Armando Pacheco
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Poema primero o de una voz onírica lejana
(2006)

 

Miro el paisaje
antiguo luminoso
aves reptiles mamíferos dormidos
cactus serpientes envolviendo al dios de mil luces
ríos densos de sangre que los hombres lloran,
edificios casas parques aniquilados;
en la oscuridad
al niño
                      semblante roto
a la madre       piel marcada
                      cicatrices del tiempo
atrás
entre las raíces de tierra
                      huesos
al hombre convirtiéndose en polvo;
oigo la voz                          del ermitaño
                    l e j o s
famélico hambriento desnudo
pies descalzos
epidermis putrefacta,
el ruido de fábricas de humo
manos de infantes seniles
movimientos de maquinaria oxidada;
siento crecer el cabello verde de los parques
arbustos flores hojas marchitándose,
los surcos de la piedra desgastada,
al mar ya sin sal,
a los peces vidriosos que laceran la carne,
al aire del ventilador de palmeras moribundas,
el vapor de aguas desdeñadas
calor de tarde dormida;
olfateo los muebles de playa
firmes
plantados en la arena,
el aceite incoloro de un adolescente,
el sudor perpetuo de las barcas.
Cuando amanezca
perderé la voz
al encenderse la luz
de la conciencia

 

 

 

 

 

Poema tercero o de una voz lejana luminosa
(2006)

 

 

No me pidan perderme entre las manos de los mares,
enterrar mi rostro en los surcos extensos de tierra profanada;
no me pidan nadar en las arenas muertas
ni caer en el asfalto
de cien años y un día inconcluso;
mejor mirad mi lento parpadear de noches,
acompañando cuerpos sudorosos en su vaivén,
bañándolos de tímidas ráfagas;
ved el manto de bruma
que oculta mi figura,
que fragmenta mi efigie
enloquecedora de nativos.

Mi lejanía es ociosa más cuando es cómplice
de dos niños desesperados por besarse.

Algún día, los hijos del abismo alto
sembrarán ojos en la noche.

 

 

 

 

 

 

 

Desde la mar entrar en ti sin soledad
o el canto de las balsas dormidas
(2006)

 


A mis amigos que han vivido en el exilio

"Soledad, soledad
cómo me miras desde los ojos
de la mujer de ese cuadro…
Y cuando espero lo que nunca llega,
me quisieran decir: aquí me tienes…"
(Xavier Villaurrutia)

 


Ha llegado a mis oídos en forma de música
la voz de la niña de pies descalzos,
el cantar de espectros que mojaban las mejillas
y hacía acelerar el tambor del cuerpo de los vivos.

                       (la niña iba llorando
                                                  distantes
                                                  los labios
                                                  del mar
                                                  disipaban
                                                  la tarde
                       iba inundando los arenales
                                                  de piedra
                                                  líquida
                                                  brillante
                                                  el cielo dormía
                       y ella se acercaba más a ti
                       tan pequeña
                       ya desnuda
                       con el rostro lánguido
                       acostado en sí mismo
                       y después
                                      una balsa de espuma le besó el cuerpo)

Hoy que mis oídos oyen su voz
y los cantos espectrales bañan mis mejillas,
me vuelvo tan pequeño distante
y quisiera perderme en la balsa de espuma.
Hoy que los pies desnudos
no marcan el recorrer de mis pisadas,
quisiera entrar en ti sin soledad;
entrar en ti, ciudad acuática,
para besar a la niña de pies descalzos.

 

 

 

 

 

 

En el amanecer, los siglos
(2005)

 


De miradas vítreas, irisadas
en su zigzaguear,
la noche;
ciudades de algas
brillos despertares
(de sus templos,
seres marítimos arrodillados,
incienso de espuma y sal
arena estatua blanca
                       de semen
blando cielo cristalino
en el amanecer, los siglos...)
puertas de tórridos cuerpos
en la rocosidad verdosos musgos
escamas impregnadas
crótalos de mar de saltones círculos errabundos
en sus pieles
espejos
(Efigies:
                     sirenas de canto interminable,
                     un orbe de tierra-fuego

                     urbes milenarias
                                   paredes
                     de hombres en sus juegos de noche,
                     de sus lenguas hechas llamas,
                     de un peregrinar sin fin,
                     de un sol que se rompe en la mirada...)
casas en burbuja acuática
habitación de helechos
dormitorio sin luz
de somnolientos peces
(Soledad:
                     la espera de un atormentado cuerpo...
                     eco
                     entre el bullicio
                     mil espectros,
                     el rasgar la piel sin un sentido
                     en el dormir,
                     la amante hecha añicos...)
cincelados monumentos de siglos
de estructuras perdidas
de monedas sin rostros ni fechas
(Recuerdos:
     
                  el lomo de un barco en los océanos,
                       de un matrimonio perpetuo,
                       de amantes sumergidos
                       ... un muerto
                       suicida entre los muelles...)
palacios de algas rojas
moluscos vigilantes
el susurro de la noche
                      aproximada
una gaviota que se convierte en arena
ojos dormidos que recorren puertas
del mundo
un dios mar atrapado
en el amanecer, los siglos...

© Armando Pacheco

 

 

Armando Pacheco. Estado de México 1980. Radica en Mérida desde 1985. Miembro del Centro Yucateco de Escritores A.C. y del Colectivo de Artistas Independientes en Yucatán A.C. Primer lugar en el Premio Estatal de Poesía Joven "Jorge Lara Rivera" en las ediciones 2003 y 2006, convocado por el Instituto de la Juventud de Yucatán (Injuvy) y el Instituto de Cultura de Yucatán (ICY). Mención de honor en el premio estatal de poesía "José Díaz Bolio" en las ediciones 2005 y 2006, convocado por el patronato Prohistoria Peninsular. Colaborador de la revista Navegaciones Zur y del suplemento "El Juglar" del desaparecido Diario del Sureste. Ha realizado trabajo periodístico como reportero, editorialista y corrector de estilo, para el Diario del Sureste, la Crónica de Quintana Roo y Tribuna de Campeche en Yucatán. Está en la antología, "La Otredad", en la revista Cultura de Veracruz, en el catálogo Bajo su Sombra y en la plaquet colectiva "Palabrando". Ha publicado la plaquet "Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza" (Ediciones Zur-El Drenaje-ICY). Es director y fundador de la revista virtual "Letras en rebeldía" y del proyecto Arte Yucatán Siglo XXI; actualmente es becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay), convocatoria 2007, con el proyecto Diálogos Mortuorios. Ha participado en diferentes talleres literarios, entre ellos, el del Centro Yucateco de Escritores y el impartido por el fallecido Rafael Ramírez Heredia, así como la Catarsis Literaria El Drenaje.

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