La Visión de Escaflowne II:
DESTINOS


Capítulo 9: Adiós... Luna Fantasma.
Por Kaori Castillo

 

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La mañana en la tierra se hacía presente, el sol salía de entre las montañas de Japón y la luz despejaba lentamente al la oscuridad de la pasada noche. Lo mismo sucedía en Gaea la luz de la bella Luna Fantasma dulcemente desaparecía para formar parte del siguiente día, el sol reflejaba sus rayos de igual forma en la Tierra como en Gaea. En la Tierra, la luz iba dando color poco a poco a la casa de los Kansaki y los reflejos dorados iluminaban a las caras de Van y Hitomi. Y en Gaea, el sol lanzaba su delicados rayos a las paredes del Palacio de los Fanel, y se penetraba desde el balcón hasta el cuarto de la pequeña Merle.   
 
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Mientras en el lado maligno de Gaea ambos hermanos se dedicaban para realizar otro paso de su plan (desde muy temprano tienen que estar... molestando). Desde la alcoba de Kaoru los dos hermanos que aún portaban sus pijamas escribían el “itinerario de ese día”...
 
Kenji: (según él escribiendo el itinerario) Entonces iremos a la Luna Fantasma y realizaremos eso... (con gotas en la cabeza) Hermanita, sácame de esta duda...
Kaoru: Sí, cuál hermano.
Kenji: No podemos realizar ese conjuro desde Gaea...
Kaoru: (ahorcando a Kenji) Pero si serás estúpido hermano... el conjuro que voy a realizar con tu ayuda es necesario hacerlo lo más cerca posible de ellos para que funcione al 100%.
Kenji: (asfixiándose) ya... entendí... hermana.... su...el... (indicando mímicamente a Kaoru que lo estaba asfixiando)
Kaoru: (apenada) Perdón hermano, creí que ya te había soltado.
Kenji: (tosiendo) ¿Tenemos que ir ... (tosiendo) disfrazados?
Kaoru: (parándose de la cama) Claro...
 
Rápidamente Kaoru chasqueo sus dedos para que después apareciera una espiral de pétalos negros alrededor de ella y apareciendo la figura de una joven completamente diferente a ella.
 
Kaoru: me disfrazaré de Tsukishiro Naoko... así pasaremos desapercibidos…
Kenji: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡HA!!!!!!!! Ahora entiendo, está bien haré lo mismo...
 
Inmediatamente Kenji también chasquea los dedos para inmediatamente aparecer una cortina oscura y para después de que esta se levante  y aparezca un apuesto muchacho.
 
Kenji: También tengo que disfrázame de Tsushiya Kotaro y así ver lo que sucede en la que llama la chica Tierra
Naoko: así es Kotaro... así es...
Kotaro: Entonces no hay que perder el tiempo... y démonos prisa...
 
Después Naoko y Kenji... perdón, Kotaro y Kaoru... lo siento... el caso es que al salir de esa habitación las risas malignas de estos dos jóvenes se escuchaba junto con su energía perversa.
 
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En la Tierra la mañana era presente y la luz del día estaba directamente sobre la cama de Van quien después de sus sucesivas batallas con los demonios y en especial de la noche pasada que había sido más fuerte que los otros... pero ese era el día... el día en que él tendría que partir de la Luna Fantasma para su hogar, Gaea...
 
Van: (con los ojos aún cerrados y dando vueltas en la cama) No quiero ni abrir los ojos, ni levantarme de esta cama... quisiera quedarme aquí con mi amada Hitomi para siempre... pero... (abriendo los ojos y sentándose) pero pasará como la silueta de aquel sueño me lo dijo... cuando le pregunte si tardaba más del tiempo que me dijo... (recordando el sueño cuando apareció la silueta de la mujer)... “Sólo podré estar cinco días en la Luna Fantasma... y si tardo más... que pasará... – la silueta le respondía fríamente - La chica de la Luna Fantasma... olvidará todos los recuerdos de cuando estuvo en Gaea...”... (regresando a la realidad)... así me dijo... pero... Hitomi querrá acompañarme a Gaea... ya le pregunte pero me dijo que lo tenía que pensar cuidadosamente... espero... (descorazonado)... que acepte ir conmigo... por que... esta vez creo que moriré de tristeza... (parándose de la cama) creo que me bañare y ahora me vestiré como acostumbro en Gaea... (saliendo del cuarto y en vez de dirigirse al baño se dirige al cuarto de Hitomi) Hitomi... te amo tanto... (viendo a la doncella dormida por una pequeña ranura de la puerta entreabierta) Eres como una hermosa diosa descansando... me gustaría estar ahora contigo... pero... (dándose la vuelta y dirigiéndose al baño) Eres un estúpido Van como puedes pensar eso... (sonrojado) pero creo que no lo puedo evitar... (cerrando la puerta del baño tras él y recargando su frente en la puerta)... no puedo evitar sentirme así... no puedo... simplemente, no puedo... Hitomi... (derramando un par de lagrimas que se ven morir en el piso).
 
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Mientras tanto en Gaea todos los ministros están felices en especial Merle, que aquellos cinco días de separación habían parecido una eternidad. Merle se dirigió al  balcón de su cuarto, y empezó a contemplar a la Luna Fantasma...
 
Merle: Hoy será el día en que el amo Van regrese... (pensando)... pero traerá a Hitomi con él o... vendrá solo... no lo creo... supongo que vendrá con ella (entusiasmada) vendrá con ella... (en voz alta) Hitomi vendrá, ella vendrá.
 
Todos en el palacio Fanel sabían de la llegada de su majestad así que todo el mundo comentaba sobre varios temas: dónde habrá ido, con quien vendrá, por que se fue, qué lo influyó; ese tipo de preguntas.
 
Nacoma: (haciendo el típico quehacer en los cuartos) Que emoción, su majestad ya regresará, supongo que hoy será un  grandioso banquete para celebrar su llegada   
Iris: (barriendo el piso) Hay Nacoma... sólo piensas en fiestas... cuando cambiarás.
Amaya: (puliendo el gran ventanal de ese cuarto) Mujeres, como se ve que no están enteradas de las noticias.   
Iris y Nacoma: (sorprendidas) ¿CUÁLES NOTICIAS?
Amaya: (dejando de pulir la ventana y dirigiéndose a sus compañeras) El otro día cuando limpiaba por los pasillos de la corte oí una pequeña plática de los ministros los cuales dijeron que probablemente Fanelia se vería envuelta en guerra y que al regresar su majestad Van que no tendrá ningún momento para descansar así que no habrá ceremonias ni banquetes, solamente un buen recibimiento y que descanse.
Iris: Por eso todos los soldados samurai de Fanelia se estaban enlistando, mi hermano estaba alistándose para... la guerra.
Nacoma: Todos los que vivimos en Fanelia servimos a nuestro rey ya que él ha hecho mucho por todos nosotros así que yo creo que hay que corresponderle.
Amaya: Es muy triste pero cierto... (recordando su trabajo)... pero que hacemos paradas sin hacer nada, hay que apresurarnos o si no, no vamos a terminar antes de que llegue su majestad.
 
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Después de todas las conversaciones en palacio, nos dirigimos a la Luna Fantasma a la casa de los Kansaki porque después de haberse levantado Van había transcurrido una hora (eran las 10:00AM) Hitomi apenas estaba abriendo sus ojos esmeralda...
 
Hitomi: (estirándose) Que rico dormí. Ahora si descansé... pero..hoy es el día... (sentándose)... es el día en que Van regresa a Gaea, pero... yo no quiero... (abrazando su almohada)... yo no quiero que se aparte de mi lado... (derramando lágrimas) no me gustaría que se fuera... moriría de tristeza. Pero también... debo entender que se va para que yo... no pierda mis recuerdos de cuando estuve en Gaea.. pero la proposición que me dijo la primera mañana que se quedó aquí... (recordando aquella plática) Yo... te quiero hacer una pregunta... quisiera... que te quedaras conmigo... que... (sonrojado)... te quedaras en Fanelia conmigo... para siempre... que fueses mi reina... (regresando a la realidad) Van... (viendo el techo)... tu reina, tu compañera de por vida... una decisión que no ha abandonado mi cabeza desde que me lo dijiste... pero... esa es mi decisión... ya se que hacer... (pensando)... pero... (viendo al piso)... los voy a extrañar... (saliendo lágrimas de sus ojos)... no debo dejar que Van me vea triste... (secando sus lágrimas)... ya se... hoy lo llevaré a Tokio... a ver la torre... espero que a él le guste... y ahora a bañarme y arreglarme y después lo despierto. 
 
Mientras tanto en el tejado de su casa se encontraba Van, portando su típica ropa; su playera roja, sus pantalones café claro y sus botas, (como acostumbra vestir en Gaea). Meditaba de lo que pasaría sí el se fuera solo... o de otras cosas menos entristecedoras...
 
Van: (acostado en el tejado viendo hacía el cielo) Que cielo tan más hermoso... es como en Gaea... (con gotas en la cabeza)... aunque en Gaea no está tan gris como este, pero bueno, que vamos a hacer. (melancólico) Supongo que cuando yo llegue Merle me abrazará y se enojará conmigo... y los ministros me imputaran un gran castigo, pero... todo esto valió la pena... vi a Hitomi y para mi, eso es más que suficiente. Me pregunto, que respuesta me dará... me dirá que sí... o... me dirá que no... (viendo a las hojas de los árboles)... el color verde de las hojas me recuerda... sus ojos, sus ojos con aspecto de hojas... empapadas de roció... del rocío del amor que me das y el amor que te doy.
 
Después de ese espacio poético el Rey Riu – jin aún seguía contemplando el cielo azul, mientras que adentro de la casa, Hitomi ya se había cambiado, y arreglado para partir a la famosa torre de Tokio, después de salir de su cuarto se preparaba para entrar al de Van cuando observó de repente que la puerta estaba entre abierta y que no había nadie en el cuarto y que la ventana estaba abierta y ella corrió rápidamente para poder ver donde se había podido dirigir Van. Así que Hitomi salió de su casa entro buscó en cada rincón y hasta que se le había ocurrido ir al tejado para después ver a Van acostado con los ojos cerrados, así que Hitomi se dirigió lentamente para no caer e investigar su Van estaba dormido o solamente estaba meditando...
 
Hitomi: (gateando por el tejado)... Van... (pensando) ¿Estará dormido?... iré a ver... (sentándose donde estaba Van)... y por que se puso su ropa normal... es porque... (desalentada)... hoy se va. Pero la noticia no dejará que hoy arruine nuestro último día. (en voz alta) Van despierta... ya vamonos... ya estas listo... Van, no quieres ir a la Torre de Tokio... Van...
Van: (con los ojos aún cerrados) Ya te oí Hitomi... estaba meditando solamente. (Sentándose) ¿Qué es la Torre de Tokio?, se ve que se un lugar interesante.           
Hitomi: La Torre de Tokio es una de las torres más altas y está justamente en el centro de todo Japón, bueno casi en el centro. Y se puede ver casi toda la capital y los montes... es una vista hermosísima. 
Van: Entonces vamos (cargando a Hitomi) sí no nos apresuramos llegaremos tarde (brincando del tejado hacia una rama y descendiendo en el piso) Madame ya estamos en suelo.
Hitomi: (todavía en los brazos de Van) Gracias me podrías bajar para cerrar la casa.
Van: Claro (bajando a Hitomi delicadamente de sus brazos)
 
Rápidamente Hitomi cerró la casa y juntos se dirigieron a la estacón del tren para trasladarse a Tokio...
 
Van: (observando por dentro el tren) que es esto... es algún tipo de robot o algo así.
Hitomi: (riéndose) No tontito, no es ningún robot, es un medio de transporte público y es el que nos llevará a Tokio.  
Van: Y cuanto tiempo tardaremos para llegar a Tokio.
Hitomi: (tomando asiento) alrededor de una hora y media así que mejor siéntate.
Van ¡¡¡¡¡¡¡¡ TANTO TIEMPO!!!!!!! Y en caballo o carreta sería lo mismo o tomaría más tiempo.
Hitomi: (meditando) Yo creo que... tardaría como... un día en llegar. El tren eléctrico es uno de los transportes terrestres más rápidos así que es mejor que tomes tu viaje con calma.
Van: (suspirando) Creo que no tengo ninguna opción.
 
Así rápidamente el tren empezó a partir para estar alrededor de la 1:00 PM en Tokio. 
 
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Mientras que Kotaro y Naoko ya se encontraban  en Tokio arreglando todo para recibir a Van y a Hitomi...
 
Naoko: Hermano donde crees que puedan quedarse esos dos.
Kotaro: Yo supongo que en aquel atractivo de la ciudad (señalando la Torre de Tokio) de seguro ahí se quedarán un buen rato.
Naoko: Entonces hay que ir a inspeccionar para ver los mejores puntos de esta torre.
Kotaro: En marcha entonces.
 
Los dos empezaron a caminar hacia la torre e investigaron toda la parte de abajo, el elevador, la zona del mirador y la de comidas... pero no encontraban lo que necesitaban.
 
Kotaro: Maldición, no hay ninguna azotea o algo similar.
Naoko: Entonces preguntemos donde la podemos encontrar. (dirigiéndose a un empleado) Disculpe señor, habrá algunas escaleras para poder ir a la azotea o a la parte más alta de la torre.
Señor: La verdad señorita llega a la parte más alta en el elevador, pero si quiere verla desde el punto casi más alto por el momento no se puede. Por allá (señalando una puerta) por el momento no puede subir pero por ahí se encuentran unas escaleras para estar en la parte casi más alta de la torre.
Naoko: Muchísimas gracias.
Kotaro: (malhumorado) Genial... ahora como los dirigiremos ahí.
Naoko: ahí que cerciorarnos primero cuanto espacio hay para una pelea.
Kotaro: Y ¿Cómo pasaremos?
Naoko: Convirtiéndonos en humo y así pasaremos desapercibidos. 
Kotaro: Entonces empecemos.
 
Rápidamente dicho y hecho Kenji y Kaoru se hicieron humo para traspasar por esa puerta y subir para ver el sitio para la pelea. Al estar en un tipo de plataforma casi en la parte superior de la torre ambos volvieron a sus falsas identidades.
 
Naoko: (estirándose) Ya llegamos.
Kotaro: (viendo del borde de la plataforma hasta el piso) Me parece muy buen lugar para hacer una pelea aérea.
Naoko: (cruzando sus brazos) Lo único que quieres ver son sus alas ¿verdad? O me equivoco.
Kotaro: Quisiera compararlas con las que...
Naoko: (interrumpiendo) ¡¡¡¡¡¡¡¡BASTA!!!!!! Comencemos a colocar el escenario de pelea
Kotaro: Y al demonio con el que peleará.
Naoko y Kotaro: Ahora sí, el Dragón y la Chica caerán en nuestras manos...
Kotaro: (muy simpático) Momentáneamente...
Naoko: (cayendo de espala) No interrumpas, quitas la inspiración.  
 
 
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Mientras tanto era la 1:47 PM en Japón y después de tantas paradas y tantas distracciones al fin Hitomi y Van habían llegado a su destino final, la Torre de Tokio.
 
Por lógica todos miraban extrañado a Van, sólo por la ropa que portaba pero no era tanta importancia para Van, pero para variar y no perder la costumbre, ambos al bajar de la estación estaban impresionados por toda la gente que transitaba por ese pequeño espacio, especialmente, Van.  
 
Van estaba boquiabierto de todo lo que había en la capital nipona; mucha gente, pisos pavimentados, edificios altos, automóviles transitando, todo lo que no había en Gaea, mucho menos en Fanelia, la tecnología era más avanzada que la de Zaibach, ni esta última por decir le llegaría a los talones, pero Van sabía que Gaea tenía algo más especial que la Luna Fantasma no podía crear y mucho menos se le ocurriría, la construcción de los grandes Guymelefs.
 
Mientras a Van le pasaba todos esos pensamientos por la cabeza, Hitomi por su parte estaba sorprendida de todo lo que había cambiado Tokio, ya que ella tenía mucho tiempo de no visitarlo, y sólo pensaba de todo lo que podía aprender y comer ya que en Tokio habían muchos y variados platillos para deleitar el paladar de cualquiera, hasta el de Van.  
 
Después de admirar un poco todo ese lugar se dirigieron a las tiendas, librerías, mercerías todo lo que podía estar a su alcance. Después de unas cuantas horas de pasearse por todo aquel gran lugar decidieron ir a la Torre de Tokio, donde en el piso de la entrada había un galería de arte de varios pintores surrealistas (corriente en la cual se pintan los sueños de uno), así que se acercaron a observar y contemplar lentamente cada uno...
 
Hitomi: (emocionada) Esto es hermoso no lo crees Van
Van: (analizando el lugar) Todo Tokio en sí es sorprendente, pero... (observando un cuadro)... yo no sabía que la gente de la Luna Fantasma conociera a los antiguos riu – jin.
Hitomi: (contemplando también la pintura) No, no los conocen.
Van: (confundido) Entonces, por que los pintan, por qué los ponen aquí.
Hitomi: Los riu – jin, aquí son conocidos como “Ángeles”, criaturas aladas místicas, que son representadas en la religión o sólo en mitos y leyendas.
Van: (impresionado) Es decir... que no existe nadie aquí que tenga alas o vuele.
Hitomi: Lo único que vuela de los humanos es la imaginación, los sueños y el deseo de crear cosas inexistentes.
Van: Entonces al verme se sorprenderían.
Hitomi: (con gotas en la cabeza) Te utilizarían como conejillo de indias.
Van: (aterrado) Eso sería muy espantoso, tétrico.
Hitomi: Pero así somos los humanos, curiosos... hasta el punto de autodestruirnos.
Van: Creo que Gaea esta por el mismo camino.
Hitomi: Evita eso... tu mundo es algo que todos los humanos quisieran... aprovechen su mundo sin exagerar... porque el día menos pensado estarán sin nada, no les quedará nada.
Van: Procuraremos hacer eso, mantener nuestro mundo.
Hitomi: Por que no subimos para que observes el mirador y otras cosas de la torre.
Van: Estoy de acuerdo, vamos.   
 
Los dos dejaron esa hermosa exposición y se dirigieron al ascensor para poder seguir disfrutando la Torre.
 
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Pero ellos no sabían que eran vigilados desde lo más alto de la torre de Tokio; en la punta estaban los gemelos malignos, en su verdadera forma sólo esperando a la caída de la noche para poder realizar su último plan en la Luna Fantasma.
 
Kaoru: Kenji, todo está listo para dentro de un rato, ni ellos mismos se lo esperan.
Kenji: Oye Kaoru, cuando vas a utilizar la ilusión.
Kaoru: Hay hermanito, no arruines la sorpresa, son como las cuatro de la tarde, dentro de dos horas lo utilizaré.
Kenji: Lo que me alegra es que somos personas demasiado pacientes para realizar lo que queremos, 
Kaoru: (lanzando una mirada perversa donde se encontraban Van y Hitomi) Que ingenuos, el amor los ciega.
Kenji: (llenando su mirada de odio y rencor) Vengaremos a los nuestros de lo que les hicieron los riu – jin y nos quedaremos con el verdadero poder y la sangre sagrada del riu – jin y después la Luna Fantasma será nuestra fiel sirviente. Y sin cometer esos errores, como los que te comenté antes.
Kaoru: Sólo esperemos hasta entonces y veremos el resultado de la fase A de todo nuestro plan.
Kenji: Esperar... sólo eso... lo que hemos hecho siempre... hasta ahora.
 
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Mientras tanto en toda Gaea, todos los ejércitos de todos los reinos que conocemos (incluidos Asturias y Freid) preparaban armas para los enemigos que asechaba a toda Gaea, pero había un ejército que se alistaba sin un rey para dirigirlos, era el de Fanelia, solamente ellos no tenían las órdenes indicadas, lo único que podían hacer era esperar a que llegara.
 
Todos los ministros dentro de palacio tenían por decir el cabello de punta, al ver que su rey no volvía, ya casi iba anochecer (lo equivalente a las seis, siete de la tarde) entonces empezaron a dialogar sobre la actitud del joven rey, Van Slanzar de Fanel...
 
Ministro 1: Aún no lo puedo creer, su majestad nos abandona sin decir nada y nos deja una nota diciéndonos que hoy regresaría.
Ministro 2: Pero nunca nos aseguró como a que hora sería su regreso.
Ministro 3: (golpeando los puños sobre la mesa) Pero por la imprudencia de su majestad Fanelia esta en peligro de ser atacada, como hace un año.
Ministro 4: Pero nótese de que el rey tiene escasos dieciséis años y aún no sabe la responsabilidad total que se le da a un reino.
Ministro 3: (exaltado) Pero sí es el rey para pelear y utilizar al legendario Guymelef de Hispano, Escaflowne.
Ministro 2:  Yo creo que su majestad Van tendrá una explicación creíble para haber abandonado Fanelia por ese periodo de 5 días.
Ministro 1: Desde hace un año o más hubo una mujer que vino de la misteriosa Luna Fantasma y que se enamoró de ella. Nada más falta que su explicación sea “por amor”, sería lo más estúpido que oiría.
Ministro 4: Por enamorarse su majestad estaba en esas constantes depresiones y tristezas, esa se me hace una buena explicación.
Ministro 3: (gritando) ¡Aquí estamos hablado de por qué su majestad no ha regresado. No estamos hablando de sus amoríos o sentimientos!
Ministro 5: (interrumpiendo el arduo argumento de los otros cuatro) Pero nuestra responsabilidad como el consejo de Fanelia es restablecer el orden en la ausencia del rey, hasta que él regrese nos encargaremos de organizar al ejército samurai de este valle.
Ministro 1, 2, 3, 4: Entendido.
Ministro 5: Entonces, en marcha, hasta que regrese
 
 
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Mientras tanto en el Reino de Asturias, todo era tensión y desesperación, en especial en el trono con Dryden y Milerna...
 
Dryden: (dando vueltas por su habitación) Que se cree que está haciendo ese Van, desparecer en unos momentos críticos para toda Gaea.
Milerna: Dryden, no decía en una nota que regresaría hoy.
Dryden: Sí, fue lo que decía pero he mandado palomas y me han dicho que aún no ha regresado y ya es de noche.
Milerna: (viendo a la ventana) Tú crees... crees que traiga a Hitomi con él, yo quisiera volverla a ver.
Dryden: Entiendo que esté enamorado... pero... (poniendo su mano en el mentón)... sí regresa con ella tal vez... será más fácil, yo estimo a Hitomi y también quiero verla.
Milerna: Dryden... (pensando) Van, espero que estés bien y que Hitomi te acompañe.
   
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La noche se hacía presente en la Luna Fantasma, eran las 7:00 PM, Van y Hitomi todavía seguían en la torre. Cundo se estaban retirando Van observó una puerta que decía mirador, así que le pidió a Hitomi que lo acompañase a estar en tal lugar, así que sin negarse lo acompañó. Después de subir muchas escaleras llegaron a una plataforma donde no había ni ventanas ni nada todo estaba al aire libre...
 
Van: (cerrando sus ojos y sintiendo el viento en su cara) Que fresco es aquí, el viento... estas en contacto con la naturaleza... que delicia...
Hitomi: (triste) Van... ya te vas... es de noche...
Van: (volteando para ver a Hitomi)... Hitomi... yo... (acercándose a ella y tomándola de los hombros)... ya... lo pensaste... (sonrojándose)... me acompañarás a Fanelia...
Hitomi: ...Van... (viendo hacía los ojos de Van)... yo he decidido... como te digo... yo... te aco...
Van: (cerrando los ojos y volteando la cara) No digas más... sí no quieres acompañarme yo entiendo... (derramando una lágrima)... tú tienes tu familia... y yo no soy quien para quitártela...
Hitomi: ... Van... deja explicarte, no es lo que piensas...
 
Mientras tanto en la punta de la torre...
 
Kenji: Hermanita mira, ya están afuera...
Kaoru: Perfecto... (sacando el papiro y la tinta china) ahora dibujara a... que te gustaría...
Kenji: (poniendo su mano derecha en el mentón) Que tal.. si dibujas... mmmmmm... ¡YA SE! Que te parece un ángel negro... un Dragón negro...
Kaoru: Un Dragón negro... se oye muy buena idea, está bien lo haré...
 
Diciendo eso, Kaoru empezó a dibujar un ángel negro, la misma figura de Van pero oscura, sólo la silueta se distinguía que era Van, después de crear a su máximo demonio le ordenó que atacase sin piedad a Van y a Hitomi.
 
Y mientras Hitomi y Van discutían, el demonio descendió rápidamente donde estaban los dos, al ver a esta creación, rápidamente los dos se fueron haciendo para atrás, Van afortunadamente traía su espada consigo y había puesto a Hitomi tras él para que nada le pasase...
 
Van: (poniendo a Hitomi atrás) No te vayas a mover Hitomi, se ve que ahora este demonio es muy bravo...
Hitomi: (observando todos los detalles del demonio) Tiene alas negras, parece humano aunque sea completamente negro y esa posición... (las nubes se despejan y el brillo de la luna iluminó el que será un campo de batalla)... es Van... es Van pero con forma de demonio... (a Van) Es igual a ti Van, no te vayas a confiar.
Van: (viendo fríamente al demonio) ¿Cómo te atreves a tener mi imagen, nunca te lo perdonaré?...
 
Después de ese grito de pelea Van se aventó al demonio pero este supo contrarrestar el golpe de la espada con otra que este maligno ser poseía. Los dos peleaban a muerte una batalla impresionante, pero también la sangre corría, la del Rey Riu – jin y la del demonio.
 
En la parte de abajo todos veían asombrados como peleaban en esa parte tan peligrosa; había tanto tumulto que ni siquiera la policía o los bomberos podían pasar por tierra, mientras tanto por aire mandaban helicópteros, pero eran derrotados por los poderes de Kenji, así que nadie podía acercarse al campo de batalla.
 
La batalla era impresionante cada uno esquivaba la espada con acrobacias o con otro tipo de cosas... pero Van no podía seguir así... necesitaba hacer algo rápido...
 
Van: (agitado y pensando) Yo no... puedo... seguir esquivado... y atacándolo sin derrotarlo... necesito... hacer algo... mis poderes... eso haré los utilizare para detenerlo y derrotarlo. Eso haré.
 
Rápidamente Van salto sobre el monstruo y empezó a utilizar sus poderes telepáticos. Pero esto no sería suficiente ya que el demonio había sido creado con la figura y semejanza de poderes, al percatarse de esto Kaoru, utilizó más de su fuerza para deshacer los poderes del Dragón.
 
Hitomi estaba desesperada, no sabía que hacer en ese momento, no podía hacer nada para proteger a Van... nada. Ella temía lo peor, hasta que una visón se apoderó de su mente... “Nuevamente la primera visión que tuvo, pero ahora, el mismo campo verde que se volvía oscuro,  estaba amarrado en la misma posición, en línea recta, con sus alas desplegadas. Van sangraba, pero esta vez las figuras se definían más era un hombre con ropa negra y armadura gris, pero su cara no era muy bien definida. El otro sujeto era una mujer, con cabello largo y un vestido negro con algunos detalles rojos, a ella tampoco se le definía la cara. Y por ultimo, a lado de Van había otra persona sujeta pero esta persona solamente se le veía energía fluir, por el mismo rumbo que la sangre corría”...
 
Hitomi: (tocándose la cabeza) ¿Qué fue eso?... otra vez... ¿qué quiere decir eso?... (temblando)... la primera vez que lo tuve fue en las competencias... pero ahora fue más detallado... ¿qué me quiere decir esa visón... que algo peor sucederá?... (rezando) Que no le pase nada malo a Van.
 
Mientras que el ambiente subía más la tensión, sólo dos espectadores disfrutaban dulcemente del espectáculo...
 
Kenji: (viendo cínicamente la pelea) Hermana, creo que deberíamos poner más emoción a la pelea. ¿No crees?
Kaoru: (concentrándose en su hechizo) Más emocionante hermano... entonces... más emocionante será... (dirigiendo su poder al papiro)... esclavo mío, ahora despliega tus alas y llévate contigo a la chica.
Kenji: (viendo maliciosamente a la pelea y pensando)... Excelente... todo está resultando como lo planeamos...
 
Pero nadie sabía que en la calle la mayoría de los amigos de Hitomi observaban la pelea...
 
Yukari: ¿Qué es lo que está pasando?        
Tay: (señalando a una pantalla)... Un helicóptero ha estado pasando y proyectando lo que sucede. Ya que nadie se puede acercar a la torre.
Yukari: (volteando a la gigantesca pantalla)... No puede ser... (entre dientes)... es Hitomi... y... aquel muchacho del otro mundo.
Amano: (sorprendido) No puedo creer que Kansaki esté metida en ese lugar.
Shinji: Espero que Hitomi y su novio salgan librados de esta.
Yukari: (preocupada) Así esperemos.
 
Mientras tanto, en aquella alta plataforma, Van disputaba por su vida contra aquel maligno ser. Así que Aquel demonio empezó a volar muy, pero muy alto y comenzó a descender de una forma muy acelerada (en picada), en dirección a Hitomi, al percatarse de esto Van intentó hacer todo lo posible para sacarla del camino, pero antes de que el Rey pudiese llegar, el demonio se le había adelantado agregando una bola de energía hacía Van dejándolo en el borde de la plataforma.
 
Peor mientras el demonio regresaba a pelear con Van, este había dejado en suspensión a Hitomi gracias a sus poderes, así que Van y el demonio continuaban en una ardua batalla a muerte.
  
La disputa era muy grande y los filos del choque de las espadas sonaban tétricamente, hasta que en desesperación Van decide cambiar su estilo de pelea y en el contraataque rápidamente atraviesa al monstruo por sus entrañas aventándolo al suelo de la plataforma. Pero Van no se percató que al eliminar aquella criatura sus poderes terminarían y Hitomi no estaría suspendida en el aire. 
 
Hitomi empezó a caer y a caer, rápidamente su cuerpo había pasado por aquella plataforma y Van no dejaría que ella se muriera de tal forma, así que en la desesperación se arroja para ir en su auxilio.
 
Todos los observadores estaban sorprendidos del acto heroico que estaba realizando Van, pero ellos no sabían que Van era un riu – jin.
 
Van se acercó rápidamente a donde se encontraba Hitomi y rápidamente la tomó entre sus brazos. Casi tocando el suelo, el Rey Riu - jin desplegó sus hermosas alas blancas y se elevó junto a ella.
 
Todos abajo estaban boquiabiertos por todo lo que había pasado, en especial lo de las alas, nadie se lo esperaba, ni siquiera Yukari (ya que Hitomi nunca le contó que Van poseía alas).
 
Después los dos desaparecieron entre las nubes y el velo de la eterna noche.
 
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Después de lo que había pasado no podían creer el poder que tenía el Dragón, pero por otra parte, los gemelos de la oscuridad estaban furiosos, ya que sus planes no había salido a la “perfección”...
 
Kaoru: (Muy enojada)... MALDITO DRAGÓN... MALDITA CHICA... destruyeron a la mejor de mis creaciones con tanta facilidad... la próxima vez yo misma me encargare de matarlos...
Kenji: (riéndose)...
Kaoru: (más molesta) Qué se te gracioso... DE QUÉ DIABLOS TE RÍES KENJI...
Kenji: (con mirada irónica) Viste lo que pasó...
Kaoru: CLARO QUE VI LO QUE PASÓ... el Dragón destruyó a mi demonio.
Kenji: No me refiero a eso...
Kaoru: (calmándose) Entonces a qué...
Kenji: Primero cálmate y cuando estés más calmada te lo diré... si no nunca entiendes
Kaoru: (calmada) Ya estoy calmada... dime por favor.
Kenji: El poder del Dragón se incrementó rápidamente sólo para salvar a la Chica, no es necesario matarlos ahora, nos sirven todavía. 
Kaoru: A qué te refieres con el poder del Dragón.
Kenji: (emocionado) ¡¡¡Sentiste todo ese poder!!!
Kaoru: Sí, sí lo sentí.
Kenji: A ese poder me refiero, ese es el poder que podemos obtener o hasta más.
Kaoru: (sorprendida) ¡¡¡¡¡¡¡¡ESE!!!!!!!!!
Kenji: Exactamente, así que hay que seguir el plan como estaba y no enojarnos si destruyen algún juguete nuestro, después se puede crear otro.
Kaoru: Entonces... ya regresamos a Gaea.
Kenji: Regresemos a Gaea a comenzar con la siguiente fase de nuestro Gran plan.
 
Un dialogo tenebroso, pero en la oscura noche ambos desparecieron para regresar a su hogar.
 
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Mientras tanto por el cielo se encontraba Van y Hitomi, cayados, pero... el que decide romper el hielo es el riu – jin...
 
Van: (triste) Hitomi... te dejaré en tu casa y me iré.
Hitomi: Van... deja decirte que... es que yo...
Van: (triste) No Hitomi, si quieres que me quede... no puedo... todos me han visto y ahora no puedo salir sin que me quieran atrapar como tu dices.
Hitomi: (Triste) Van, yo... (enojándose) Basta, detente aquí.
Van: (sorprendido) Que te pasa, Hitomi.
Hitomi: (enojada) Por que nunca me dejas hablar o explicarte las cosas.
Van: (queriendo pronunciar palabra)...
Hitomi: Primero escúchame y después hablas. Desde la mañana que me preguntaste sí había pensado en lo que me dijiste y que te diera mi respuesta... Al intentar decirte la respuesta empezaste a dar argumentos estúpidos y sin sentido... y sí quieres saber mi respuesta realmente... (poniéndose muy tierna y poniendo su mano en la mejilla de Van)... mi respuesta, es... que quiero quedarme contigo para siempre...
 
Ene ese momento, la pila de energía azul apareció sobre ellos, elevándolos. Lo último que se pudo escuchar fue... “Adiós... mi querida Luna Fantasma”. Y la pila de luz se elevó por los cielos y despareció en el universo, sin dejar ningún rastro de Van o Hitomi.
 
Pero en la parte de debajo de la Torre se encontraba Yukari. Quien había visto la enorme pila de luz azul, e inmediatamente de sus labios salieron palabras que sólo se quedaron en el viento y en el olvido...
 
Yukari: (su vista directamente a la pila de luz) Entonces. Cuídate amiga. Y se feliz con aquel hombre. Para siempre.

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 Fin del capítulo nueve

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