| Gabriel
García Márquez
· Vida y obra |
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PCG Diciembre 2000 |
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VIDA Y OBRA SITUACIÓN CRONOLÓGICA REALISMO MÁGICO "EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA" CRÍTICA Y OPINIÓN
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Escritor y novelista colombiano nacido el 6 de Marzo de 1928 en Aracataca (Colombia). Hijo de Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, que tuvieron un total de doce. El padre, telegrafista, no pudo cursar estudios superiores por falta de medios económicos. La madre pertenecía a la aristocracia rural no acaudalada de la zona bananera de Colombia, en la costa del Atlántico y el Caribe. El padre de ésta, abuelo materno del escritor, era coronel del ejército y había participado en numerosos conflictos bélicos colombianos, antes de casarse con una prima carnal, de la que nació Luisa Santiaga. García Márquez fue criado por sus abuelos hasta la edad de 8 años. Su abuelo, Nicolás Márquez Iguarán, a quien veneraba, es el modelo de los diversos “coroneles” que atraviesan su obra. A la muerte del abuelo, en cuya
“Casa Grande” el niño Gabriel García Márquez residió casi
permanentemente, aún vivió durante algún tiempo en una pequeña
sociedad compuesta casi exclusivamente por mujeres donde se respiraba un
ambiente místico y repleto de leyendas, objetos religiosos y recuerdos
de la épica familiar de las batallas del abuelo, donde cada pequeño
suceso cobraba un sentido misterioso y fantasmal. Tras aquella infancia de mitos, fantasmas, soledad y nostalgia, el niño fue internado en un colegio de Barranquilla, y en 1940 en Zipaquirá, cerca ya de Bogotá, en la región andina del país más fría, austera y dura, lo que le causó un fuerte impacto. A partir de entonces se observa en su obra una fuerte alternancia entre lo “costeño” (su región natal) y lo “cachaco” (el mundo andino y bogotazo), hasta el punto de haber utilizado estas mismas expresiones como títulos para caracterizar las partes de su obra periodística. A
los dieciséis años empieza a escribir su primera novela y cursa
estudios de Derecho en Bogotá a partir de 1947 (que no completó). En
este año publica su primer cuento, La tercera resignación en el
periódico El Espectador. Con su familia, en Cartagena de Indias escribe
sobre todo en El Universal y El Heraldo de Barranquilla (1948-1952),
mientras envía relatos para El Espectador de Bogotá, ciudad en la que
al final fijará su residencia a principios de la década de los años
cincuenta. Se dedica por completo al periodismo, profesión en la que
pronto triunfó como gran reportero, pero sin dejar por ello de escribir
ficción. De los restos de la primera novela que intento escribir y que
nunca terminaría, La casa, junto con recuerdos de su infancia y
de la vida de su familia escribiría su primera obra publicada, La hojarasca (1952),
así como un relato que se desgajó de ella y cobró vida propia, Monólogo
de Isabel viendo llover en Macondo, donde ya aparece con su nombre
el universo imaginario que llevará a su culminación en obras
posteriores. En
1955 publicó un largo trabajo en El Espectador titulado Relato de un
naufrago. Este gran reportaje, un auténtico relato de gran
habilidad narrativa, no dejó de causarle problemas ya que se descubrió
que el buque militar llevaba clandestinamente un cargamento de
contrabando. El periódico lo mandó entonces a Europa como enviado
especial, cargo que se convertiría en un puesto de corresponsal fijo.
García Márquez viaja a Suiza, Francia y Roma, estudia en un centro
especial de cinematografía de esta última ciudad
durante algunos meses, de donde nacerá una de sus grandes
aficiones, la del cine. Pero la dictadura de Rojas Pinilla cerró
el diario para el que trabajaba, que le rescindió su contrato enviándole
un billete de vuelta. Sin embargo, el escritor decidió quedarse en
Europa, en París, donde pudo subsistir durante algún tiempo merced al
dinero proporcionado por el pasaje de vuelta que nunca empleó. Escribió
La mala hora y El coronel no
tiene quien le escriba. Entre 1959 y 1961 trabajó para la agencia cubana de noticias, La Prensa, en su país, en la Habana y el Nueva York. Recibió el premio Literario de la compañía petrolera Esso por La mala hora y pudo verla publicada en 1961 en Madrid, aunque en una edición muy defectuosa. Mientras
tanto había publicado El coronel
no tiene quien le escriba en
Bogotá, en la prestigiosa revista Mito en 1958, y al año
siguiente un festival del libro reeditó en edición de 30.000
ejemplares su primera novela, La
hojarasca. Tras
realizar un viaje por la Europa del Este, Checoslovaquia, Polonia y la
Unión Soviética (García Márquez había pertenecido durante algunas
semanas al partido comunista colombiano), en 1957 su amigo Álvaro Mutis
le consigue un empleo en Venezuela, en la revista Momento de Caracas.
Vuelve a América Latina y hasta 1962 García Márquez trabaja en
diversas revistas, publicaciones y
como guionista de cine y publicidad. En este periodo se casa con su
prometida, Mercedes Baracha, con la que tendrá dos hijos. En 1962 se
publica el libro de relatos y novelas breves Los
funerales de Mamá Grande. En
enero de 1965 emprende la redacción de la que sería su obra maestra Cien
años de soledad, que terminó de escribir en dieciocho meses.
Algunos fragmentos aparecen en diversas revistas de Bogotá, París, México
y Lima, y escritores amigos (como C. Fuentes o J. Cortázar) la
promocionan. Requerido por la editorial de Buenos Aires, García Márquez
les envía el manuscrito empleando para ello sus últimos recursos; la
obra se publica en junio de 1967, y el éxito es fulminante: miles de
ejemplares vendidos, traducciones a todos los idiomas cultos y premios
por doquier en Italia, Francia y EE.UU. Cien años de soledad (donde
se pueden apreciar las influencias estilísticas del novelista
estadounidense W. Faulkner) cierra y confirma con broche de oro el
llamado <<Boom>> de la actual novela latinoamericana. Dicho
<<Boom>> había empezado tímidamente con la obra de Carlos
Fuentes a finales de los años 50, y confirmado después con los éxitos
de Mario Vargas Llosa desde 1963 con La
ciudad y los perros y en 1964 con la Rayuela
de Julio Cortázar. El
triunfo conduce a García Márquez otra vez a la huida y el escritor se
traslada con su familia a Barcelona, donde residirá hasta bien entrados
los años setenta. Toma contacto con los medios intelectuales, artísticos
y culturales españoles y europeos. En este tiempo publica La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela
desalmada (1972), Ojos de
perro azul (1974). Al año siguiente, cuando ya ha regresado a México,
otra nueva novela de contenido político más explícito El
otoño del patriarca volvió a conocer un rápido éxito
internacional. En
1981 publicó una obra más realista: Crónica
de una muerte anunciada que así mismo conoció un gran éxito. En
1982 le fue concedido el Premio Nóbel de Literatura. Vestido con el
traje típico de su tierra, el <<liquiliqui>> y acompañado
de amigos y grupos folklóricos colombianos recibió en Estocolmo el
citado premio. Por aquellas fechas se habían vendido ya veinte millones
de ejemplares de sus obras en casi todos los idiomas del mundo. Ahora
vive en México salvo sus estancias en Cuba, donde ha impulsado la
creación de un gran centro latinoamericano para la creación y difusión
de obras cinematográficas, con el que colabora. En 1985 volvió a
obtener otro gran éxito con una historia de amor tropical, El
amor en los tiempos del cólera y en 1989 se acercó a la narración
histórica recreando los últimos días de la vida del libertador Simón
Bolívar en El general de su
laberinto. En
1996 con Noticia de un secuestro, refleja la tensión que se vive
en su país debido al narcoterrorismo. Actualmente trabaja en sus
memorias, que está a punto de publicar.
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