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Iguanas: selección y alimentación

Uno de los principales atractivos de estos animales es el parecido que tienen a los dinosaurios, esas prehistóricas y gigantescas criaturas que residieron en la tierra hace millones de años.

Quizás sea éste el motivo de que muchas personas se interesen por las iguanas como mascotas. Sin embargo, resulta imposible saber con certeza el origen de la idea de mantener iguanas como animales de compañía. No existen registros de ningún tipo que permitan conocer la fecha exacta en la que los aborígenes americanos comenzaran a tener y a cuidar a estos reptiles para compañía o como alimento potencial.

¿Qué es?
La iguana verde común es uno de los lagartos más populares de la familia de los iguánidos. Su hábitat natural se extiende desde las tierras bajas de México, hasta el extremo meridional de América del Sur. Suelen desarrollar su vida en las cercanías de charcas, ríos, lagos, mares o montañas.
Normalmente, las iguanas están suspendidas de las ramas de los árboles para evitar los peligros de la superficie terrestre. Además, son capaces de estar bajo el agua más de una hora. Estos reptiles son buenos nadadores y corredores.

Las iguanas salen de su huevo en mayo, midiendo aproximadamente 20 cm. Al nacer tienen un color verde grisáceo que se vuelve más brillante durante la madurez, para regresar a la opacidad en la edad adulta. Todas ellas tienen en el dorso unas púas flexibles que se extienden por toda la longitud de su cuerpo. En el caso de los machos, las púas son de mayor tamaño. Además, estos animales poseen grandes escamas debajo del ángulo posterior de la mandíbula y una lengua corta y gruesa con numerosas muescas. Sus fuertes patas le permiten trepar por los troncos más difíciles y su cola tiene la capacidad de regenerarse. Pueden utilizarla como arma defensiva, a modo de látigo, para atacar a sus adversarios.

¿Qué come?
La salud de una iguana depende principalmente de una correcta alimentación. Su dieta ha de ser muy variada y rica en vitaminas y proteínas. Es imprescindible que la comida sea cortada en pequeños trozos antes de ofrecérsela a esta mascota, puesto que así se facilitará su digestión. En cuanto a la temperatura de los alimentos, debe ser templada.

Las iguanas son animales herbívoros, por lo tanto hay que evitar darles de comer alimentos de origen animal. Además, existen ciertos vegetales que no tienen que ingerir como espinacas, apio, coliflor o brócoli. Se trata de verduras con altos contenidos en ácido oxálico que no puede ser metabolizado por el lagarto. También resulta nociva la tanina, contenida en zanahorias, plátanos, uva, lechuga, ruibarbos o cebollas. Pero ante todo, hay que procurar que la iguana no coma lechuga porque, además de que no aporta vitaminas, proteínas, calcio ni fósforo, le quita el apetito.

Por otra parte, hay que intentar que el cuenco de la comida esté siempre lleno, porque las iguanas comen a cualquier hora. Asimismo, hay que lavarlo diariamente con cada cambio de comida, ya que es posible que se desarrolle un hongo que podría ocasionar problemas digestivos al animal.

La dieta de la iguana debe incluir altos porcentajes de vitamina D, calcio y fósforo para impedir que este reptil se contagie de MBD, una enfermedad metabólica de los huesos. Así, se debe dar de comer al reptil por la mañana a base de remolacha, nabo, perejil, hojas de mostaza, flores de diente de león, hojas de hibisco, hojas de ficus, flores de rosa, brotes de mora, rabanitos, calabaza, tomate, espárrago, pepino y batatas. También puede digerir frutas como higo, papaya, mango, frambuesa, manzana, kiwi, melón, sandía, pera, ciruela y fresa.

Uno de los componentes imprescindibles en la dieta de una iguana es el agua, que debe ser cambiada todos los días para evitar el crecimiento de bacterias, puesto que defecan en ella.

¿Por qué no come?
Cuando una iguana no come correctamente, hay que preocuparse. Esto se puede deber a diferentes motivos, unos más peligrosos que otros. Algunos de ellos son: problemas metabólicos, problemas intestinales, parásitos o estrés. Aunque también se puede deber a una alimentación inadecuada, infecciones o exceso/defecto de humedad.

Por otra parte, puede tratarse de un síntoma de embarazo. En cualquier caso, hay que llevara al animal lo antes posible al veterinario.

¿Cómo seleccionarla?
La elección de la iguana apropiada es muy importante para el futuro de esta mascota. A la hora de escoger una iguana, hay que observar que su aspecto sea saludable porque es muy complicado que, una vez enfermas, recuperen totalmente la salud. Además, se debe evitar que el animal provenga directamente de su hábitat natural. Esto es debido a que sufren un gran estrés de adaptación a nuevos entornos y se niegan a comer.

El tamaño de una iguana no está relacionado con su categoría o fortaleza. Lo ideal es elegir una que se muestre extrovertida y vivaz. Una iguana sana almacena grasa en la parte posterior de sus patas y en la base de su cola. Si estas zonas aparecieran flácidas, sería síntoma de afecciones.

El vientre y el recto deben estar limpios, al igual que la boca y los orificios nasales. La elección del sexo no constituye diferencias importantes, puesto que los caracteres de las iguanas no varían.

Las cualidades de estos reptiles son la limpieza, la tranquilidad y su rareza. No hay que decepcionarse si la iguana no se muestra cariñosa, porque son animales independientes y ariscos.