Capítulo I

CAPITULO I

 

 

LA MUERTE DEL VALEROSO GENERAL

 LA COTERA

 

·        Piura en enero de 1884

·        Asamblea Constituyente de 1884

·        El coronel Francisco García León, ministro de Guerra

·        La trágica muerte del general Gonzáles La Cotera

·        La guerra civil en agosto de 1884

·        Los sucesos de Trujillo

·        Incendio en Paita destruye archivos

·        Corte Superior sigue clausurada

·        Diputado Hernández defiende a Iglesias

·        La muerte de José Mercedes Puga

·        Fundación de la Compañía de Bomberos de Piura

·        El primer busto del almirante Grau

·        El año 1885 y la Municipalidad de Sullana

·        Fundación del Club Grau

·        Fallece el coronel Romualdo Rodríguez

·        Enfrentamiento con Cáceres y derrota de Iglesias

 

 

La situación en enero de 1884

ARRIBA

Cuando se firmó el Tratado de Ancón, en Piura se encontraba firmemente posesionado  de la prefectura, el coronel Augusto Seminario Váscones, dejado en el cargo por el coronel chileno Carvallo.

 

            Fernando Seminario Echandía se había expatriado al Ecuador y Genaro Carrasco, aunque no era de su agrado había tenido que reconocer a Augusto Seminario.

 

            En Lima, el coronel Iglesias, como uno de los primeros actos de su Gobierno, fue el de convocar a una Asamblea Nacional.  Esta convocatoria fue el 24 de octubre, es decir al día siguiente de su ingreso a la capital, y el principal objetivo era la ratificación del Tratado, que fue la condición puesta por Lynch cuyas tropas acantonaban en Miraflores.

 

            La actividad política se reinició en Piura.  El coronel Maximiliano Frías y el escritor periodista Julio Santiago Hernández que durante la guerra había apoyado en forma decidida a Iglesias, eran los principales postulantes a la Asamblea Constituyente.  Había también algunos personajes nuevos en política, pero la mayoría eran personas que antes habían actuado.

 

            Ni Genaro Carrasco, ni el prefecto Augusto Seminario, hicieron campaña proselitista en Piura.   Al primero, lo había nombrado Iglesias como su edecán en Palacio de Gobierno.  Sin embargo, el 1º de enero Genaro Carrasco aún se encontraba en el departamento, pues desde Sullana informaba al prefecto de los gastos militares en Ayabaca en donde Eloy Castro se mantenía sublevado al frente de numerosa montonera.

 

            El prefecto Augusto Seminario había sido propuesto para una curul por Apurímac, departamento que sin duda alguna no conocía.  Pero, el 29 de enero de 1884 continuaba despachando en la prefectura de Piura.

 

            La situación en el resto del país era  de cierta quieta resignación, aún cuando en todos había un total desaliento por el resultado de  la guerra y fue ese el motivo por el que  se aceptaba la paz impuesta por Chile.

 

            En la sierra del centro del Perú aún se mantenía en completa rebeldía el coronel Cáceres y en la sierra norte, el doctor Puga logró una gran victoria en Cajamarca contra el coronel Iturbe,  prefecto dejado por Iglesias; y tras de esa acción Puga marchó sobre Trujillo ciudad de la que se apoderó el 8 de enero de 1884 y se mantuvo en ella por varios días, hasta que  Iglesias mandó fuertes contingentes de tropas desde Lima.

            En Ecuador, los desterrados peruanos como Elías Mujica, Fernando Seminario, Manuel Gonzáles La Cotera y otros, se mostraban inquietos por reingresar al departamento y unirse a las guerrillas de Eloy Castro.

 

            Para organizar la oposición política contra Iglesias, se reunieron en Lima el 24 de enero de 1884, el ex –ministro de Hacienda del general Prado, el doctor José María Quimper, el general huancabambino José Miguel Medina, Pedro Manuel Rodríguez, Juan Francisco Pazos, Dionisio Derteano -el hacendado arruinado por los chilenos, que combatió en Miraflores-, Carlos Lissón, el capitán de navío paiteño Camilo Carrillo que tras de servir a Montero en Arequipa se distanció de él y fue a unirse a Cáceres, Luis Felipe Villarán y otros más.  Se decidió crear un nuevo partido político que se denominaría Liberal, con la finalidad de salvar al país del desastre que podía significar la reconstrucción, oponerse a cualquier intento de Piérola de retomar el poder, buscar la unión con el Partido Civil para ir hacia un entendimiento político con Cáceres, que aún se mantenía rebelde en la sierra y coaligarse con el Partido Constitucional, que había hecho conocer su apoyo al coronel Cáceres.

 

            Como presidente del Partido Liberal fue nombrado el general Medina que ya tenía 80 años de edad, pero el 2 de julio murió, pasando a presidirlo el doctor Quimper.

 

 

 

La Asamblea  Constituyente de 1884

ARRIBA

 

            El 1º de marzo de 1884, se reunió en Lima la Asamblea Constituyente convocada por Iglesias.

 

            Representando al departamento de Piura fueron a Lima don Domingo J. Vegas, Simón Carrión, Julio Santiago Hernández, José Antonio Mujica, Juan J. Alvarez, Francisco García León, Jesús Vegas, Maximiliano Frías, Francisco López.

 

            Para reemplazar a Augusto Seminario y Váscones en la prefectura, el Gobierno nombró el 24 de febrero a don Alejandro Cortés.  En la Asamblea, Seminario Váscones fue representante por Apurímac.  presidente de la Asamblea fue el doctor  Antonio Arenas.

 

            El debate en donde se discutieron los pormenores del Tratado de  Ancón  se realizó en sesiones secretas.  Los negociadores del tratado se presentaron ante la Asamblea y defendieron su actuación, en vista de que se les imputaba de haberse concretado a aceptar los planteamientos que desde el principio había tratado de imponer Chile.  Todo se hizo en forma precipitada y rápida.  El día 8 de marzo, la Asamblea puso en debate el tratado a las 2 de la tarde y a las 6 de la tarde del mismo día había sido aprobado.  El presidente Iglesias  lo convirtió en ley tres días más tarde o sea el 11 de marzo.

 

            El día 5 de marzo, Piérola pasaba por Paita, retornando del destierro que voluntariamente se había impuesto.  Un buen número de sus seguidores piuranos fue a bordo a darle la bienvenida.  Eso demostraba que el caudillo aún cuando era el causante personal de los desastres de San Juan y Miraflores, mantenía su popularidad.

 

            El 8 arribaba Piérola al Callao, y una gran cantidad de gente fue darle la bienvenida.  Entre ellos ocho diputados de la recientemente elegida Asamblea Nacional.

            Cuando los términos del tratado fueron  sometidos al voto de los miembros de la Asamblea, dieron a conocer en forma indubitable su oposición el representante de Cerro de Pasco, Elías Malpartida; el representante por Puno Benjamín Sánchez Gutiérrez que era vecino de Arequipa y su hermano Jesús que actuaba como diputado por Cuzco; el religioso Eusebio Gonzáles diputado por Arequipa, Federico Moscoso representante por Camaná y el tacneño Modesto Basadre.

 

            Es decir que fueron los arequipeños que en una u otra forma, hicieron valer su oposición.  Ninguno de los representantes piuranos dio su voto discrepante.

 

            Posteriormente, los ocho diputados pierolistas que no habían estado presentes en la sesión, por ir al Callao a recibir a don Nicolás, hicieron conocer su criterio discrepante y manifestar que de haber estado presentes hubieran votado en contra.  No se conoce si en este grupo estuvo el coronel  Augusto Seminario Váscones de quien frecuentemente  se asegura fue opositor.

 

            Cáceres se había venido negando a reconocer el tratado de Ancón.   Pese al reconocimiento del Tratado por la Asamblea Nacional, las tropas chilenas no se retiraban del  Perú y antes bien enviaron  una expedición contra Cáceres que estaba posesionado de Huancayo.  El pretexto de los invasores era que debían dejar organizado al Perú antes de retirarse.

 

Ante esta situación, Cáceres envía una carta a  Iglesias reclamando por la presencia chilena no obstante haberse aprobado el Tratado, y existir un Gobierno reconocido por los invasores.  El presidente Iglesias por intermedio de su ministro de Guerra, Ignacio de Osma, le propone un acuerdo de paz.  La contrapropuesta del Héroe de la Breña fue: primero que el enemigo desocupe el territorio nacional, segundo que se modifique el Gabinete y tercero que se convoque a elecciones.

 

            En declaraciones públicas dadas el 6 de junio de 1884, el coronel Cáceres reconoce el tratado como un hecho consumado, pero mantiene su oposición a Iglesias, dirigiéndose a Arequipa en donde el 16 de julio establece un gobierno disidente, como 2do. vicepresidente del Gobierno de García Calderón y del general  Lizardo Montero.

 

 

 

Coronel Francisco García León, ministro de Guerra

ARRIBA

 

            El 7 de abril de 1884, renunció el Gabinete Ministerial presidido por don Manuel Antonio Barinaga, que había sido duramente atacado por la oposición y por la prensa nacional.  Era el Gabinete de la firma del Tratado.

 

            El nuevo Gabinete estaba presidido por el pariente de  Iglesias don Mariano Castro Zaldívar y lo integraban Manuel Galup en Hacienda, Ignacio de Osma en Gobierno; Baltazar García Urrutia en Relaciones Exteriores y el coronel piurano Francisco García León.  Este gabinete duró sólo hasta el 9 de agosto.

 

            García León era miembro de la Asamblea.  Luchó en San Juan y en Miraflores resultando herido.  Respaldó más tarde al  presidente García Calderón y los chilenos lo desterraron lo mismo que a su hermano Ignacio, retornando al Perú en 1883.

 

 

 

La trágica muerte del general Gonzáles  La Cotera

ARRIBA

 

            El general Manuel Gonzáles La Cotera era natural de Ayabaca, y tenía como ancestros a personas muy principales del departamento de Piura, entre los que se contaban los Farfán de los Godos y los Zorrilla de la Gandara.  Ingresó a la Escuela de Cadetes de Lima y luego fue enviado a Europa en donde se formó y perfeccionó militar y culturalmente.  Se convirtió así con el correr de los años en un militar muy ilustrado y culto, de muy arraigadas convicciones constitucionalistas y de un valor y arrojo que no tenía parangón.  Siempre estuvo defendiendo la ley y la constitución siendo por eso un gran opositor a Nicolás de Piérola que era un eterno conspirador y al que venció en repetidas ocasiones, por cuyo motivo se convirtió en uno de sus mayores opositores políticos.  Cuando el general Prado se dirigió al sur para conducir en forma personal la guerra contra Chile, dejó en  Lima al anciano general La Puerta en su lugar,  Como presidente del Consejo de Ministro a Gonzáles  La Cotera.   Esta circunstancia fue aprovechada por Piérola que sublevó a la guarnición de Lima y no obstante los actos de valor que en esa oportunidad desplegó el general Gonzáles La Cotera, no pudo evitar que Piérola se apoderase del Gobierno.

 

            Después de la batalla de San Juan y Miraflores, cuando los derrotados peruanos inundaban las calles de Lima, desmoralizados y entregados al saqueo, La Cotera se encontraba bajo arresto, tras de burlar a sus guardianes se enfrenta a los desbandados para organizarlos y volver a la lucha, pero al ser desoído y  correr su propia vida peligro, se refugia en una embajada hasta que aparece en escena el presidente García Calderón al cual dio todo su apoyo.  Al ser el presidente confinado en Chile por los invasores, protesta Gonzáles La Cotera, por cuyo motivo también es enviado al exilio, de donde retornó  recién al iniciarse el año 1884.

 

            Desde el primer instante consideró que debía derrocar al presidente Iglesias al que consideraba un hombre nefasto para el Perú.  Fue así como se trasladó a Ecuador y allí se contactó con otros refugiados  piuranos.

 

            En los primeros días de marzo, Gonzáles  La Cotera penetra por Tumbes con otros sublevados más y logra rápidas adhesiones.  Desde Lima, el prefecto Alejandro Cortés recibe órdenes de combatirlo con todos los medios a su alcance.  Formó Gonzáles La Cotera un pequeño grupo combatiente que no llegaba a un centenar de personas y entre los cuales había varios negros que servían en las haciendas de sus familiares y que decidieron unir su suerte a la del valiente por el que sentían casi veneración.  Iglesias desde Lima envió a su edecán Genaro Carrasco que ostentaba el grado de coronel, el cual se movilizó prontamente produciéndose un enfrentamiento en Cerro Blanco el 24 de junio de 1884, siendo derrotado Gonzáles La Cotera por las fuerzas de Carrasco muy superiores en número, armamento y formación militar.

 

            El coronel Carrasco asumió la Comandancia Militar del departamento y el día 15 de julio enviaba a Lima un telegrama al ministro de Guerra haciéndole conocer que la tranquilidad reinaba en el departamento, tras la derrota y fuga al Ecuador del rebelde general La Cotera.

 

            Pero el empecinado rebelde había vuelto a ingresar al departamento para unirse a Eloy Castro y Eduardo Merino, sublevados contra Iglesias.

 

            Castro llevaba adelante una sangrienta vendetta contra un grupo de comuneros de Frías y de Chalaco que habían asesinado a su padre en la hacienda Poclús el año anterior en la noche del 15 de agosto.  Entre los que capitanearon a la indiada que asaltó la casa-hacienda y mató al dueño don Manuel María  Castro, estuvieron Laureano Ramírez, Carmen Domador, Genaro Chumacero y Manuel Berrú.  Este último fue el primero que  cayó bajo la ira vengadora del joven Eloy Castro, por cuyo motivo los demás ya alertados se mantuvieron en armas formando grupos de montoneros unas veces y en otras oportunidades constituyendo gavillas de bandoleros.

 

            En esos días se encontraba también en Piura el diputado constituyente Maximiliano Frías, que conociendo perfectamente que Gonzáles La Cotera trataría de volver a ingresar al departamento, buscó de impedir eso y alentó a Laureano Ramírez y a los montoneros chalacos, para que verificaran el rumor de que el general rebelde se encontraba de incógnito en el Alto Piura.  En efecto, Gonzáles La Cotera había reingresado, pero estaba enfermo y postrado en cama en la hacienda Monte de los Padres en donde fue capturado por Laureano Ramírez, en un lugar llamado Solumbre.

 

            El enfermo fue entregado a los cuidados de una mujer llamada Adela Carrasco, que lo trató muy mal.  Los captores lo llevaron a Morropón, luego a Caracucho pequeño predio de Laureano Ramírez y posteriormente otra vez a Morropón ya en estado de suma gravedad, en donde fue atendido espiritualmente por el párroco siendo sus últimas palabras “Muero por servir a mi patria”.  Se corrió la voz de que los chalacos, específicamente la cuidadora Adela Carrasco lo había envenenado.  El sacerdote exigió que el cadáver fuera enviado a Piura en donde se le enterró en el Cementerio San Teodoro, pero el prefecto Alejandro Cortez se negó a que le rindieran honores de general, como lo habían solicitado amigos y familiares.  El sepelio se realizó el día 19 en el Cementerio San Teodoro, Cuartel San Marcos.  Un enorme gentío acompañó su sepelio y se hizo general el rumor del envenenamiento.  Utilizando la línea de cable de Paita, se cursaron las siguientes comunicaciones:

 

                                   11.50 a.m.

 

            “Paita, 19 Julio 1884.- Ministro de Guerra.-Lima.-Acaba de entregarnos cura Morropón, cadáver General La Cotera.- CORTEZ.”

 

            Como hasta Lima ya habían llegado prontamente los rumores del envenenamiento; se transmitió la siguiente orden:

 

            “Ministro de Guerra a Prefecto de Piura.-Ordene reconocimiento médico prolijo cadáver La Cotera dando cuenta.- GALUP.”

 

            La respuesta también inmediata fue la que sigue:

 

            “Paita 19 Julio 1884.- 4 p.m.   Al Ministro de Guerra.- Reconocimiento en mi presencia y público, médico declaró imposible completar por descomposición cadavérica y según apariencia muerte natural.- Prefecto Cortez.”

 

            Es decir que el prefecto por propia iniciativa  y ante los rumores había ordenado la autopsia, pero que había sido imposible realizarla por haber pasado tres días de la muerte y el cadáver estaba en elevado estado de descomposición.

 

 

La guerra civil en agosto de 1884.

ARRIBA

 

            Las negociaciones entre Cáceres y el presidente Iglesias, para las cuales se planteaban entre otras cosas elecciones generales y la inmediata y total salida de las fuerzas chilenas del Perú, que se le hicieron conocer al Gobierno el 19 de junio no tuvo respuesta.  La situación se tornó tensa por existir en el Perú dos presidentes.

 

            La Asamblea Constituyente sólo funcionó un mes, es decir que terminó sus labores el 31 de marzo.

 

            El 2 de julio moría el general José Miguel Medina presidente del Partido Liberal y lo reemplaza el doctor José María Quimper, pero en agosto el general Iglesias lo deporta a Iquique, en coordinación con los propios chilenos. Allí estuvo hasta la caída de Iglesias.

 

            El 14 de julio don Nicolás de Piérola funda el Partido Demócrata y el 1º de agosto lanza un manifiesto al país, en el que pedía una actitud de patriótica abstención, no obstante no aprobar la política de Iglesias, pidió se aquietaran las pasiones y la formación de una auténtica Asamblea Nacional, así como un presidente designado por el voto popular.

 

En Piura la situación seguía tensa.  La agitación en la sierra era mantenida por las guerrillas de Eloy Castro, de Manzanares, Merino y Carnero.

 

El prefecto iglesista, Cortez, había perdido prestigio por los sucesos producidos en torno a la muerte de Gonzáles La Cotera.

 

El doctor Víctor Eguiguren Escudero había sido representante por Piura en 1879, tenía mucho ascendiente en la comunidad.  Fue así como el 5 de agosto, y contando con el respaldo de la gendarmería, depone al prefecto  Cortez.

 

En el mes de agosto de 1884 la Guerra Civil entre Iglesias y Cáceres estaba en su apogeo.  En Arequipa dominaban grupos adictos al  Héroe de la Breña, en Cajamarca seguía mandando Puga, mientras que la sierra central del Perú era ocupada por la fuerzas de Cáceres.  En la sierra de Ayabaca y en el Alto Piura, eran las montoneras caceristas de Eloy Castro y   Eduardo Merino lo que mantenían  el espíritu de rebelión.

 

Cáceres en un exceso de audacia, atacó con pocas fuerzas a la ciudad de Lima el 27 de agosto de 1884, dice López Albújar en “Caballeros del Delito” lo siguiente:  Estando de  Prefecto de Piura don Genaro Carrasco, se destacó una fuerte columna de tres armas a combatir a don Fernando Seminario, Becerra, Eduardo Merino y Eloy Castro.  Después de un combate que duró todo el día, las fuerzas iglesistas fueron derrotadas.  En este combate se les agotó las municiones a los caceristas, motivo por el cual no persiguieron a los derrotados.  Pero no había pasado un mes cuando volvió una fuerza gobiernista cuatro veces mayor que la primera, y entonces estando la gente de Castro sin municiones, se dispersó yendo muchos de ellos a refugiarse en el Ecuador.”

 

Don José Ignacio Paucar en su libro “Ayabaca”  cuenta estos hechos manifestando que soldados iglesistas de la Guardia Nacional estaban en posesión de la ciudad de Ayabaca bajo el comando del coronel Hurtado, el mayor Rivero y el teniente Cacho.

 

            Un poco más de un centenar de montoneros ayabaquinos a las órdenes de Eloy Castro, Eduardo Merino, Roberto Rentería, Víctor Manuel Torres, José Chuquimarca y Benjamín Correa, inician por sorpresa un ataque nocturno contra la ciudad.   En la plaza de armas se da una verdadera batalla y nuevos contingentes   montoneros deciden la victoria por los atacantes.  Jacinto Pasapera, Hilarión  Gálvez y Medardo Córdova, tuvieron valerosa participación.  Las tropas  gobiernistas se batieron en retirada.

 

            Genaro Carrasco en Piura no se quedó quieto.  De inmediato envió una columna de mil hombres entre soldados de caballería e infantería al mando del coronel Parra y del comandante Quevedo.

 

            Los ayabaquinos  caceristas no se consideraron en situación de hacer frente a fuerzas tan superiores, por lo cual los jefes optaron unos por refugiarse en Ecuador y otros por internarse en las serranías, en espera de  otra nueva oportunidad.

 

 

 

Los sucesos de Trujillo

ARRIBA

 

            En mayo de 1884 la ciudad de Trujillo estaba controlada por autoridades iglesistas, pero en la población había un ambiente favorable a Cáceres.  Esto lo supo el comandante Heredia uno de los lugartenientes de Puga, por cuyo motivo decidió salir de Huamachuco donde estaba para ubicarse en Ascope.

 Ante esa situación el prefecto  Rivero consultó con la municipalidad y se decidió la evacuación de las  pocas fuerzas de Iglesias y el nombramiento del coronel Justiniano Borgoño como Prefecto, el cual estaba en esos momentos con Heredia en Ascope.  El 19 de julio ambos hicieron un ingreso triunfal en la ciudad.  Ante esa situación Puga baja de Cajamarca y el 27   de agosto toma la ciudad de Chiclayo lanzando una elocuente proclama asumiendo la prefectura de ese lugar el coronel Joaquín Miró Quesada.

 

            Como se puede apreciar, casi todo el norte del Perú estaba dominado por las fuerzas de Cáceres y Piura tenía a la sierra sublevada mientras que Cáceres desde la sierra central atacaba Lima.

            Derrotado Cáceres en Lima, pudo Iglesias enviar a su hermano el coronel  Lorenzo Iglesias con poderosas fuerzas al norte para restablecer la paz.  El coronel Borgoño optó por retirarse por barco a Panamá y Puga fue de opinión de retirarse de Trujillo a Otuzco.   Sus principales lugartenientes  como los comandantes Santos Heredia, Cueto y Otoya deseaban en cambio la resistencia, por lo cual decidieron quitar a Puga de la dirección de la lucha.  Como resultado del arresto de Puga dos de sus ayudantes resultaron muertos y él herido en el cuello.  El coronel Miró Quesada  asumió la prefectura.  El 10 de octubre Lorenzo Iglesias toma Trujillo y Puga puesto en libertad por sus captores se retiró a Cajabamba.  En la batalla de Trujillo, Miró Quesada resultó gravemente herido cayendo prisionero.  Fue enviado a Lima y falleció días más tarde (11 de noviembre) en el Hospital Militar.

 

            El capitán de navío Joaquín Gregorio Miró Quesada era natural de Panamá.  Combatió en el Dos de Mayo y tuvo destacada actuación en la guerra con Chile.  Estuvo exiliado en Ecuador ingresando al Perú por la sierra de Ayabaca en donde las montoneras caceristas le facilitaron su ingreso a Lambayeque.

 

..

           

Incendio en Paita destruye archivos

ARRIBA

 

El 9 de octubre de 1884 un voraz incendio estalló en la parte mejor edificada del puerto de Paita, destruyendo 67 viviendas, entre ellas la casa del cura párroco y la del amanuense de la Municipalidad Manuel Gómez Laynes, perdiéndose en ésta valiosos documentos pertenecientes al archivo de dicha Municipalidad.

 En la primera relación se registraron los siguientes damnificados:

 

Guillermo Miñán (casa donde vivió Grau)

Manuel Nolasco Chunga

Apolinario Saavedra

Manuel Castellanos

Miguel Landa

Juana García

Asunción Manzanares

Casimiro Sánchez

Encarnación Landa

Teresa Sosa

Tadea Castillo (partera de Grau)

Natividad  Rosado

Mercedes Barbosa

Manuela Landa

Micaela Masías

Rosa Enríquez

Mercedes Crisóstomo

Margarita Canales

Manuela Plaza

Mercedes Drunolt

Felipe Rosado Guerra

Juan José Crisóstomo

Porfirio de la Cruz

José Feria Barrientos

María Vda. De Rodríguez

Juana Limosa

Juan Miñán

Petronila González

José Ojeda

Francisco Gómez Días (padre de Gómez Laynes)

Manuel Rosado Guerra

José Morales

Ana Gómez

Juan Martínez

Francisco Martínez

Tránsito Crisóstomo

Teresa Vacaru

Clara María Gómez

Juana Ruiz

Reinaldo Sambrano

Mercedes Aguilar

Simón Landa

Casimira Delgado

Mercedes Pereira

Jacinto Seminario

Francisco Arteaga

Manuel Pérez

María Guevara

Pablo Rodríguez

María Ruidias

 

Estos fueron los que perdieron totalmente sus casas y un mayor número quedó muy afectado.

Pese a todo, la Caja Fiscal,  les exigía el pago del Impuesto Predial. Por eso en memorial al Presidente de la República, pidieron  la condonación del impuesto. El 4  de diciembre, el  alcalde Mariano  Naranjo, elevó el pedido a Lima con informe favorable. El 17  de diciembre se expidió un decreto  exonerando a los que probasen haber perdido sus viviendas. El prefecto de Piura Genaro Carrasco encargó un informe  al subprefecto Meléndez, de Paita. Como éste se encontraba de inspección en Sullana, el informe lo hizo el gobernado Atabaliba Arellano, el cual consideró que sólo 22 merecían ser exonerados...

 

            Gómez Laynes, desde la expedición depredadora de Lynch, trató de salvaguardar el archivo de la municipalidad que comprendía hechos ocurridos en la Colonia, Independencia y en la República.  También alguna información valiosa  que se había salvado de la furia incendiaria de los piratas y corsarios.  Más tarde, Laynes elaboró algunos apuntes sobre la fundación de Paita, pero a causa sin duda de basarlos en los recuerdos que tenía, incurrió en comprobadas inexactitudes

 

 

 

Corte Superior sigue clausurada

ARRIBA

 

Durante la guerra con Chile, la Corte Superior de Piura había sido clausurada en repetidas oportunidades.  Por discrepancias con el coronel Maximiliano Frías, la Corte fue recesada entre el 18 y el 26 de noviembre de 1881.  Es decir que las autoridades político-militares se tomaban el derecho de aplicar sanciones de clausura temporal contra nada menos que uno de los poderes del Estado.

En 1882, nuevamente el coronel Frías dispuso por “razones de economía” el receso de la Corte Superior a partir del 9 de setiembre.  El cambio de la autoridad prefectural permitió a la Corte  reiniciar sus labores el 17 de noviembre del mismo año.

 

El 27 de octubre de 1883, es decir pocos días más tarde que los chilenos desocupaban Piura y una semana después de la firma del Tratado de Ancón , el presidente Miguel Iglesias por intermedio de su pariente el ministro de Justicia Mariano Castro Zaldívar, da un decreto suprimiendo en forma definitiva y por razones de economía a las cortes superiores de Ancash, Piura y Moquegua, orden que se cumplió el 20 de noviembre del mismo año, siendo presidente de dicha Corte el doctor Francisco de Asís Cubillas.

 

Durante el año  1884 los parlamentarios piuranos hicieron diversas gestiones para que Iglesias reconsiderase la medida de clausura, pero todo fue inútil.  La Corte Superior seguiría sin funcionar hasta el 23 de abril de 1888, durante el Gobierno del general Cáceres, que dispuso su reapertura siendo el doctor Ricardo Wenceslao Espinosa, su nuevo presidente.

 

 

 

Diputado Hernández defiende a Iglesias

ARRIBA

 

La Asamblea Constituyente se reinstaló el 1º de marzo de 1885.  Se leyó el mensaje del presidente Miguel Iglesias dando cuenta de la desocupación del territorio nacional por el ejército invasor, agregando que lo hizo en forma tan repentina, que en la sierra central no dio tiempo para que las fuerzas del Gobierno asumieran el control, de lo cual se aprovecharon las tropas de Cáceres para ocupar varias localidades y mantener la situación de rebeldía, aun después de la derrota cacerista  del 27 de agosto de 1884 en Lima.

 

La Asamblea había concedido el año anterior, un año de facultades especiales al general Iglesias para ejercer la Presidencia de la República.  Ahora el problema era, si tales facultades se prorrogaban, o se disponía la convocatoria a elecciones para elegir presidente y renovar a la misma Asamblea.

 

Las opiniones estuvieron muy divididas. Fue el diputado por Piura José Santiago Hernández, el que con gran elocuencia defendió la conveniencia y legitimidad de la prórroga del mandato presidencial.  También fue motivo  muy esgrimido, la situación de guerra civil que vivía el país, en forma tal que la prórroga fue hasta lograr la pacificación del país.

 

José Santiago Hernández con el coronel Maximiliano Frías había sido desde años atrás ardorosos partidarios del general Iglesias y de sus proyectos de paz.  Años  más tarde continuarían juntos en política y desde el Senado presentarían el proyecto de la creación de la provincia de Sullana.

 

 

 

La muerte de José Mercedes Puga

ARRIBA

Tras perder la ciudad de Trujillo en octubre de 1884, las fuerzas contrarias a    Iglesias se retiraron a la sierra y los oficiales que se habían sublevado contra el mando de Puga lo pusieron en libertad.  Este pertinaz rebelde, de inmediato organizó nuevas fuerzas y con las mismas se dirigió a Huamachuco que era defendida por  fuerzas gobiernistas  al mando de Manuel Vera.  Puga logró penetrar a la ciudad, pero en la misma quedaron francotiradores apostados en tapias y tejados y fue así como el 17 de marzo de 1885 avanzaba por una calle que suponía ya controlada cuando una descarga cerrada lo derribó del caballo.  El rebelde quedó herido pero el animal murió en el acto aprisionando bajo él a Puga, que no pudo soltarse de modo que recibió una nueva descarga que lo mató.  El cadáver fue trasladado a Cajabamba en cuya iglesia matriz se le dio sepultura.

 

Con la muerte de Puga desaparece el alma de la resistencia en el norte peruano, tanto como Cáceres lo fuera en la sierra del centro.  Los grupos montoneros piuranos contrarios a Iglesias, recibieron la noticia como una gran desgracia, pues toda la atención quedaba concentrada ahora en la sierra de nuestro departamento.

 

 

 

Fundación de la Compañía de Bomberos en Piura

ARRIBA

 

Como ya lo dijéramos al tratar de “Piura en la República, 1ra. Parte”, fue en Paita en donde se fundó la primera Compañía de Bomberos del Perú.  Eso ocurrió el 24 de noviembre de 1860 y se llamó Compañía contra Incendios por Grifos.  Su primera directiva estuvo presidida por el cónsul inglés Alejandro Blacker y lo integraban otros súbditos extranjeros como Francisco Guidino, G. Clendini, John Norris y los paiteños Tomás Herrera, Abelardo Garrido.

La primera Compañía de Bomberos de la ciudad de Piura, se fundó el año 1885 siendo su primer comandante el súbdito alemán Federico Bornemann.  Una gran cantidad de jóvenes piuranos se inscribió  para integrarla.  Ellos eran Ricardo César Espinosa, Enrique del Carmen Ramos, Juan Ruidías, Víctor Seminario, Francisco Vegas, Julio Rodríguez, Fernando Reusche, Erasmo Gulman, Ricardo Mendoza, Augusto Navarro, Leonidas Echandía, Nicolás Rodríguez, Miguel Benjamín Urbina.

 

Esta compañía se llamó “Salvadora Piura” y sus integrantes lucieron vistosos uniformes.

 

Con el tiempo, esta compañía desapareció, hasta que en el presente siglo alarmados los piuranos por la ola de incendios de grandes proporciones que se estaban produciendo en la ciudad, decidieron fundar, nuevamente una Compañía de Bomberos y correspondió otra vez a un ciudadano de origen alemán Hermann Dienstmaier, tronco de conocida familia piurana, el tomar la iniciativa.  Así el 15 de agosto de 1933 y  tras de varias convocatorias efectuadas en la municipalidad, nace la Compañía de Bomberos Nº 1, cuyo primer comandante fue el señor Dientsmaier,  lo acompañaron Enrique Drouad Hanssen, Víctor Taboada, Felipe Masías, Alejandro Alberdi, Pedro Naranjo, Enrique Robbiano, Eugenio Artaza.  Una de la primeras tareas de la directiva además de contar con equipo contra-incendios fue construir su propio cuartel, tarea en la que tuvieron valioso apoyo del Club de Leones.

Entre sus últimos comandantes han figurado Carlos Negrini Noblecilla y Cesar Leigh Arias, de Paita y Sullana, respectivamente.

 

Posteriormente, y de acuerdo a la Ley 20235 que dispone  la numeración de las compañías de acuerdo a la fecha de fundación, pasó a llamarse Compañía de Bomberos Nº 25, ubicando definitivamente su cuartel en la calle Tacna Nº 160.

 

 

 

El primer busto del almirante Grau

ARRIBA

 

En Piura se cambiaban los prefectos al ritmo de los acontecimientos nacionales. El año 1884, se inició con Don Augusto Seminario y Váscones en la prefectura, que como se recordará fue impuesto por el coronel chileno Carvallo. A Seminario sucedió  Alejandro Cortés partidario de Iglesias, el que fue depuesto por el Dr. Víctor Eguiguren, que tampoco duró mucho pues  fue remplazado  por Fernando Seminario Echandía.

En 1885 cuando gobernaba Iglesias, fue nombrado, prefecto de Piura don Federico Moreno.

                   En Lima existía un comité que presidía el marino paiteño, almirante don Antonio de la Haza encargado de reunir fondos para levantar un monumento al héroe de Angamos.

 

Piura no podía ser menos, y el prefecto convocó a una reunión en su despacho haciendo conocer su intención de mandar a confeccionar un busto de mármol del héroe.

 

Según narra don José Vicente Rázuri en  “Recuerdo Piurano” “En 1885  el prefecto don Federico Moreno inició una suscripción popular y con el óbolo de todas las clases sociales  se reunió la cantidad de 300 soles para mandar a confeccionar en Lima, el busto del Héroe de Angamos. Este fue artísticamente trabajado por el escultor español  don Lorenzo Roselló”. Al inaugurarse la flamante escultura estuvo colocada en la esquina de la  plaza, frente a la Iglesia Matriz, mirando a la calle Tacna.

Los 300 soles se reunieron en 3 meses

  Se contrató con la casa Ferrara ubicada en el Portal de Escribanos en Lima y el escultor español Lorenzo Roselló esculpió el busto poniendo mucho ahínco, pero fue imposible que llegara para el 8 de octubre a Piura de tal manera que se fijó para el 31 de octubre de 1885 la solemne inauguración.

 

La inauguración de busto dio lugar a una imponente ceremonia con participación de la Compañía de Bomberos  comandada por don  Federico Bornemann y con la presencia  del Escuadrón de Gendarmes comandado por el coronel Teodoro Seminario. Años más tarde Teodoro Seminario se convirtió en un célebre montonero.

 

                          Sobre la plaza de armas, frente a la iglesia matriz pero mirando a la calle Tacna se construyó un pedestal para colocar sobre él, al busto de fino mármol.

 

El abogado cataquense, orador y parlamentario de nota don Manuel Yarlequé Espinosa fue el encargado del discurso principal.  El acto cobró mayor vistosidad por la presencia de los flamantes bomberos que en perfecta formación lucían su vistoso uniforme. Las tropas de la Gendarmería y de la Guardia Nacional bajo el comando de Teodoro Seminario León también estaban presentes.  Este corajudo piurano, años después iba a ser el jefe de las montoneras anti-caceristas del norte del Perú.

 

Más tarde, la avenida Santa Lucía posteriormente llamada avenida Grau, fue ampliada y al final de ella en un espacio abierto que estaba frente a la estación del ferrocarril, se  ubicó el busto con un mejor pedestal  y rodeó con una reja de fierro.

 

En 1923 el alcalde Eduardo Elejalde Chopitea (trujillano), mandó a construir un artístico pedestal de mármol para colocar allí el busto, lo cual estaba  sin duda más de acuerdo con los merecimientos de nuestro héroe máximo.

El 8 de octubre de 1942, siendo alcalde don Emilio Hilbick Navarrete se inauguró el gran conjunto escultórico que se encuentra en la plaza Grau, obra del artista huaquillano Luis Agurto.  El antiguo monumento a Grau, fue solicitado por la municipalidad y pueblo de Sullana, y fue ubicado en la plaza Grau.  Cuando años más tarde se trató de trasladar el busto a la Casa Grau, de la calle Tacna, los sullaneros  hicieron cuestión de estado, y la protesta encabezada por su alcalde Julio Baca Ríos, movilizó a la población por varios días y noches formaron guardia en torno al monumento para evitar que fuera desmontado por fuerzas de la marina.

 

Visto el fervor popular, se desistió del cambio que se le proponía a los sullaneros, para los cuales el gran mérito del busto, es el haber sido el primero que la ciudadanía levantó a su mejor hijo.

 

 

 

El año 1885 y la Municipalidad de Sullana

ARRIBA

 

En 1884 la Municipalidad Distrital de Sullana, bajo la presidencia de Daniel Franco, volvió a reasumir funciones en medio de una situación caótica.  Los libros de Actas habían desaparecido durante la última invasión chilena.  A partir del 1º de octubre la administración municipal fue asumida por el gobernador.

 

El 3 de febrero el nuevo cuerpo edil estaba presidido por Manuel Ramos e integrado por José Cardó,  Francisco Céspedes, José Benito Vinces, Julián Mejía, Jorge Anza, Pedro J. Maldonado y José Miguel Mena.  A falta de mejor local, la reunión fue en la escuela.  En marzo se toma la decisión que el inspector municipal José Cardó asuma la dirección de la escuela con el haber de 40 soles mensuales, suma que para la fecha era bastante importante.  Sin embargo, el prefecto, don Federico Moreno dispone que sea otro el concejal don Jorge Anza  el que asuma la dirección de la escuela.

 

La Municipalidad de Sullana, rechaza la intromisión de la prefectura, y además expresa que José Cardó tiene larga experiencia como maestro y que desde 1879 venía dirigiendo el “Liceo de Niños” para instrucción primaria y media.  Para evitar incompatibilidades, se dispuso que Cardó renunciara a la sindicatura, pero esto lo hizo recién el 4 de mayo.  Hasta el 16 de ese mes subsistía el impase con la prefectura, pero se  acudió a la suscripción de memoriales de apoyo y se convocó a una reunión en la que hubieron discursos, brindis y repiques de campana.

 

El 21 de junio, se reúnen los miembros del municipio para dar lectura a un oficio del gobernador que transcribía una resolución suprema, en la que se ordenaba que las municipalidades se organizaran de acuerdo a la Ley de Municipalidades que regía en 1861.  En realidad la Municipalidad Provincial de Sullana se había instalado de acuerdo a dicho  dispositivo legal y por tal motivo reclamaba autonomía con relación a la Municipalidad Provincial de Paita.  Se leyó un informe del director de la escuela José Cardó que manifestaba tener matriculados 82 alumnos con una asistencia promedio diaria de 70 niños.    Se dispone el nombramiento de un profesor auxiliar en la persona de don Manuel Gondra con un sueldo de 20 soles al mes.

 

El 24 de agosto, los sullaneros estaban de fiesta al inaugurar su parque principal que antes era una simple pampa de arena.  Se le construyeron veredas perimetrales, se le instalaron bancas y se sembraron plantas.  El “Eco de Paita” de José Garrido se ocupó extensamente del suceso.

 

 

 

Fundación del Club Grau

ARRIBA

 

El 1º de noviembre de 1885, cuando todo el pueblo piurano se encontraba con fervor en el cementerio  San Teodoro cumpliendo con la tradicional festividad de las velaciones, el prefecto Federico Moreno, se reunía en su amplio despacho con 101 artesanos de todas las actividades productivas, para organizarlos en una sociedad de tipo cooperativo.  De esa forma surgió la “Sociedad de Artesanos Grau y Auxilios Mutuos”.  Como primer presidente se eligió al joyero Parcemón Fuentes.

 

Esta institución que nacía en forma tan modesta y también tan democrática, iba a  constituirse con el correr de los años en una de las primeras en su género en el norte del Perú.

 

En 1900 se le concede por el alcalde Ramón Ruidías, en calidad de uso un amplio terreno municipal ubicado en las afueras de la ciudad de Piura, para que pudieran dedicarse a las actividades de tiro al blanco, que muchos socios venían practicando desde años anteriores.  Don Pedro Rivera Núñez que era el Presidente de la Sociedad, solicitó del senador Enrique Coronel Zegarra,  se promulgara una ley, concediendo en propiedad el terreno.  La ley salió el 23 de setiembre de 1903 pero no se indicaban las dimensiones del terreno.  Originalmente, el área que ocupaban los socios era de sólo 800 metros cuadrados es decir 200 x 4; pero el socio Víctor Maticorena aprovechando el vacío existente en el dispositivo legal fijó en 800 x 800 y ese fue el terreno que entregaron las autoridades judiciales encargadas de dar cumplimiento al mandato legal.  Posteriormente en 1908, el Ministerio de Guerra reconoce a la asociación como Club de Tiro, con el nombre de Club Grau de Tiro al Blanco Nº 51.

De ese modo el Club Grau fue evolucionando de una antigua Asociación Artesanal de Auxilios Mutuos a Club de Tiro y logró construir una bonito local en lo que ahora es prolongación Grau. Una artística verja, separaba a los pabellones de la entrada.  .

 Ahora  es una de las mas importantes instituciones de la costa norte con un moderno y funcional local.

 

Acompañaron a Parcemón Fuentes en la primera directiva los siguientes artesanos: como Vice-presidente Manuel Cornejo Carrasco, Secretario Manuel Guzmán, Pro-Secretario Pedro Guerrero y Tesorero Fermín Chunga.

 

El acta que se levantó y suscribió empezaba del siguiente modo:  “Con tal motivo el señor Prefecto propuso la instalación de una Sociedad de Artesanos, cuyo objeto puramente benéfico se contraería a auxiliarse recíprocamente, para proteger al inválido; auxiliar a los que de su seno fallezcan, y conceder las demás franquicias que una sociedad de esta naturaleza acuerda”.

 

Fue en mérito a la brillante iniciativa del prefecto, que este fue elegido por unanimidad presidente honorario de la sociedad.

 

Los presidentes que la institución tuvo en el siglo pasado fueron después de Fuentes, Fermín Chunga, Enrique del Carmen Ramos, Pedro Rivera Núñez, Julio Rodríguez, Enrique López Albújar, Eduardo Moscol y Carlos Artadi.

Los simples nombres de estas personas indican bien a las claras, que la Sociedad de Auxilios Mutuos, fue dejando en forma muy rápida su carácter artesanal.

 

El doctor José Albán Ramos en “Recuento Histórico-Cultural del Departamento de Piura”, da una información bastante curiosa e interesante sobre la composición de la primera directiva.

Asegura el doctor Albán Ramos que había algunos analfabetos en la primera directiva y que entre los fundadores figuraban 26 mangaches de los que 8 eran de apellido Albán es decir ancestros suyos, y dos habían combatido en la guerra con Chile.

 

La primera directiva sólo  tuvo como objetivo organizar la institución y darle unos estatutos, lo que se logró en el corto lapso de dos meses, cumplidos los cuales la directiva fundadora cesó en sus funciones.

 

Lo que de inmediato necesita una institución para subsistir es dinero, y para tal fin se organizó una “Junta” costumbre que hasta ahora subsiste y a la que son tan aficionados los piuranos y peruanos en general y que se conocen como panderos.  En 1886, la Sociedad de Artesanos estableció un primer premio de 52 soles, suma apreciable para la época.

 

 

 

Fallece el coronel Romualdo Rodríguez Ramírez

ARRIBA

 

El coronel Rodríguez, huancabambino de nacimiento, estuvo vinculado a los principales hechos que se produjeron en nuestro departamento desde la guerra con Colombia.

 

Había tenido un comportamiento heroico en la batalla de Ayacucho y el sitio del Callao contra el general español Rodil.  Al declararse la guerra contra Colombia acompañó a La Mar y estuvo en Portete de Tarqui.  A partir de esa fecha se queda vinculado a Piura.  En 1873 fue prefecto, luego en 1878 diputado con Grau y en 1881 representante de Piura ante el Congreso de Chorrillos convocado por García Calderón.   En su lápida del Cuartel T, Nº 47 se lee “Fundador de la Independencia Benemérito a la Patria en grado heroico y eminente”.

 

Tenía un hermano menor,  Antonio, que también siguió la carrera de las armas y estuvo en Huaylacucho con el “Tigre” general Frías, en Maquinhuayo, en Uchumayo y Socabaya con Salaverry, en la guerra contra Ecuador con Castilla, en Ingavi con Gamarra, en el Dos de Mayo, en las luchas de Balta, en la batalla de Arica, con Montero en Arequipa y con Cáceres en la lucha contra Iglesias.

 

Enfrentamientos entre Iglesias y Cáceres y Derrota de Iglesias

ARRIBA

 

Después del Tratado de Ancón, miles de tarapaqueños firmaron una protesta y se inició un éxodo masivo de  tarapaqueños, de. tacneños y ariqueños hacia el Perú en especial a Lima.

 

 El General Miguel Iglesias entró a Lima cuando la desocuparon los chilenos. Al día siguiente de entrar a Capital, el general  Iglesias convocó a una Asamblea Constituyente, la que se instaló el 1 de marzo de 1884,  Ante ella, Iglesias  leyó un mensaje y renunció el alto cargo que tenía.

La Asamblea presidido por don Antonio Arenas,  nombró  a Iglesias, Presidente Provisorio de la República. El primer importante asunto que trotó la Asamblea, fue la aprobación del Tratado de Ancón, lo que se hizo con solo seis votos en contra.

El 4 de junio de 1884, también Cáceres reconoció al Tratado como un hecho consumado, pero no reconoció a Iglesias como presidente y se auto proclamó Presidente de la República como sucesor del almirante Montero.. Eso significaba que tras  los horrores de la guerra con Chile, se iniciaba una nueva lucha entre peruanos.

 

El 27 de agosto Cáceres ataca Lima y llega hasta la plaza de armas, pero es derrotado por el ejército mejor armado de Iglesias. Ante eso, Cáceres inició un desastroso repliegue hacia la sierra quedándose sólo con 60 hombree. Pero empecinado como era, trató de reorganizarse  yendo a parar a Arequipa en donde pudo formar una nueva fuerza de 3.000 hombres, con los que remontó nuevamente la sierra con el fin de intentar un nuevo ataque a Lima

 

                         El presidente Iglesias había logrado formar un Ejército muy bien equipado de armas de 6 000 hombres como no los había tenido durante la guerra.   Con ellos decidió acabar con Cáceres que tenía 3 000 soldados mal armados y sin mucho entrenamiento.  Por entonces se encontraba al frente de la prefectura de Lima y de la Comandancia General del Ejército, el hermano Lorenzo del presidente.  Era éste un civil que la guerra había improvisado como militar y había dado pruebas de valor y de eficiencia.  Lorenzo Iglesias fue ascendido a general de brigada el 2 de mayo de 1885 por el Congreso.

 

El 24 de setiembre de 1885 con repique de campanas salía de Lima el Ejército Pacificador al mando del general Lorenzo Iglesias.

 Muy pronto, el esfuerzo agotó al general que padecía de una avanzada tuberculosis y estando cerca de Canta falleció el 15 de octubre.  Se hizo cargo de las fuerzas el coronel Gregorio Relaizo héroe de Tarapacá, pero sin condiciones de estratega.

 

En Lima, la noticia de la muerte de Lorenzo Iglesias cayó como una bomba y el diputado piurano Julio Santiago Hernández que era amigo entrañable del muerto lo compuso una oda.

 

Originalmente se había pensado coger a Cáceres en una operación de pinzas.  Las tropas de Lorenzo Iglesias por una parte y otras que fueron enviadas a Ica para penetrar por allí a la sierra al mando del coronel Martín Echenique.  Cáceres simuló un retiro precipitado y Relaizo avanzó hasta Huancayo y ubicado en Huaripampa pensó cortar toda retirada a Cáceres .  Por lo tanto comunicó a Lima su segura victoria.  Mientras tanto Cáceres envió al joven marino José Gálvez More a Chicla para que se apoderase mediante una operación de comando de la estación, de víveres y del ferrocarril.  Luego se fueron apoderando una tras otra de todas las estaciones telegráficas incomunicando a Relaizo del Palacio de Gobierno.

 

Cáceres dando un rodeo por las cumbres serranas llegó a Chicla con el grueso de su ejército embarcándose cómodamente en el ferrocarril hacia Lima.  Mientras tanto Relaizo ignorante de todo se encontraba en Huaripampa.

 

El 24 de noviembre el presidente Iglesias hizo retornar de Ica en forma apresurada a sus fuerzas y el 26 desembarcaban de los vapores “Perú” e “Itata” cuatro regimientos y artillería, aprestándose a la defensa.  Las fuerzas caceristas al mando del coronel Borgoño, arrollaron a los primeros defensores que retrocedieron a la ciudad.  El resto de las fuerzas de Cáceres ingresaron el 1º de diciembre  al amanecer y a las 9 a.m. estaban en la Plaza San Francisco.  Los iglesistas se habían posesionado de las torres de las iglesias y desde allí hacían fuego graneado.  Después de trece horas de lucha con muchos muertos y heridos, el mismo Cáceres propuso un arreglo a Iglesias y éste solicitó la intervención del cuerpo diplomático.

 

Se acordó que ambos contendores renunciarían a sus cargos, porque cada uno se decía ser el legítimo presidente.  Se restablecería la Constitución de 1860.  El poder Ejecutivo sería asumido por un Consejo de Ministros que convocaría a elecciones en el plazo de tres días.  Ambos ejércitos quedaban bajo el mando del Consejo. 

El día 3 dimitió Iglesias y el Consejo de Ministros. Presidido por don Antonio Arenas asumió el poder  y de inmediato convocó a elecciones.

 

1