Causas

Causas


Aurora Gonzáles, autora de ''Razón y Palabra'' hace una profunda reflexion sobre el tema, aqui su escrito.


Uno de los orígenes de la delincuencia organizada es el narcotráfico
Muy probablemente la mayoría de los lectores no haya participado en ninguna actividad relacionada con él, pero si ha consumido cualquier tipo de droga ilegal, tal como el éxtasis que se distribuye en antros, sí tiene complicidad. Una acción responsable como ciudadano es no participar en actividades relacionadas con el consumo, venta, compra, distribución de ningún tipo de drogas.

El desempleo es otra causa de la delincuencia
No es la única, todas son paralelas y debemos atacarlas simultáneamente. Aquí también es probable que sean pocos los que se consideren responsables, pues más bien la mayoría ha sido víctima al perder su trabajo, no conseguir uno bien remunerado, etc. En este ámbito voy a incluir una reflexión sobre el empleo informal: hay muchas quejas respecto a esto, se critica que se presta para que entre los comerciantes ambulantes honestos se infiltren otros que asaltan al comprador, también se critica por parte de los comerciantes establecidos, que son una competencia desleal porque no pagan impuestos ni servicios. El reclamo es real y justificado, pero también es necesario saber el punto de vista de ellos: en su gran mayoría se han tenido que iniciar en esta actividad por falta de empleo. Hay quienes dicen que la oferta de empleos en los periódicos, por ejemplo, es altísima y así es, podemos comprobarlo, pero ¿El ingreso que se va a obtener alcanza para cubrir las necesidades de quien está desempleado o subempleado o trabajando en la calle? Muchas veces la respuesta es no. La conclusión de este punto es que se requiere no solamente de la creación de empleos sino de salarios bien remunerados, de tal manera que al solicitante le convenga contratarse y tener las prestaciones mínimas a seguir en las calles como vendedor, sin ninguna garantía.

Hay una estrecha relación entre el desempleo, los bajos salarios y la piratería
De manera paralela al problema del desempleo y de los salarios que muchas veces no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas, está el de la piratería. Este negocio ha proliferado no solo porque ha sido una fuente de empleo mejor remunerada que otras, sino porque los productos originales no están al alcance de la mayoría. Es sencillo sacar cuentas: cuánto cuesta un video, cd, cartucho original, no en pesos sino en días de salario mínimo. Muchas veces el costo es excesivo; si la piratería puede sacar el producto a precios tan bajos, ¿no será posible que los originales bajen sus costos? La justificación para no hacerlo es que hay mucha gente involucrada en el proceso, y en efecto, hay muchos que obtienen ganancias muy elevadas por sus servicios en toda la cadena de producción, promoción y venta de estos productos. No se trata de justificar la piratería sino de reconocer acciones específicas para quienes forman parte de esta cadena, no quieran enriquecerse con cada uno de sus productos: bajen los precios, lo cual implica bajar los costos, las utilidades, la ganancia para cada uno de los involucrados. Y también está la otra parte de la sociedad, quienes no se encuentran en esta cadena productiva sino hasta el final: los consumidores. Aquí, la acción propuesta es comportarnos como ciudadanos responsables y honestos: no compremos piratería y si no nos alcanza, no escuchemos al tal o cual artista. Es muy posible que si bajan las ventas se decidan a bajar los precios. Así como hubo coordinación para protestar por la inseguridad, se puede actuar al no comprar estos productos, sin necesidad de promover campañas de desprestigio ni agresión contra nadie. Un defecto de muchos de los mexicanos es considerar que de nada sirve lo que yo haga si los demás no cambian; por eso la propuesta es que todos cambiemos. No hemos llegado a esta situación en un día ni en un sexenio; traemos varias décadas de no ser solidarios con nosotros mismos; es tiempo de actuar, ya se dio el inicio con la marcha, ahora actuemos todos y cada uno de los que hemos sido víctimas de algún acto delictivo de otros ciudadanos o de las autoridades.

El desempleo, los bajos salarios y la desintegración familiar
Paso a otro punto añejo relacionado también con el desempleo. En la gran mayoría de las familias mexicanas, desde hacer varias décadas, el ingreso del padre no ha alcanzado para sostener a todos, por lo cual la mujer se ha visto en la necesidad de apoyar en la economía familiar trabajando fuera de su casa. Esta situación ha originado otra serie de problemas: niños más descuidados; algunos que no van a la escuela y como consecuencia no tienen las mismas oportunidades que otros; familias desintegradas por diversas causas, ya sea que el padre los abandone, la madre sea soltera o simplemente con la liberación sexual cualquiera de los dos tenga otra pareja y esto violente la relación al interior de la familia, lo cual ha llevado a muchos niños, desde hace varios años, a salirse de su casa (que no hogar) y buscar refugio con otros “rechazados”. A estos niños de la calle que ahora ya suman dos o tal vez hasta tres generaciones, la sociedad, nosotros, los seguimos rechazando. Y podemos justificarnos: “no se bañan”, “se drogan”, “son delincuentes”, “no sirven para nada”, etc. pero si nosotros no exigimos a las autoridades apoyo para ellos y no participamos en la medida de nuestras posibilidades, estamos siendo corresponsables. Por supuesto que hay quienes tienen más responsabilidad, como ya quedó establecido: quienes pueden crear y mantener empleos, quienes están dispuestos a hacer algo por su país no buscando sólo su enriquecimiento desmedido sino generando empleos. Por su parte el gobierno necesita apoyar a estos “niños” creando albergues y proporcionándoles educación. No se trata de tutelares de menores donde quienes llegan ahí sigan siendo rechazados. Aquí tendríamos que profundizar en el aspecto psicológico para entender cómo un acto lleva al otro y comprender la reproducción de la violencia (generado en el seno familiar, de familias desintegradas, las cuales han rechazado a sus miembros.)

Tenemos un sistema judicial ineficiente y con corrupción
Como señalé al inicio, todos estos aspectos forman parte de un todo. Aunado a lo anterior, está el sistema judicial y penitenciario del país. Aquí la autoridad tiene la principal responsabilidad. En los puntos exigidos en la marcha se incluye este aspecto: capacitación de la policía, responsabilidad el ministerio público. Recordemos que estos miembros de la sociedad han salido de familias como muchas otras; así que la reflexión es si nosotros hemos sido partícipes de la corrupción. El anuncio en el cual unos jóvenes salen del cine comentando sobre un promocional en contra de la corrupción y dicen que el que no transa no avanza y en ese mismo momento, sin saberlo, están siendo víctimas de un acto en el cual una joven le da dinero a un policía para que no la detenga por haber golpeado un auto que resulta ser de los jóvenes quienes se acaban de manifestar a favor de la corrupción. En este ejemplo es muy rápida la visualización de que podemos ser víctimas de lo que proponemos, pero generalmente no nos damos cuenta. El mismo publicitario del cine muestra una cadena de actos de corrupción. ¿Has pensado que si tú le das dinero a un policía para que no te levante una infracción de tránsito, con el tiempo él puede ascender o cambiar de lugar de trabajo en la misma corporación y ser quien acepte dinero de un individuo que cometió un crimen más serio como robar, matar, secuestrar? Suena poco probable, pero si nos quejamos de la impunidad es porque hay gente que acepta el dinero que otros le ofrecen, o hay quienes ofrecen para que la autoridad acepte. ¿Has sido parte de esto? Tenemos el derecho de exigir, pero también tenemos la obligación de aportar para ponerle fin a la situación.

La relación del problema con el sistema penitenciario
En cuanto al sistema penitenciario, es un tema que requiere de un análisis mucho más profundo, que va más allá de proponer penas más severas a los delincuentes, es decir, sí debe haber penas más severas pero debe haber otras acciones paralelas. Como víctimas de delitos a veces no pensamos en las razones por las cuales otros delinquen, y penosamente vemos que cada vez hay más jóvenes involucrados (relacionémoslo con el punto anterior). Aquí la propuesta es ver que las cárceles y reclusorios realmente sean “centros de readaptación”. Es frecuente escuchar que son las universidades de los delincuentes, lo que no sabían ahí lo aprendieron, pero qué hacemos como sociedad para mejorar a esta gente, para darle una segunda oportunidad una vez que concluya su pena (no todos están ahí por secuestradores, violadores o asesinos). Propongamos cárceles de alta seguridad, pero veamos que los internos trabajen, estén ocupados, sean apoyados psicológicamente.