Grau en el Huáscar

CAPÍTULO V

 

GRAU EN EL «HUASCAR»

 

1.- La vuelta al servicio

2.- Grau y el puerto Salaverry

3.- El contrato Dreyfus

4.- La rebelión de los Gutiérrez

5.- Tratado Secreto con Bolivia

6.- Muere la madre de Grau

7.- La rebelión de Piérola

8.- Diputado por Paita

9.- La Memoria del 2 de Enero de 1878

10.- La Casa Grau en Lima

11.- Grau en 1879 busca petróleo

12.- Grau dice ser hijo de Paita

 

Don Miguel Grau Seminario, en la foto que se hizo tomar por Courret el año en que estalló la Guerra del Pacífico. Aparece con su uniforme de capitán de navío

 

El «Huáscar»; tenía dos mastiles; pero en junio de 1879, Grau le Hizo quitar el trinquete de proa por que estorbaba el tiro de los cañones

 

 

 

 

Foto de Grau

 

 

Museo de Grau en Lima

 

Museo de Grau en Lima

 

 

 

 

 

 

GRAU EN EL HUASCAR

 

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1.- La Vuelta al Servicio

            El 5 de enero de 1868, el Presidente Mariano Ignacio Prado, ante las rebeliones del norte, del sur y de Lima se vio precisado a dimitir y entregar el mando al general La Puerta que era Presidente del Consejo de Ministros. El 22 del mismo mes el Vice  Presidente general Pedro Diez Canseco asume el poder y el 8 de febrero convoca a elecciones

 

El  cambio de la situación política del país facilitó la vuelta de Grau a la marina de guerra y el  27 de febrero de 1868 reingresa  Grau al servicio  y se le encarga el comando del blindado “Huáscar”. Empezaban a tejerse las tramas del destino. En lo sucesivo la nave y el marino formarían un dúo glorioso e inseparable, hasta el grandioso epílogo de Anegamos. El 25 de julio de ese año es ascendido a capitán de navío graduado. Tenía por entonces 34 años.

El 2 de agosto se hizo cargo del Gobierno, el coronel José Balta, encontrando al Estado en difícil situación fiscal y con un déficit presupuestal mayor de 17 millones de soles, todo esto a pesar de la explotación de la riqueza del guano que desde 1842, es decir, en 25 años en que había exportado  nada menos que 7’ 115.194 toneladas, que  habían generado ingresos por valor de S/. 218’603.625.00. Todo se había despilfarrado, pues no se había emprendido obra importante alguna y antes bien se estaba muy endeudado, con préstamos  usurarios y onerosos hechos a los consignatarios del guano.

 

La historiadora Ella Dunbar Temple, dice que en 1869 Grau, tuvo destacada actuación en el juicio que se siguió a los hermanos Alcázar por una supuesta intentona de apoderarse de un buque de la escuadra..

 

 

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2.- Grau y el Puerto de Salaverry

 

            Del periodista piurano, radicado en Trujillo Dr. Alfredo Valdivieso García se ha tomado una información sobre la participación de Grau en la creación del puerto de Salaverry.

 

Desde la época de la Colonia el Puerto que unía a Trujillo con el mar era Huanchaco, que resultaba inaparente por lo cual se trató de reemplazarlo por otro.

 

Donde ahora se encuentra ubicado el puerto de Salaverry existía un embarcadero conocido como garita de Moche. Este nombre correspondía a una pequeña población situada entre Trujillo y la playa.

 

Cuando en 1821, el general San Martín nombró al general Antonio Alvarez de Arenales Gobernador de Trujillo, trató de buscar reemplazo para Huanchaco y el asunto siguió viéndose hasta 20 años más tarde.

 

A fines de 1869, el “Club Progresista de La Libertad”, solicitó al Presidente coronel José Balta Montero,  la creación del Puerto de Salaverry en lugar de Huanchaco, teniendo como ubicación la garita de Moche. La directiva del Club estaba formada por el Dr. Nicolás Lizarzaburu, Dr. Pedro Torres Calderón, Juan M. del Valle, Ricardo O’Donovan, Ignacio Chopitea, Ignacio Montero y Clemente Ríos.

 

Balta dispuso que Grau con el «Huáscar» hiciera una visita de inspección y emitiera un informe, lo fue cumplido de inmediato. Grau acababa de reincorporarse a la Marina y el encargo que le daba el Presidente, muestra el aprecio que se tenía de sus conocimientos marítimos. El informe que emitió fue el siguiente:

 

Comandancia del «Huáscar»

Al ancla, Callao, febrero 2 de 1870

 

Señor Ministro de Estado en el despacho de Guerra y Marina.- S.M.

 

            Tengo el honor de informar a Ud. en cumplimiento de las instrucciones  recibidas en oficio  del 24 pasado, el resultado de los estudios y trabajos hidrográficos que me fueron encomendados, acompañando al efecto un plano del Morro y caleta de la “Garita” que se ha levantado con toda exactitud posible durante los seis días que he permanecido en ese punto.

 

La costa en ese lugar se extiende  al NO 5ª N. del compás formando una ligera curva entrante, interrumpida únicamente por el morro “Carretas” que se desprende de ella, avanzando hacia el mar 1.080 pies ingleses y se eleva 300 pies sobre el nivel del mar. Dicho morro, muy conspicuo por su color  negrusco y además, ser muy  excelente punto de marcación para los buques que vayan en su demanda

 

Está situado  en la latitud 8ª 14’ 12” S y en la longitud 78ª 57´ de Greenwich y sólo distancia de 10 millas  al Sur de Huanchaco; formando con la Costa N. la pequeña caletita de “La Garita” que no tiene mayormente abrigo. La playa es muy vasta y de arena fina, excepto la parte que circunvala al morro que está llena de gruesas y abundantes piedras de granito; las mismas que estando tan a la mano, pueden servir para la construcción de una especie de rompeolas de 300 a 400 pies de largo lanzado en dirección  de la puntita más al Norte del Morro,  obra es esta que creo es indispensable se construya para hacer de la “Garita”  un buen desembarcadero, dándole seguridad y abrigo, de que carece hoy. Con esta mejora se conseguirá también  mayor duración en el muelle que se haga paralelo al morro y en fin, mil otras ventajas.

 

Por el plano se convencerá Ud.  de la necesidad de dicha obra, máximo cuando juzgo que no será de gran costo, atendiendo a la abundancia de material que el mismo morro proporciona. La tasca o barra es más corta y mejor relativamente a la de Huanchaco, posee a mi juicio superiores condiciones a aquella en igualdad de circunstancias debido al pequeño resguardo que le da el morro, pues cuando mucho se extenderá la reventazón  en este tiempo 1.100 a 1.300 pies de la orilla, proporcionando estas circunstancias ventajas favorables en el embarque y desembarque de pasajeros, disminuyendo los riesgos considerablemente  en la salida y entrada de las lanchas a la tasca. Pero nunca será prudente  por ahora abordar esta playa en embarcaciones menores sin correr grandes riesgos.

Teniendo, como tiene mayor fondo este puerto, los buques anclarán más cerca que en Huanchaco, ganándose en esta mejora, mucho tiempo que se pierde en Huanchaco  en ir y venir de abordo.

 

El paradero para las lanchas es bastante bueno, próximo al Morro. La mar boba que reina constantemente en esta costa, es del S.SO pero juzgo que no arbola tanto como en Huanchaco.

 

El surgidero, o mejor dicho el lugar donde deben de fondear los buques, no tiene abrigo alguno para el mar y el viento, como el de Huanchaco, pero tiene la ventaja sobre ese de poder fondear más cerca, de 3 a 4 cables de tierra en buen agarradero para las anclas.

 

Los vientos que aquí se experimentan, generalmente son flojos del SE a SS.E durante el día y se inclinan al E. después de la media noche, lo que comúnmente se llama terral.

 

La sonda desde muy afuera se conserva en 6 a 5 ½ brazas de agua, formando un placer hasta muy cerca de la playa. La calidad de la arena fina, mezclada con lodo, y sólo a 200 pies de la punta se encuentra piedra.

 

Las observaciones generales que expongo en este informe, se refieren únicamente a la presente estación, porque es probable que en los meses de Mayo, Junio y Julio se experimenten algunas bravezas de consideración  como sucede generalmente en toda esta costa norte, en los citados meses.

 

A pesar de que esta caleta no podrá ser un buen puerto sin emprender en ella obras de alguna consideración, como hemos dicho antes, tiene ésta, ventajas que la hacen actualmente superior a Huanchaco.

 

Para poder juzgar con acierto sobre la extensión que se debe dar al muelle y demás trabajos que en él se emprendan, sería conveniente presenciar el estado del mar un día de gran braveza, para poder apreciar con exactitud su verdadera fuerza y sitio de rompiente.

 

Por todos los medios he tratado de obtener de los indígenas de estas inmediaciones, datos seguros sobre el verdadero estado de la tasca en el invierno, y hasta que punto se interna el mal en las grandes mareas; pero nada cierto he podido averiguar, pues las noticias que unos dan, otros las contradicen por ignorancia la mayor parte, sin haber conseguido de ninguno la verdad, de lo que me convenía indagar.

El establecimiento del puerto se verifica a las 3 horas y la marea sube 3 pies.

 

En vista del plano que tengo el honor de remitirle, podrá Ud. con más acierto, juzgar de las ventajas o desventajas que este lugar puede proporcionar como puerto.

 

Es cuanto tengo que comunicar a Ud. en cumplimiento de mi deber.

 

 

                                                             Dios guarde a Ud.M.

                                                                     Miguel Grau

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3.- El Contrato Dreyffus

 

            Como el Tesoro Público estaba en falencia, Balta nombró como Ministro de Hacienda a don Nicolás de Piérola, por recomendaciones del general Rufino Echenique, Presidente de la Cámara de Senadores. Cuando Piérola se presentó ante el Congreso dijo que el Perú se encontraba al borde de un abismo pero que aún no había caído en él. Se vio la inconveniencia de renovar los onerosos contratos con los consignatarios del guano, pero como se requería urgentemente dinero se les volvió a solicitar un préstamo de 10’562.000 pesos a dichos consignatarios. Entonces Piérola entró en tratos con la casa francesa Dreyfus Hermanos y Cía. Estos se habían iniciado en Lima en 1852 con un pequeño capital montando una tienda de telas, que administraban  los hermanos  Jerónimo, Isidro y Próspero, a los cuales se sumó en 1858 otro hermano  más, Augusto, judío de nacimiento que a los 17 años se había convertido al cristianismo y que llegó como socio minoritario, trabajando como dependiente. En 1863 quedan como únicos socios Augusto e Isidro el cual fue reemplazado en 1866 por León Dreyfus. Desde el 5 de julio de ese año principiaron a trabajar en el negocio del guano, se vincularon con grandes capitalistas franceses y se firmó un contrato en París, lugar donde trasladaron la sede del negocio. Por esa época, Augusto tenía 30 años. Rápidamente prosperaron y se volvieron millonarios.

El 5 de julio de 1869, el Perú y los hermanos Dreyfus firmaron el célebre contrato que lleva su nombre. De acuerdo con el contrato, el Perú se comprometía a vender dos millones de toneladas de guano y los Dreyfus se harían cargo de la deuda peruana. Al momento de suscribir el contrato, el Perú recibiría 2’400.000 Libras Esterlinas y le entregarían en forma mensual 700.000 soles hasta marzo de 1871. Dada la fuerte oposición de los consignatarios, recién en noviembre de 1870 pudo aprobar el Congreso el contrato. El Perú pudo vivir espléndidamente, con su ya saneada economía, pero Balta había resuelto llevar adelante un gigantesco plan de construcciones ferroviarias y en 1870 solicita un préstamo de  s/. 59’600.000.00 a la casa Dreyfus, que se hizo efectivo en febrero de 1871.

En 1870 Balta había formado una Comisión que integró Grau, para establecer si en la Garita de Moche podía construirse un puerto y habiendo sido el informe favorable, se construyó el puerto de Salaverry que reemplazó al de Huanchaco. Intervino también Grau a favor del Teniente Pera, del “Huáscar” en el juicio militar  que se le siguió, contribuyendo a su absolución

Balta creyendo que no había peligro exterior redujo el ejército de 12.000 hombres a sólo 4.500, restableció el sistema el sistema de milicias con el nombre de “Guardia Nacional”, canceló un contrato para la construcción de 12.000 fusiles de acero belgas y  mando a desarmar y a vender al monitor “Victoria”, al transporte “Sachaca” y al vapor “Loa” y como antes se habían perdido la “Amazonas” y la “América”, la potencia de la escuadra se resintió

 

Balta no quedó satisfecho con el dinero que había conseguido y en enero de 1871 volvió hacer una operación financiera en bonos con la  casa Dreyfus por 75 millones de soles.

 

 De esa modo Balta en forma criticable agotó la capacidad financiera del Perú y cuando  buscó dinero para la defensa no lo encontró.

 

El 20 de diciembre de 1871, el Cónsul del Perú en Valparaíso coronel Alfonso Salmón, remitió una nota secreta al Presidente Balta, haciéndole conocer que Chile había mandado a construir dos poderosos blindados.

 

 El 14 de febrero de 1872  Balta reúne a su Consejo de Ministros y se acuerda la construcción de dos barcos más poderosos que los chilenos y se encarga al Comandante General de la Marina, capitán de navío Manuel Ferreyros para adquirir dos blindados, dos cañoneras y armamento diverso.. Ferreyros comprobó que en los astilleros ingleses de Hull se estaban construyendo los dos blindados chilenos. La casa Dreyfus se negó a hacer al Perú un nuevo préstamo para adquirir los barcos y las gestiones quedaron paralizadas. De ese modo los judíos franceses pagaron al Perú el haber sido el origen de su fabulosa fortuna. Podemos también decir que allí se jugó el destino futuro del Perú, porque si hubiéramos tenido esos barcos, Chile no nos hubiera declarado la guerra.

 

Nuestros representantes en Europa, recibieron una oferta del Embajador Turco del Sultán  Abdul Hamid II que ofrecía en venta un acorazado que ya estaba terminado  en los astilleros Samuda de Londres que ellos no podía pagar, y que tenía 6.000 toneladas, doble hélice, 7.000 H.P., navegaba a 14 nudos por hora, coraza de 7 pulgadas, 4 cañones de 400 libras y 23 cañones de tiro rápido. Es decir, un barco fabulosamente poderoso Al final fue vendido al Imperio Alemán.

 

 

4.- La Rebelion  de los Gutierrez

 

            El 15 de octubre de 1871 se realizaron las elecciones de los ciudadanos que debían de conformar los colegios electorales, pues se trataba de una elección indirecta. Fue don Manuel Pardo el que logró la mayor cantidad de colegios electorales a su favor, con relación el general Rufino Echenique y Manuel Toribio Ureta que  eran los otros contendores En mayo de 1872  se realizó la elección final por los colegios electorales y volvió a ganar Manuel Pardo, El capitán de navío Lizardo Montero resultó elegido senador por Tarapacá. El 13 de julio empezaron a funcionar las Juntas Preparatorias del Congreso.

 

Hombres fuertes del Gobierno de Balta y que hasta el momento le habían mostrado una lealtad a toda prueba eran el Ministro de Guerra, coronel Tomás Gutiérrez y sus hermanos Silvestre, Marcelino y Marceliano, también coroneles. Ellos consideraban que la llegada de Manuel Pardo al poder sería un desastre para el Perú, y con el propio Presidente Balta prepararon un golpe de estado para desconocer el 22 de julio en la mañana, la elección de Pardo, pero horas más tarde Balta se arrepintió, Fue entonces que el coronel Silvestre Gutiérrez con dos compañías tomó palacio y apresaba a Balta, mientras su hermano Marceliano al frente de un batallón proclamaba en la Plaza de Armas a Tomás Gutiérrez como Jefe Supremo de la República.

 

El Congreso y el pueblo reaccionaron contra los coroneles rebeldes. Don Manuel Pardo pudo escapar con dificultad y penosamente llegó al Callao y se embarcó en un bote siendo recogido por Miguel Grau que estaba al mando del “Huáscar”, y de allí fue trasladado a la “Independencia”. Grau con su amigo y paisano, el capitán de navío paiteño Camilo Carrillo secundaron al contralmirante  paiteño Diego de la Haza que era Comandante General de la Escuadra el que convocó en el barco “Marañón” a una junta de comandantes de la armada tomándose el acuerdo de defender la Constitución y rechazar a los Gutiérrez. Allí Grau   les hizo una vehemente exhortación para salvar a la República del abismo al que la habían llevado la ambición de cuatro soldados sin prestigio, humillándola al ensartar las leyes en sus bayonetas.

 

La escuadra entonces se dirigió a la isla de San Lorenzo donde fondeó. Grau fue comisionado para que recorriera con el “Huáscar” el litoral sur, incitando a los pueblos a defender la legalidad. El 23 de julio de 1872  estando Grau en Islay lanza un manifiesto a la Nación, fijando su posición contra los Gutiérrez y su sometimiento a la Constitución y a las leyes, así como a los poderes legalmente constituidos.

 

Con Camilo Carrillo, García y García y Ferreyros, que eran también comandantes de barco, Grau partió al Sur para fomentar la resistencia contra los Gutiérrez. En el Callao y en Lima se produjeron pronto los primeros intentos de resistencia y el 26 de julio fue muerto el coronel Silvestre Gutiérrez en un tiroteo. Como reacción los Gutiérrez ordenaron la muerte del Presidente Balta que fue asesinado en su cama. lo cual produjo un alzamiento multitudinario  del pueblo y de varias unidades del ejército resultando muertos Marceliano y Tomás, cuyos cuerpos fueron colgados de las torres de la catedral. Marcelino logró escapar y cuando estalló la Guerra con Chile murió heroicamente combatiendo.

La caída y muerte de Balta interrumpió las gestiones de Ferreyros en Europa para adquirir blindados y si bien es cierto más tarde se reanudaron cuando Pardo era Presidente no se puso el mismo interés.

Estando ya don Manuel Pardo en la Presidencia, Grau integra  en 1872 la Comisión Consultiva de la Marina, la cual plantea la “regeneración de la escuadra”. Grau reinicia sus viajes de inspección de las costas chilenas y eleva informes a la superioridad sobre sus observaciones. Se percata de la situación de las relaciones de Bolivia y Chile, ya que en el territorio boliviano de Antofagasta la mayor parte de la población estaba constituida por mineros chilenos.

 

 

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5.- Tratado Secreto con Bolivia

 

            En 1866 casi simultáneamente con la Guerra contra España, Chile pretendía anexarse la extensa región de la Patagonia a lo que se opuso tenazmente Argentina y Chile también pretendía la provincia boliviana de Antofagasta. Para lograr el consentimiento de Bolivia le ofrecía aliarse con ella para arrebatar Tarapacá, Tacna y Arica  al Perú y cederlo a Bolivia, a manera de compensación, fijando como nueva frontera chileno boliviana el Paralelo 24, es decir, que mediante simples negociaciones perdía Bolivia la mitad de la Provincia de Antofagasta y, además se dividían entre los dos países los derechos que producían la explotación de guano, salitre y otro minerales.

 

Pertenecía a Bolivia la Provincia de Antofagasta situada entre los paralelos 19 ° y 26° la que estaba constituía casi enteramente por el inmenso desierto de Antofagasta rico en salitre. Eran puertos de Bolivia, Tocopilla, Cobija, Mejillones, Antofagasta y Taltal. Las salitreras estaban en poder de empresarios y mineros de Chile, siendo los bolivianos menor población. Es decir, que el extenso litoral estaba prácticamente abandonado por Bolivia país que por otra parte carecía totalmente de escuadra. Chile en 1872 pretendía fiscalizar con empleados propios los ingresos de las aduanas de los puertos de Antofagasta. Las relaciones entre los dos países se pusieron tirantes por cuyo motivo el Perú alarmado, envió como disuasivo a Mejillones al “Huáscar” al mando de Grau y el “Chalaco

 

Bolivia entonces inició contactos con el Perú, en la búsqueda de lograr una alianza defensiva que inicialmente no interesó al Perú. Fue entonces cuando el Congreso autorizó a Pardo concertar un empréstito para adquirir dos blindados.  

 

Al fin se decidió el 6 de febrero de 1873, la firma de un tratado defensivo entre Perú y Bolivia, rubricado por el Canciller peruano José de la Riva Agüero y el Ministro Plenipotenciario boliviano Juan de la Cruz

 

El tratado firmado en Lima tenía 11 Artículos y uno adicional más. Empezaba diciendo:

 

“Las Repúblicas de Bolivia y del Perú, deseosas de estrechar de una manera solemne los vínculos que las unen, aumentando así su fuerza y garantizándose recíprocamente ciertos derechos, estipulan el presente tratado de alianza defensiva; con cuyo objeto el Presidente de Bolivia ha conferido facultades bastantes para tal negociación, a Juan de la Cruz Benavente, enviado especial y ministro plenipotenciario en el Perú, y el Presidente del Perú a José de la Riva Agüero ministro de relaciones exteriores, quienes han convenido en las estipulaciones siguientes:”

 

“Artículo I.- Las altas partes contratantes se unen y ligan para garantizar mutuamente su independencia, su soberanía y la integridad de sus territorios respectivos, obligándose en los términos del presente tratado a defenderse de toda agresión exterior, bien sea de otro o de otros estados independientes, o de fuerza sin bandera  que no obedezcan a ningún poder reconocido.

 

“Artículo II.- La alianza se hará efectiva para conservar los derechos expresados en el artículo anterior y especialmente en los casos de ofensa que consistan:”

 

1ro- En actos dirigidos a privar a alguna de las altas partes contratantes, de una porción de su territorio, con ánimo de apropiarse su dominio o de cederlo a otra potencia.

 

2do. En actos dirigidos a someter a alguna de las altas partes contratantes, a protectorado, o venta o cesión de territorio, o a establecer sobre ella cualquier superioridad, derecho o preeminencia que menoscaben u ofendan el ejercicio amplio y completo de su soberanía o independencia.

 

3ro. En actos dirigidos a anular o variar la forma de gobierno, la constitución política o las leyes que las altas partes contratantes se han dado o se dieren en ejercicio de su soberanía.”

 

En el Artículo III, se estipulaba que cada una de  las partes, podría decidir si la ofensa recibida estaba dentro de lo estipulado en el artículo anterior.

 

En el Artículo IV, se establecía que declarado  el casus faederis”  las partes contratantes se comprometían a cortar relaciones diplomáticas y comerciales con el país ofensor

 

En el Artículo V, se señalaba  que dada la situación anterior se determinarían los subsidios, contingentes  de fuerzas terrestres y marítimas, o los auxilios de cualquier clase que se darían a la república  ofendida o agredida.

 

En el Artículo VI, se estipulaba que las partes contratantes se obligaban a suministrar a la parte ofendida los medios  de defensa necesarios.

 

En el Artículo VII, se establecía que declarado el  casus faederis, la parte ofendida no podía separadamente  firmar convenios de paz, tregua o armisticio, sin la concurrencia del aliado.

 

En el Artículo VIII, disponía que las partes contratantes se obligaban a  usar todos los medios conciliatorios posibles para evitar un rompimiento o la guerra. A no aceptar de ninguna nación o gobierno, protectorado o superioridad que menoscaben su independencia, ni enajenar parte de su territorio. A no concertar tratados de límites, sin conocimiento previo de la otra parte contratante. También se establecía que las estipulaciones del tratado no se extienden a actos practicados por partidos políticos.

 

En el Artículo X, expresaba que las partes contratantes, solicitarían, separada o colectivamente  por acuerdo posterior, la adhesión de otro u otros estados americanos al tratado de alianza defensiva.

 

En el Artículo XI, se señalaba que el tratado se canjearía en Lima o en La Paz, v cuando tuviera su perfección constitucional. Su duración sería por tiempo indefinido  y cada parte podrá darlo por terminado cuando lo crea conveniente y previa notificación de cuatro meses..

 

El Artículo Adicional, decía: “El presente tratado de alianza defensiva entre Bolivia y el Perú, se conservará secreto mientras las dos altas partes contratantes, de común acuerdo no estimen necesaria su publicación”

 

Este fue el tratado que sirvió de pretexto a Chile para declarar la guerra al Perú, alegando que era en su contra. Los problemas eran entre Chile y Bolivia pero fue el Perú el que llevó a cabo toda la campaña  marítima  con  Grau,  y  luego  siguió  cargando con  todo  el  peso de la  guerra,  mientras Bolivia tras intervenir  en las primeras batallas terrestres y perder su litoral, ya dejó de intervenir y su territorio no fue invadido.

 

El tratado se firmó durante el gobierno de don Manuel Pardo, época en que Grau  es ascendido a capitán de navío efectivo, el 23 de abril de 1873.

 

Durante seis meses, es decir,  entre el 10 de junio de 1874 y el 20 de enero de 1875 se desempeña como  Comandante de la Escuadra de Evoluciones. Con gran contrariedad de Grau, la marina sufre durante el gobierno de Pardo un proceso de estancamiento, lo cual obligó a varios jefes y oficiales a solicitar su retiro porque “Ahora nada hay que hacer”. Muchas naves de guerra fueron apontonadas, y su inactividad perjudicó las calderas aun en barcos relativamente nuevos. No se hizo funcionar ni piezas vitales de los barcos, ni sus cañones, en forma tal que se oxidaron. Grau emite continuos informes sobre la situación y el progreso naval de Chile y pide que se preste atención a la marina y se modernice y se de mayor potencia a la escuadra, pero dada nuestra grave situación económica, la atención estaba puesta en otros problemas y además, se dormía con la seguridad que se creía ver en tratados ajustados con Bolivia y Argentina.. Pero Grau seguía insistiendo, en la adquisición de granadas perforantes y de mayor blindaje para  los barcos.

 

 

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6.- Muere la Madre de Grau

 

            Hacía bastante tiempo que doña Luisa Seminario Del Castillo de Díaz vivía en Lima. A fines de 1873 sintiéndose bastante mal de salud decidió hacer su testamento, el cual fue redactado en la forma siguiente:

 

“En Lima, a las cuatro de la tarde del día cinco de Diciembre de mil ochocientos setenta y tres  me constituí en la casa número sesenta y cinco de la calle  del Quemado a donde fui llamado para hacer el testamento de la Señora Doña  Luisa Seminario, que se hallaba algo enferma pero levantada y en el pleno ejercicio de sus facultades intelectuales según la conocen que con ella han tratado y estando presentes como testigos, llamados por ella misma, Don  Isaac Meyer, Don Manuel Morote y don Louis Scoklaske, vecinos de esta capital, mayores de edad, procedió en presencia de ellos a otorgar su expresado testamento en la forma siguiente: Declara que es de edad sesenta y tres años, natural de Piura, hija legítima de don Fernando Seminario y de Doña María Joaquín del Castillo son padres ya finados que de Dios gocen. Declara que es cristiana, Católica Apostólica, Romana, bajo de cuya  fe y creencias ha vivido y protesta vivir y morir. Manda a la Nueva Restauración, lo dispuesto por ley y para (ilegible) de la vez. Declaró que fue casada con don Pío Díaz de cuyo matrimonio tuvo tres hijos, de los cuales viven nombrados don Roberto y don Emilio Díaz y la tercera que falleció casada, pero sin sucesión, nombrada Balbina, los declaró a los dos por sus legítimos hijos y del expresado marido. Declara que no tiene hijos naturales de ninguna clase. Declara por sus bienes los siguientes, treinta y un mil pesos en dinero en poder de su hijo don Emilio Díaz a intereses según documento. Dos mil pesos en poder de don Alfredo Mendiola. Una casa en Piura, valor seis mil  pesos más o menos. Cinco mil pesos en vales de la nueva Deuda Consolidada. Tres mil pesos en el Empréstito Nacional Dreyffus, Mil pesos en acciones en el Dique del Callao. Quinientos treinta y ocho pesos en poder de don Fernando Salas por principal e intereses. Trescientos pesos en poder de doña Vicenta Navarrete, según pagaré y Cien  pesos en poder de Peta Fascoli. Finalmente  ocho mil pesos en dinero efectivo, cuyos ocho mil pesos  los lega a la Señora Doña Joaquín Díaz para que se los entreguen, luego que esté expedita, pues por ahora  aunque tiene treinta años de edad  se halla enferma e incapaz de manejarlos y en caso que muera en ese estado, los ocho mil pesos pasarán a sus herederos legales, que son mis indicados hijos y si se casa se le entregarán para que disponga de ellos como quiera. Declara que lega a las personas siguientes, las cantidades que a cada una señala. A doña Ana Grau, tres mil pesos, a Doña Dolores Grau dos mil quinientos pesos, a Doña Mercedes Elizalde dos mil quinientos pesos, a su nieta  doña Corina Díaz mil pesos. Cien pesos a Marina Pintado, cincuenta pesos a  Ángela Ruesta y cincuenta pesos  para pobres. . Nombra de albaceas a sus dos legítimos hijos, Don Roberto y don Emilio Díaz, confiándoles el poder  necesario para el desempeño de estos cargos, nombrándolos también guardadores de doña Joaquina  Díaz, dándoles las facultades que la ley acuerda para el desempeño del cargo. Que el remanente de su bienes, acciones y futuras adiciones..............................a sus legítimos hijos  Don Roberto y don Emilio Díaz, para lo que así sea lo gocen  por iguales partes con la   bendición de Dios y de la otorgante. Revoca otro cualquiera testamento que antes que éste haya otorgado, para que ninguno valga sobre el presente.

 

Yo, el escribano declaro que las presentes cláusulas han sido dictadas por las testadora y escritas de mi puño y letra en presencia de los testigos...........certificando todo el testamento, habiéndolo leído los señores designados por ella, la que firmó con dichos testigos, de que también doy fe. Están conformes sus indicados hijos, vale.”

 

Firmaron como testigos, Manuel Morote, Isaac Meyer, Louis Sokolaske y el escribano Félix Sotomayor.

 

Doña Luisa murió casi cuatro meses más tarde, habiendo sido asentada su partida de defunción en la Parroquia del Sagrario en el Libro de Defunciones N° 19 de 1872-77 folio 177, con el tenor siguiente:

 

 “En la ciudad de Lima en veinte y dos de marzo de mil ochocientos setenta y cuatro. En la Iglesia del Convento de la Merced sé excequió con cruz alta el cadáver de doña Luisa Seminario, natural de Piura, viuda, deja dos hijos, testó ante el escribano público Sotomayor. Falleció, de cáncer a la edad de sesenta y tres años y dicho cadáver fue conducido al Cementerio General, de que certifico (firma) José Santos Chávez, Cura Rector.”

 

En “El Victorial” de Miguel Grau, de la historiadora Ella Dunbar Temple se ha ocupado de  los funerales de doña Luisa. Dice que las exequias se celebraron en la Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes  a las 7.30 del día 22 habiéndose publicado en el periódico limeño “Patria” la invitación suscrita por sus hijos Roberto y Emilio y su sobrino Fernando Vega. El agradecimiento se hizo el  lunes 23 de marzo en “El Comercio” y otros diarios.. Los restos fueron inhumados en el Cementerio Presbítero Maestro, en el Cuartel San Pedro Nolasco, Nicho 106-D.- En la lápida de mármol con la luna actualmente rota (1999), está escrito el siguiente epitafio: “Luisa Seminario de Díaz. Falleció el 22 de marzo de 1874”

 

Como se puede observar, al manifestar en su testamento de diciembre de 1873   tener 63 años, lo que hace suponer que nació en 1810.

 

Como lo había hecho toda la vida, siguió negando la existencia de los hijos naturales Grau Seminario y Elizalde Seminario y ni siquiera considera a Joaquina, la última de sus hijas tenida en su legitimo esposo el capitán Pío Díaz cuando éste retornó de Colombia a Piura. El testamento prueba que doña Luisa era una persona muy rica, tanto es así que había prestado a su hijo Emilio, nada menos que 30.000 pesos lo que era una verdadera fortuna. A sus dos hijas Grau Seminario y a Mercedes Elizalde, no las reconoce como hijas, pero les deja legados. El capitán de navío y Comandante del “Huáscar” de entonces, no es mencionado. Su hijo Enrique, marino y el primero de los Grau Seminario había muerto desde 1857 en un accidente.

Grau por entonces estaba al mando del “Huáscar”, que se encontraba surto en el Callao. Dada la sensibilidad del marino, el deceso de doña Luisa tuvo que haberle causado gran sentimiento, por que después de todo era su madre. Poco después es nombrado Jefe de la Escuadra de Evoluciones. Con tal fin, el 12 de junio, el Comandante General de la Marina, se dirige al Ministro de Guerra y Marina, haciéndole conocer tal designación, y que Grau en esa fecha estaba cambiando  su insignia de Comandante del “Huáscar”, asumiendo el mando de la citada escuadra.

 

 

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7.- La rebelión de Pierola

 

            Estando en Chile, Nicolás de Piérola, ( ex ministro de Balta), tomó algunos contactos con personajes que deseaban dar un golpe contra el Presidente Pardo. Se trasladó entonces Piérola a Inglaterra y allí por intermedio de terceras personas  adquirió de la casa Orme y Cía el barco “Talismán” por  60.000 soles. Del puerto de Glasgow y con Piérola a bordo partió el “Talismán” conduciendo 3.000 rifles, 100 revólveres, 200 monturas, 60 barriles de pólvora y municiones. Los oficiales y soldados eran británicos y se enarboló la bandera de esa nación.  Al llegar a las costas de Chile, enroló Piérola a 48 hombres. Salió rumbo al norte en octubre de 1874 y navegó hasta Pacasmayo donde intentó descargar parte del armamento, pero no fue recibido por nadie y antes bien, el capitán del barco fue apresado en tierra. En esas condiciones y con poco agua y poco carbón, se reembarcó en el “Talismán”, se proclamó Jefe Supremo de la República y se dirigió a Pacocha  (cerca de Ilo), donde desembarcó el 1° de noviembre, sorprendiendo a la pequeña guarnición que estaba en el teatro. El Gobierno que estaba al tanto de las correrías del “Talismán” lo declaró barco pirata y envió a Grau con el “Huáscar” en su búsqueda y el monitor hizo su aparición en Pacocha en la madrugada siguiente en momentos en que el “Talismán” se encontraba acoderado en el muelle haciendo la descarga de armamento Para Grau fue cosa fácil la captura del “Talismán”, pero para Piérola fue una catástrofe, pues no sólo le cortaba la retirada, sino que perdía todo el armamento. En forma desesperada Piérola retrocedió hasta Moquegua a la que capturó el 3 de diciembre,  aumentando su gente a 100 hombres y luego a 300, El capitán de navío Lizardo Montero y el coronel Belisario Suárez que estaban en Puno, marcharon para cortar la retirada a Piérola y lo derrotaron en el sitio llamado Los Ángeles, el 6 de diciembre de 1874.  Después Piérola se refugia en Bolivia. Piérola no perdonó nunca a Montero que lo hubiera derrotado, y esa fue la causa de la animadversión que le tenía.

 

Cuando en Europa se encontraba el capitán de navío Manuel Ferreyros como Enviado Especial, para adquirir barcos, informó que Chile había ordenado la construcción de dos grandes blindados por  tres millones de pesos. Fue entonces cuando la Casa Dreyffus no quiso adelantar el dinero al Perú para adquisiciones  navales. El Gabinete de Pardo estaba dividido en cuanto a opiniones, así mientras el Ministro de Gobierno  Francisco Rosas decía que había que armarse ante la amenaza chilena, el Canciller Riva Agüero opinaba que las relaciones peruano chilenas eran óptimas, Fue entonces que el Senador por Piura Lizardo Montero planteó una interpelación secreta al Ministro de Guerra que era el huancabambino  general Miguel Medina. La Cámara dio una autorización secreta al gobierno para abrir un crédito hasta por cuatro millones de soles para la construcción de blindados. 

 

Cuando años más tarde el Presidente Mariano Ignacio, se encontraba en Nueva York en Diciembre de 1879 y Piérola se había apoderado del poder en plena guerra con Chile, dijo que el Gobierno Peruano había tenido que tomar buena parte de 4’ 000.000.00 de pesos para sofocar la revolución de Piérola, los  que originalmente estaban destinados a la compra de dos blindados.

 

 

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8.- Diputado por Paita                

 

            En 1876 debía efectuarse la renovación de los Poderes del Estado, pero ya desde el 31 de enero de 1875 cuando gobernaba el Perú don Manuel Pardo, un grupo de ciudadanos lanzó la candidatura Presidencial del general Mariano Ignacio Prado. El 30 de marzo del mismo año fue lanzada la candidatura del ya contralmirante Lizardo Montero, muy vinculado al Presidente Pardo. Era llevado por lo que llamaríamos el ala izquierda del Partido Civil  y grupos juveniles, pero no contó con el respaldo del Presidente Pardo, ni de los grupos conservadores y mayoritarios del Partido Civil que se alarmaron por la oratoria liberal de Montero y le restó partidarios en el sector clerical.

 

Las elecciones primarias efectuadas en octubre de 1875 se caracterizaron por ser en Lima muy violentas. El 7 de mayo se realizaron los actos definitivos electorales y no obstante que Prado había viajado a Europa por motivos de salud, logró un amplio triunfo.. Como Primer Vicepresidente fue elegido el anciano general  Luis La Puerta.

 

Por permitirlo la Constitución, también los candidatos a la Presidencia podían postular una senaduría y fue así como el contralmirante Lizardo Montero postuló por Piura  y ganó. Los otros dos senadores fueron Pablo Seminario y Luis Felipe Villarán que después fue reemplazado por don Manuel Seminario y Váscones que en su juventud había sido montonero, 

 

Paita, fue el puerto donde Grau aprendió amar al mar y fueron los paiteños los que con mucho afecto le ofrecieron la postulación para que los representara. Grau aceptó y contó con el apoyo del Partido Civil de Pardo. Los otros diputados fueron  Ignacio García León por la provincia de Piura,  el coronel Romualdo Rodríguez, el huancabambino Dr. Ricardo Wenceslao Espinosa, el Dr. Víctor Eguiguren, el periodista Julio Santiago Hernández, Manuel Raygada, el ayabaquino Manuel Castro y el pedagogo Emilio Espinosa.

 

En la Cámara de Diputados salió elegido Presidente el paiteño capitán de navío Camilo Carrillo diputado por Bajo Amazonas, para Primer Vicepresidente Wenceslao Espinosa y como uno de los secretarios el Dr. Víctor Eguiguren- Cuando se iba a elegir al Presidente de la Cámara de Diputados el capitán de navío Carrillo votó por Grau. Cuando se hizo la elección del 1er. Vicepresidente, Wenceslao Espinosa votó también por Grau.

 

Grau fue elegido como diputado suplente, pero en Junio de 1876 fue llamado para ocupar en propiedad una curul, por lo cual el 5 de ese mes  envía la siguiente comunicación:                

         

Comandancia del “Huáscar”                                                           

Al ancla, Callao, Agosto, 5 de 1876.

Señor Capitán de Navío

 

Mayor de ordenes del Departamento.

 

            Habiendo sido calificado el día de ayer como Diputado propietario por la provincia de Paita y debiendo ocupar un asiento en las Cámaras, le aviso a U.S. para que, por el digno intermedio del señor Comandante General de Marina, llegue a conocimiento del Supremo Gobierno, a  fin de que se me conceda la licencia respectiva, mientras duren los trabajos parlamentarios.

 

                                               Dios guarde a U.S.

                                                     Miguel Grau

 

 

Fue así como Grau dejó el comando del “Huáscar” y desde el día siguiente asiste al Congreso. En el periódico “Patria” vocero del pierolismo, sus enemigos políticos en la columna  “A Granel” que estaba a cargo del periodista Lucas Jaime, decía: “ Ayer se aprobó la elección del Señor Capitán de Navío don Miguel Grau, diputado por Paita. Representantes como Grau llenos de noble entrega y  dignidad jamás desmentidas, serán un refuerzo honroso para