Entrevista

Entrevista a 
Gonzalo Del Rosario

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Gonzalo Del Rosario

 

-¿Desde cuándo comenzó a escribir? ¿Por qué?

-Empecé a escribir desde antes de saber escribir, no lo sé, creo que siempre he querido expresarme de alguna manera. Cuando había una reunión familiar y por allí andaba algún primo ocioseando, le pedía que escribiera lo que le iba a dictar, algo entre crónica y cuento, no sé en dónde estará aquel cuaderno, pero sé que alguna vez sucedió.

 

Por otro lado, conforme fui creciendo, sólo dibujaba, todo el día me ponía a dibujar, sobre todo dinosaurios; y más cuando las profesoras del jardín se dieron cuenta que esa era la manera más eficaz de canalizar mi maldita hiperactividad.

 

Ya en primaria, como jodía demasiado y todos los días era expulsado de clases, mi viejo me compró cientos y cientos de blocks, para que dibujara y dejara de joder, así que empecé a crear algo así como historietas, donde mis amigos eran los protagonistas.

 

En la adolescencia, me incliné por la música, y formé mi primera banda de rock, siempre con temas propios, ya que aquellos versos maniaco-depresivos que alguna vez escribí, se transformaron en las canciones de mi banda.

 

Fue por aquellas épocas en que culminé mis primeros cuentos propiamente dichos, los cuales fueron muy populares entre las flacas de muchos colegios (estudié primaria y secundaria en un colegio de hombres) y gané muchos quinceañeros gracias a mis relatos –ohh tú eres el escritor, el fin de semana es mi quince ¿para cuántos te pongo?- y luego aquellos relatos se volvieron crónicas de locuras cada vez más bizarras, de los fines de semana en donde ya no íbamos con terno, sino con ropa de calle, y no a un local alquilado, sino a la jato de alguien a chupar con las flacas a las cuales habíamos conocido en los quinces que fueron gracias, en algunos casos, a mis cuentos, y claro a mi música –¿también tocas en un grupo?-

 

Y luego, me di cuenta que mis cuentos empezaron a proliferar fotocopiados de manera clandestina por todas las secundarias femeninas trujillanas, y yo feliz porque habían un huevo de flacas que me conocían, no por ser el pepón o el bacancito, sino por escribir y/o componer canciones, y creo que eso es algo que un muchacho de 15 años, no suele hacer muy seguido, por lo menos, no en mi entorno.

 

Cuando me preguntaban si no me importaba si por ahí algún pendejo vaya poniendo su nombre en vez del mío (no suelo firmar mis cuentos impresos) le decía: "si me piratean, va a ser todo un orgullo, al fin y al cabo no piratean algo que saben no le va a interesar a nadie". Y se caían de espaldas. Claro, me pirateaban sin yo haber publicado nada oficialmente en mi vida.

 

Para mí era sólo un medio de catarsis.

 

 

-¿Qué es para usted ser escritor?

-Es convertir el ocio en una forma de vida.

No, en serio, para mí el escritor es alguien serio e intelectual, yo no creo ser así, no me veo como un escritor profesional, aunque debería, no me veo escribiendo todo el día, aunque debería, no me veo siendo obligado a producir, aunque me gustaría . . . pero si me pagan.

 

-Cuéntenos sobre su vida, sus obras, sus proyectos, su actividad literaria.

-Estoy en el cuarto año de Literatura de la UNT, claro digo "literatura" como una forma de abreviar el hecho de decir: "estudio en la facultad de educación y ciencias de la comunicación de la escuela académico profesional de educación secundaria con especialidad o mención en lengua y literatura".

 

Y como detesto referirme de algo tan simple, tan extensamente, sólo enuncio: literatura, y de paso suena más bacán.

 

Lo bueno de allí es que he conocido a algunos locos, aunque no muchos, porque el promedio son una sarta de imbéciles que sólo leen lo que el profesor les obliga por temor a que venga en el examen, y si no, no lo leen; bueno, junto a esos locos, hemos formado un grupo literario llamado "Pluma de Carne" nombre inspirado en el poema III del libro de César Vallejo "España, aparta de mí este cáliz".

 

No sé por qué lo llamaron así, puesto que a mí me invitaron cuando ya estaba armado, y no asistí a las primeras reuniones ya que eran a las 8 de la mañana, y a esa hora todavía estoy durmiendo, es que estábamos en huelga y aprovechaba para continuar mi sueño hasta altas horas del día.

 

El caso es que mis hermanos del grupo, escriben en su mayoría lírica, y yo narrativa, así que a veces suelo molestarlos con mis locuras, ya que me burlo de su seriedad y su búsqueda por las imágenes y metáforas perfectas.

 

Mi idea de la literatura es crear en el lector, la sensación de recibir una inesperada patada en las bolas. Sacar chistes circunstanciales pero sin perder la crítica y la idea base.

 

Ah sí, también estamos por editar una revista llamada "Estigmas" (repito: yo no tuve nada que ver con los nombres) el prólogo y la presentación nos la hará el poeta Juan Paredes Carbonell, es que es nuestro profesor de Semántica, je, je.

 

Esperemos que pronto pueda salir a la luz, y que nos hagan el cherry por esta página.

 

-¿Cómo define el estilo de su narrativa?

-Para mis cuentos: "Neo-realismo-absurdo" (cague de risa); y para mis híbridos "Melcochitismo".

 

No estoy bromeando, pero no suelo tomarme muy en serio esta labor de "literato" o "escritor", me gusta que sea algo para liberarme, para poder expresarme, mas no de una manera seria, sufrida, llorona, crítica, inquisidora, sino para burlarme, con mucha irreverencia de la sociedad y todo este caótico mundo en el que me ha tocado vivir.

 

Espero que este mundo no llegue jamás a componerse, porque sino no tendría a quien joder.

 

-¿Cómo ve la Narrativa de estos últimos años?

-Me molesta un poco que la gran parte de narradores se introduzcan tan de lleno en esa moda de la literatura de testimonio.

 

No digo que esté mal, me encanta leer sobre "la problemática social del mundo" y demás adefesios, se aprende mucho de las distintas realidades del mundo.

 

Pero en mi caso, no podría escribir, por ejemplo, sobre el terrorismo como Santiago Roncagliolo o Alonso Cueto, sin sentirme culpable, ya que mientras en mi país había una guerra civil; yo podía estudiar, comer bien, vestirme bien, salir a fiestas . . . sería para mí una tremenda hipocresía denunciar, comentar o escribir sobre algo parecido, cuando nunca en mi vida me sucedió algo similar; peor aún, yo nací en 1986 (y me pusieron Gonzalo ¿por qué habrá sido?) y crecí en los noventas, mi recuerdo del terrorismo fue ver a Abimael Guzmán, encerrado en una jaula como los malos de Rico McPato.

 

Yo sólo tenía 6 años cuando ello sucedió, no lo entendía, y no lo sufrí como algunos amigos de la selva quienes saben cómo fue en realidad esa guerra, y se ríen de lo que leyeron en "Abril Rojo" o "La hora azul", porque obviamente nadie le quita el carácter literario y estilístico, pero para ellos fue una tremenda burla, la gran mayoría no quiere ni recordarlo, y mucho menos, utilizar el morbo de asesinatos de mártires de ambos bandos, y civiles, sobre todo eso, para vender una novela.

 

Me parece la forma más desalmada de denunciar algo; ya lo dije, mientras en el Perú había una guerra, los escritores "de testimonio" ¿dónde estaban?

 

-¿Qué autores influyen en su obra?

-La primera "gran novela" que leí fue "Un mundo para Julius" de Bryce, me gustó demasiado, y justamente a los 12 años, cuando leí dicha novela, empecé a meterme de lleno a escribir relatos, sin claro decir nada importante, y mucho menos pasárselos a alguien, pero la forma irónica en la que Bryce escribe me proyectó.

 

Posteriormente, a los 15 años, y con motivo de que cortaran la televisión por cable en mi casa, me adentré mucho más en la literatura. En aquel verano del 2001, me pasaba leyendo todo el día, y más aún cuando empezaron las clases, descubrí que todo lo que me decían allí era pura mierda, y que más ganaba leyendo.

 

Así me leí, "La metamorfosis" de Kafka, y "Cien años de soledad" de García Márquez, o sea me empecé a tragar todas las obras que mi viejo tiene en su biblioteca, ya que fue él quien siempre me hacía leer, hasta que me empezó a gustar, eso quiere decir que me comí la colección de Vargas Llosa, Bryce Echenique y García Márquez, o casi.

 

Fue cuando empecé a buscar más y más obras, así llegó a mis manos, la novela que cambió mi forma de ver el mundo: "El ensayo sobre la ceguera" de José Saramago, la cual rematé con la que se convertiría en mi novela favorita "El evangelio según Jesucristo", y como todo el día paraba leyendo, empezaba a pensar y a criticar más; y si tienes 15 años, lo único que deseas es joder a la autoridad, la única diferencia era que yo jodía con argumentos a mi colegio ultra-archi-recontra-sumiso a las tradiciones y la moral católica, apostólica y romana, y al Papa y sus secuaces, que piden plata para las misiones y yo les decía –puta qué conchudos, angurrientos, a un país pobre, le piden plata, no seas pendejo- y como Saramago era marxista, ateo y jodido, muy jodido, de esa manera me gustaba molestar, sobre todo para la clase de religión, claro, ahora que lo recuerdo, son puras chiboladas, pero al menos mis patas me decían: "ta bien loco, ta bien, haz hora, sigue jodiendo al profe que quiero jatear".

 

Luego leí una novela que me inspiró para el verano del 2002: "la insoportable levedad del ser" de Milan Kundera, posteriormente "El extranjero" de Albert Camus, y claro "El lobo estepario" de Hermann Hesse, "A sangre fría" de Truman Capote.

 

Estoy hablando de las obras que me marcaron, de las cuales me atrevería a decir: esto me influenció, porque uno puede leer una novela (muchas, muchas y más todavía) y decir: sí, no, ta bien, bacán, buena, pero hay otras donde dices: maaaanyaaa, esos títulos me hicieron pensar más de lo común.

 

Últimamente me he pegado con la narrativa latinoamericana, en especial la del Boom y Post-Boom y sos un bom bom, bom bom, bom bom,

 

Más específicamente con los argentinos Cortázar, Puig, Giardinelli, Andahasi, me proyecté mucho por allá.

 

También los cubanos Reinaldo Arenas, Severo Sarduy, Lezama Lima, Cabrera Infante, Alejo Carpentier.

 

Aunque, en la universidad me tocó analizar obra de autores clásicos, con los cuales pensé no tener afinidad alguna, grave error, me hicieron cagarme de risa, y me dije: "por aquí debo ir".

 

Quevedo con "La vida del buscón", Ricardo Palma "Tradiciones en Salsa Verde" (en sí, eran sólo las tradiciones, pero no pude controlarme), releer a Molière y todas sus comedias, y luego descubrí a autores, no por medio de un informe, pero sí por bazar suelo: Sofocleto, Saki (que todavía no leo, pero debo) y a Martín Romaña.

 

No quiere decir que intente hacer humor o comedia, no creo tener ese nivel, pero sí burlarme y criticar, sin asco y con joda, a todos y cada uno de los presentes, como lo hacen en South Park y Family guy.

 

 

-¿Cree qué el escritor es un ser obsesivo?

-No lo sé, yo soy muy loco, me pongo muchas veces nervioso, sí, soy recontra obsesivo, hasta no cumplir mi objetivo, no descanso, y no me importa lo demás, por eso "Taxi" es una burla de mí mismo.

Soy demasiado extraño a veces, ni yo mismo puedo entenderme, me gusta lo que hago, pero a en muchos casos me aburro.

 

-¿Cuál es el fin que desea lograr con su escritura?

-No sé, a veces me pongo a pensar que quizás no logre nada, y sólo esté haciendo algo para pasar el rato, pero por lo pronto, si es que llego a pasar piola como tal, chévere, sino, tendré que conformarme con ejercer mi carrera.

 

O sea, pienso en el futuro, planifico y avanzo lento pero seguro, nada de loquearse porque alucinar sin cimientos termina por joderte.

 

-Dentro de su producción literaria, ¿Qué obra elegiría usted por optar en una en especial?

-No lo sé, ninguna creo . . . por ahí puede ser "She is", porque "Taxi" ya me lo han publicado hasta en el periódico mural del cole donde hago prácticas.

 

-¿Cómo ha cambiado su lenguaje a los largo de los años?

-Lo bueno es que a lo largo de estos años, he ido puliendo mis escritos en cuanto a la gramática, la sintaxis y esas reglas, todo por la práctica, aunque sigo siendo el mismo grosero y jergozo de siempre.

 

Eso suele chocar con algunos "puristas", quienes piensan que escribo así sólo por llamar la atención, pero es que yo no puedo cambiar, no puedo ser otra persona a la hora de escribir, o sea me muestro tal y como soy, no puedo ser un huevón que habla cojudez y media en persona y a la hora de escribir debe pulir su léxico y vuestra merced, por último, como narrador no suelo decir groserías, son mis personajes los que las enuncian, y yo no puedo hacer nada por censurarlos porque luego se paltean y ya no me quieren hablar. Una vez les dije que si podían estar un poco más tranquilos, y me dejaron solo durante 4 años.

 

-¿Es necesario que el escritor sea un hombre comprometido?

-Bueno yo estoy con la misma flaca desde hace tiempo ¿comprometido?, ¿con quién? Me encantaría ser un escritor comprometido, pero cuando uno llega a cierta edad debe de pensar en cómo superarse, no estoy hablando de ser un corrupto, eso no, porque vivo en un mundo plagado de ellos, los detesto, pero comprometerme con alguna causa social, y defender a los mineros y a los obreros y a los campesinos, no lo creo, yo no soy un campesino, soy sólo un estudiante de literatura que en su vida ha agarrado una chaquitaclla, y por ser tan franco, la gente suele pensar que soy un egoísta, pero es que así soy, lo repito, no podría hablar de la pobreza extrema cuando yo soy sólo un vil clasemediero en busca de algo mejor, sería pura hipocresía, ahora joder y burlarme de todos, tanto de los pitucos, como de los marxistas, como de los burócratas o los artistas, y por supuesto de mí mismo, es de quien me burlo más, eso sí podría, pienso que allí radica mi crítica a la sociedad, y soy un comprometido en una forma muy especial.

 

-¿Qué libros nos recomendaría leer?

-"Réquiem por Perú, mi patria" de Herbert Morote, he ahí otro libro que cambió mi vida. Mis amigos marxistas lo odian, yo me burlo de ellos cuando reciben regalos por navidad.

 

-¿Qué hace antes de escribir?

-Generalmente, estoy ocupado en las clases, o en mi cama, o en el micro, o en el banco, o haciendo un trabajo, cuando estoy ocupado se me ocurren las mejores ideas, cuando estoy ocioso, no hago nada, aunque a veces sí, pero realmente antes de escribir, no suelo hacer nada en especial, si me llegan las ideas, las desarrollo y listo. Lo que sí detesto es que lleguen en los momentos menos oportunos.

 

-¿Cómo ve usted hoy por hoy la industria editorial? ¿Como autor qué soluciones le daría a este problema?

-En primer lugar, nadie valora al escritor, y no espero que lleguen a hacerlo porque no lo merezco, ustedes sí, o sea todos te dicen: "hey qué chévere escribes" pero nadie te dice: "voy a apoyarte como se debe, con dinero", así que normal, si uno no la lucha no la va a disfrutar. Y yo estoy luchando por todos lados.

 

La solución más simple es abaratar los precios de los textos, y listo.

 

-¿Cree en los concursos o certámenes literarios?

-Si creo que algún día llegaré a ganar alguno, aunque sea cuando viejito, para subir mi alicaída moral.

 

Pero por lo pronto no creo que llegue a ganarme nada, porque mi forma de escribir no se ajusta a los parámetros, y tampoco quiero que se ajusten.

 

-¿Qué opina de las nuevas formas de difusión literaria por Internet como revistas literarias, blogs, páginas sobre literatura?

-Para alguien como yo, resulta un alivio para el bolsillo, sólo les paso la dirección de mi blog a todos los contactos del msn, del hi5, del myspace, y por allí llegarán al día unos . . . 1 y medio de personas, y a la semana habrán unos 3 o 4 comments y así hasta llegar a la meta de 10, con algo de suerte 20, o sea, casi nadie, porque leer en Internet cansa, aunque yo suelo hacerlo, y espero que lo hagan hasta que consiga dinero y pueda editar algún libro con mis cuentos.

 

-Por último: ¿Desea agregar algo más?

-No,

 

ah no sí,

 

lean mi blog: http://web-ad-ass.blogspot.com/

 

Sin comment no vale.

 

Y gracias por la entrevista . . . no des esa entrevista, está será editada . . .

 

 

 

Gonzalo Del Rosario. Estudio Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de Trujillo. Aparte de trabajar como profesor de Literatura en una academia Eritrocita. Soy integrante del grupo literario "Pluma de Carne" de Trujillo. He colaborado con la revista alternativa "No-Yo" (Trujillo), "Scienciales" (Universidad La Cantuta) y las revistas literarias "Remolinos" y "Estigmas", ésta última editada por mi grupo literario.

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