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Los Caminos del Novenante
REAVIVANDO LA TRADICIÓN
CULTURAL DE AZANGARO
Autor: José Luis Luna
Ahora que Azángaro ha sido mellado hondamente, primero en su patrimonio cultural, y luego su imagen ha sido distorsionada ante el mundo. Por una serie de hechos al margen de la ley. Es deber ineludible demostrarle al mundo que Azángaro no es un pueblo de salvajes y retrógrados, sino momentáneamente una víctima de las circunstancias caóticas de un país, en completo estado de desgobierno y corrupción, donde la autoridad y la ley no existen; haciendo que la ignorancia y la incultura campeen y produzcan los actos aberrantes que ya todos conocemos, pero al margen de estas circunstancias, decimos enfáticamente que Azángaro es una cantera cultural desde siempre. Por eso, a los verdaderos azangarinos que amamos nuestra tierra nos preocupa ahora limpiar el nombre de Azángaro; de aquellos otros que la enlodaron, para enaltecerlo y ubicarlo en el sitial que le corresponde como pueblo histórico.

Azángaro es tierra de hermosísimas expresiones de arte y folclore, y si Puno es la "Capital Folclórica del Perú" muchos sostienen con justa razón que: "Azángaro es la capital folclórica de Puno"; así lo demuestran la variedad y colorido de sus subyugantes danzas.

Azángaro es también tierra de poetas y artistas, un exponente de finos quilates en las bellas artes de la poesía, fue nada menos que Efraín Miranda con ese trascendental poemario intitulado: "Choza".

Azángaro es tierra de grandes intelectuales que marcaron hitos dorados en la historiografía nacional. Sus nombres de talla continental son: José Domingo Choquehuanca que con el diamante de su verbo dejó atónito al libertador Simón Bolívar en Pucará, y José de Sata y Bussy benemérito prócer de la independencia de Venezuela, entre otros importantes hombres de valor.

Azángaro es tierra de un héroe universal como fue Pedro Vilcapaza, que en paralelo histórico, tiene similitudes increíbles en hechos de armas y características casi iguales con William Wallace, quien fue el primer héroe de la historia universal, que fue martirizado en el suplicio del potro y murió decapitado gritando libertad para Escocia del yugo ingles en 1314. Así también el indómito de Moroorco es el segundo héroe universal que fue martirizado por ocho caballos y murió degollado en 1781, gritando libertad para su pueblo Azángaro ante su Dios el Sol. Un hecho de esa dimensión salta las barreras del enclaustramiento regional o nacional. La gesta de Vilcapaza es universal.

Por todo ello, en los Caminos del Novenante levantamos los valores fundamentales de Azángaro para demostrar con hechos tangibles de la riqueza histórica y cultural de este noble pueblo, y precisamente es nuestra misión dar a conocer a la nueva juventud azangarina ese rico legado cultural.

Damos a conocer un documento valiosísimo de la prensa de antaño de Azángaro. En ocasión de la Primera Exposición de la Prensa Peruana, fue editado en el diario "AZANGARO La voz de la Provincia". De agosto de 1941, cuyo Director fue el Dr. José B. Jiménez Camacho, y redactor principal Lizandro Luna, muy pocos saben que el escritor de combate Lizandro Luna se inicio en el campo de las letras como periodista, labor en la que destacó nítidamente llegando a dirigir en 1930 "La Voz del Pueblo" quien precisamente nos da a conocer la trayectoria de la prensa azangarina desde sus inicios y cuyo texto periodístico reproducimos fielmente al original:
EL PERIODISMO EN AZANGARO
(Mientras lees este artículo puedes escuchar Radio Aswanqhari en vivo, haz clik en el título)

LA VOZ DE LA PROVINCIA

Jefe de redacción y jefe de propaganda sanitaria: Dr. José B. Jiménez C.
Año I N° 3 AZANGARO, AGOSTO DE 1941 Precio: 20 Centavos
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PANORAMA DE LA PRENSA Y LOS VALORES HISTÓRICOS DE AZANGARO

A la prensa del Perú, faro de luz inmortal que a través de la historia,
orientó las grandes causas de la patria, dedico este ensayo en homenaje
fraterno a su grandiosa Primera Exposición que dirá lo que fue en el
pasado y el esplendor presente del Pensamiento Nacional.


Tierra azangarina que es levadura roja de libertad, surco fecundo de santas rebeldías, es donde fulgió a la vida el espíritu gallardo de José Domingo Choquehuanca. En este pedazo bravío del altiplano y al pie del histórico peñón de Pucará fue donde se pronunció la oración más grande de todos los tiempos que se oyó en indo América en homenaje al genio epónimo de Simón Bolívar. Fue aquí donde el espíritu secular de la raza, su pujanza y tenacidad ancestrales dieron brote magnífico en ese indio prócer de valor indomable que se llamó Pedro Vilcapaza, inmolado por la causa libertaria, fue aquí también donde la sangre generosa de aquel otro mártir de la libertad que fue Túpac Amaru, al caer en terreno fértil, sembró la roja semilla de la rebelión.
De Azángaro fue aquella mentalidad de José Luis Quiñónes que irradió su luz en el Foro y la diplomacia, en las letras y la política y que ostenta el mérito singular de haber sido el primero que encendió en estas tierras bravías la tea fulgurante de la prensa y el que dirigió “El Pueblo”, primer periódico que vio la luz en la tierra de Vilcapaza. Y un hermano de Quiñónez, azangarino de rancia estirpe y de ilustre abolengo, fue el benemérito Coronel, José María Lizares Quiñónez que, al frente del heroico batallón “Puno” se cubrió de gloria en la acción libertaria del 2 de mayo de 1866, hecho de armas que sepultó para siempre las absurdas ambiciones de Iberia.

De estirpe de hombres esforzados y caballerescos, el coronel Manuel E. Roselló, de la pléyade de héroes del 79, azangarino de ilustre abolengo, es una de las cumbres enhiestas del pasado que enorgullece a este pueblo. Abogado y militar, actuó con brillo en las letras y las armas como aquellos legendarios hidalgos de la vieja España y cayó por la patria, en Miraflores, auroleado por el heroísmo.

Azangarino porque nació en Putina, la Atenas de esta provincia en el pasado, fue Adrián Solórzano. Espíritu viril y combativo; periodista de recia envergadura; poeta delicado que con acento épico cantó las bellezas y glorias del Collao; Abogado notable de larga y luminosa actuación en el foro y la política, donde por su verticalidad y rebeldía, no logró triunfar, es el valor más destacado en la generación del 64. Su producción es vasta. Dirigió en Puno los periódicos “Luz”, “Luz y Sombra”, “La Revista Judicial”, “Puno Gráfico”, “Surcando” y colaboró en todos los periódicos y revistas de nuestro departamento. Del mismo Putina, cuna de hombres que dieron lustre a su pueblo, como San Román, Molina, Calle, Sánchez de Toro, fue aquel gerifalte de la oratoria y las letras Santiago Giraldo que, con su verbo encendido y su apostura de tribuno, tuvo brillante actuación en el parlamento peruano. Su fama aún perdura.

Indudablemente la figura cumbre de Azángaro es Choquehuanca. Este pueblo ha reivindicado para sí el honor de ser cuna de esta mentalidad prócer sobre cuya obra y sobre cuyo origen se han escrito las mayores falsedades, porque aún no ha aparecido el biógrafo de esta figura americana que va creciendo con el tiempo como dijo él de la gloria de Bolívar en la célebre metáforas de su oración inmortal. He aquí la verdad histórica: José Domingo Choquehuanca es azangarino legítimo. Aquí nació en 1780. Aquí, en una de las capillas de la iglesia, la “Capilla de los Choquehuanca” reposan sus restos. Aquí está presente su descendencia. Son cuatro generaciones que lleva con orgullo el glorioso apellido. Todavía camina fuerte y erguido, cercano a los 90 años; el nieto, José Leandro Choquehuanca de cuyos labios hemos recogido datos biográficos de su ilustre abuelo. La familia Choquehuanca, de rancio abolengo incaico, que mantuvo el curacazgo hasta la época de la colonia, es, pues, una de las más antiguas, ilustres y ricas de esta provincia. La corona de España otorgó a esta familia la facultad de construir el grandiosos templo que es orgullo de esta tierra, todavía se puede admirar en en Azángaro la casa histórica del coronel Diego Choquehuanca, padre del prócer, casa solariega construida en la misma época en que lo fue el templo. Pero no corresponde a la índole de este artículo hacer la historia de esta excelsa figura americana. Solo hemos querido reafirmar una verdad histórica y rendir un homenaje al prócer azangarino. Aquel cóndor andino del pensamiento que tuvo un vuelo magnífico y una trayectoria luminosa, habiendo sido considerado como una gloria legítima de la universidad de la Plata, hoy Sucre. Representó a su pueblo en 1826. Fue senador en 1832, prefecto de Puno en 1836. En 1825, a los 45 años de edad, después de acompañar al Libertador en su gira triunfal por estas tierras bravías del Collao, dijo en Pucará su célebre discurso cuya fulgurante metáfora aún no superada hasta hoy, lo ha inmortalizado. De esta oración dice Chuquiwanka Ayulo: “Tendría que volver un momento tan entusiasta como aquel de la epopeya de la independencia para que los hombres pudieran hablar otra vez, entre nosotros, con elocuencia tan breve, tan breve, con panegírico tan superlativo, sin espíritu de adulación”. En las letras también descolló Choquehuanca con obras como la “Estadística de Azángaro”, la primera en su género que se escribió en el Perú, obra de la que el sabio Raymondi hace un elogioso comentario.

Tierra de Patriotas y de rebeldes, tierra de leyendas y de ensueños, Azángaro, el “Heroico pueblo de Vilcapaza”, como lo llamó el congreso peruano: “Aswan-Karu” como lo dice su etimología y la leyenda del áureo tesoro que duerme bajo su suelo, es un pueblo viril y legendario que conserva intactos los músculos nobles de su tradición. Aquí la virilidad y la rebeldía, el ingenio y la inteligencia, el patriotismo y las virtudes cívicas, brillaron por igual dando a Azángaro justa fama en los anales de la historia patria.

LA PRENSA EN AZANGARO

Hemos hecho una rápida revisión de los valores históricos del pasado. Con una mirada retrospectiva vamos a abarcar el panorama de la prensa en Azángaro. Haremos una relación cronológica de los periódicos que aparecieron desde la imprenta encendió en ésta tierra bravía la primera fogata de inquietud espiritual y el pensamiento y la idea abrieron sus alas potentes en medio de la oscuridad reinante. Ardua labor reseñar esta evolución. El pasado es un enigma. Aquí la investigación histórica tropieza con obstáculos insalvables. El cronista se encuentra en medio de un desierto donde no hay un oasis que pueda brindar el agua lustral de la verdad histórica. No tenemos archivos. No hay bibliotecas, por ninguna parte se encuentra la obra del estudioso o del espíritu culto que haya conservado las reliquias históricas del pasado, ni siquiera ejemplares de los primeros periódicos que aparecieron, nuestra búsqueda es infructuosa. Empero, el cariño a nuestra tierra y nuestros esfuerzos se imponen. Así podemos descubrir, a través de la noche de los tiempos, aquella lejana luminaria que fue el primer periódico de Azángaro.
Corría el año de 1872. Eran candidatos a la presidencia de la Republica para las elecciones de ese año Manuel Pardo y Manuel Toribio Ureta. Con motivo de esa campaña política Azángaro resultó beneficiado. El doctor Ureta obsequió a esta provincia una imprenta. Esta fue la primera imprenta que llegó a Azángaro. Allí se imprimió el primer periódico que vio la luz de la tierra de Vilcapaza. Aquel periódico se llamó “EL PUEBLO”. Lo redactaron los doctores José Luis Quiñónez, Bartolomé Ruiz, Melchor Patiño y el poeta y hombre de letras Ramón Torres Núñez. “EL PUEBLO” fue un periódico de ideas avanzadas en aquella época de enconada lucha política y se sustentaron en ellas ideas laureadas en el congreso por Hipólito Valdez, uno de los líderes de la época. El vocero de Azángaro duró hasta la revolución, quedándose con la imprenta el Dr. Quiñónez. Más tarde, según nos informa José Leandro Choquehuanca, un archivo viviente de memoria prodigiosa, en esa misma imprenta salió el segundo periódico de Azángaro. Fue “EL INDIO”. Era el año de 1876, este nuevo órgano defendió la candidatura de su fundador y Director Dr. José Luis Quiñónez quién, años más tarde, estando de Prefecto, hizo llevar la imprenta a Puno donde seguramente sirvió para editar otro periódico. Hemos conocido “EL INDIO” de esa época en fotograbado en la revista “Variedades” correspondiente a agosto de 1926. En esa información dice que este periódico fue fundado por el coronel José María Lizares Quiñónez. No podemos asegurar su veracidad. Para conocer la ideología de este periódico habríamos querido tener un ejemplar de esa época. No existen ejemplares ni de este ni del primero. Los descendientes de este periódico, todos ausentes por ahora no han podido suministrarnos ningún dato.

Entre 1898 y 1900 apareció “EL INDUSTRIAL” que se editó en Puno en la imprenta del periódico “La Época”, lo dirigieron el coronel Angelino Lizares
Quiñónez y el Dr. Alejandro Cano en Puno. Este dato nos ha suministrado una persona de absoluto crédito que nos asegura llegó a leer el periódico.

Después transcurre una larga etapa. La vorágine de la política ha apagado todo vestigio de actividad espiritual. La prensa enmudece. En 1914 reaparece “EL INDIO” bajo el título lleva el rubro Segunda Época. Según la información a la que aludimos fue fundado este periódico para defender al débil, vale decir al indio, que en aquella época era la bestia de carga sobre la que gravitaban la opresión del caciquismo y el peso de las injusticias. Efectivamente, en esa época “El Indio” tiene una sección permanente. Se titula: “Ama Sua, Ama llulla, Ama quella”. El célebre precepto incaico, más abajo este rubro: Sección Gratis. Hay en seguida un párrafo en quechua. Y su traducción a continuación que dice: “Esto que se escribe aquí es para todas las gentes; pueden venir a dar sus quejas sin temor de ninguna clase pero sin mentir ni levantar calumnias. Hablando la verdad, para que según eso, tanto a los grandes como a los chicos, nuestros mandatarios oigan y hagan justicia”
Así este periódico justificaba su titulo. “El indio” en su segunda época es dirigido por el escritor y periodista limeño Néstor Voisest, de 1915 a 1916 es un órgano exclusivamente político. Defiende los intereses y la política de su propietario el coronel Lizares Quiñónez que tuvo larga actuación en el parlamento nacional, representando a su pueblo.
Al coronel Lizares Quiñónez hay que reconocerle el mérito de haber sido uno de los propulsores del periodismo en esta provincia. Y a propósito se nos asegura, que la imprenta donde se editaba “El Indio” fue adquirida por él con clara visión de progreso. Por mucho que un periódico sea órgano político y defienda intereses particulares, no por ello deja de ser una expresión de la luminosa y alta función del pensamiento.

El 1° de octubre de 1915 aparece “LA VOZ DE AZANGARO”, un nutrido grupo de estudiantes universitarios, todos ellos azangarinos, irrumpe en la eran periodística lanzando este vocero que bajo el título lleva el rubro de: Órgano defensor de los intereses de la Provincia. Forman este grupo Manuel E. Jiménez, Ismael Cornejo, Máximo Manrique, José Isaac Mesa, Juan de la Cruz Núñez, Elías del Carpio Pérez, Ezequiel Urviola. Es la generación más lograda de Azángaro. Ismael Cornejo se destaca por su machismo y clara inteligencia, su trayectoria es rápida y brillante. Estando de Vocal de la Corte de Puno lo sorprende la muerte en la plenitud de la vida y en el apogeo de la carrera. Este periódico salió para defender la candidatura de Sebastián Urquiaga a la diputación por la provincia y Urquiaga triunfó con el poderoso aliento de esta juventud universitaria. Hoy todos ellos son profesionales. Algunos magistrados. “La Voz de Azángaro” tuvo algo más de un año de vida y salieron alrededor de 25 números. Su campaña dejó huella y marco rumbos.

En 1915 el escritor mistiano Dr. Víctor Neira editó un periódico del que salieron solo dos números. Fue “LA PROVINCIA”. No ha sido posible encontrar ni un ejemplar para opinar sobre él, por lo que no figura en la muestra del periodismo azangarino.

En 1918 salió, para defender la candidatura del Dr. Jesús Ignacio Murillo a la diputación, un periódico en el distrito de Santiago. Se llamó “LA VOZ DE SANTIAGO”. Lo dirigió Julio Bernardo Núñez y salieron algunos números. Tampoco ha sido posible conseguir un ejemplar de este periódico.

En marzo de 1919 aparece “DON CENCERRO”. Es una hoja pequeña en formato pero grande por su fina ironía y la agudeza de su humorismo. Hizo reír haciendo vibrar los cascabeles de la alegría. Esta hoja satírica apareció clandestinamente, fue una mataperrada periodística de Angel F. Aparicio y Lizandro Luna que ensayaron en ella los alcances de su intelecto. La bromas fue breve. Esta hoja tuvo la vida efímera de una ilusión. Salieron solo dos números.

En julio de ese mismo año surge ”EL SUR”. Viene a ser la continuación de “El Indio”. Se edita en la imprenta del coronel Lizares Quiñónez y defiende su política. Este periódico es el de más larga vida. Un lustro de labor intensa e interrumpida le dan derecho a llamarle la expresión más seria en el periodismo azangarino. Lo dirige Abraham Calle Zúñiga, periodista vigoroso, de larga actuación en la prensa nacional, quien imprime a esta hoja una orientación firme dentro de los intereses que defiende, “El Sur”, brega durante cinco años o sea durante la actuación de su propietario. En 1924 deja de salir después de una larga campaña en que aparecieron alrededor de 155 números. Su imprenta es trasladad a Puno para editar una hoja política y no ha sido devuelta hasta hoy con lo que Azángaro pierde un elemento inapreciable para la cultura mediante la hoja impresa.
El 1° de noviembre de 1923 sale “LA PROVINCIA”, es la primera hoja de combate y de envergadura panfletaria que se lee en Azángaro. Atraviesa la provincia álgida época política en que las pasiones lugareñas llegan al rojo blanco. En armonía a esa época de lucha sale este periódico, a romper lanzas por sus ideales políticos. Lo dirige Manuel Gallegos Sanz, poeta y periodista de garra. Colaboran un grupo de jóvenes amantes de las letras, en la sección humorística escribe Lizandro Luna con el seudónimo de Pelucho el Filo. La campaña que libra este periódico es tan intensa que casi cuesta el sacrificio y el destierro a su director y se suscita un ruidoso juicio de imprenta. Bajo el lema “Ideal, Verdad, Justicia” “La Provincia” sostiene enconada polémica con “El Sur”. Por su tendencia y redacción es la publicación mejor escrita y presentada entre todas las que salieron en Azángaro. Como la de toda hoja política, la vida de ésta fue también muy breve.

Asillo es el distrito de Azángaro que siempre marchó a la vanguardia del progreso. Espiritualmente no podía quedarse atrás. En 1926 su juventud idealista dio un fruto promisor lanzando la primera revista que aparece en la provincia. De una originalidad impresionante, desde su título “¡MAS ALLA!” hasta su presentación y su ideario. En la carátula esta revista ostenta, en xilograbado, simbólica alegoría: la muerte señalando el más allá. En la segunda página hay este epígrafe: “Más Allá” acoge en su seno las impresiones de ultratumba y será quien persiga los principios reivindicacionistas del silencio” luego su artículo de fondo, con este título: “No hay más Dios que el músculo ni más religión que el trabajo”
Esta revista con sus 16 páginas de literatura original, innova saliéndose del marco estrecho de la rutina. Señalamos este mérito. Su animador y Director es Aurelio Macedo. Sus redactores: Max Olguín, Emilio Vera, José Torres, Manuel Pérez, Alejo Chambi Zea. Lastima que tan promisor ensayo se quedase en el primer número. Pero desgraciadamente este es el fin que tienen, en nuestros pueblos, todos los idealismos, todos los anhelos de superación y mejoramiento espiritual. Sus frutos tienen la vida fugaz de una ilusión. Y es que la base económica es la piedra angular para la duración de toda hoja impresa.

En noviembre de 1929 reaparece “LA VOZ DE AZANGARO”. Idéntica finalidad que sus antecesores lleva este vocero, lo dirige Alejandro Quevedo. Salen tres números. La tempestad política que se avecina trunca la vida de este vocero.

Sobreviene el cataclismo político de 1930. Al estrepitoso derrumbe del régimen de los Once Años sigue una etapa de reorganización nacional. Hay libertad irrestricta de prensa. En armonía al momento se organiza el “Centro Unión Azángaro”. Su nombre primitivo es “El Garrote”, lo forman elementos nuevos no contaminados con el virus político. El pueblo necesita un vocero. Y surge “VOZ DEL PUEBLO”. Lo sostiene erogación popular. Dirige Lizandro Luna, después del tercer número lo reemplaza Ángel Aparicio y salen dos números más. Ya en este periódico hay innovación. Su fisonomía e ideología son de periódico moderno. Transcurren cuatro años. El 1° de marzo de 1935 aparece “DEFENSA”. Es órgano de la “Asociación comercial de la provincia”. Azángaro atraviesa una época de crisis agravada por el nuevo impuesto a los alcoholes. Se impone un vocero que haga llegar al gobierno y congreso el clamor de este pueblo. “Defensa” responde a este fin. Lo dirige con acierto Abraham Calle Zúñiga y sale hasta el tercer número.

MOMENTO QUE MARCA EPOCA

Hay otro lapso de silencio que dura cinco años. Pero silenciosamente va gestándose una idea luminosa. Un grupo entusiasta y bohemio se reúne los sábados para tener momentos de expansión. Es el círculo “Kori-Lazo”. En este círculo se acuerda lanzar un vocero por cuota. La idea progresa. Y en la aurora del 28 de julio de 1940 aparece “KORI-LAZO”. Lleva el rubro de “La Voz de la provincia de Azángaro”. Designado por el circulo es director Abraham Calle Zúñiga, animador del periodismo en Azángaro, el primer número impreso a dos tintas, ostenta en la carátula la oración magistral de José Domingo Choquehuanca. En un artículo de fondo “Por los fueros de la historia”. Juan Núñez Choquehuanca, descendiente del prócer hace la historia de este y pone en su sitio la verdad histórica. “Kori-Lazo”, con 16 páginas y formato de revista, es el primer periódico innovador que sale en Azángaro. Es también un verdadero periódico. Su corte estructura e ideología son de periódico moderno. Es una tea en la oscuridad y una voz en el silencio. La política no asoma en ninguna de sus páginas, en cambio, hay secciones de interés local, pagina científica, pedagógica y literaria. Y también algo de humorismo. Es decir, todo lo que debe tener una hoja de culturización. La sección científica, con artículos de divulgación, propaganda y culturización sanitaria, está a cargo de José B. Jiménez quien, haciéndose responsable de su misión, encara resueltamente el palpitante problema médico social que todo profesional, conciente de u deber, debe desarrollar al frente de su cargo. Intelectual de raza, profesional destacado, con notables trabajos científicos publicados en “El Día Médico” de Buenos Aires y la “Revista Médica” de Lima, Jiménez es el dínamo y uno de los más firmes puntales del periódico. Colaboran en “KORI-LAZO”. Lisandro Luna es la sección literaria y Luis Rivarola en la pedagógica con trabajos de mérito. La literatura es vernacular. Todos los aspectos económicos, sociales, educacionales y artísticos son encarados con verdadero acierto, mereciendo elogiosos comentarios de la prensa puneña y voces de aliento de escritores y profesionales.

La trayectoria de “KORI-LAZO” es breve pero luminosa. Disgregado el grupo que le diera vida, deja de salir, después de su 5° número, en noviembre de 1940. Desaparecida su base económica desaparece el mejor ensayo de periódico moderno que se haya hecho en Azángaro. Empero el momento social que vive este pueblo no ha desaparecido. Perdura. Hay de por medio el poderoso estímulo latente que ha dejado “Kori-Lazo”. El ideal que lo alentó, motor de cien caballos, sigue vibrando en el ambiente y tendiendo sobre la ruta sus poderosos reflectores. Los que alentaron ese ideal no podían resignarse al silencio. Además se juegan el prestigio de la provincia. Nuevamente se gesta en silencio una idea promisoria: continuar la obra. Y surge “AZANGARO” Con hombruna Gallardía. Tiene formato de revista y doce páginas de lectura. Es el periódico del instante. En este nombre Palpita y se renueva la síntesis del momento espiritual que vive este pueblo. Es un índice cultural. La expresión genuina de su pensamiento. Ahora que todo envejece y se renueva al tic-tac del reloj; ahora que todo parece celular porque cambia siempre. “AZANGARO” sale a luz aspirando a vivir con el momento vertiginoso que atraviesa el mundo. Y tiende sus antenas sensibles para estar siempre contemporáneo del más reciente esfuerzo y de la idea más joven. “AZANGARO” no es paladín de mentiras. No es hoja política. Es la expresión de un ideal. La simiente de ideales nobles, de ensueños melioristas, de renovaciones hondas y radicales. En sus páginas hay verdad y ciencia. Poderosos reflectores que iluminan su ruta. Ahora está sustentada en granítica pirámide triangular que en cada uno de sus ángulos ostenta estos tres nombres: José B. Jiménez, Lizandro Luna y Luis Rivarola. Este trinomio, donde hay idealidad, corazón y cerebro constituye el motor que da vida al vocero azangarino. Sus tres números primigenios son tres éxitos que, en el camino del ideal se levantan como un prisma augural marcando la ruta que ha de seguir. Ruta que se tiende luminosa y promisoria en este año simbólico de 1941.

Para que esta relación no quede incompleta debemos añadir que en 1939 y con fin exclusivamente político, apareció en Pucará el periódico “LA UNION” Dirigido por N. Palomino, del que salieron dos números.

EVOLUCIÓN DE LA PRENSA

Hemos seguido cronológicamente, sin apartarnos ni un momento, de la trayectoria de la prensa en Azángaro. De la nebulosa del tiempo, a través de las brumas del pasado, la luz rutilante de la prensa ha trazado una parábola luminosa que, partiendo del “PUEBLO”, allá por el año de 1780, llega a nuestros días hasta el periódico de este instante, hasta “AZANGARO”. Este nombre cierra como un áureo broche, los extremos de aquella parábola. A casi un siglo de distancia del primer periódico que salió en esta tierra, “AZANGARO” marca la evolución y el progreso alcanzado por la prensa de nuestros días. Para el espíritu estudioso esta evolución va marcando las huellas que el progreso ha ido imprimiendo en el periódico y en las artes gráficas. Si ayer la hoja periodística fue nada más que el vehículo de las pasiones políticas, el canal de la diatriba y el panfleto, hoy es todo lo contrario. Ha cambiado. Hoy la prensa es una cátedra de cultura y de doctrina iluminada por las teas de la verdad, la ciencia y la justicia. Es el areópago del arte, la ciencia y la belleza. ¿Y qué decir del periodista? El periodista es el nuevo apóstol de este moderno y áspero apostolado de la prensa. En el periodismo se hermana la vehemencia de apóstol y la paciencia del filosofo; la pureza del asceta y el idealismo del poeta, el valor del combatiente y el optimismo del sembrador. En el periodista hay un apóstol, un caballero y un soldado.

Incuestionablemente la prensa es el índice de la cultura de un pueblo. La expresión más alta del pensamiento. Donde este es raquítico y pobre no puede subsistir esa luz fulgurante que alumbra y orienta la vida de los pueblos. La prensa es un poder por la fuerza explosiva de la idea, la luz centelleante y el fuego inmortal del pensamiento. Pero ambos necesitan de libertad para vivir así como el hombre necesita del aire. La libertad para la prensa es como el oxígeno para los seres vivientes. Donde no hay libertad de prensa, éste languidece y es apenas un harapo visible de lo que debe ser.
Por primera vez se realiza en el Perú una Exposición de la Prensa, este certamen donde estarán presentes desde el gran rotativo capitalino hasta el modesto periódico provinciano, será una demostración objetiva del grado de progreso alcanzado por la prensa a través de sus ciento cincuenta años de existencia. Esta exposición será el índice de la cultura nacional. Nos dará a conocer la obra y el esfuerzo de los hombres de prensa de todas las generaciones. Nos permitirá auscultar y tomar el pulso al periodismo de provincia, vale decir al periodismo del Perú, que ha vivido hasta hoy al margen de todo estimulo y huérfano de todo auxilio oficial. No hay duda que el desarrollo y grado de progreso alcanzado por este periodismo es debido exclusivamente al esfuerzo y abnegación de espíritus selectos que se han impuesto tan ardua labor.

La finalidad primordial de esta primera Exposición de la prensa peruana es indudablemente su trascendencia cultural y el estimulo que necesita el periodista en su áspero y rudo apostolado para que su labor silenciosa sea debidamente apreciada fuera del medio en que actúa. Además creemos que ella debe servir para estimular el verdadero periodismo y darle amplio aliento en su alta misión. El publico grueso solo cree en lo que ve. Necesita una demostración objetiva. He ahí por el qué de la importancia que tiene las exposiciones en todos los países. Esta de la prensa que, con tan patriótica visión del porvenir y tan exacto sentido de la importancia de los factores espirituales en la vida del país, ha auspiciado el supremo gobierno, viene a llenar una verdadera necesidad. Como hemos dicho representa el estimulo que necesita el periodismo, la más alta función del Pensamiento. Es sin duda por esto que toda la república ha acogido con fervoroso entusiasmo tan brillante iniciativa que hará conocer afuera el grado de progreso que hemos alcanzado en el Perú en el periodismo y las artes gráficas.

Enviados gentilmente por la Comuna de nuestro pueblo natal, que, aquilatando nuestra labor periodística en diferentes órganos de la Prensa Nacional, quiso encomendarnos la organización de la muestra con que Azángaro debe concurrir a la Primera Exposición de la Prensa Peruana, no hemos vacilado ni un momento en poner todo nuestro interés y esfuerzo para cumplir, en la mejor forma posible, tan honroso encargo. Hemos cumplido.
Fruto de ese empeño y del cariño a la tierra de nuestros mayores es el presente bosquejo, que como una visión panorámica, ponemos ante los ojos del lector para que pueda apreciar la trayectoria que ha tenido la Prensa en esta provincia. Todos los periódicos que vieron la luz, a excepción de los dos primeros cuyos ejemplares ya no existen, figuran en la muestra con que nuestra provincia estará presente en la Exposición. Ellos son el índice de la cultura y la inquietud espiritual de esta tierra de Vilcapaza a través de las etapas de su vida. Azángaro; con unción patriótica, contribuye con su grano de arena al esplendor de este primer grandioso certamen del Pensamiento Nacional.

LIZANDRO LUNA
En acápite aparte se menciona un diario editado en 1921 llamado “FIDES” publicación mensual que circuló en Azángaro. La dirigió el que fuera inteligente y culto sacerdote puneño Dr. Cesáreo Galindo, el periódico constaba de ocho páginas y se editaba en los talleres “La Colmena” de Arequipa. Esta publicación tenía artículos de apológetica crítica doctrinaria, divulgación de los dogmas, noticiario religioso, literatura sagrada, párrafos patrióticos, transcripciones de ética cristiana formaron la ideología de “FIDES”. Un aspecto muy importante de este mensuario fue su campaña antialcohólica. La vida sustanciosa y breve de “FIDES” posiblemente alcanzó gran parte de 1921, ya que al ser cambiado a la parroquia de Ilave el Dr. Galindo, desapareció “FIDES”.

Esta es una muestra del maravilloso momento cultural de ese entonces de Azángaro, como lo es ahora, en que los medios de comunicación han dado un salto gigantesco. Ahora Azángaro cuenta con un canal de televisión, dos radioemisoras y un órgano periodístico como es “AZANGARO AL DIA”, periódico valiente en decir las verdades y está marcando un rumbo expectante en el plano cultural e informativo de Azángaro. Al tener estos medios de comunicación, es el momento propicio para revalorar la tradición cultural de nuestro pueblo y de su ingente riqueza histórica, folclórica, intelectual y artística y mostrarlos al mundo globalizado de hoy día como lo hicieron en esa Primera Exposición de la Prensa Peruana.
José Luis Luna

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