Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO IX

El Zarpazo

 

01.- Los embajadores de Pizarro y de Atahualpa.

02.- El paso de los Andes y la captura de Atahualpa

03.- El rey autoriza la conquista hasta Chincha.

04.- La llegada de Almagro.

05.- El primer español ajusticiado.

06.- Almagro parte a Cajamarca.

07.- El fabuloso botín.
08.-
¿A cuanto ascendía el monto del rescate?

09.- ¿Era Piura el nombre de la región?

10.- La deserción el piloto Juan Fernández.

11.- Los españoles pasan por San Miguel cargados de tesoros.

12.- Rumores de rebelión.

13.- La muerte de Atahualpa.

14.- San Miguel convertido en centro comercial.

15.- Rumiñahui se apodera de Quito.

16.- Las presiones del cabildo de San Miguel.

17.- Atahualpa

18.- Contratos en tiempos de Almagro.

19.- Acta de reparto

13.- LA MUERTE DE ATAHUALPA

El Inca fue estrangulado con garrote. En cuanto a la fecha de ejecución, los cronistas no se pusieron de acuerdo. Unos como don Raúl Porras Barrenechea, aseguran fue el  24 de junio 1533, día de San Juan o sea a los pocos días del reparto. En cambio don Manuel de Mendiburu da como fecha el 29 de agosto; pero ese día Pizarro ya estaba en Corongo rumbo al Cuzco.

 El padre Vargas Ugarte, manifiesta que fue el 16 de julio, pero ese día tocaba en 1533 miércoles y se sabe que la ejecución fue un Sábado.

 El Dr. Juan José Vega y los historiadores Gustavo Pons Muzzo y José A. Del Busto Duthurburu señalan el sábado 26 de julio que sin duda es lo más probable.

 Cuando Soto retornó de Caxas con la noticia que en ese lugar todo estaba normal, se encontró con los hechos consumados. Soto al Igual que Ordóñez no pudieron contenerse y enrostraron al Conquistador su villanía  e intencionalidad al alejarlos de Cajamarca, pero Pizarro sin afectarse por los agravios y sumido en complejo de culpa, sólo atinó a culpar a su vez a Valverde y a Riquelme de haberlo engañado y éstos también se culpa unos a otros.

 Otro que sintió mucho la muerte de Atahualpa , fue el joven Pedro Pizarro que tras la captura del Inca, dejó San Miguel y se trasladó a Cajamarca  haciéndose muy amigo del prisionero.

 Muchos fueron los españoles que tomaron como concubinas a mujeres indias, principiando por Francisco Pizarro. Muy pocos fueron los que se casaron con ellas. Los capitanes pizarristas preferían indias nobles o salidas de los acllahuasi. Los soldados tomaban indias por donde pasaban, ya sea de grado o de fuerza, imponiendo la ley salvaje del vencedor.

Acompañado por sacerdote

Atahualpa Llevado con cadenas

ATAHUALPA LLEVADO AL SUPLICIO

 

Inca sabiendo que tenía que vérselas con gente de la peor calaña, se resignó a  morir pero manteniendo en todo momento su altivez, sin rogar, ni disminuirse. Pero la muerte por la hoguera a que lo habían condenado un falso tribunal  era algo que resultaba indignante a su condición de monarca. Por eso aceptó ser bautizado con el nombre de Juan, para convertirse, simbólicamente sin duda, al catolicismo y que la muerte le fuera conmutada por la de garrote por ahorcamiento. Ya como católico fue asistido hasta el último momento por los frailes dominicos que acompañaba a Pizarro.

Muerte del inca, dibujo de Guamán Poma de Ayala

Pizarro deseaba la muerte del inca

MUERTE DE ATAHUALPA

En el dibujo que observamos, el cronista Guaman Poma de Ayala, nos muestra como pudo ser la muerte del Inca Atahualpa. Como se aprecia en el cuadro, pone en escena no sólo a los verdugos, sino también a un religioso con el símbolo sagrado de la cruz.

 

 

 

Pizarro y Almagro fueron partidarios de dar muerte al Inca. Pero también tuvo importantes defensores como Hernando Pizarro y  Hernando de Soto.

Para librarse de éstos fueron despachados fuera de Cajamarca para cumplir diversos misiones.

LOS FUNERALES DE ATAHUALPA

El cuadro que observamos es uno de los óleos más famosos del pintor piurano Luis Montero.

Le ejecución de Atahualpa, si tal puede llamarse el asesinato que se cometió, se hizo ante una gran cantidad de españoles, unos sinceramente apenados y otros alegres, porque querían deshacerse del Inca cuanto antes para seguir la marcha al Cusco del que  se decía habían inimaginables riquezas.

Pizarro hipócritamente dispuso que a Atahualpa se le hicieran solemnes funerales como le correspondían a un gobernante. Su cuerpo fue llevado al palacio que se había convertido en Iglesia y allí se celebraron solemnes honras religiosas a la que Pizarro asistió vestido de riguroso luto.

El cuadro de Montero es patético y muestra como desconsolados súbditos del Inca se entregan a desesperadas escenas de dólar, mientras que en torno al cadáver hay españoles, nobles indios, frailes dominicos y mercedarios.

De Marcel Velaochaga, egresado de la Escuela de Bellas Artes de Lima en 1991

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