Capítulo 2
El joven rei abrió los ojos lentamente, todo su cuerpo estaba adolorido. Estaba confundido. Donde estaba? Inmediatamente, buscó su espada y miró la habitación donde se encontraba. Una cama, una mesa y una silla eran todo el mobiliario que allí había. De repente, la puerta se abrió y entraron dos extraños personajes. Un hombre rubio, con el pelo largo y liso, recogido en una trenza y con una cinta fina de piel atada en la frente y una mujer con el pelo largo y anaranjado, recogido en una cola alta. Los dos vestían extrañas ropas con armaduras y botas de piel.
-Quien sois? -dijo el chico, empuñando su espada y en posición de defensa.
-Tranquilizese, Majestad -dijo la chica- somos amigos. Me llamo Millerna de Asturia, y él es...
-Allen Shezar -interrumpió el chico rubio- nos enteramos del ataque a su ciudad, pero llegamos tarde y solo pudimos encontrarle a usted como único superviviente.
-Ha tenido mucha suerte -dijo Millerna seriamente.
El chico de ojos rojos se tranquilizó un poco, y solto su espada.
-No han encontrado a nadie más? -preguntó.
-No, majestad -dijo Allen.
-Lo sentimos -dijo Millerna.
-Pueden llamarme Van -dijo el chico,ya que le habían empezado a caer bien.
-Está bien, Van -dijo Allen, sonriendo- si quieres puedes quedarte aquí con nosotros, el Clan del Dragón Blanco, para luchar contra el clan del Dragón Negro.
-No sé...-dijo Van- hacia donde se dirigen?
-Nos dirigimos hacia una nave que hay cerca, ya que se trata de una de los enemigos, y creemos que en ella transportan el legendario guymelef de Hispano.
-Está bien, me uniré a su Clan -dijo Van, y Allen y Millerna sonrieron.
Así pues, el joven rey Van Slanzar de Fanel, se unió a la nave que lo había recogido y empezó una nueva vida junto a los del Clan del Dragón Blanco, dispuesto a hacer pagar muy cara la destrucción de su país. Pero sus sentimientos se entremezclaban dentro de él, y se volvió solitario, orgulloso y terco des de el primer día. Sólo a una persona le permitía estar con él, a Merle, una simpática chica-gato que ayudaba en la cocina de la nave.
En la Tierra, la chica llamada Hitomi había llegado ya a su casa. Se sentía muy mal, enfadada con sí misma. Por su culpa había preocupado a Yukari, y esta se había enfadado con ella. Se sentía sola, y quería irse lejos, muy lejos de allí, y empezar una nueva vida, en un lugar donde nadie la conociera. De repente, sintió una extraña canción y un impulso la llevó a salir de su casa y dirigirse a la pista de atletismo, donde solía entrenar. Sería la última vez que iria allá. Entró al estadio, y allí vió, entre las sombras de la tarde, una persona envuelta en un manto negro. Sin saber muy bien porqué, se acercó al lugar donde estaba, y la figura le empezó a hablar en un extraño lenguaje.
Nota: ustedes, los lectores, si que podreis entender lo que dice, pero para Hitomi es un lenguaje muy extraño.
- Ven, diosa de las Alas a mi mundo, y ayúdame a acabar con él puesto que la miseria y la desgrácia se han apoderado ya de todos los lugares, y Gaea no merece seguir existiendo. Ven y ayúdame a acabar con este triste planeta.
El hombre (tenía que serlo puesto que su voz sonaba muy varonil) le tendió una mano y en ese mismo instante, el viaje comenzó.
El estadio se empezó a llenar de agua y un mu7ndo muy extraño empezó a bajar y hacerse mayor. Hitomi estaba muy asustada. Pidió ayuda a aquel hombre, pero este había desaparecido mágicamente.
Una fuerza la tiró hacia bajo y empezó a hundirse.
En Gaea, habían pasado ya dos semanas. Los del Clan del Dragón Blanco ya habían encontrado la nave y en ese mismo instante iban a empezar el ataque. La nave de Allen se había situado encima de la otra, y Van sobrevolaba la nave enenmiga a punto de saltar encima de una especie de torre de vigilancia, donde estaba un soldado. Hizo desaparecer sus blancas alas y empezó a caer de cabeza. En el último instante, se puso de pié y sonriendo, mató al pobre soldado.
Sin perder un segundo, hechó a correr hasta llegar a unas escaleras. Las bajó de un saltó y continuó corriendo.A los soldados que se encontraba durante el camino los mataba sin pararse. Por fin, se encontró al final de un pasillo de hierro que colgaba de unos cables.Y vió una enorme piedra de mármol.
-Escaflowne!!! -dijo, para sí mismo.
Entonces unos trozos de mármol empezaron a caerse a pedazos, dejando ver un brillante corazón de energist. Pero la nave había empezado a destruirse y no tardó en caer el pasillo en el que estaba Van. De un salto, este se puso encima de la roca y el suelo se undió, de tal manera que la piedra junto con Van, empezó a caer, y caer, hasta llegar al suelo. La nave de Allen descendió hacia el lugar donde habían caido y aterrizó suavemente. La otra nave, se estrelló contra unas montañas proximas, sin ningún superviviente.
En un momento, Allen y Mirana se habían reunido ante Escaflowne junto a Van.
-Como podemos sacarle la piedra que lo rodea? -preguntó Van.
-Pues..-dijo Allen- tendremos que decir una oración que encontré. Pero creo, Van, que será mejor que lo hagas tú, ya que sólo el rei de Fanelia puede despertarlo de su letargo.
Allen rebuscó en su bolsillo y sacó un trozo de pergamino, que Van se apresuró a leer en voz alta. Inmediatamente, toda la roca se empezó a caer igual que había ocurrido con el corazón. Van subió hasta llegar al corazón y lo apretó. La cabina se abrió y de ella salió una gran cantidad de agua. El chico miró al interior, dentro de la cabina, y dudó unos instantes en subirse o no. Pero no pudo hacer nada ya que el corazón rosa del gigantesco robot había empezado a brillar con tal intensidad que todos tuvieron que cerrar los ojos. Van perdió el equilibrio y se cayó al suelo. El brillo había empezado a desaparecer, y Escaflowne también.
El silencio reinó durante un tiempo en el solitario desierto donde se encontraban, hasta que fue interrumpido por un grito de Van.
-Escaflowne!!!
En ese mismo instante, en medio de una oscura sala en el que solo había una mujer de pelo largo y blanco, con orejas largas y un extraño vestido, apareció una chica con un colgante rosa en forma de lágrima, un colgante que, sin que la chica lo supiera, contenía el misterioso robot llamado Escaflowne.