Usbaldo Volcán-O
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Poemas frustrados del duende
La pluma profana de un duende de orejas cortas
(Selección)

 

 

 

LA NOCHE DE LOS ÑARCAGUES*
28 de Febrero de 1999

 

Quizás algún día
lluevan gotas de miel,
y caigan de la tierra hacia el cielo.
Quizás algún día
de los tubos de ensayo
se cosechen mundos y sueños.
Quizás algún día
yo aprenda
a escribir de verdad.
Soy un asesino de conceptos,
de métricas y acentos frustrados.
Asesino de tildes profanas
y de escudos y acentos de idiomas.
Asesino de sinalefas
y de redacciones mal compuestas.
Asesino de leyes que limitan a los poetas.
Soy un asesino de versos,
de sintaxis enfermas y estereotipadas.
Con mi pluma y mi tintero despierto,
eyacularé versos sueltos
sobre el papel virginal.
Mientras los ñarcagues me observan furtivos
en las noches de mi soledad.

Soy poeta de la vida
y la vida es autenticidad.
Yo le escribo al Machu-Pichu
como le puedo escribir al turpial.
Me importa tanto un papel llevado por el viento
Como una tormenta en alta mar.
Me importa tanto el tigre de Bengala
Como el buey almizclero,
Como los ñarcagues y los liones de mi tierra
y la vida en un hormiguero.
Soy más de ayer que de hoy…
Quizás mañana diré lo mismo.
Entonces…
Siempre perteneceré al hoy que será mi pasado mañana.
Asesinaré más sinalefas y versos endecasílabos;
violaré a las métricas y ya no creeré en los conceptos.
Quizás mañana me enjuicien en un tribunal de cuartillas
y me encierren en un cuarto idiomático
de palabras muertas y detrás de barrotes de gramática.
Luego…,
cuando me convierta en un verdadero
delincuente de las letras,
en una víctima de la justicia gramatical,
entonces moriré electrificado en la silla de la indiferencia;
y mi sepelio, serán las hojas quemadas al viento…
Yo igual…,
Seguiré escribiendo versos sueltos
bajo la mirada tierna de los ñarcagues.

*Ñarcague: Especie de lagarto en el argot venezolano.

 

 

 

 

 

 

CRUCES, PRETEXTOS PARA SUFRIR
(25 de abril de 1999)

 

 

A veces me da miedo creer que solo soy
el producto de un mal sueño de ese que llaman dios
y que cuando despierte, solo seré un mal recuerdo
de una historia remota que nisiquiera existió.
Que me perdone dios por no creer en los libros,
por creer que las cruces son pretextos para sufrir.
Que me perdone el hombre que ha caminado más lejos;
quizás tomó el camino que no debió seguir.
Que me perdonen mis padres por seguir mi destino.
Estoy seguro que más tarde no me voy a arrepentir…

…de caminar solo por caminos recorridos tantas veces
por aquellos que caminaron antes que yo.
No quiero morir sobre cruces.
Si he de morir que sea caminando,
aunque de mis pies, tan solo queden callos.
(Porque las cruces solo son: pretextos para sufrir).

Dejé de creer en Goya, Chaplin o en Shakespeare,
en Picasso, Choping, Sábato, Neruda y José Marti.
Solo para descubrir que ellos si creen en mí,
más allá de los conceptos y los prejuicios por venir.
Que me perdonen los poetas si a veces no creo en ellos;
que me perdone el verso si nunca le dejo de huir.
Que me perdone el tiempo si tampoco creo en él,
es tan solo un concepto que no condena a morir.
Que me perdone el aire del que soy un esclavo
y también la vida eterna que siempre se ha echado a morir.

…Caminaré solo por senderos insondables,
y pasaré entre las montañas,
pero no moriré sobre cruces
como excusa para no vivir…

…Porque las cruces solo son: pretextos para sufrir.

************
… Perdón al cielo por tanto orgullo
y por mi falta de humildad.
Hoy comprendí que soy un grano de maíz
que está siendo molido junto a otros en un pequeño molino
por las manos del campesino,
y que soy tan solo una hoja de papel de un cuaderno
en la que unas manos van a escribir
grandes verdades o mentiras
o va arrugar y torrar en un esto, junto a otras.
No soy la base de grandes edificios, solo soy una piedra más.
Por eso pido disculpas al Creador
por pretender que puedo alcanzarlo sin luchar.
Pido disculpas a la vida que me confió sus años
y que yo he desperdiciado, segundo a segundo.
Que me disculpe la lluvia y mis antepasados;
Madre Natura, como hombre te he dañado.
Que me disculpen los poetas a quienes su nombre he usurpado,
y que me disculpe la patria a la que tanto le he fallado,
por no creer en sus hijos cuando alcanzan el poder.
Que me disculpen mis viejos,
por echarlos a caminar sobre montes de espinas,
en vez de procurarles flores.
Que me disculpen los árboles
por tantas veces que han recibido mi llanto,
que me disculpe aquel cantante que empuñó su guitarra
y al jinete que con su misma espada, yo herí…
Las cruces son pretextos para sufrir,
pero yo soy aquel que pisó con sus botas las llagas del Señor
y soy el mismo que clavó sus manos en la madera…
Soy aquel de quien me previnieron mis padres…
Perdón por no creer en conceptos que no me inspiren confianza…
Si tan solo yo supiera que las cruces no fuesen usadas para engañar,
yo también moriría en una de ellas…

 

 

 

 

 

 

 

BÚSCAME
(11 de enero del 2003)

 

¿Cuántas preguntas quedan en el aire?
Todas las que el hombre pueda respirar, supongo.
¿Cuántas palabras se han llevado el viento?
Todas aquellas que jamás han existido, creo.
¿Y como se miden las eternas dudas?
Con la vara de las eternas contradicciones.
¿Por qué dudas de mi amor?
Quizás porque amar a un soñador
te lleva a los infiernos de un paraíso figurado.
Soy un soñador responsable de sus sueños
y que pernocta en el valle de las indecisiones.
Aún en el silencio y mis sedentarias ideologías,
no soy indiferente a los ruidos que no se escuchan.
Ahhhh,
¿Por qué el silencio está colmado de palabras que no se han dicho?
¿Por qué dejas que el silencio se interponga entre nosotros?
Soy habitante de un mundo
al que le faltan pinceladas de los pintores del hoy,
que serán los que legarán sus ilusiones
en el trance póstumo del mañana.
Soy solo un soñador con sed de las aguas.
¿Y cuanto vale un sueño sumergido en el agua?
Quizás lo mismo que vale el agua sumergida en los sueños.
Ohhhh, otra vez el silencio…
A veces quiero acallar los gritos de mi corazón
que gime como animal moribundo
por las heridas que causas con tus palabras.
Las palabras…
¿Por qué nadie encuentra las palabras perdidas?
Tal vez porque nos empeñamos
en buscarla y no de encontrarla.
Soy, musa, un soñador,
un dios cuando sueño, un mendigo cuando pienso.
Soy un lunático de la noche en Géminis que muere en Tauro.
Triste estoy de alegría.
¿Y a qué distancia queda la alegría de un duende que ha estado triste?
Tan lejos como la cercanía misma, supongo.
Tan cerca como tu distancia.
Amor:
Búscame…
Estoy tan cerca y tan lejos.
Búscame donde muere el viento, donde nace lo irreal
y se detiene el tiempo.
Búscame allí donde el sol seca las lagrimas
de las nubes por las mañanas.
Búscame allí a tu lado, en la misma cama
y compartiendo un beso sin percatarnos de él.
Búscame, me encontrarás sumergido en tus aguas,
tras montañas de orgasmos olvidados.
Grítame tan fuerte en el vasto lecho
para guiarme en esta ceguera de rencores
que crean muros de Jericó entre nosotros.
Suena las trompetas junto conmigo
para derrumbar paredes
y encontrarnos nuevamente en esta cama
donde nos perdimos el uno al otro
hace millones de caricias…

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO PEDAZO DE PAN
(12 de enero del 2003)

 

Recuerdo que un indigente me enseñó
que yo no era tan desdichado, no…,
que hay quienes sufren más que yo.
Como aquella viejecita que se alimentaba de cartón
y mantenía su esperanza de amanecer cada siguiente día,
tenía un saco por colchón y la fe con velas en un rincón encendida;
la recuerdo célibe y triste en aquel cerro,
robando sobras a los perros,
viviendo en zahúrda mansión.

Ay, los años pasan sin cesar
y la rueda sigue girando;
marginalidad en aumento, plutocracia en disminución.
La tormenta nunca amainará
para todas las gentes
que ven sus sueños naufragar
por la cruenta mezquindad y el poder atiborrado de clientes.

Recuerdo a aquel quijote vendiendo coladores y mentol,
lo vi de niño caminar con la holgura de una juventud en blanco y negro;
aún lo veo en su alicaído andar con las penas a cuestas,
y la maldita senectud viviendo entre sus carnes y huesos.
Quizás a nadie le importe lo que siento,
ni de mis versos lo trillado,
pero es lo que puedo ofrecer
en medio del pantano en que estoy inmerso.
Recuerdo los pisos de tierra y las paredes de adobe;
recuerdo la dignidad de mi gente y del estiércol, los olores.

Yo andaba por la vida como alma en pena,
buscando la muerte que se me escondía.
Y como apremiaba el hambre,
me alimentaba de hojas y tiraba los tallos.
Pensaba que yo era el más pobre,
hasta que vi a aquel hombre recoger
y comerse los tallos que yo desechaba.
Y peor:
Él compartía la mitad con aquel que venía detrás.
Pero cuando ya no había más,
el que seguía, moría de hambre sin importarle a nadie…
A mí me importó y comencé a compartir hojas y tallos
con los que venían detrás de mí…,
y, en la antesala de mi muerte,
previsto de un pan que duró algunos sueños,
mi fiel perro me observó esperando cualquier sobra…
me observaba y callaba,
me aceptaba con mis virtudes y defectos.
Por eso,
el último pedazo de pan fue para él…


(12 de enero del 2003)

 

© Usbaldo Volcán-O

 

 

Usbaldo Volcán-O. Artista polifacético nacido en Santa Lucía del Tuy, Venezuela. Director de TEATRILIUM TEATRO DE LA UTOPÍA y director del programa radial CHIQUI-RIQUI-TICOS transmitido por Luciteña 95.7 FM. Es docente de Sociales y Artes y Artista Plástico con numerosos exposiciones en la región. Tiene varias novelas, cuentos y poemas inéditos y ha participado en innumerables eventos de poesía social en su país. Es dramaturgo y director de teatro de títeres.

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