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CAPITULO VI

 

LAS LLUVIAS DEL AÑO 1891

 

 

 

·        Los primeros sucesos en el Gobierno de Bermúdez

·        Veintidós escuelas funcionaban en Catacaos

·        Las intensas lluvias de 1891

·        Destrozos por las lluvias

·        El río arrastra el puente de Piura

·        Aparece viruela en Sullana

·        Se funda Cámara de Comercio en Piura

·        Ayuda para los damnificados.- El río viejo

·        Carlos Augusto Salaverry muere en París

·        Acontecimientos políticos nacionales

·        Gestión para agua potable en Sullana

·        El fonógrafo llega a Piura

·        Oferta para alumbrado público en Sullana

 

 

 

Los primeros sucesos en el Gobierno de Morales Bermúdez

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            En Piura estaba como prefecto don José M. Rodríguez y al producirse el cambio presidencial, el sillón prefectural fue ocupado por don Benjamín Quimper.

 

            Como subprefecto, se encontraba a don Leopoldo Pérez, escritor y periodista, pero también enérgico y muy avisado, que no permitió desórdenes, pues a todo intento de alteración del orden público actuaba de inmediato.

 

            Los grupos políticos adictos al gobierno triunfaron ampliamente.  Como senadores propietarios salieron elegidos el coronel Fernando Seminario y  Echandía, el almirante Lizardo Montero y don Francisco Eguiguren.  Como suplentes, Pedro Helguero, Federico León  y León y Juan Ignacio Seminario.  Como diputados salieron elegidos Nicanor Rodríguez y Pablo Seminario;  como Suplentes Manuel Yarlequé, Carlos Ubillús, José Lama Arismendi y Enrique Espinosa.

 

            En Lima, don Nicolás de Piérola continuaba detenido en la Intendencia, dándosele como es natural un trato considerado y hasta de excepción, pues recibía amigos y parientes en forma tal que hacían tertulia y no pocas veces organizaron francachelas.  Fue así como el control se aflojó y el 5 de octubre, el ex –candidato se fugó, permaneciendo en la clandestinidad hasta el 14 de abril de 1891 en que con el nombre de León Dapier, se embarcó en “La Chalaca” y no paró sino hasta Guayaquil.  Hasta allí fueron a visitarlo sus fieles seguidores piuranos y posiblemente allí se trazaron los planes que pocos años después darían origen a un sangriento capítulo de la vida política de Piura.  Posteriormente se radicó en Chile.

 

 

Fundan el Centro Piurano

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            El 30 de agosto de 1890 se fundó el Club Social denominado “Centro Piurano” cuyo primer presidente fue el ingeniero Enrique Coronel Zegarra.                           

 

            Se trataba de un club sumamente exclusivo, que abrió sus puertas en la calle Libertad.  Se organizó según modelo del Club de la Unión de Lima.

En 1948 habían 340 s0cios, la mayoría empresarios, grandes agricultores y personas importantes.

 

Los estatutos del Club eran muy rígidos y así hubo un momento en que se rechazó el ingreso de un conocido literato.

 

En enero de 1921, el prefecto Julio  Rodríguez organizó solemnes festejo por el primer centenario de la independencia de Piura y  solicitó el local del “Centro Piurano”.

 .  Se trataba de agasajar a los distinguidos huéspedes que llegarían de Lima..  Era Presidente de dicho club don Manuel Helguero, el que excesivamente fiel a los estatutos, negó el local.

 

            Leguía contaba con muchos adeptos de la clase popular en Piura, los mismos que fueron organizados por el sub-prefecto José Vicente Rázuri y el alcalde don Víctor M. Zapata que era también diputado regional. Fue así como una tuba de 200 personas atacó el local del Club, teniendo que huir los que allí estaban, por una puerta lateral..

 

           

22 escuelas funcionaban en Catacaos

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            El doctor Manuel Yarlequé Espinosa, fue uno de los piuranos que estuvo combatiendo en la defensa de Lima en la batalla de Miraflores.  En el Reducto Nº 4 integró el Batallón Nº 8 formado por periodistas y empleados.

 

            Tras la toma de Lima por los chilenos, el doctor Yarlequé retornó a su pueblo natal de Catacaos en donde su padre don José María Yarlequé  era alcalde.

 

            Colaboró con su padre para la creación de escuelas tanto en la capital distrital como en los caseríos, todas con presupuesto municipal.

 

            Tras de diez años de esfuerzos se podían apreciar los magníficos resultados que no tenían igual en otra Municipalidad Distrital.  Nada menos que 22 escuelas con casi 2 500 alumnos se encontraban funcionando en 1891.  Para la época era un verdadero récord.  El escritor cataquense Jacobo Cruz Villegas, da amplia información sobre este meritorio esfuerzo.

 

 

 

Las intensas lluvias de 1891

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            Desde el mes de enero de 1891 se produjeron en la sierra del sur de Ecuador y del departamento de Piura, lluvias intensas que aumentaron en forma alarmante el caudal de los ríos  Tumbes y Chira.

 

            El río Piura que en años anteriores o se había presentado tarde y con pequeño caudal o no se había presentado, en ese año hizo su aparición en Piura inusitadamente en el mes de enero en medio de la alegría general, quema de cohetes y repique de campanas.  El río cuando llegaba a la ciudad de Piura, era recibido como un gran señor, con banda de músicos y parvadas de chiquillos que le iban abriendo cauce, mientras en el puente y en las orillas miles de personas lo veían avanzar perezosamente.  En todos había alegría, porque se suponía que se aseguraba un año bueno para la agricultura  y eso creaba bienestar general.

            Las  lluvias  empezaron a caer en las costas del  departamento de Piura en forma intensa a mediados de  enero y  se prolongaron hasta fines  de abril.

 

            En Lima empezó a llover el 16  de febrero, cuando siendo la 3:30 de la tarde el cielo se encapotó y cayó una fuerte  e inusitada lluvia.  Luego los  aguaceros se generalizaron en la costa norte.

 

            El 13  de abril de 1891,  don Víctor Eguiguren Escudero escribió  una bien documentada nota sobre las lluvias que estaban cayendo en esos  días.

 

 

            Dice el señor Eguiguren que  cuando  el barón Humboldt visitó Piura en el siglo anterior había predicho  que las  lluvias en la región iban a ser cada vez más escasas hasta que desaparecerían de todo y que el departamento sería inhabitable.  El sabio se equivocó.

 

            Según Eguiguren las lluvias del 29, 30 y 31 de marzo fueron muy intensas.  Luego los tres primeros  días de abril fueron de calma.  Luego el 4, 5 y  6 de abril fueron de muy fuertes aguaceros sobre todo el del último día que empezó a llover a las 3:30 de la tarde y no cesó sino hasta las 6 de la mañana siguiente tras de 14 horas consecutivas de lluvia.  Los aguaceros  iban acompañados de relámpagos, truenos y rayos, los  que contribuían a incrementar el  temor de los habitantes, que al no estar preparados  para esta clase de aguaceros pasaron la noche en vela tratando de librarse del agua que inundaba sus domicilios.

 

            Cuando las lluvias empezaron a caer, ocurrió lo que siempre sucede en estos casos.  Los caminos quedaron cortados, las comunicaciones interrumpidas y los pueblos aislados.  Las quebradas se convirtieron en furiosos  ríos que inundaban pueblos y campos de cultivos.  De todos los lugares del departamento se oían pedidos de  auxilio.  Toda la vida se  complicó cuando escasearon los alimentos y aparecieron las plagas de insectos y simultáneamente  con ellos, llegaron enfermedades que elevaron la mortalidad infantil.  Los damnificados que habían perdido sus viviendas eran muchos miles en la región, pero no había recursos para atenderlos.  Las ciudades de Piura, Paita, Sullana y Catacaos, no tenían calles enladrilladas, por lo cual las lluvias hicieron fangales.

 

            En Sullana, la quebrada que corría por el Este de la ciudad en forma paralela a la línea del tren se convirtió en un furioso torrente  que arrasó con todas las casas que encontró a su paso.  Modestas familias que habían construido sus viviendas olvidando que era el lecho de una antigua quebrada, se vieron súbitamente acometidas por el agua y apenas tuvieron tiempo de salvar a los niños.  Todo el resto lo perdieron.  La Municipalidad de Sullana presidida por  don Lucas Barreto, acordó obsequiarles lotes al costado de la línea del tren y así surgió el barrio  Buenos Aires.

 

            Los sullaneros  olvidarían la amarga lección y volverían a construir sobre el lecho de la quebrada y en 1983, volvió a aparecer el caudaloso torrente que arrastró viviendas, edificios, paseos públicos y cobró vidas humanas.  Pero eso ya no  volverá a suceder, pues la quebrada fue canalizada.

 

           

 

Destrozos  causados por las lluvias

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            En muchos lugares de la línea férrea de Paita-Sullana-Piura se produjeron derrumbes y el servicio de trenes se vio constantemente interrumpido.  El comercio de exportación se vio interrumpido y las personas que debían de viajar a Lima no pudieron hacerlo o enfrentaron muchas dificultades pues  debían de ir de Sullana o de Piura a Paita, pernoctar en el puerto y hacer los trámites en Paita para poder embarcarse.  También se interrumpió la línea férrea de 11 kilómetros. de Piura a Catacaos

            El río Piura que antes del 6 de abril había tenido varias crecientes peligrosas, había inundado partes bajas de la ciudad como el norte de la calle San Francisco y la parte sur de la ciudad ocupada por la gallinacería.  Allí existía una capillita, en donde se veneraba a la Cruz del Sur, la que fue destruida por las lluvias.  El cuartel de la Merced, la cárcel y la estación del ferrocarril a Catacaos  sufrieron grandemente y varias de sus paredes se derrumbaron.  Como también la torre de la Iglesia de la Merced quedó muy dañada, por lo cual como precaución le quitaron las campanas tras de lo cual se derrumbó. El antiguo convento de la Merced se usaba como cuartel. La Iglesia tuvo que ser demolida. y en el terreno de esta iglesia está construido el Palacio Arzobispal.

 

            En el Bajo Piura, el río penetró por la hacienda Puyuntalá haciendo una operación de rodeo de Catacaos a cuyo pueblo ingresó por varios lugares, como el mercado y el cementerio en donde causó graves daños.  La misma situación se repetiría en 1925.

 

            Las pequeñas poblaciones del Bajo Piura quedaron semi destruidas, porque el río se abrió en varios brazos.

 

            En La Huaca y en Sullana, el río Chira erosionó los terrenos de las riberas y se produjeron  derrumbes que arrastraron a muchas viviendas.

 

            En Paita las aguas bajaron de la parte alta por una estrecha quebrada, que arrastró todo lo que encontró y tras de pasar frente a la Plaza Principal, fue a dar al mar, en medio de la consternación de los pobladores.  Eso se repitió varias veces.  La lluvias de fines de marzo destruyeron 60 casas, la Iglesia de La Merced quedó inutilizada y con grandes daños la Iglesia Matriz de San Francisco y la Escuela Náutica.  El servicio telegráfico con el país y el telefónico con Piura se interrumpió.

 

            La representación piurana en el Congreso solicitó fondos para desarrollar un plan de reconstrucción de tres años de las poblaciones afectadas por las torrenciales lluvias.  Se planteaban impuestos a las exportaciones que se hicieran por Paita, de los siguientes productos:  20 centavos por cada carga de 46 kilos (100 libras) por algodón desmotado, 40 centavos por cada docena de sombreros de paja toquilla, 30 centavos por cada 46 kilos de cuero de chivo y 20 centavos por cada 46 kilos de cuero de res.  Adicionalmente se solicitaban recursos presupuestarios.

 

            Se consideraban los futuros gastos por realizar como 3 000 soles para la reparación de la Iglesia Matriz de Piura, se planteaba la construcción de un nuevo puente para lo cual previamente se formularían planos y tras de ser aprobados, se iniciaría su construcción que no debía durar más de 8 meses, debiendo la municipalidad aportar S/. 9 185,00. Todo eso del puente no pasó de buenos deseos.  Se proyectaba ejecutar obras de defensa de Catacaos por S/.90 000,00 .

 Se ejecutaría la  obra del zanjón de Paita para canalizar la quebrada que tanto daño había hecho a la población, obra que ya había sido licitada por S/.11 807,00. Con el tiempo y cuando no  habían lluvias, el Zanjón se convirtió en la prolongación del pequeño mercado y  se le colocaron puentes.

 

 Del mismo modo se defendería a Piura y Castilla construyendo estacadas de 150 metros en la ribera Oeste y 180 metros en la ribera Este.

 

 

 

El río arrastra al puente de Piura

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            El 7 de abril, los piuranos, tras de pasar una noche infernal, llevados por su curiosidad acudieron desde tempranas horas de la mañana a la ribera del río Piura y al puente para ver pasar el río en su máximo caudal.  Las furiosas aguas pasaban sólo a un metro del nivel del puente y el río tenía un ancho de 150 metros y 7,50 metros de profundidad, y tenía una velocidad de 15 millas por hora.  El río traía grandes palizadas, árboles arrancados de cuajo y hasta animales muertos.  Grupos asalariados de grandes nadadores, se turnaban para apartar esas palizadas de los pilares del puente, para que no formasen una represa que aumentase la presión sobre el puente.  A las 2 de la tarde el río había crecido más y amenazaba con alcanzar la plataforma del puente.

 

            A las 3 de la tarde se oyó un ruido tremendo y un alarido de espanto lanzado por miles de personas apostadas a una y otra orilla del río, fueron el anuncio del derrumbe del puente.  La columna de cal y canto de la orilla derecha que servía de engaste, se derrumbó y el puente se partió y gran parte de él, cayó al río arrastrando a 16 hombres que en ese momento estaban apartando las palizadas, de los cuales 14 lograron salvarse al sostenerse de tablas y árboles.  De los otros dos nada se supo.  Sobre el puente habían apostados unos pocos temerarios los que al oír los primeros crujidos salieron disparados unos hacia Castilla y otros hacia Piura.  Quedó en medio del puente el señor Reto cobrador de peaje, que fue arrastrado por las aguas y sólo horas más tarde, el río lo arrojó a la altura de Monte Sullón, al sur de Catacaos, asido de una tabla y más muerto que vivo.  El sobreviviente mandó a construir en ese lugar una modesta capillita en donde colocó una cruz y por muchos  años se llamó la Capilla de Reto.

 

            La estructura de ese  puente fue comprada y construida en Inglaterra y al desembarcar en Paita quedó en la playa varios años.  Durante el Gobierno de Balta en 1871 se ordenó que se armara el puente, para lo cual se otorgó una partida de S/.120 000,00  pero al ser examinada la estructura se comprobó que solo cubría las tres quintas partes del ancho del cauce y que no había sido diseñada para un puente sino para muelle.  De todos modos ya no se podía dar marcha atrás.  Pasaron más años, la partida al no ser utilizada se perdió, hasta que llegó el año 1877, cuando se pudo dar inicio a la construcción del puente que se paralizó en 1879 por la guerra con Chile, y recién en 1886 durante el Gobierno del general Cáceres se reiniciaron los trabajos, siendo el puente inaugurado en 1887.  En 1877 faltaban 50 metros de estructura para completar el puente que debía tener 102 metros de largo por 7 metros de ancho.  El año anterior había muerto en París, el pintor piurano Ignacio Merino, el cual dejó un valioso legado para Piura.

 

            El puente se había construido con parte del legado que el pintor Ignacio Merino dejó a Piura su tierra natal cuando murió en París en 1876.  El legado consistía en 70 000 pesos y con ellos también se construyó la pila bautismal de mármol de la Iglesia Matriz, se hicieron en ella reparaciones y se adquirieron muebles que necesitaba la sacristía.  Parece que también sirvió para adquirir la verja que rodeaba el monumento a Grau.

 

            El puente era de madera, pero bastante fuerte, pues por él se habían tendido rieles por donde  corrían  plataformas rodantes  del ferrocarril.  La producción del Bajo Piura llegaba a Castilla por el ferrocarril de Catacaos, luego en coches de carga pasaban el puente, cruzaban la ciudad de Piura hasta llegar a la estación del ferrocarril a Paita.

 

            El puente era el medio de comunicación con Castilla, Catacaos y el Bajo Piura que quedaron aislados.  Como se apreciará, duró el puente, pero los piuranos sintieron su gran necesidad y pronto lograron reponerlo.

 

 

 

Aparece viruela en Sullana

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            Con las lluvias aparecieron muchos males, pero en Sullana desde Diciembre de 1890 se tenía la sospecha de la existencia de casos de viruela, que se hizo notoria en el mes de febrero de 1891.

            Por el momento no había médico titular.  La Junta Departamental no había considerado partida para esa plaza y la Municipalidad Distrital no tenía recursos.  Se solicitaron los servicios del médico particular que se domiciliaba en Sullana, doctor Agustín Ruiz, al cual le cursaron la correspondiente solicitud de servicios.

 

            El doctor Ruiz contestó de la siguiente manera:  Por especial deferencia a la persona que desempeña la Alcaldía acepto la Comisión de inocular el fluido vacuno y aún lo propagaré si produce buen resultado, pero esto sólo mientras I.M. nombre uno que se encargue de la higiene pública y privada.  Así lo exige la equidad, porque los profesionales de Medicina, por el libre ejercicio, pagamos al Fisco una patente de S/.25,00 al año, cuando la comunidad apenas y muy apenas nos da muy mezquinamente lo necesario para la vida, por cuanto las tres cuartas partes de esta población es absolutamente pobre y por lo mismo, por caridad y filantropía hay que asistirla gratis”.

 

            En la documentación revisada, no se indica de donde se iba a sacar la vacuna ni tampoco como se llevó a cabo; pero sin dudad fue exitosa, ya que posteriormente no se volvió a hablar de la viruela en esos años.

 

 

Se funda Cámara de Comercio de Piura

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            Las cámaras de comercio son instituciones autorizadas por ley, que agrupan a comerciantes, industriales y hombres de negocios, para procurar el desenvolvimiento y desarrollo de las actividades comerciales y productivas de una región.

 

            Las cámaras de comercio defienden los intereses de sus agremiados y sugieren a los poderes del Estado medidas que puedan favorecer el desarrollo de las actividades productivas y comerciales, fomentan el conocimiento de las disposiciones legales, impulsan el desenvolvimiento de la educación técnica, capacitan a sus socios, alientan los procesos de investigación científica y técnica, se convierten en organismos valiosos de información económica y buscan la conexión comercial con el exterior.

 

            La Cámara de Comercio  de Marsella es la más antigua del mundo,  aparece en la época en que Colón descubre América.  En ese tiempo el puerto francés era uno de los más activos del Mediterráneo.  Pasó mucho tiempo para que aparecieran en otros lugares de Francia, pero la Revolución Francesa las suprimió, para restablecerse en 1802 en tiempos de Napoleón.

 

            En España recién se establecieron en 1886.

            La primera cámara de comercio se funda en Lima el 2 de marzo de 1888 cuando por Decreto Supremo se aprueban sus estatutos.  Luego siguen la de Arequipa el 15 de marzo de 1888, la del Callao el 23 de mayo de 1891 y en tercer lugar, la de Piura el 25 de mayo de 1891.

 

            La gestión de la Cámara de Comercio de Piura se debió al súbdito inglés Henry Hilton Leigh, el mismo que en años anteriores a la guerra había sido uno de los gestores de la creación del Banco Piura.  Este inquieto empresario, forma parte del grupo de extranjeros que en gran número llegaron a Piura los años inmediatos anteriores a la guerra, y en los años que le siguieron.  Con su trabajo, espíritu de iniciativa y amor a la nueva tierra, incursionaron en el comercio, la industria y la agricultura.

 

            Hombre de carácter abierto, Leigh se acriolló bien pronto, y complacía en dar aires de misterio a la riqueza que con su trabajo había acumulado, diciendo que tenía un pacto con el diablo, cosa que el vulgo creía a pie juntillas.

 

            Leigh fue  tronco de conocidas  familias de Sullana, Piura y Lima.

 

            El 26 de abril de 1891, Leigh convocó a una reunión de comerciantes, agricultores e industriales en el Salón de Actos del Cabildo y les explicó lo que era una cámara de comercio y como en Lima ya estaban funcionando.

 

            De inmediato, se organizaron comisiones diversas y en poco tiempo se aprobó un estatuto que se envió a Lima.  El diputado por Huancabamba Enrique Espinosa tomó a su cargo la gestión y pudo obtener que con Decreto Supremo del 25 de mayo se aprobase ese reglamento.

 

            Fatalmente para la cámara, muchos de sus socios pertenecían a familias terratenientes antagónicas, que manejaban y de acuerdo a la época, los asuntos departamentales a su antojo.  Cuatro años más tarde, el departamento se iba a ver conmovido por una verdadera anarquía política que repercutió en todo orden de cosas y también en la Cámara de Comercio de Piura.

 

            Sólo fue en diciembre de 1911, cuando se reorganizó en forma y desde entonces ha funcionado con regularidad y eficiencia.

 

            En 1989, había en la región cámaras de comercio en Sullana, Talara y Tumbes.

 

 

Ayuda para los damnificados.  Río Viejo

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            En agosto de 1891 se aprobó en el Congreso a propuesta de la representación parlamentaria piurana una ley que creaba impuestos sobre el algodón producido en Piura y embarcado al exterior, sobre los famosos sombreros de paja toquilla y la producción de

 

 

            El producto de esos impuestos debía ser destinado, parte para ayudar a los damnificados y el resto para obras de defensa contra inundaciones.  En la ley se señalaba específicamente a las localidades afectadas que debían ser favorecidas y se mencionaban, Paita, Piura y Catacaos.

 

            En el Perú siempre tienen que ocurrir las desgracias para recién tratar de tomar medidas de precaución.  En ese año, el río al subir de caudal inundó las zonas  bajas tanto del Bajo Chira, como en el valle del Piura a partir de la propia capital departamental, y muchas localidades del Bajo Piura incluyendo Castilla, Catacaos, La Arena y otros lugares.

 

            El río Piura tenia un cauce errático y poco profundo, además en época de sequía las gentes aprovechaban la humedad del cauce para hacer en él sembríos eventuales que posteriormente dificultaban el avance de las aguas.

 

            Antes de 1891, el río al llegar a Monte Verde al sur de la ciudad de Piura, se abría a la derecha, formando en su trayecto varias lagunas, y seguía el curso de un cauce que ahora se llama Río Viejo.  Otro brazo de poco caudal se abría a la altura de Palo Parado y se le conocía allí como río Létira que formaba la laguna del mismo nombre.  El año 1891 el río Létira casi había desaparecido.

 

            Cuando las grandes inundaciones de 1891, el Río Loco, lanzó todo el enorme caudal de sus aguas buscando los sitios donde encontraba menor resistencia.  Por eso, arrasándolo todo se lanzó por los terrenos en donde en la actualidad tiene su cauce, mientras otros brazos de agua seguían con dirección a Río Viejo y otro por Létira.

 

            Para los pueblos del Bajo Piura, la avalancha de agua por todas partes, causó verdadero pánico y casi no había defensa posible porque los brazos de agua como monstruos de cien cabezas aparecían por todas partes.  Los avances de la agricultura han permitido canalizar estos brazos.

 

            Cuando los sullaneros conocieron el texto de la Ley de Auxilio, pusieron el grito en el cielo, por haber sido marginados de sus beneficios.  La municipalidad reclamó entonces al diputado por Paita José Lama Arizmendi, que fue abuelo de Luis Felipe Angell de Lama, más conocido como “Sofocleto”.

 

            Muy campante el diputado respondió que no había sido considerada Sullana, porque las comunicaciones sobre los daños, que la municipalidad remitió a Lima habían llegado demasiado tarde.  También hacía hincapié  al reclamo en el que no se concretaba el pedido siendo ya imposible de modificar el texto de la misma porque estaba para la firma del presidente Morales Bermúdez.  A manera de consuelo y de consejo, decía a los munícipes sullaneros, que había que tener paciencia y que sería  para otra oportunidad en que debían ser los sullaneros más concretos.

 

            El diputado era natural de Sullana, de tal manera que la respuesta fue muy mal comentada en el seno de la municipalidad y en la población.  Se tenía que esperar una nueva catástrofe para poder aspirar a una dudosa ayuda del Gobierno, que después de todo iba a salir el dinero de los mismos piuranos,  es decir “que del mismo cuero iban a salir las correas”.  Para los sullaneros el diputado “no servía para nada”, monserja que se ha venido repitiendo siempre.

 

            No se conocen los resultados del impuesto al algodón, sombreros de paja y cueros de chivo, pero, tendría que pasar sin duda alguna un buen tiempo para hacer tangible los primeros logros.  Para entonces los piuranos en general se habían ya olvidado de sus problemas   causados por la inundación, porque otros asuntos habían ocupado su atención.

 

 

 

Carlos Augusto Salaverry muere en París

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            El 4 de diciembre de 1830 nacía en La Solana,  en Sullana, Carlos Augusto Salaverry Ramírez que se bautizaba en la ciudad de Piura, el 18 del mismo mes.  Fueron sus padres el entonces  teniente coronel Felipe Santiago Salaverry y Vicenta Ramírez.  El tormentoso curso que siguió la vida del padre hasta su trágica muerte, fueron causa de que el niño tuviera una infancia desvalida y pobre, sin haber ido a la escuela.  Años más tarde amigos de su padre le permiten ingresar al Ejército y seguir la carrera militar.  A los 24 años se había revelado como un inspirado poeta, que con el correr de los años lo transformó en el más grande poeta romántico del Perú.  En la carrera militar llegó hasta  teniente coronel, pero fue desgraciado en el amor.  Se casó con Mercedes Felices y le fue infiel.  Recién podría divorciarse 25 años más tarde y casarse con la señorita Rey de Castro.

 

            En febrero de 1870 fue nombrado adjunto de la Legación del Perú en Inglaterra y Francia, pero la mayor parte la pasó en París.  Regresa al Perú pero en 1883 en pleno conflicto con Chile retorna a Francia.  En la Ciudad Luz pasó grandes pobrezas y contrajo la enfermedad que lo envejeció prematuramente y a la larga lo llevaría a la tumba el 9 de abril de 1891.  Siendo enterrado en el Cementerio Du Pere Luchaise de París.

 

            En 1964, uniendo sus esfuerzos el alcalde de Sullana, Gustavo Moya Espinosa y el diputado Luis Carnero Checa, lograron la repatriación de sus restos, los mismos que reposan en el cementerio San José de Sullana, en mausoleo que fue construido por el acreditado escultor huaquillano Luis Agurto Olaya.

 

            Cuando en 1972 se inicia la construcción del embalse de Poechos, las poblaciones de Lancones y La Solana quedaron bajo sus aguas.

 

 

Acontecimientos políticos nacionales

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            Mariano Nicolás  Valcárcel, fue el primer presidente del Consejo de Ministros del Gobierno del coronel Remigio Morales Bermúdez, asumiendo también la cartera de Gobierno, mostrando en todo momento gran energía, de modo tal que sus enemigos hasta lo acusaron de haber ordenado fusilamientos clandestinos en agravio de amotinados en el cuartel de Santa Catalina.

 

            El 24 de julio, Valcárcel renunció por haber sido elegido presidente de la Cámara de Diputados, siendo reemplazado por Alberto Elmore que se había venido desempeñando como ministro de Relaciones Exteriores.  Se trataba de un interinato mientras se resolvía.  Se intentó nombrar a Federico Herrera pero el Congreso se opuso.  El 24 de agosto de 1891, asume la presidencia del Consejo de Ministros el coronel Justiniano Borgoño, que era 2do. vicepresidente de la República.

 

            El 30 de setiembre de 1891 por Decreto Supremo se da amnistía disponiendo el corte de los juicios militares.  Más tarde como ley, fue aprobada por el Congreso.  En ella quedaban comprendido Nicolás de Piérola y Miguel Iglesias.

 

            El 14 de octubre de 1891, Borgoño renuncia manifestando que se habían cumplido ya los objetivos de su nombramiento.  Sin embargo se dijo, que se había sentido desairado porque un hermano suyo, vocal de la Corte Superior de Trujillo no había sido aceptado como vocal de la Corte  Suprema.

 

            Para reemplazarlo fue nombrado Federico Herrera, continuando el resto de ministros.  En esta vez el Congreso no se opuso.

 

            En 1892 se debía efectuar la recomposición de las cámaras legislativas por la llamada renovación del Tercio.  De nuevo se pusieron en actividad los políticos.

 

            En las elecciones de 1890, los civilistas se presentaron como tales auspiciando la candidatura de Francisco Rosas y teniendo como sus principales dirigentes a Manuel Candamo, Aurelio Denegri y Antero  Aspíllaga.  Ya el civilismo empezaba  a formarse como grupo de poder plutocrático.

 

            El presidente Morales Bermúdez fue apoyado por el Partido Constitucional, que era una rama deshojada del Partido Civil.

 

            El 20 de diciembre de 1891 en documentos públicos la dirigencia del Partido Civil apareció como Partido Constitucional.  No había ley de partidos. Del momento dos grupos se llamaban Partido Civil.  Los “auténticos”,  es decir los  que apoyaban al Gobierno lanzaron de inmediato un manifiesto que firmó la directiva del Partido formada por 19 personas entre las que se encontraban el contralmirante Lizardo Montero, Félix Cipriano  Coronel Zegarra y el ex –senador por Piura, Luis Felipe Villarán.

 

 

 

Gestión para  agua potable en Sullana

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            En setiembre de 1891, don   Arturo Goddard propone a la Municipalidad de Sullana, el servicio de agua potable en la ciudad.  Habiéndose formado una Comisión para  que estudiase la propuesta y diera a la brevedad su veredicto.

 

            El 9 de octubre la comisión emite  opinión favorable.  La propuesta consideraba una concesión de explotación del servicio por 15 años.  Para el tendido de las cañerías la municipalidad daría facilidades para el uso de las calles.  Se suministraría agua gratuita en caso de incendios y para el regadío de jardines públicos y de la plaza principal, la  municipalidad pagaría la mitad de la tarifa.  Para los vecinos que no recibieran el agua en forma directa habría un sitio de venta de agua  al público.  Esta atención al público estaría funcionando a más tardar a los seis meses de la firma del contrato y en caso de incumplimiento, sería multado con 50 soles.

 

            Toda la documentación fue enviada al Concejo Provincial de Paita, que lo devolvió aprobado el 26 de octubre de 1891.  Faltaba aún la aprobación por el Supremo Gobierno vía la prefectura de Piura y  allá fue enviado el expediente.  Hubo que esperar hasta 1893 cuando en mayo el Gobierno respondió favorablemente.  De ello  nos ocuparemos más adelante.

 

El fonógrafo llega a Piura

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            En 1887, Tomás  Edison, el inventor de la luz  eléctrica, inventó un aparato hablante que llamó fonógrafo, al cual mejoró un año más tarde.

 

            En agosto de 1892 llegó a Piura de tránsito a Lima, el ciudadano inglés Mr. Kung, el cual se alojó en el hotel Colón, que era el mejor en su época.

 

            Era administrador, don José Vicente Rázuri que al conversar con el viajero supo que portaba un fonógrafo, que llevaba a Lima.

 

            Comunicado el suceso a los directivos del Centro Piurano, que era principal institución  social de Piura, resolvieron contratar a Mr. Kung, para una  exhibición a llevarse a cabo los días 4 y 5.

 

            Se organizó una actuación musical en la cual intervino el poeta Ignacio Mendoza.  El fonógrafo causó curiosidad y asombro. Para completar los números se tocaron  piezas de     piano y violín.

 

            El periódico “La  Industria” dirigido por don Enrique Ramos, informó el 6 de agosto ampliamente.

 

 

 

Oferta de alumbrado público para Sullana

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            El 13 de noviembre de 1891, se hace una propuesta al Municipio Distrital de Sullana, para dotar de alumbrado público a la ciudad, por don Nicolás Taiman.

 

            El 18 del mismo mes, don Gaspar Merino hace otra proposición en igual sentido.

 

            Don Nicolás Taiman era un empresario extranjero que se había afincado en Piura, mientras que Merino era vecino de Sullana.

 

            La municipalidad nombró una Comisión para que estudiara la propuesta de Taiman.  La conformaban Ezequiel Agurto Gallo, Manuel Ramos Sáenz y Antonio Cortés.  Esta comisión no cumplió con su cometido pues jamás presentó informe de ninguna clase y la ciudad perdió la oportunidad de mejorar su alumbrado público.

 

            Lo más grave del caso, es que la propuesta de don Gaspar Merino fue leída, pero pasó al  archivo, pues no se nombró ninguna comisión para que se pronunciara sobre ella.  Ofrecía Merino colocar 100 faroles, con sus correspondientes ganchos sujetadores a las paredes.  Para las luces se utilizarían lámparas con el mejor kerosene de la región.

 

            Cuando hubiera una festividad, aumentaría la iluminación de la plaza principal sin mayor costo para el concejo.  El contrato sería por 10 años y la municipalidad pagaría 180 soles mensuales.  El servicio se empezaría a dar el 1º de enero de 1892 bajo pena de multa de 100 soles.  Al terminar el contrato, todos los implementos incluyendo las escaleras quedarían de beneficio para la municipalidad.  Si por bochinches o desórdenes fueran rotos algunos faroles, serían repuestos por la municipalidad y el concesionario por igual.

 

            La municipalidad debía gestionar que la Guardia Nacional de la que formaba parte el Batallón de Sullana Nº 5, contribuyera a vigilar que no se atentara contra la conservación de los faroles.

 

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