Ricardo Quesada
desakato@yahoo.es

Volver a Poesía

 

 

 

De: BANDOLERA


Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

 

 

 

 

El Sur está hoy en Cangallo
Tierra ayacuchana
Iglesias con sabor a incienso quemado
Como quemado/ incinerado su pasado
Calor en mi corazón y algo de muerte

Es que intento
Aprisionar lo inasible vuelto miradas furtivas
Fracasando una y otra vez
En el intento
Y es que la luz es tarde
Y la oscuridad reina invisible
En el oxígeno fugaz que alimenta
Nuestro paso
Pero el camino sigue
Y debo aprender a ver la diferencia

Visiones mágicas que no esperan
Un cielo transparente que se me agrega
Y ese algo azul/ blue que me coge
Me abraza
Me asfixia

Y entonces Ella: bella muchacha de cabello negro
De suave hermosa y larga trenza
De sombrero negro -andino pero muy muy andino-
Y una manta multicolor sobre los hombros
Chillona pero alucinantemente elaborada:
Bella bandolera

De espalda insinuante
Llevas en la mano
Un latiguillo de soga
Que haces girar y girar y girar:
El universo en ese movimiento
La creación
El caos
Los Siete Sagrados días
Meridianos y paralelos
En el giro/ en los giros

Brioso tu hermoso caballo café
Que te obedece con ternura
Cada gesto tuyo es sonido y perfume
Para el noble equino

Todo negado en este instante
Todo aceptado sin dudar -jamás-

Ella y el caballo trotador
El camino es de tierra
Arcilla primigenia
Adanes y Evas pecando imposibles
Poses gemidos penetraciones
Arrepentimientos fulgurantes
Derramamientos y sangre/ incienso
Acarician las pieles mordidas

El Paraíso luego negado seguramente
Pero ahora el éxtasis y el frenesí eterno
Circular como pez espada
Atrás todo era verde:
Las Pampas de Cangallo
Y más atrás el sol caprichoso
Parpadeaba al ritmo de la lluvia leve

Ella y su mágico entorno
Arco Iris que ensanchaba sus colores
Sobre nuestras cabezas
Rojo azul añil amarillo naranja violeta verde y dorado
Como el sol
Como tus ojos
Bella bandolera mía
De ahora y siempre
De noches de alcohol y humo
De frágiles madrugadas de meditación
De gozo puro prístino casi de dios
(si es que existe El por supuesto)

Pero si dios es Tathagata!! diría Jack
Con una sonrisa tierna y burlona
En los labios no?

 

 

 

 

 

 

 

De: TUKUYMI MUDAN (Todo cambia)

 

 

UNO

busqué la forma y la tierra
día tras día
con pesadillas y con sueños:
     el reflejo del espejo
     no es más que un payaso andrajoso

ahora         aquí estoy!
completamente solo
soy un planeta hambriento:
no necesito tu dulce devoción

Dame tu amor sucio
Dame tu amor sucio
        Tu sucio amor

 

 

 

 

DOS

 


me reí
le estreché la mano:
si lo logramos
podremos sentarnos
todos a reír!

el reloj del pueblo
en la plaza del mercado
permanece esperando la hora

que se anime a decir la hora!!
el sol y la luna se estremecerán
bajo las ruinas neblinosas del tiempo

     pelearemos en las calles
     con nuestros hijos a nuestros pies
     y jamás preguntes por/qué

si te lo dijera llorarías
y no puedes llorar
porque te mostrarías vencido

 

© Ricardo Quesada

 

 

Ricardo Quesada nació en Lima una mañana del mes de Julio en el antiguo barrio de Monserrate. Vivió su infancia en la sierra central del Perú entre las estrepitosas lluvias del invierno andino/ las fangosas aguas del río Mantaro/ el perpetuo sonido metálico de los trenes de carga y los asfixiantes humos que vomitaban cada día las chimeneas de la metalúrgica ciudad de La Oroya. Encontró su vocación de poeta y bohemio impenitente en su transcurrir permanente por la legendaria calle Quilca del centro histórico de Lima. Hoy va dejando sus pasos por los caminos del mundo con una vocación intensa de viajero y gitano.

Atrás

Revista Literaria Remolinos