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El basilisco verde, el mito del dragón

Si hay un reptil fascinante por su anatomía, similar a la de un diminuto 'dragón', ése es el basilisco; un legendario animalillo del que se relataban historias fantásticas sobre su villanía durante la Edad Media, ya que se decía que era capaz de matar a un hombre con la mirada. Afortunadamente, hoy en día podemos disfrutar de estos graciosos reptiles sin temer por nuestra integridad física.

Bajo el nombre de basilisco, se engloban cuatro especies de lagartos que se pueden diferenciar por el color de la piel y la forma de la cresta. Sin duda, cualquiera de ellos será un perfecto inquilino de terrario.

El rey de las serpientes
El basilisco era llamado en tiempos el rey de las serpientes, y se le consideraba un monstruo horrible fruto de la incubación de un huevo de gallina por una rana. El abominable resultado de esta peculiar unión fue una serpiente de dimensiones descomunales a la que se le atribuían poderes maléficos. Una historia fabulosa para un pequeño e inofensivo bichito.

El carácter nervioso y acelerado marca la personalidad de nuestro 'dragón' casero. Lo mejor que podemos hacer para facilitarle su entrada a la cautividad de nuestro hogar, es tratarlo cuidadosamente para no estresarlo o provocarle problemas. Pronto nos daremos cuenta de que no es una mascota a la que le gusten las caricias, pero sus animadas carreras y escaladas serán objeto de admiración.

La velocidad es la mejor arma de nuestro amigo. Gracias a esta cualidad, puede escapar de los depredadores que le acechan en su hábitat natural. Por otra parte, el basilisco se ayuda de su innata rapidez para atrapar los diferentes insectos que le sirven de alimento con mayor facilidad.

Caminando sobre el agua

Uno de los rasgos curiosos de este pequeño saurio es su capacidad para andar sobre el agua, una habilidad que no es más que el resultado de la increíble velocidad que puede alcanzar mientras corre, unida a unos lóbulos dérmicos que se extienden en sus patas traseras. Esta sorprendente maniobra le ha hecho merecedor del apodo del 'Lagarto de Jesucristo'.

Distintos tonos verdes recorren el cuerpo del basilisco, incluso algunas rayas parduscas adornan la cola. Ligeros tonos amarillos engalanan su abdomen, otorgándole mayor colorido. Una gran cresta doble se extiende desde la cabeza, lo que le dota de un aire señorial. Además de ésta, dispone de otra que se prolonga desde el cuello hasta el final de la cola. Garras estilizadas pero fuertes completan su aspecto.

Es un reptil que no crece demasiado, ya que cuando llega a la edad adulta no supera los 80 cm., incluyendo la larga cola que caracteriza a este tipo de lagarto. Éste es otro dato sobre el cual reflexionar ya que, si lo que buscamos es un reptil que no crezca en exceso, entonces aquí tenemos a nuestra exótica mascota.

La casa del basilisco

El espacio es la clave para que nuestro basilisco se desarrolle en buenas condiciones. Si pensamos en adquirir un ejemplar le aportaremos no sólo las atenciones y cuidados necesarios, sino además acondicionaremos un terrario amplio en el que no se sienta atrapado pero sí a salvo y protegido. Por esta razón, también dispondremos abundantes plantas y ramas, así podrá trepar y esconderse entre las mismas. Lo mejor es que las compremos en una tienda especializada, y evitaremos así correr riesgos innecesarios para la salud del reptil al recogerlas del campo o del parque.

El hogar de nuestro basilisco deberá disponer de tres focos de temperatura distintos: 24º para la noche, 28º durante el día y unos 40º para cuando nuestro reptil así lo requiera. Así nuestro compañero acudirá a la zona que se ajuste a la temperatura idónea con respecto al momento del día en el que se encuentre.

Para el suelo del terrario utilizaremos turba o mantillo: una capa de unos 5 cm. de espesor será suficiente. Una cubeta pequeña en la que colocar su alimento, y otra de mayor tamaño en la que pueda bañarse y beber, serán imprescindibles para terminar de construir su casita. Indicar que no es recomendable que conviva más de un macho en el mismo terrario ya que son muy territoriales y podríamos ocasionar fuertes enfrentamientos entre ellos.

Cómo alimentar a nuestro reptil
Los insectos son la base de la alimentación del basilisco verde, aunque en ocasiones pueden llegar a comerse pequeños animales como polluelos. Los grillos son su comida favorita pero, de vez en cuando, conviene ofrecerle igualmente zophobas, gusanos de seda y saltamontes. Compraremos su comida en una tienda especializada, evitando así posibles males a nuestra mascota. Los basiliscos que aún no son adultos ingerirán insectos de menor tamaño como moscas de la fruta.

Es fundamental que rebocemos estos insectos con un suplemento de vitaminas y minerales como el calcio, formulados especialmente para reptiles. También podemos premiarle de vez en cuando con pequeñas crías de ratón, pero siempre de forma ocasional, por ejemplo una vez al mes. Verduras como la zanahoria o el nabo, y frutas como la manzana y o el plátano, serán perfectos para completar la dieta de nuestro 'dragoncito'.

 

Fuentes: Muyinteresante.es
Oya-es.net