BREVÍSIMA
RELACIÓN DE LA DESTRUCCIÓN DE LAS INDIAS.
Fray
Bartolomé de las Casas1484-1566)
Nació
en Sevilla el año 1484. Estudio en Salamanca y recién graduado de
abogado, vino a América junto con su padre, llegando el 15 de abril
de 1502 a La Española. Venía, como la mayoría, motivado por el espíritu
aventurero y el ansia de riqueza. Durante 8 años tomó parte en la
guerra contra los indios y los empleó para explotar la tierra. Fue
encomendero, pues.
Después
de un corto regreso a Europa, como tenía ya los estudios necesarios,
se le concedió ser ordenado sacerdote (diocesano), el primero en el
Nuevo Mundo (1507). En 1510 llegan los primeros dominicos, liderados
por fr. Pedro de Córdoba. Bartolomé hizo algún tiempo de intérprete
para su predicación a los indios. Fr. Antonio de Montesinos predica
el famoso sermón del 1er. domingo de Adviento, en el que pregunta:
"Y éstos no son personas...?", lo cual le impacta
tremendamente, aunque no estaba de acuerdo con su doctrina.
Pasó
a Cuba como capellán del ejército y recibió nuevos indios y
tierras, a los que trató siempre con bondad, pero vio que los demás
no eran así, sino que los hombres perecían en las minas, las mujeres
eran abusadas, ancianos y niños morían de hambre y familias enteras
se suicidaban para escapar a la brutal explotación.
En
Pentecostés de 1514 renunció públicamente a sus encomiendas y empezó
a predicar contra todo aquel sistema.
Fue
con Montesinos a Sevilla en 1516; ambos iban a "amonestar al
rey" de que la conquista y la esclavitud estaban acabando con los
naturales, por lo que solicitaban reformas profundas. Muerto el rey
Fernando, presenta sus memoriales "Abusos"y
"Remedios" al Cardenal Cisneros, pidiendo que los indígenas
vivan en pueblos con tierras comunes, organizados por un
administrador, pagando tributos a la corona. Fue nombrado
"Protector de los indios".
En
1517 presenta al nuevo rey Carlos I un proyecto para repoblar el
continente con labradores en lugar de soldados. Salió con muchos
campesinos hacia Venezuela, pero casi todos le abandonaron para
dedicarse a la lucrativa trata de esclavos. Unos indios se levantaron
y mataron a algunos frailes y oficiales. Tuvo que renunciar a su plan
de colonización pacífica. Su proyecto de "comunidades", años
después se transformó en el "corregimiento" o pueblo libre
bajo la corona.
Frustrado
en sus planes, en 1522 ingresó a la Orden Dominicana en Santo
Domingo, capital de La Española. Por seis años estudió ampliamente
-en Vega Real- teología, patrística y sagrada escritura, y luego fue
nombrado prior en Puerto Plata. Desde allí escribe cartas apasionadas
al Consejo de Indias, denunciando la trata mortífera a los naturales.
Esto da lugar a una ley en 1530 prohibiendo la esclavitud de los
indios. Sus sermones pidiendo buen trato e incluso la libertad de los
indios, fueron considerados 'escandalosos' por muchos españoles, así
como sus consejos en el confesionario, y se quejaron a las
autoridades, por lo cual la Audiencia le prohibió predicar por dos años.
Entonces fue juntando material para su vasta "Historia general de
las Indias".
Junto
con otro fraile fue a visitar en su campamento a Enriquillo, un indio
guerrillero, y le convencieron de que abandonase su posición. Así
demostró que con amor se podía atraer a cualquiera a la fe
cristiana. A raíz de esta experiencia compuso su primer gran tratado:
"El único modo de atraer a todas las gentes a la verdadera
fe". En él expone que los naturales eran seres racionales y muy
capaces. Y que la conquista a fuego y espada era un método
equivocado. La conversión debía ser fruto de la prédica y del buen
ejemplo, con respeto a los derechos de los nativos, sobre todo su
libertad y su propiedad.
En
1531 escribe un largo "Memorial para el Consejo de Indias" y
se fue secretamente a España, regresando con una ley favorable a los
nativos; luego salió a presentarla en México y después en Perú.
Las Casas pide luego que le dejen repetir la experiencia pacificadora
en Tezulutlán (tierra de guerra), Guatemala, y con los padres Cáncer
y Angulo se internó en la zona, obteniendo su conversión en apenas
dos años, en base a exponer en su lengua las verdades de la fe con
versos, música y canto; no se derramó ni una gota de sangre. Aquella
zona es llamada desde entonces Verapaz.
A
fines de 1539 vuelve a España para buscar más misioneros y sigue
cabildeando a favor de los indígenas. De modo que en 1542 una Junta
Magna en Valladolid publica las famosas Leyes Nuevas de Indias,
inspiradas en su pensamiento, que no gustaron a las autoridades del
Nuevo Mundo, que hicieron todo lo posible por no cumplirlas y
desacreditar a su inspirador. Por este tiempo acabó de escribir su
"Brevísima relación de la destrucción de las Indias".
Como en todas sus obras, demuestra una gran erudición: manejo de
autoridades clásicas, así como un conocimiento detallado -por lo que
él vio o por lo que le contaron de primera mano-, que respalda sus
afirmaciones (a pesar de lo cual fue tachado de exagerado, porque las
cifras y datos son verdaderamente escalofriantes).
Su
pensamiento de avanzada llega a afirmar que es preferible que los indígenas
anden desnudos y adoren a sus dioses, e incluso tengan sus sacrificios
humanos de buena fe, antes que hacerles la guerra cruelmente y
despojarles de sus tierras, de sus valores y de su dignidad, lo cual
demuestra un pensamiento más atrasado, sustentado en la fuerza bruta.
Admira las grandes ciudades, el orden político y social de las
sociedades americanas, el carácter agradable y pacífico de las
gentes, frente a la brutalidad, el egoísmo y la mentira de los
conquistadores. Por eso algunos en España le acusaron de
antipatriota, en lugar de percatarse de dónde estaba la verdad.
Fue
elegido para obispo de Cusco, en Perú, pero rehusó, diciendo que él
sólo obraba por servir a Dios y a Su Majestad y no por buscar
mercedes. Poco después fue obligado a que aceptase el nombramiento de
obispo de Chiapas, siendo consagrado en 1544 en Sevilla. Llegó con 45
frailes dominicos y un equipo laico de 5 personas, el mayor
contingente misionero jamás reunido hasta entonces. Quería hacer una
diócesis modelo. Vivía pobremente, vestido con su hábito blanco,
comiendo poco para no recargar sobre las gentes, etc. Y tuvo el
consuelo de que ya otros frailes, como los franciscanos, aceptaban sus
ideas liberadoras. Pero las personas 'importantes' le hacían la vida
imposible, cegados por la ambición y la prepotencia, amenazando
incluso con matarle, por lo cual renunció en 1547 (residió en
Chiapas poco más de seis meses) y regresó a España, para
entrevistarse con el príncipe Felipe. En ese intervalo estuvo
consagrando obispo, en Gracias a Dios (Honduras) a Mons. Antonio
Valdivieso OP, obispo de León (Nicaragua). Estuvo en Granada y en El
Realejo, Nicaragua, donde intentó armar una expedición
evangelizadora al Perú, que parece no llegó a su fin.
En
1550 tuvo grandes discusiones con el teólogo esclavista Sepúlveda;
en esas discusiones siempre contó con la ayuda de sus hermanos
dominicos, como Melchor Cano, etc. Siempre estaba escribiendo,
retirado en algún convento, escribiendo cartas a numerosos personajes
o presentando ponencias en alguna Junta real. Y era frecuentemente
consultado en la Corte sobre cuestiones de América.
Murió
santamente en 1566, en el convento de Atocha (Madrid), a los 82 años.
LA
CONQUISTA DE BIZANCIO
Zweig
Stefan (1881-1942)
Escritor
y pacifista austriaco, famoso sobre todo por sus biografías. Nació
en Viena, en cuya Universidad estudió. A raíz del estallido de la I
Guerra Mundial, Zweig se convirtió en un ardiente pacifista y se
trasladó a Zurich, donde podía expresar sus opiniones. En su primera
obra importante, el poema dramático Jeremías (1917), denunciaba
apasionadamente lo que él consideraba como la locura suprema de la
guerra. Después de la guerra Zweig se estableció en Salzburgo y
escribió biografías, por las que se hizo famoso, narraciones y
novelas cortas y ensayos. Entre estas obras destacan: Tres maestros
(1920), estudios sobre Honoré de Balzac, Charles Dickens y Fedor
Dostoievski y La curación por el espíritu (1931), donde da cuenta de
las ideas de Franz Anton Mesmer, Sigmund Freud y Mary Baker Eddy. El
ascenso del nazismo y el antisemitismo en Alemania llevó a Zweig, que
era judío, a huir a Gran Bretaña en 1934. Emigró a los Estados
Unidos en 1940 y después a Brasil en 1941, donde se suicidó llevado
por un sentimiento de soledad y fatiga espiritual. Como escritor,
Zweig se distinguió por su introspección psicológica. Omitiendo
detalles no esenciales, fue capaz de hacer sus biografías tan
entretenidas como una novela. Los últimos escritos importantes de
Zweig incluyen las biografías Erasmus de Rotterdam (1934) y María
Estuardo (1935), la novela El juego real (publicada póstumamente en
1944), y su autobiografía El mundo de ayer (1941).
DE
LAS COSTUMBRES, SITIOS Y PUEBLOS DE LA GERMANIA.
Tacito,
Cayo Cornelio (55-120 d.C.)
Historiador
romano. Historiador romano. Los pocos datos que se conocen de su vida
indican que desarrolló una brillante carrera política, que le llevó
al Senado así como a ejercer el cargo de cónsul. También es
conocida su boda con una hija de Cneo Julio Agrícola, general romano
que luchó en Britania, de quien Tácito escribió una biografía: Agrícola.
Otra obra importante que hay que resaltar es De origine et situ
germanorum, más conocida como Germania, en la cual traza una viva
representación de la vida y cultura de los germanos. Con todo, sus
obras más famosas son los Anales, una historia de los emperadores de
la dinastía Julio-Claudia a partir de Tiberio, y las Historias, sobre
la dinastía Flavia. Ambas obras representan un grandioso esfuerzo por
recrear un período convulso de la historia de Roma, y en ellas ofrece
un retrato implacable de los grandes personajes de la época, poniendo
de relieve sus flaquezas. El tono del autor refleja también una
cierta nostalgia por los tiempos de la República y de la grandeza
romanas.
Los
doce Césares
Suetonio
(70 – 160)
Abogado,
escritor e historiador romano. Gaio Suetonio recibió una esmerada
educación que le llevó a ejercer como abogado durante el reinado de
Trajano mientras que con Adriano formó parte de la burocracia
imperial. Muy interesado por la cultura griega, aprendió a la
perfección esa lengua, dedicándose a la investigación. Realizó
compendios de ciencias naturales y de biografías -que por desgracia
se han perdido- siendo su obra más famosa la "Vida de los doce césares"
donde narra las biografías de los emperadores desde Julio César
hasta Domiciano, empleando un estilo analítico y fluido.