El principio
Ser como en el principio
cuando el agua goteaba
de los corales
y no había ni células
ni la tierra que abates
Cuando expandir un ala
era un misterio incierto
y el rugir del león
una ficción de Dios
que para entonces
era un viejo sin barba
Ser como el agua cósmica
que a veces es de fuego
atraviesa planetas
y otras solo esta orilla
donde tu sexo es mío
Ser como el vaho de niebla
que adorna tu cintura
cuando en el sueño
cantas y me llevas
con tus dos ojos
a recorrer galaxias
Tú rosa
A Lina Zerón
Es de color vital como tus formas
y tiene la virtud de ser volátil
Húmeda como el preciso mástil
que se eleva en la proa del aroma
Tiene la sencillez de la plegaria
que el ave incita cuando alza el vuelo
Oración de talante enarbolado
revuelta en la esbeltez del equilibrio
La perlan unas gotas de rocío
La esculpen los presagios y los vientos
La pintan los rumores de los cirios
Y los labios Zerón forman sus pétalos.
El cántaro
Para Estrella de Mar
Si caminas los cantaros de mimbre
transitan avenidas en las venas
Si te detienes la arteria se levanta
El mar cabe en tu olor y en tus ojos la brisa
Dame la insignia de tu risa
y de mis huesos brotaran palomas.
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La inteligencia
Frente a lo oscuro el miedo
La mirada del lodo
Aroma de la ira
Asistir a la lluvia
como al templo
Ante el frió el temblor
Pupilas dilatadas
en el borde del sauce
Savia y monotonía de la cueva
orines en el vértice del celo
caderas floreciendo en la embestida
saliva que coagula y humedece
La cogida común libre de culpa
Un rayo con un trueno
incendia el bosque
el olor de la carne se cocina
La semilla ilumina cada esfera
Se va
Cuando se va queda el vestigio dormido
Se va cuando las hojas recuperan el verde
Cuando el agua se antoja como la llama cumbre
Cuando la luz se eclipsa con el enorme rojo
y se disipa el canto del calor en los ojos
Se aleja en las holandas de la tibieza intima
Era solo una idea que se dibuja tísica
La mentira infantil de un alma inverosímil
en la memoria esencial de la expandida llaga
Se engendra en las exequias de una sonora copa
Su lejanía de hiedra su palpitar cetrino
Su olor hecho herramienta de la atrapada fiera
Su sexo mal herido trocado en un carbunco
La desleal cadena que le ata a la hoguera
Flama de muelle herido adentro de la idea
Pensamiento anegado de madres silogismos
En la margen ungida de sucias oquedades
Narra su andar anciano la lentitud del tedio
La despistada senda que se agota en sí misma
En la fría manera de servirse arrogante
del imperioso acento de la lluvia y del hielo
Alucinando al borde de la asolada niebla
le sucede lo mismo que al maniquí olvidado
se le corre la espuma en ademán de sierva
y le brotan tumores en el cáncer antiguo
Chabihau, Yucatán enero de 2005
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