| Estrangol
Las gotas caen el vacio extremo
Y la lúgubre fusión de tosigo y miel
Reposan en el candor del rostro
Veneros de dolor, te conocí
Cuando atravesaste la calle
Escondida por el invierno lluvioso
Ahora tengo el céfiro de la pasión
Y la selva de mis pensamientos
Me incitan a la calma
Quiero que mis oídos se pierdan
En la leve iluminación.
Efugio del candor que reposa en mi piel
Espérame
Las manecillas del reloj
Se sienten en mi pecho
Las palabras ya no sirven más
La literatura explicita jamás
Tú me esperaste en la tarde
Moviendo los dedos como de alarde
Y el piano perdido en el fuego
Mis sentidos se fueron contigo
A ese lugar sombrío y vacío
Luciérnagas fuimos
Cuando un destello de luz
Emergió de nuestros ombligos
Espérame en la tarde
Quiero perderme contigo
Enbiste contra mí las melodías
Que llegan a mí como enlazadas orquídeas
Te espero en las tardes de invierno
Que atañen mis pestañas
Que en ondas te conocieron.
Fragilidad
Camino entre hermosa sombras
¡Como quisiera ser como ellas!
De delgadas siluetas perfectas
De Estigia belleza
El habitáculo es este
Ausente el decorado espartano
Exinanida expectante yo
Los decorados de tus edificios,
Las cóncavas líneas grises
Que edifican tu emporio
Extenuada y desesperada
Por quedarme aquí contemplando el futuro
Convertida en un punto de su inmensidad
Escarbo en sus instalaciones
Que aparecieron del sueño de la niñez
Si miras detrás del cristal
Ahí estaré yo, efigie de ilusión
Efluviante de expresión.
© Roselin
Alva
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