásico por el hecho de que está asociado históricamente a la llamada definición clásica de la verdad, que proporciona el fundamento teórico necesario de la tesis según la cual un juicio es verdadero cuando lo que enuncia concuerda con su objeto.  Sin la teoría del reflejo, cuya interpretación no debe ser necesariamente mecanicista y simplificada, sería imposible defender de manera consecuente la definición clásica de la verdad.

El primer modelo supone, pues, que el sujeto es un agente pasivo, contemplativo y receptivo, cuyo papel en la relación cognoscitiva es registrar los estímulos procedentes del exterior, a modo de espejo en el caso de las percepciones visuales.  Las diferencias entre las imágenes de la realidad percibidas por distintos sujetos cognoscentes se reducen a las diferencias individuales o genéricas del aparato perceptivo.  Popper denomina gráficamente a esta teoría del proceso cognoscitivo la ´teoría de la conciencia – recipiente”. Históricamente se relaciona con las distintas corrientes del pensamiento materialista, ya que presupone necesariamente el conocimiento de la realidad del objeto del conocimiento y la interpretación sensualista y empírica de la relación cognoscitiva.  Si bien la concepción materialista del mundo ayuda por una parte a los teóricos del conocimiento a captar mejor y a comprender el elemento objetivo de la relación cognoscitiva, por la otra oscurece (sin impedirla en caso alguno) la aprehensión del agente subjetivo. Marx no hacía más que comprobar un hecho notorio al escribir en sus Tesis sobre Feuerbach, que todo el materialismo pasado captaba la realidad bajo la forma de objeto, y no como actividad humana, mientras que el aspecto activo era desarrollado por el idealismo, aunque de modo imperfecto por abstracto.

Si en el primer modelo, pasivo y contemplativo, predomina el objeto en la relación sujeto - objeto, en el segundo modelo, idealista y activista, se produce todo lo contrario: el predominio, o la exclusividad, vuelve al sujeto cognoscente que percibe el objeto de conocimiento como su producción.  Este modelo se ha concretado en diversas filosofías idealistas subjetivistas y, en estado puro, en el solipsismo.

[El tercer modelo] ..., contrario al modelo mecanicista del conocimiento para el que el sujeto es un instrumento que registra pasivamente el objeto, se atribuye un papel activo al sujeto que a su vez está sometido a condicionamientos diversos, en particular a determinismos sociales, que introducen en el conocimiento una visión de la realidad trasmitida socialmente.  Este tercer modelo también es lo opuesto al modelo mecanicista, [...], sólo deja en el campo de batalla el sujeto cognoscente y sus productos mentales.  Como contrapartida propone, en el marco de una teoría modificada del reflejo, una relación cognoscitiva en la cual el sujeto y el objeto mantienen su existencia objetiva y real, a la vez que actúan el uno sobre el otro. Esta interacción se produce en el marco de la práctica social del sujeto que percibe al objeto en y por su actividad.