
Lo que eres para mí…
Prosa poética
Autores: Princesa Alejandra y
Rafael Ángel
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Alejandra dice:
Entraste a mi corazón como un remolino;
Todo alrededor mío es bello y hermoso.
Transformaste mi vida por completo.
Eres tan simple como respirar y soñar un nuevo día.
Sólo en tus besos encuentro mi felicidad;
sólo en tus labios me descubro en libertad;
y
es que tú... y sólo tú... llenas todo mi ser.
Rafael Ángel dice:
Busqué tu corazón, como se busca
algo muy valioso y muy preciado.
Lo
encontré así, tal vez... muy triste,
muy pensativo... y hasta muy acongojado.
Y
te besé muy quedo, y hasta sentí
dentro de mí un poco de miedo,
buscando revivir esa pasión que estaba
allí latente... y que no habías olvidado.
Alejandra dice:
Tú
me besas y me elevas,
tú
me tocas y me das vida e ilusión.
Eres el sol que ilumina mis tardes,
el
abrazo que siempre soñé,
mi estrella en el anochecer.
Sólo en tu rostro se refleja mi alegría,
sólo en tu huella, el camino que me guía.
Rafael Ángel dice:
Y cada
beso que se posa allí en tus labios,
y que hace que mi alma
rebose
llena de felicidad, te
transmite algarabía,
te transmite la dicha que
notas en mi rostro
y que no es ocultable,
que no es fatua, sino
verdadera y real.
Por ello es que te abrazo
contra mi pecho;
por ello es que te siento
tan mía;
por ello es que, en cada
sueño,
eres tú la imagen viva que
posees:
el
verdadero rostro del amor.
Alejandra dice:
Tú
conviertes mi aliento tibio,
en la
esperanza de que mañana,
juntos, veremos el sol.
Tú
respiras junto a mis latidos;
haces
que me sienta aún más viva;
sólo
quiero un poco de tu respiración.
Mi
corazón es tuyo, amor.
Grito... grito fuerte que te quiero,
que se
pierda mi grito
dentro
de tu voz.
Rafael Ángel Dice:
Y ese grito de un “te quiero” en el espacio,
ahonda en mi
alma, que sutil espera
escuchar, en
ese grito, que no muera,
con miles de
“te quiero” al infinito.
Y si es que mi
"te quiero” es poco y no hay exceso,
esculpiré la
corrección desde mi mano,
y escucharás en
mi gritar un nuevo “te amo”,
y mil abrazos
te daré… junto a mi beso.
Alejandra dice:
Eres pecado de mis pensamientos,
la calma de mi inmadurez.
Eres brisa que roza mi cuerpo;
eres la playa donde yo naufrago,
el agua que lava mi cuerpo.
Mírame, sólo ámame cada día;
me invita la vida a enamorarme más.
Cada vez siento que necesito
más y más de tus caricias,
que quemen mi piel.
Amor: ¡eres tú mi sueño eterno!
Rafael Ángel dice:
Y en este sueño de pensamientos,
de
mil pecados y lleno de deseos,
estamos inmersos tú y yo,
tu alma y la mía,
tu corazón y nuestro
empeño.
Tendrás toda la vida mis
caricias,
que quemarán tu piel,
que rozarán tus poros,
y sentirás mi boca con la
tuya,
en un eterno beso para
siempre,
como ayer, como hoy, como
antes;
como se enamoran los que
quieren;
como se enamoran dos amantes…!
(Fin)
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