|
Canciones |
![]() |
"Canciones"
Roberto Salazar Gamarra
|
Para encontrar la esencia, la mayoría de los poetas utilizamos la contemplación, quizás ese discernimiento que conlleva la interiorización (y disfrute) de todo aquello que nos rodea. Al hablar del poeta o de la poesía, como un acto descriptivo y hasta confesional, es pues en el últimode los casos, hablar del deseo por poseer algo que parece imposible. El poeta al cantar a las musas, entiende rápidamente su soledad y el dolor de saberse perdido, un ser perdido que busca un amor, un amor universal podría decirse, pero que con una carga lírica sutil y un cierto erotismo, las palabras son transformadas en sonido, melodías, caricias en el ensueño de la piel.
Canciones (Lima, 2006) del poeta y escritor Roberto Salazar Gamarra (Lima-Perú), nos presenta de una manera muy intensa y a la vez sosegada, una poesía que podría viajar por el viento sin ningún problema, poemas donde la soledad, el amor o el deseo, la ausencia de la amada y también un refinado lirismo, nos entrega este breve pero intenso libro que ha publicado de manera artesanal.
A lo largo de estos 10 poemas, podemos contemplar a una visión poética que comienzan desde la observación y comparación del ser amado con elementos de la naturaleza. Es este recurso el que lo hace melódico, sutil, pero también por momentos estruendoso: "Quisiera saber qué escondes bajo esa/ ausente mirada/ y que trabajo me cuesta decirte que me/ gustas/ mañana, mañana/ seguirá el poema, la lluvia, los besos/ el regazo."
La desilusión dentro del poeta se ve afirmada al encarar su soledad, su realidad agreste, una ausencia que sólo puede doler, doler mucho y no sólo en el corazón, sino también en el mismo dolor:
III
Tú
nunca estás entre mi cielo
¿Un sueño?, el poeta vive entre el ensueño y la realidad, la contemplación y el desgarrador grito de desesperación más profundo. La amada ausente, la que aparece como una imagen, como un cuerpo bello, bellamente doliente, ahora sólo el amanecer, ahora sólo la mañana para darse cuenta del vacío: "Era de noche cuando recordaba/ aquello/ fundido en esas flores se van/ como en un entierro mis besos/ a donde nunca quise, nunca, nunca/ Abriré mi lecho sin tu almohada/ para colmarme de risa, llanto, risa, llanto/ de no tener más que decir/ en el poema."
El libro nos termina con la sublimación de todos los actos, los deseos las profundas reacciones y sentimientos vertidos, el sueño de un kamikase enamorado: "destila nuestro sudor, nuestra virtual/ agonía/ y recibe el beso de la espuma/ humedeciendo recónditos lugares/ a donde ya no llega el adiós de/ cálidos amantes."
Poemas de amor y desamor, deseo y frustración, la voz presente y ausente que canta y canta, hasta siquiera tocar el velo del sueño y el eros de la piel nocturna, nuestra, de nadie.
|
Revista Literaria Remolinos