Historia
Según la tradición Potosí fue descubierto en 1554 por Diego Huallpa, un pastor de llamas indígena. Muy pronto, el "Cerro Rico de Potosí" alcanzó renombre mundial gracias a su fabulosa riqueza argentífera. En 1572, a menos de 30 años de su descubrimiento, en Potosí se había establecido una población de 120.000 almas, mayor que Sevilla, la más grande ciudad de la Metrópoli.
El
imponente y generoso Cerro Rico de Potosí, ubicado a 4100 mts sobre el nivel del
mar, rica mole que albergó en su interior las más codiciadas vetas de plata del
mundo, con cuya producción se podría haber construido un puente entre Potosí y
Madrid.
Durante el coloniaje, la minería de la plata en Potosí produjo un gran impacto
en el mundo occidental. Según Von Brentano, en su "Histoire de la Renaissance",
la plata de Potosí creó el clima económico que hizo posible que el período del
Renacimiento alcanzara el empuje y brillo que tuvo. El metal argentífero
financió las guerras sostenidas por los Habsburgo en Flandres, Francia,
Alemania, Italia, en el Mediterráneo contra el Gran Turco y en el litoral de
Inglaterra. Fue tal la enorme cantidad de plata que desde el Alto Perú se vertió
en Europa, a través de España, que dio un gran impulso a la economía
precapitalista, revolucionando los mercados y los precios, mientras que en
España se desató un agudo proceso inflacionario que, paradójicamente, constituyó
un factor para la decadencia de la agricultura y la industria en aquel país.
Pero la verdadera riqueza explotada por los españoles en el Alto Perú no fue la
plata de Potosí sino el baratísimo recurso humano aportado por los indígenas,
sojuzgados y depredados por el poder español mediante el sistema obligatorio de
la mita. "Sin los indios dedicados a la agobiadora tarea de la extracción y
refinación, esos minerales hubieran tenido que esperar la tecnología del siglo
XX para ser de algún provecho." (M. Baptista G., 1988).
La institución de la mita, adoptada por el Virrey Francisco de Toledo, obligó a
los indígenas de 16 provincias del Perú a trasladarse a las minas para servir en
ellas a cambio de un modestísimo salario. Muchos indios preferían abandonar sus
tierras, su ganado e incluso su familia, huyendo a la selva o lugares recónditos
en la montaña, a donde no llegaban los soldados de la Corona Española. Las
regiones quedaron despobladas, las villas vacías, los campos abandonados, los "ayllos"
y las familias destruidos y la población indígena diezmada, cual un peste que
duró casi tres siglos.
La mita, instrumento motriz de la minería colonia potosina, depredó atrozmente
la población y sociedad indígenas, causando profundas heridas que aún no
terminan de cicatrizar en la Bolivia moderna, y determinó en gran medida la
forma de ser y la cultura de la minería tradicional en el occidente del país.
Actualmente
la historia de esta enorme
explotación la vemos reflejada en la interesante Casa de La Moneda, lugar en el
que se acuñaba el metal y se lo convertía en moneda para su circulación en todo
el imperio. Los métodos, implementos y maquinarias para este proceso están hasta
hoy presentes en este valioso monumento histórico colonial, con una autenticidad
tal, que el visitante no puede menos que sentir un escalofrío al sentirse parte
de uno de los monumentos históricos más impactantes de la época.
Copyright © 2004 Jaime Alex Uribe Romay Todos los derechos reservados. alexito_1_@hotmail.com