La
Visión de Escaflowne II: UNA OPORTUNIDAD PARA EL DESTINO
Capítulo
11: Un Misterioso Rival
En un entorno rodeado de árboles un camino se desplegaba
nítidamente por en medio del bosque llevando consigo en su andar
un carruaje que a su paso veloz hacia crujir las hojas caídas
que bailaban por los senderos; éste era acarreado por dos
hermosos caballos obscuros originarios de Gaea, sus hermosos ojos
se dirigían hacia un horizonte que desconocían al igual que los
arrendadores, quienes siendo grandes amigos del espadachín de
Asturia cumplían las órdenes de rapidez y dirección hacía un
lugar que por si solos desconocían con exactitud pero que la
joven de la Luna Fantasma podía abrirles con el maravilloso don
que había desarrollado.
No es muy lejos de aquí - afirmó una voz que mantenía sus ojos
cerrados mientras que desde su pecho sostenía un medallón que
le inspiraba las respuestas - por favor - pensaba para si con
diligencia - por favor pendiente, muéstrame el camino donde
puedo encontrarla -
¡Jefe! - gritó Gadeth al dejarse escuchar mientras el viento
pegaba en su rostro - a lo lejos logra verse una columna de humo
-
Creo se trata de una cabaña - afirmó Reeden con algo de
precisión
¡Es allí! - dejó decir Hitomi con sorpresiva seguridad al
atraer sobre sí la mirada de todos pero en especial la de Allen
que esperanzado por encontrar a Selena comenzó a acelerarse.
¡Gadeth! - exclamó Allen con voz alta al asomarse al gabinete -
detente cuando llegues al hogar donde proviene el humo - cuando
al fin dijo esto se sentó impaciente y miró a Hitomi quien algo
exhaustiva se recargó en el vidrio de la ventana dejando notar
el rostro de paz y de una gran labor - gracias Hitomi - pudo
decir Allen originando en Hitomi una leve sonrisa.
¿Te sientes bien? - preguntó el joven Van al inclinarse un poco
para mirar la mirada pesada de la joven.
Estoy bien Van, solo que hace tiempo no hacía estas cosas -
expresó con cierta alegría en sus palabras - creo que hasta
perdí un poco la práctica - terminó diciendo modestamente.
No lo creo así - interrumpió Dryden que ya llevaba tiempo en
silencio - he notado que tus poderes han ido creciendo a
comparación de tu primer visita - comentó en estado pensativo.
¿Porqué lo dices? - preguntó Van quien junto con Hitomi
quedaron sorprendidos por el comentario de Dryden.
Piensa linda - prosiguió el Rey de Asturia - tus visiones son
más exactas y con más tiempo de anticipación, además, estamos
a un paso de encontrar a Selena sin necesidad de tomar algo de
ella... eso no lo podías hacer con anterioridad -
Creo que tienes razón - interrumpió Allen a Dryden y luego
dirigiéndose de nuevo a la joven le expresó - tu seguridad, tu
simple y sola presencia ha movido muchas cosas en Gaea, sin duda
alguna Hitomi tanto nosotros como Gaea dependemos de ti -
terminó diciendo el joven de rubios cabellos; los comentarios de
ambos penetraron en los pensamientos de Van y Hitomi, no sólo
ellos lo habían notado en particularidad, la reina Varie ya lo
había dicho y dos de sus amigos quienes habían vivido casi cada
momento del pasado estaban reiterando algo que parecía la clave
de muchas cosas, la presencia de Hitomi fortalecía a Van y no
solo a él sino a toda Gaea, más aún existía algo que estaba
dependiendo de ella... pero eso estaba pronto a descubrirse.
En el mismo camino de los héroes de Gaea, entre los arbustos del
bosque que dividía a Fanelia y Asturia todavía yacía Etiom
frente a Varie cuando oyeron venir hacía ellos un carruaje que
podía explotar la energía de los jóvenes que proveían de
Fanelia, el joven de ojos verdes al observar que estaban ya a una
corta distancia miró a su hermana quien trataba de persuadirlo a
abandonar las artimañas de Gólgota y junto con ella luchar por
el verdadero futuro de su legado, pero la sintonía que había
permanecido en él al momento de escuchar a su hermana comenzaba
a disiparse.
No creo que sea el tiempo de que nos aparezcamos frente a ellos -
dijo Etiom esquivando la mirada de Varie.
Ya me he presentado frente a Van y Hitomi - comentó Varie con
franqueza - no veo el motivo de que me descubran, entiende
hermano que éste planeta y sus habitantes son valiosos... piensa
en Selena -
¡Tu qué sabes de ella! - exclamó con gran voz al desesperarse
por sus sentimientos - actúas como si supieras lo que siento y
creo -
Es que sé que estas pasando por algo que yo ya pasé -
Siempre estuve tan orgulloso de ser tu hermano menor - le
interrumpió Etiom - presumía a las huestes de tu brilleza y
belleza, eras una de las diosas atlantes más queridas y
poderosas - sollozó el joven de cabellos negros al recordar ese
pasado atrayendo consigo una mirada triste y desconsolada - pero
te convertiste en una triste mortal de sangre traicionando a mi
padre y a mi - continuó - y eso... eso dice más que mil
palabras -
Perdí todo poder por amor - compartió la hermosa diva al mirar
a su joven hermano tiernamente - lo perdí por estar por siempre
con el hombre al que me enseño amar... eso hermano... vale más
que mil palabras - terminó diciendo Varie mientras seguía de
pie vestida de un hermoso atuendo violeta que presumían con
claridad sus hermosos y grandes ojos. El joven quedó en
silencio, había comprendido muchas cosas y sabía que su
perspectiva del mundo había cambiado mesuradamente desde la
noche anterior, pero no estaba preparado para un gran cambio,
temía equivocarse, pero aunque sentía la veracidad en las
palabras de su hermana creía que todavía no debía avanzar
hacia otro extremo. De pronto, el joven Etiom escucho una voz.
Hijo mío, regresa, tengo una misión que encomendarte - terminó
de decir el padre de los dos jóvenes que estaban allí, esto le
causo al atlante un cierto sentimiento de justicia, el escuchar a
su padre le hizo recordar lo que pudo haberle causado a la joven
de cabellos grises.
Tengo que irme - compartió Etiom al dar la media vuelta
apresurando el encuentro con su padre - no intentes ni siquiera
detenerme - dejo decir en voces leves - porque no accederé a tus
palabras, lo único que puedo decirte es que en una sola cosa
hemos congeniado y apenas desde anoche lo descubrí - terminó
diciendo después de desaparecer en vapores de la presencia de su
hermana.
Me alegra tanto verte tan maduro - pudo decir Varie con una gran
sonrisa, sabía que detrás de esa gran sombra que cubría a su
hermano había una culminación de la noche.
A unos pocos minutos una densa capa de vapor apareció ante un
extraño lugar, una mirada verde caminaba tras un pasillo largo y
angosto amenazado en ambos lados por un abismo extremadamente
profundo, sus pasos se podía escuchar con claridad al dar eco en
las porosas paredes que consumían cualquier sonido del exterior,
había en sus pensamientos tantas cosas, una desesperación
profunda por saber las respuestas a todas sus preguntas.
Selena - pensaba para sí con fervor - te has convertido en
alguien importante para mi y... - pensaba con dolor y
desesperación - mi padre casi intenta matarte sino es que eso
precisamente iba a hacer - pudo pensar mientras que apretando sus
puños un furor ahorcaba cada entraña de su cuerpo, nació de
él un odio singular hacía su padre, captó el porqué querría
su padre matar a Selena, lo sabía ... y eso podría significar
que era posible volver a perder a uno de los seres más
especiales que él había tenido, y acelerando su marcha tenía
en mente aclarar tantas cosas con su padre, desde el suceso de
aquella noche tan especial para él hasta el encuentro y las
palabras de su hermana, que tal como ella lo había previsto
causaron un efecto inesperado en la conducta del joven, en sus
planes, su vida y sus sentimientos dando de pronto un gran giro
hacía su perspectiva, para él había llegado el momento de
determinar su camino.
Llegando al final del pasillo pudo notar que alguien más estaba
esperándole y no era precisamente su padre.
¿¡Tú?! - exclamó Etiom con interrogación dejando empujar su
capa con modestia al ver frente a él un cuerpo de joven que
cubría su rostro con miradas bajas.
Vaya, vaya - dejo decir con sarcasmo al levantar el joven
extraño su mano derecha - ¿ya terminó tu paseito? - dijo el
joven tras una risa extremadamente ahogada y algo furtiva.
Cállate - murmuró desinteresado el joven de cabellos negros por
la reacción del tipo que de un día para otro había llegado al
altar de su padre e inclinando su rostro a su alrededor noto que
no pudo haber entrado ese joven a menos que se lo hayan permitido
- ¿qué haces aquí? - preguntó después de verle recargado en
la puerta que daba al gran salón.
Creo que antes de tener curiosidad por mi, deberías de temer por
tu vida - inquirió irónicamente - veo que no has cumplido las
órdenes de Gólgota - pudo decir aquel joven de tez blanca que
cubierto de un traje carbón mostraba una sonrisa tediosa.
Eso a ti no te importa, es asunto mío y de nadie más - terminó
de decir Etiom y tras estas últimas palabras las puertas que
estaban frente a él fueron abiertas de par en par ocasionando
que la sombras que cubrían al joven de ojos verdes por la
oscuridad del pasillo se disiparan poco a poco, su mirada era
determinante, su intenciones eran otras, su faz había cambiado
de un día para otro.
Entre tanto, una joven de delicadas manos acomodaba su cabellera
mientras incorporada miraba su atuendo sobre un espejo, sus ojos
azulados estaban alegres, la mirada que antes la caracterizaba se
había tornado en hermosos mares cintilantes, el rubor de su
rostro hacía un perfecto juego con su vestido lila que llevaba
en su delgado cuerpo y la hacía ver hermosa.
Así que vienes de visita a Fanelia - comentó una joven de
cabellos naranjas - ahora entiendo el por qué te has perdido, no
conoces muy bien la ciudad y es obvio que no puedas regresar sola
-
Si, así es - dejo decir al terminar de verse en el espejo, su
mirada la llevo dulcemente hacia Galilea quien sentada en una
silla miraba cada movimiento de la joven - pero no te preocupes,
buscaré alguna forma de volver para no molestarte -
¡Oh no! - le interrumpió la joven de ojos enmielados - no hay
prisa, además - prosiguió - no todos los días recibo visitas,
he vivido sola desde hace 5 años - pudo decir inclinando un poco
su rostro para observar la sombra que le hacía el sol de la
mañana - y me hacía falta convivir con alguien -
¿Sola? - preguntó con sorpresiva empatía la joven Schezar -
¿no tienes familia? - le interrogó con zozobra y una mirada
melancólica, sentía que había algo en ella que se
familiarizaba a su vida.
No pongas esa cara - dijo sonriente la joven de largos cabellos -
no me tengo nada de lastima y no me gusta recibirla de nadie -
Lo lamento - dijo apenada por su reacción - es sólo que... yo
vivía con un sentimiento terrible de soledad - le compartió con
confianza la joven de ojos azules.
La pelirroja sonrió de pronto causando en Selena una confusión,
en realidad no parecía que esa joven pelirroja tuviese un pasado
doloroso, desde esa mañana que la conoció no había un solo
momento en que ella dejará de sonreír y mostrar un ánimo
increíble, era extraño que viviendo sin familia pudiese
compartir sonrisas a cualquier persona.
Mi padre murió hace 15 años - logró decir Galilea con cierta
dureza - y mi madre hace 5 años, éramos tan unidas, pero de
pronto... el destino nos separó a todos y de alguna forma quedé
sola, afortunadamente mi madre me enseñó desde pequeña a
cocinar y de eso he vivido estos 5 años - dijo con una gran
sonrisa mientras en su interior deseaba consumir toda evidencia
de sufrimiento, tal ves ya no salían lágrimas de sus ojos
porque toda fuente de ellas ya se habían agotado hace tiempo.
Todos tenemos nuestro pasado triste - inquirió Selena al mirar
el suelo - yo también perdí a mis padres - reveló con suspiros
- pocos tienen la oportunidad de conocer a su familia por
completo.
¿Tu también los perdiste? - pregunto con curiosidad Galilea
permitiendo que su pupila se dilatará un poco tras la luz del
sol que conforme a los minutos de cada amanecer permitía que
entrará en la cabaña.
Mi padre desapareció y por consiguiente murió - reveló Selena
al caminar hacia la ventana del lugar, su mirada la dirigió al
hermoso cielo de Gaea - no recuerdo bien su rostro, pero recuerdo
que era amoroso - compartió Selena al recordar la única mirada
que podía divisar en sus recuerdos - mi madre por consiguiente
murió después de que yo y mi padre desaparecimos - dijo Selena
llevando su mirada hacía un punto cualquiera, no había pasado
mucho tiempo desde que supo esa historia y aun causaba un efecto
terrible en sus sentimientos
... ¿Desapareciste? - preguntó Galilea con suaves voces para
determinar si lo que había escuchado era en realidad lo que la
joven había pronunciado
Selena giró un poco su rostro ocasionando que la luz del sol
matutino creará un contraste con sus ojos quienes habían de
pronto mostrado una melancolía - Es una historia que no cuento
todos los días - dijo sonriendo un poco - pero de alguna forma
tengo que aceptarlo - y volviendo su mirada hacía la ventana
continuo diciendo - solamente tengo a mi hermano a mi lado, hace
5 meses logramos encontrarnos - dijo con una leve sonrisa que
nació desde sus los labios mates.
¿Y dónde estabas todo ese tiempo? - pregunto la joven de ojos
enmielados - claro - dejo decir - si no es mucha impertinencia -
Selena la miró con ojos destrozados por los vagos recuerdos que
aún circulaban por su memoria, la depresión de su rostro la
llevo a tal grado de desaparecer el rubor que le había
caracterizado, en realidad eran recuerdos muy duros que no
serían fáciles de olvidar.
Caí en manos del Imperio de Zaibach - logró decir después de
permanecer unos minutos en silencio, Selena no compartió otra
palabra, no sería capaz de contarle lo que había sido, ni a
cuanta gente había matado ni mucho menos que había perdido su
feminidad durante largos 10 años, era algo que no quería que
nadie supiera solamente con aquellos que habían vivido con ella
en sus 2 vidas. Galilea quedó en silencio, por alguna razón
comprendió que no debía preguntar más, tal ves tal cual como
había pensado durante su vida, no era la única que pudiese
haber sufrido tanto como su pasado se lo había permitido, Selena
era la prueba de ello.
Dices que tienes un hermano ¿verdad? - pudo decir interrumpiendo
el silencio entre las dos, Selena levanto su rostro y sonrió.
Es la mayor bendición que he tenido -
Entonces debe de estar en busca de ti, al menos todavía tienes a
quien se preocupe por ti - dijo Galilea ocasionando una sonrisa
en el rostro de la joven de grises cabellos - en realidad -
compartió Galilea - no sé con claridad la historia de mis
padres - dijo levantándose de su asiento para tender con
lentitud y delicadeza las sabanas que había ocupado la joven
Schezar - no llegué a conocer a mi padre con exactitud, yo
tenía solamente 5 años cuando él murió en una batalla la cual
me es totalmente desconocida - compartió - mi madre nunca hacía
referencia a ese acontecimiento, ella callada cuidaba de mi y
solamente comentaba de su juventud, solamente la veía sonreír
cuando hablaba de una amiga especial que ella tenía - dijo al
sonreír dirigiendo su mirada a la joven de ojos azules -
envidió a mi madre por haber tenido una amiga así, me
encantaría encontrar a alguien como esa joven la cual
misteriosamente llego a la vida de mi madre.
¿Misteriosamente? - preguntó Selena.
Así decía mi madre, y antes de morir me pidió que guardará el
único retrato que tuvo de ambas realizado por un pintor de
Asturia - compartió Galilea.
¿Tienes un retrato de tu madre y su amiga? - preguntó
emocionada la joven Selena dejando salir de sus ojos una
curiosidad - ¿sería posible que me la mostrarás?
Por supuesto - declaró la joven de cabellos naranjas - con esta
soledad no he compartido uno de los mayores tesoros que mi madre
dejo a mi cuidado entre otras cosas -
Pero.. si es un tesoro creo entonces que no debo de verlo, no
creo que se lo muestres a una desconocida - dijo Selena.
No, para mi ya no eres una desconocida - dijo Galilea mientras
desde un rincón del cuarto sacó un pequeño baúl - además,
estas a mi cuidado - inquirió - ese ... "joven" me
pidió que te cuidará mientras estuvieras aquí -
..Etiom .. - murmuró con gozo.
Dime algo - dejo decir Galilea al tomar el baúl en sus manos y
mirar a Selena - ¿estas enamorada de él verdad? -
Una vez mi hermano me dijo que cuando en realidad estuviese
enamorada de alguien, sería capaz de dar la vida por él -
susurró la joven de cabellos ondulados - en mi interior sale a
flote un sentimiento pero no sé si en realidad fuese tan grande
como para dar esa prueba -
Yo creo que de él si - dejo decir la joven de ojos enmielados
dejando a Selena sorprendida por lo que había dicho, los ojos
azules de la joven cintilaron en abundancia.
¿Como es que lo dices si ni siquiera lo conoces? - pregunto
Selena.
Porque al momento que él busco refugio para ti y te salvo de un
accidente sé que estaba dispuesto a más por ti - dejo decir
Galilea dejando una verdadera zozobra en Selena, en realidad ella
no sabía si lo amaba aún más de lo que amo a Van, pero sabía
que lo que sentía era verdadero. Entre el silencio que se
brindó llego a escucharse un sonido desde la delgada puerta de
madera, esto llamó la atención de ambas jóvenes quienes
estaban a punto de abrir el pequeño baúl que su madre había
guardado con tanto recelo.
La puerta - dijo Selena.
Que raro, hoy no tenía otro pedido - dijo al mostrar cierta
rareza así que se levantó tomando el valioso baúl entre sus
manos para luego sin tomar como necesidad mirar por la pequeña
ventana alzo su brazo para abrir la puerta.
Entre tanto en medio de dos portones altos se dejo ver un pasillo
que se dirigía hacía un altar permitiéndose descubrir una
figura robusta, un anciano extendió la mano hacía el joven que
estaba de pie frente a la puerta compartiendo en su mirada una
emoción nunca antes revelada.
Que bueno que has venido hijo mío - dejo decir con dureza el
viejo hombre siendo éste de pronto interrumpido
irrespetuosamente por su hijo cosa que jamás había sucedido
antes.
¡Esta vez quien va a hablar soy yo! - dijo con aceleración el
joven de cabellos negros acercándose rápidamente hacía el
altar de su padre causando una extrema sorpresa en Gólgota por
el cambio radical de la actitud de su hijo, normalmente siempre
había sido calmado, obediente y jamás en toda su vida le había
alzado la voz... no hasta ahora - quiero que me expliques qué
era lo que pretendías al matar a la joven Schezar ¡¡porque a
mi no puedes mentirme, tu querías matarla!! - pudo decir dejando
salir desde sus ojos la mirada más reprendedora y reclamadora de
todas.
Desde cuando tengo que darte explicaciones de mis planes - dijo
en voz alta el anciano al levantarse de su trono - pero ya veo,
has sido estúpidamente engañado por las artimañas de los
hombres ¿no es así? -
Tal ves si, pero estúpidamente engañado por ti - exclamó con
reproches y señalándole con dureza le dijo en voz alta - y no
mientas, porque sé que todos estos años han sido en vano
mintiéndonos a todos, tus planes son otros y jamás has pensado
en nosotros los atlantes, has escondido lo más valioso para
todos de tal manera que ya no existe en tu maldito reino ¿no es
así? -
¡¿De qué estas hablando?! - preguntó sorprendido por la
dureza de las palabras del joven de tez blanca, las huestes que
rodeaban al anciano quedaron sorprendidas al escuchar las
palabras del hijo del rey Atlante, y confundidas por lo que
había escuchado comenzaron a murmurar en leves voces.
Estoy hablando de ... -
¡Cállate! - exclamó como con voz de trueno al escamar tanto a
las huestes como a su hijo que sorprendido por el poder de su
padre quedo por un momento mudo y sin poder moverse estando
alzado a una corta distancia de sobre el suelo.
...Se..le..na... - pudo pensar el joven Etiom antes de que se le
detuviera el momento.
Tú no eres nadie para hablarme así, ni aunque seas mi hijo
permitiré que oses decir tantas patrañas - dijo alzando su mano
hacía su hijo quien a unos metros de distancia del anciano
había sido inmovilizado por la magia de su padre quedando
totalmente congelado - diablos - pensó para sí - estoy seguro
que Varie habló con él... ¡maldición! - dejando pasar unos
segundos sin decir ni actuar, solamente inhalando aire tras su
acelerado momento vio a su hijo de nuevo y entonces sabía que no
podía deshacerse de él, le había compartido muchos poderes
como para no aprovecharlos, tantos que fácilmente poudo agitarse
así que para engañar a las huestes atlantes exclamó - ¡Oh
hijo mío! has sido engañado por el bajo mundo de Gaea, pero
tendré misericordia de ti y haré que olvides por completo todo
momento en Gaea, te daré otra oportunidad para servir a tu reino
- y tras estas palabras el joven Etiom calló al suelo desmayado
y tratando de volver en si se derribó para luego no dejar
rastros de conciencia - esta es la única manera de poder seguir
con mis planes - pensó el anciano al ver a su joven hijo en
suelo y observando que las huestes lo miraban mostró compasión
por su hijo queriéndolo levantar con sus poderes, y extendiendo
su mano quiso levantarlo pero había quedado sin energías,
temía que su hijo pudiera ser igual de fuerte que él así que
decidió dejarlo en manos de las huestes de ángeles para dejarlo
descansar por un tiempo - Atlantes, llévenlo y cuiden al
soberano, y déjenme solo ahora mismo - y terminando de decir
esto el salón quedo totalmente vacío excepto por un personaje
que yacía al inició de la puerta. Fuertes aplausos de manera
lenta pudieron escucharse y hacer eco en el salón mientras que
Gólgota giraba lentamente su rostro.
Vaya espectáculo - pudo decir el joven de cabellos rubios -
nunca pensé que fuera tan emocionante convivir con los
habitantes de Atlantis.
Es inesperado lo que acaba de suceder - dejo decir Gólgota un
poco exhausto.
¿Y qué harás con él? -
No puedo deshacerme de Etiom, él tiene casi todo mi poder, se lo
compartí antes de venir a Gaea pero jamás creí que esto
podría pasar, ya no puedo confiar en nadie - dijo al mirar al
jovenzuelo que aún permanecía en anonimato.
No me veas así, tu sabes que yo vengo por mi propia cuenta y por
un motivo demasiado particular, no tengo intenciones de
inmiscuirme en este planeta, yo solo vengo a llevarme algo -
Eso lo sé -
¿Y mi gymelef? - pregunto el joven.
Creo que con esta situación no me queda más que dejar en pausa
mis planes, entre tanto aprovecharé los tuyos para adelantar
parte de mi reino - pudo decir Gólgota al sentarse de nuevo en
su altar - tu gymelef ya esta listo -
¿Encontraste el arma? -
Sí, el reino de Freid se lo dejó a Folken, afortunadamente
Issac lo guardó muy bien y pudimos obtenerlo, así que cuando
desees puedes ir y deshacerte del destino de Gaea -
¡ Perfecto ! - inquirió con alegría - vas a querer no haber
nacido Rey de Fanelia -
Pero ya lo sabes - le interrumpió el anciano - no debes de matar
al dragón, mientras tanto puedes quedarte con la chica de la
luna fantasma, esa es toda tuya, trata de alejarla de aquí de
inmediato y de esa forma no sabes cuánto nos vas a ayudar - dejo
decir Gólgota recargando su rostro en su puño derecho dejando
salir una leve sonrisa.
Será todo un placer - terminó diciendo el joven de cabellos
rubios quien había llegado con el único objetivo de deshacerse
de Van y obtener para sí a la joven Hitomi, su obsesión había
traspasado límites que nadie hubiese imaginado se pudiesen
traspasar, y terminando de decir todo esto desapareció como un
vapor de luces.
Un cielo despejado anunciaba el despertar de una mañana
tranquila, los hermosos pájaros viajaban felizmente por entre
los altos rascacielos que caracterizaban tan desarrollado país,
el tráfico era como todos los días la principal tensión en los
sonidos del día, pasos de personas se escuchaban mientras que no
podía excluirse el sonido de sus murmullos, cerca de la avenida
principal de Tokio, un alto edificio estaba siendo habitado por
miles de estudiantes que cursaban el bachillerato.
¿Qué te sucede? - logró escucharse una suave voz procedente de
una joven de cabellos azulados y obscuros, sus ojos grandes
mostraban una interrogación hacía el joven que la acompañaba.
¿A qué te refieres? - preguntó un joven delgado de estatura
mediana que la tomaba de la mano, la joven de largos cabellos lo
detuvo con su mano con suaves toques e hizo que la mirará a sus
azulados ojos, el joven de mirada enmielada mostró en su rostro
una extrañes cuando de pronto la joven con sus delicadas manos
le toco la mejilla.
Te ves muy cansado, como si te hubieras desvelado - inquirió
Nadir con preocupación - ¿esta pasando algo de lo cual no me
has dicho? - Ozam le retiro la mano de su mejilla y miro hacia el
azulado cielo matutino.
Es extraño, pero siento como si no hubiera dormido bien - dejo
decir al peinar sus rubios cabellos - últimamente las noches se
me han hecho muy cortas - contesto Ozam con sinceridad cuando
observando la preocupación de su novia entonces sonrió - pero
no tienes de qué preocuparte, no es nada fuera de lo normal -
pudo decir al continuar su camino por la escuela, pero Nadir no
estaba satisfecha, había aún en ella algo que le molestaba del
todo así que quedo inmóvil en el mismo sitio - ¿pasa algo? -
murmuró el joven de ojos miel al notar que sus pasos habían de
pronto quedado solos, la miro con un pequeño giro de cabeza, en
realidad no tenia el suficiente humor como para que la jovencita
siguiera con sus especulaciones.
Me han dicho que fuiste a la casa de Kanzaki - pudo susurrar con
un poco de desconfianza, su mirada se fue directamente hacía un
lado contrario de la mirada de Ozam colocando ambas manos una
tras otra, no sabía si preguntarlo pero le inquietaba la
respuesta de su chico - ¿fuiste a buscarla? -
El joven de pronto sufrió de un momento confuso, el recordarle a
la joven de verdes ojos ocasionó en él cierta precipitación
que antes no había sido manejada con tanta brutalidad en sus
entrañas, miró rápidamente hacia el suelo cerrando con fuerza
sus ojos y sosteniendo su rostro con su mano sonrió levemente
ocasionando un poco de extrañes en Nadir que estaba a unos
cuantos metros frente a él.
¿De qué te ríes? - pregunto Nadir algo molesta.
No me hagas caso - susurró con una sonrisa tierna al mirarla de
nuevo - es solo que de pronto tengo unos dolores de cabeza que no
comprendo con claridad - pero si lo que quieres es una respuesta
a tu pregunta acerca de Hitomi, solo déjame decirte que después
de aquella vez no he vuelto a ir - confesó con honestidad - y si
- continuó diciendo - fui a buscarla con el simple objetivo de
saber por qué no ha venido a la escuela, han pasado ya 3 días
desde ese momento, y en realidad aún no encuentro una respuesta
razonable - dejo decir Ozam al acercarse a su novia - ¿otra
pregunta? -
Nadir quedo en silencio, sabía que él le había hablado con la
verdad, comprendió que estaba actuando como tonta y que podría
parecer hasta normal que su joven novio preguntará por la joven
a la cual él defendía con tanta ansiedad, ella estaba pasando
por problemas peores, la quiebra económica de su familia era
cosa ya mas que afirmada, y sentía que preocuparse por el
fantasma de Hitomi era una perdida de tiempo, más cuando sabía
que de alguna forma (que no le interesaba en absoluto) había
desaparecido.
Disculpa mi desconfianza Ozam - murmuró con tierna voz al
acercarse coquetamente a su novio - es solo que en ocasiones me
pongo celosa de ella, sabes bien que... -
Estas disculpada - le interrumpió deliberadamente el chico de
ojos miel al tomarla bruscamente de la mano y jalarla con fuerza
para seguir caminando hacía la entrada al pasillo de la escuela
- no tienes que darme explicaciones de tus celos, eso ya es cosa
tuya - compartió con entonación molesta mientras caminaba él
por delante y ella casi arrastrada por él, esto llamó la
atención de la joven de cabellos azulados, últimamente había
tenido muchos cambios de actitud pero poco a poco se le estaban
revelando con más continuidad.
¡Me lastimas! - pudo decirle la joven al soltarle la mano con
rapidez quedando detrás del joven que seguía mostrando su
espalda - no sé qué te pasa ... pero si tienes algún problema
sabes que puedes contar conmigo - compartió Nadir con timidez
deteniendo su andar dentro del pasillo que llevaban hacía las
aulas, el contraste de la luz del Sol hizo notar con claridad los
ojos claros y su mirada entristecida observando cómo el joven no
mostraba ningún movimiento - Ozam... - susurraba con suave voz
mientras sobaba el apretón que el chico le había hecho en su
brazo.
Discúlpame - se escuchó decir con leve voz que provenía del
joven de rubios cabellos - estoy muy cansado, creo que no
entraré a clases - compartió dulcemente el joven mostrando aún
su espalda - dormiré un poco en el patio - terminó diciendo
dando la media vuelta para pasar de largo por el cuerpo de la
joven que aún inmóvil con ojos sorprendidos llevaba su mirada
hacía un punto sin importancia, pudo notar que los ojos del
joven estaban apagados, extraños, no entendía que pasaba, en
realidad no lo entendía.
De esta forma el joven continuó su caminar encontrándose en el
camino con Yukari que al verle lo saludo pero no tuvo respuesta,
la joven se extrañó, normalmente tenía una muy buena relación
con su amigo pero de pronto observó el cuerpo de Nadir aún de
pie e inmóvil, se acercó con suaves pasos y miró su rostro.
¿Estas bien? - pregunto la joven de castaños ojos - vi a Ozam
regresarse.
Yukari - pudo decir Nadir - tu estúpida amiga me ha hecho sufrir
aún cuando ni siquiera ha aparecido - terminó diciendo mientras
con una mirada caída caminaba por el largo pasillo. La joven
pelirroja quedó extrañada, no sabía qué había sucedido pero
al mirar de nuevo hacía atrás pudo observar a un Ozam
totalmente apagado.
Hitomi... no sabes cuánta falta nos haces - terminó diciendo
mientras el poco viento de la mañana peinaba sus largos
cabellos, de esta forma dio un pequeño giró para seguir su
camino hacía su primer clase.
El crujido de la puerta fue desplegándose, la joven de dos ojos
color miel observó la figura de un joven de tez blanca frente a
ella, sus ojos azules le parecía bastante familiares pero
expresaban una agonía que tal ves se había prolongado toda una
noche, sus cabellos dorados estaban siendo levemente abanicados
por el helado viento de la mañana, la joven quedó sorprendida
al ver en un hombre tanta perfección, las pestañas de la joven
quedaron totalmente arriba mientras que su mirada inspeccionaba
con sorpresa al joven que se había atrevido tocar a su puerta.
Disculpe señorita - pronunció con gallardees el alto hombre de
largos cabellos obteniendo la atención inmediata de la joven de
la pelirroja - estoy en busca de .. - y antes de terminar su
frase se escucharon golpes torpes por dentro de la habitación
llamando la atención tanto de Galilea como de Allen quienes
inmediatamente llevaron su mirada hacía la procedencia del
sonido.
¡¡Allen!! - dejo decir una voz chillante quien corriendo
abrazó con cariño a su hermano colocando de puntillas sus
zapatillas y encorvando el cuerpo del joven hermano - lo siento
tanto, perdóname .. yoo...- sollozaba con zozobra al dejar salir
de sus delicados ojos grandes lágrimas que caían pesadamente
por las ropas del joven espadachín quien había quedado por un
momento sin respuesta al tener un rápido momento del cual no se
imaginaba.
... Selena... - pudo decir abrazando a su hermana.
Así que este es tu hermano - dejo decir la dueña de la cabaña
quien recargada en la puerta miraba con dulzura tal momento, los
hermanos se separaron uno de otro y la joven aún con lagrimales
en sus mejillas lo miró apenada.
Allen, perdóname por haberme ido, es que yo.. la verdad ... no
quería -
No te preocupes, de todos modos tenemos mucho de qué hablar tu y
yo - dijo con dulzura al peinar los ondulados cabellos de su
hermana, ¡la había encontrado! eso era lo que mas le importaba,
había planeado tantas veces el cómo reprendería a su hermana,
pero teniéndola allí, sana y salva supo entonces que no era
necesario reprenderla, mucho menos cuando temía perderla, de
esta forma la joven Selena sonrió y recordando donde estaba
entonces señalo a la joven que estaba tras ella.
Hermano, ella es Galilea quien me atendió toda la noche - dijo
revelando el rostro de la joven Asturiana.
Mucho gusto, mi nombre es Galilea - dejo decir inclinando un poco
su rostro mostrándose un poco ruborizada - ¡cielos Selena! -
pensó para si la joven - ¡nunca me dijiste que fuera
"así" tu hermano! -
Tras dicha presentación el joven de 21 años la miró con una
alegría que nunca antes había mostrado - es un placer conocerla
- dijo extendiendo su mano para tomar la de la joven - disculpe
mucho lo poco cortés que me vi al no presentarme a su debido
tiempo, en realidad estaba algo preocupado - se excusó el
espadachín de Asturia.
¡Oh no! - reveló Galilea con bochornos - no tiene por qué... -
dejo decir deteniendo sus palabras al mirar con sorpresa cómo el
joven besaba su mano y al levantar la mirada éste le reveló su
nombre.
Soy Allen Schezar, espadachín de Asturia -
Tales palabras no pudieron encajar los sentimientos de la joven
con tanta fuerza como hubiese creído, su rostro de pronto se
mostró algo molesto al entender de quién se trataba el mismo
joven por el cual hace unos momentos había creído sentir algo,
reconocía con perfección ese nombre, lo había escuchado tantas
veces en las jóvenes de la ciudad de Asturia que el saber que se
trataba del hermano de su joven amiga causó cierta turbulencia
en sus sentidos, era conocido como el mayor difamador
mujeriego...
¿Pasa algo? - preguntó Selena al notar el cambio de expresión
en el rostro de la pelirroja quien inmediatamente se soltó del
joven de rubios cabellos.
Así que eres el famoso Allen - prorrumpió en voz determinante
la joven Galilea dejando a Allen un poco turbado por el cambio de
actitud de la joven Asturiana.
No fue mas que un leve momento dicha fricción ya que entre las
sombras que el sol producía al entrar por la puerta se agregó
una más que necesitaba saber si sus predicciones habían sido
las correctas, de esta forma sus pasos llegaron a los oídos de
todos dejando su cuerpo casi a unos centímetros para entrar a la
humilde cabaña dejándose revelar ante las tres miradas que
estaban dentro de lugar.
Allen... ¿ella esta aquí? - preguntó Hitomi quien no revelaba
con claridad su rostro al estar al lado contrario al Sol, pero en
cuanto Van llego por detrás de ella levemente fue revelado sus
verdosos ojos quienes miraban con cierta curiosidad.
... Hitomi - dejo decir Selena al ver a la chica de la Luna
Fantasma allí, tal como lo imaginaba su hermano la había
encontrado gracias a ella... otra vez gracias a ella - Hola
Hitomi - dejó decir con humildad dejando con miradas sorpresivas
a Allen tanto a Van ya que imaginaban otro tipo de encuentro
entre ellas.
Tras la sorpresiva reacción de Selena la joven de cabellos
cenizos dejo salir una gran sonrisa, sentía que de alguna forma
las asperezas se estaban esfumando así que dio cortos pasos para
acercarse a la hermana de Allen pero antes de que pudiese
acercarse aún mas se escucho con resonancia el sonido de un
objeto caer que dio pequeños golpes continuos a la madera del
piso, la joven de cabellos ondulados giró rápidamente su rostro
mirando hacia su izquierda notando que Galilea había tirado el
valioso baúl que tanto cuidaba, esto causo sorpresa pero aún
más cuando observó el rostro de la chica de cabellos
anaranjados.
¡Galilea ! -
La joven había quedado pálida con sus ojos bruscamente
abiertos, era como si estuviese observando algo inimaginable, su
mirada se dirigía directamente a la delgada joven que hacia
apenas unos minutos había ingresado a su hogar, era ella quien
le había turbado sus pensamientos, esa joven no podía ser
quién ella creía. Inmediatamente Selena siendo observada por
los presentes recogió el pequeño baúl que había dejado caer
sin consideración Galilea acercándose a ella.
¿Qué te pasa Galilea? ¿te sientes bien? -
Tu eres - dejo decir la joven al mirar a Hitomi - tu eres
... ¿Yuri? - terminó de decir causando un efecto de confusión
en la chica de la luna fantasma, ¿cómo es que ella conocía a
su abuela?.
Están próximos - pensó Varie al mirar a los jóvenes reunidos
- desde que Hitomi llegó a Gaea todos los eslabones se están
uniendo y el destino ha reunido a las generaciones .... Milia,
Yuri... si supieran lo que nuestros hijos están haciendo para
continuar la obra por Gaea - terminó de decir después de
desvanecerse para seguir vigilando de cerca el camino de los
personajes.
El Sol había ascendido a lo alto iluminando los bosques de
Asturia donde oculto entre los continuos árboles yacía en
metales una armadura que apenas dejaba distinguirse entre las
sombras, el metal era obscuro y dentro de él un personaje que
junto con los atlantes se había unido a la causa de atacar a
Gaea para ser premiado con una chica.
Estoy listo Gólgota - dejo decir la voz juvenil - tu solo dime
cuándo puedo salir de entre estos rincones y estoy seguro que
disfrutarás de mi victoria, además, tendré el honor de conocer
a Van Fanel... el tan mentado riuyin y rey de Fanelia -
No tienes por qué esperar - dejo decir Gólgota encontrándose
en el palacio al lado del joven Etiom quien todavía inconsciente
yacía flotando en uno de los rincones de Atlantis - has obtenido
la armadura que hemos guardado los atlantes hecha especialmente
en hispano, no tendrás ningún problema en derrotar a nadie -
Entonces ¡al ataque! - terminó de decir el joven de piel
blanca.
Entre tanto, lejos de Gaea, en la tierra una joven de cabellos
azulados corría por alrededor de la cancha de la escuela, en su
rostro se reflejaba un susto incapaz de ser indiferente, miraba
hacia todos lados mientras que el viento fácilmente dejaba ver
por debajo de su falda al correr en contra de él...
¡Ozam! ¡Ozam! - gritaba al dirigirse a todas las direcciones
para saber en realidad donde estaba, no había llegado a ninguna
de sus clases, ya era casi el final del día escolar y no había
ni un rastro de él, no sabía en realidad qué le pasaba al
joven, no tenía idea... - ¿dónde estas? ¿dónde? - exclamaba
mientras se asomaba a todos los rincones del gran instituto de
bachillerato.
Aproximadamente al medio día de Gaea una nueva historia estaba a
punto de revelarse, Gaea era un mundo donde los secretos y
misterios eran continuos pero ya era tiempo de revelarse cada uno
de ellos, el tiempo estaba encima y el pasado estaba cobrando
vida en su tiempo.
Te estas confundiendo - dijo Selena al dirigirse a Galilea - ella
es ... - de pronto fue detenida por la mano de Hitomi que fue
extendida generosamente hacia la chica Schezar, la mirada
turbante de la chica de cenizo se dirigía extrañamente a
Galilea...
¿Conoces a Yuri?... es decir... ¿conocías a mi abuela? -
pregunto asombrada la joven Kanzaki dejando aún más confundidos
a los demás pues jamás habían oído hablar de "su
abuela" tal ves habían escuchado su historia pero desde la
última vez nunca supieron que aquella niña de la Luna Fantasma
era abuela de Hitomi
Pero... tu rostro, tus ojos verdes... tu físico, eres igual a
ella... - compartió sigilosamente - es impresionante tu parecido
a ella... debes de ser ella, no hay confusión alguna - dejo
decir exasperada al dirigirse a Selena quien la miró extrañada
por sus comentarios.
Ella es Hitomi Kanzaki - dejo decir Van al acercarse al cuerpo de
su chica - no sé a quièn te refieres con el nombre de Yuri.
... Hitomi... ¿tu eres la chica de la Luna Fantasma? - exclamó
a voces la joven de cabellos anaranjados... - eres la que salvo
Gaea.. igual que ella... -
¿A qué te refieres? ¿conoces algo de mi abuela? por favor,
dímelo - inquirió Hitomi atrayendo la mirada de todos - ella
estuvo aquí hace ya varios años, pero aclárame, ¿alguna vez
la conociste? ella... ¿ella estuvo aquí? -
¿Por qué están tardando tanto? - dejo escucharse una voz ronca
y enfadada que lentamente se asomo por la puerta de la cabaña
dejando ver sus castaños cabellos sujetados con un listón -
vaya, hay reunión aquí y no me llamaron ¿no? - se quejó
Dryden al desesperarse en el carruaje - Ah! pero ya veo que fue
encontrada la joven Selena ¡que alegría que estés bien
jovencita! - exclamó dirigiéndose a la chica de ojos Azules
quien al mirarlo se inclinó un poco en señal de agradecimiento.
El amo Van y todos estamos confundidos - dejo decir Merle que
hasta ese momento había estado bastante callada, de alguna forma
había aprendido a no intrometerse tanto aunque no esta excluida
del todo, solo guardando cierta distancia - yo no entiendo nada -
terminó diciendo mientras seguía su delgado cuerpo recargado en
la puerta.
No puede ser, ¿ahora qué pasa? - pregunto el ya conocido Rey de
Asturia - Van, Allen, creí que solo veníamos a recoger a
Selena, yo tengo muchos pendientes todavía además, deje a
Millerna sola y conociéndola debe estar desesperada por que
vuelva -
Dryden - dejo decir Van - no es tiempo de quejarse, esta joven
que hospedó a Selena al parecer conoce a la abuela de Hitomi,
quien sinceramente no tengo ni idea de quién sea -
Es la chica que guió al padre de Allen hacía Atlantis -
interrumpió Hitomi al no separar su mirada verdosa de los
enmielados ojos asustados de Galilea - Yuri, era mi abuela y fue
quien me regaló el pendiente que llevo a Leon hacía las ruinas
de Atlantis - susurró en voz quebradiza cuando miró
repentinamente a Dryden - ¿lo recuerdas Dryden? ¿recuerdas la
historia que leíste en el diario del padre de Allen? yo lo vi
todo, yo... yo vi cada imagen - decía algo confundida mientras
inclinaba la cabeza bajando su mirada - pude entonces ver a esa
chica que sin duda alguna era mi abuela, quien me aconsejó tanto
... pero - dijo mirando a Galilea - nunca he conocido la
verdadera razón de por qué vino, cuándo vino y a qué vino y
si tu lo sabes - dijo refiriéndose a la chica de cabellos
anaranjados - por favor, dímelo, necesito saberlo...
En el momento de que salieron las palabras de la dulce voz de la
joven de cabellos cenizos su cuerpo sin entender cómo se
balanceó un poco y tomando sus cabellos lacios con una de sus
manos sintió cómo los nervios de su cabeza se conectaban
extrañamente para formar una energía que ya varias ocasiones
había conocido...
- ¡Hitomi! ¡Hitomi! - Pudo oír con cierta lejanía...
Van, tu voz... esa es tu voz ¡como no reconocerla! pero, pero te
oigo muy lejos, ¿por qué te vas? ¿por qué otra vez? siento mi
cuerpo demasiado pesado, ¿dónde estoy? ¿dónde?...
Hitomi -
he? -
... Hitomi .. -
¿Quién es? es otra vez la misma voz... es... eres la madre de
Van... -
Sí, soy yo -
¿Por qué te muestras de esta forma? - pregunto inquieta.
No puedo mostrarme ante ti ni ante nadie... protege a la joven
Galilea por favor... protégela... -
¿Por qué a ella? ¿qué hay en realidad en esta lucha? ¿por
qué volví? -
No falta mucho para que se revela la verdadera historia y tu
verdadera misión, solo recuerda que para ti y para todos hay
esperanzas, no lo olvides, mucho menos ahora -
Reina Varie, por favor contésteme ..... -
... -
¡Reina! -
No sé qué sucede, por favor, un vaso de agua o de algo -
Van.... - pensó para si - siento mi cuerpo demasiado ligero -
Una columna de humo sigilosamente entro en la mirada de Hitomi,
fuego... mucho fuego... - una cabaña incendiada - pensó para si
- ¡Escaflowne!... es....¿Escaflowne negro?....¡Van!.... Van
¿por qué ... por qué me miras así?... pareces un enemigo...
Van.... - las imágenes partían poco a poco a la mirada de la
joven, una tras otra y se repetían continuamente, ya eran
conocidas, ya les habían sido reveladas con anterioridad - si,
lo recuerdo... estas imágenes ya las había visto... -
...Ya las había visto .... - todo se miraba nítido, sus ojos se
abrían lentamente y el primer reflejo de luz le mostró un dulce
rostro que mostraba preocupación, su cuerpo estaba sujetado
seguramente, estaba rodeada por las manos de un joven trigueño
quien la seguía llamando...
Hitomi, Hitomi... -
Van -
¡Ha despertado! - se dirigió a todos alzando la voz y llevando
su mano al rostro de Hitomi comenzó a acariciarla - no es la
primera vez que desmayas así, nos estas preocupando a todos -
murmuró con una voz tierna y preocupada - pero ¿que habías
visto?..-
He..? - dijo la joven dejando salir una columna de aire por su
garganta tomando respiración.
Si, tu lo mencionaste ... lo acabas de mencionar - dejo decir el
chico de cabellos negros al tratar de incorporar detenidamente el
delgado y esbelto cuerpo de la joven de ojos verdes, sus ropas
delicadamente dejaron de tocar el suelo y sus pies habían tomado
fuerza prontamente mientras que sus brazos aún seguían siendo
sostenidos por el delgado cuerpo del rey de Fanelia, de pronto la
joven recordó su visión, entonces entendió de lo que Van
estaba hablando..
¡Es verdad! - expresó llevando una de sus manos hacía su pecho
apretando el medallón que portaba - ahora lo recuerdo, Van...
había olvidado esta visión pero ha sido repetida por segunda
ocasión -
¿De qué hablas? - interrogó el joven de Fanelia.
Tienes visiones ... - susurró Galilea - en efecto ... entonces
tu debes de ser Van Slanzar Fanel... Rey de Fanelia .. los
héroes de Gaea -
Así se les han llamado - inquirió Selena neutralmente, sin duda
alguna ya no había afección en ella contra tal comentario -
ellos son quienes nos han ayudado a todos y al parecer ella
regreso para seguir haciéndolo -
¿Quieres decir que estamos en problemas? - pregunto asustada
Galilea al tomar su pecho.
No tienes por qué asustarte - dejo decir una voz varonil que
estaba enseguida de Selena -pase lo que pase serás protegida -
externo Allen caballerosamente dejando ser cautivado por la
mirada continua de la joven cocinera.
Por favor ¡no hagan tanto ruido! - inquirió Dryden asustado por
la actitud de Hitomi - dime - se expresó a la joven de cenizos
cabellos - ¿te estas refiriendo a la visión que mencionaste
cuando llegaste? -
Vi... fuego, pero esta vez no era la Tierra, era un hogar, vi a
Escaflowne pero era negro y vi a un joven con el mismo aspecto de
Van - dijo mirando al chico que estaba sosteniéndola a su lado
derecho - pero tu mirada era otra ... tus ojos eran de odio -
dejo decir mirando cautivamente los ojos carmesí del joven Van
quien expresaba en ellos confusión total, nunca antes Hitomi lo
había mirado así, preocupada y asustada por su persona.
Debe de ser una confusión - se excusó el joven trigueño - ¿es
todo lo que pudiste ver?
No... - pudo decir - también.... -
Antes de terminar la frase un estruendo se pudo escuchar desde lo
alto del firmamento ocasionando un desequilibrio en todos los
presentes quienes lograron sujetarse unos con otros y dirigieron
su mirada hacia lo alto de la cabaña.
¿Qué es eso? - preguntó Allen inquieto al tomar a Selena con
ambos brazos - se escucho como un gran disparo -
Gadeth esta afuera - expresó Dryden -si hubiese algún problema
ya nos los hubiera dicho ¿no creen? - dejo decir tratando de
tomar confianza mientras jalaba sus ropas desesperadamente al
tratar de safarse de la joven gata quien se había sujetado muy
bien a él - ¡Merle! vas a romper mis ropas ... -
¡La visión! - murmuró la joven de cabellos cenizos al ser
escuchada por Van - ... ese hogar con fuego.... - dijo al mirar a
Van - ¡puede ser este! - el joven se estremeció y miró a Allen
quien asustado no sabía si salir de ese pequeño lugar o
quedarse dentro, pues si la visión de Hitomi se refería a esa
precisa cabaña era lógico salir pero.. tal ves fuera era
peor... otro estruendo alcanzo a escucharse pero esta vez además
de causar desequilibrio en todos quienes cayeron fácilmente al
suelo ocasionó un calor y un olor a quemado, Van, quien había
caído con Hitomi al suelo miró hacia el techo de paja...
¡Fuego! - exclamó previniendo a todos.
¡El techo va a derrumbarse! - exclamó el joven rubio teniendo
en ambos lados a Selena y Galilea - ¡debemos de salir antes de
que caiga! -
... Mi... mi casa - murmuró la joven asturiana de cabellos
naranjas, quien observaba de manera incomprensible cómo su casa
comenzaba a caer.
Lo importante es que salgamos a salvo - pudo decir Selena quien
se sujetaba fuertemente de su hermano.
De esta manera comenzaron a caer del techo algunas brechas de
fuego que se desprendían fácilmente, inmediatamente Dryden tomo
a la niña de ojos azules de la cintura y salió corriendo con la
gatita que se quejaba por la incomoda posición que el Rey de
Asturia la había tomado siendo el primero en salir del lugar.
Merle... ¡lo siento! - inquirió Dryden esquivando las mechas de
fuego.
¡Amo Van! - gritó la niña Merle al salir de entre la llamas de
fuego.
Hitomi - dejo decir Van mientras aún estaban en el suelo - es
nuestro turno, sujétate bien a mi y procura no ser herida por el
fuego ¿de acuerdo? - la joven asintió con la cabeza mirándolo
tiernamente y colocando su cabeza en el regazo del joven rodeo
con sus dos brazos el cuello del Rey ocasionando un leve sonrojo
en el trigueño que aún en momento difíciles se sentía
abochornado, éste la tomo de la cintura para rápidamente
alejarse del lugar que estaba a punto de desmoronarse.
Allen y las dos jóvenes habían quedado al final al estar más
introducidos al hogar de Galilea, así que su misión era llevar
a esas jóvenes damas afuera y salvarlas - Selena - dejo decir el
joven rubio - no te desprendas de mi y abrázame fuerte -
Si -
Galilea - dejo decir el espadachín de ojos azules - rodea tus
brazos a mi y toma las manos de Selena, vamos a salir todos al
mismo tiempo - la joven asustada miró a Selena quien le sonreía
a duras penas, no podía dar un solo paso pero la confianza de su
joven amiga la hizo reaccionar.
Esta bien - afirmó la chica de ojos enmielados, de esta manera
Allen corrió rápidamente hacía la puerta procurando escudar
los cuerpos de las damas de la gran parte del techo que estaba
cayendo prontamente, pero en el transcurso de los pasos
recorridos al llegar a la puerta al momento de salir de la
cabaña Galilea recordó inercialmente el pequeño baúl que su
madre le había dado antes de morir y miró hacía Selena quien
tenía las manos vacías..
¡Selena! - gritó al llamar la atención de la joven de cabellos
ondulados - ¡el baúl...! ¡¿dónde esta el baúl?! - Galilea
había recordado que la joven fue la última que lo tomó, ésta
reacciono y mirando sus manos cubiertas con guantes blancos
recordó entonces que lo había soltado al momento de caer el
suelo y llevo su mirada azulada que expresaba un rostro de
negación, esto fue suficiente para que Galilea reaccionara y sin
pensarlo dos veces corrió hacía la cabaña que había quedado
en llamas.
¡¿Pero qué haces?! - gritó Selena.
¡Esa joven ha entrado otra vez! - exclamó Dryden en histeria.
.... la visión.... - susurró Hitomi recordando de pronto las
palabras de la reina Varie - ¡¡Galilea!! - externo -
¡¡debemos de proteger a Galilea!! - esta precipitación de voz
que no era muy conocido en Hitomi llego a los oídos de todos de
modo que la preocupación aumento, de tal manera Allen, decidido
a que prometió protegerla fue quien dio el primer paso siendo
llevado después por ambos pies.
Iré -
¡Hermano! - grito Selena.
Dentro de la cabaña una gran columna de humo se disipaba,
Galilea se había introducido y tras mover varias piezas de
brechas encendidas buscaba rastros del gran tesoro que su madre
le había heredado siendo el único que poseía de ella, de esta
manera logro encontrarlo aún sin ser cenizado y lo tomó
rápidamente con ambas manos pero se dejo escuchar el crujido de
manera, la cabaña estaba a punto de desmoronarse y tropezó con
el suelo de madera que había quemado ya, con un gran grito cayó
al suelo dejando ser cubierta por continuas brechas de fuego;
Allen inmediatamente al entrar no podía ver nada pero escuchando
el grito corrió hacia el lugar de este y solo pudo ver un verde
vestido en el suelo cubierto de fuego, asustado por el suceso se
lanzo inmediatamente a quitarle las brechas de fuego..
¡Galilea!.. ¡Galilea! ... ¡¡Gaaalilleea!! - gritaba mientras
rápidamente despejaba el delgado cuerpo de la dama quien ya
desmayada sostenía fuertemente entre sus brazos el pequeño
baúl que tanto añoraba, Allen conmovido por la fortaleza de la
joven tomo el cuerpo de la chica para protegerla aún mas, de
esta manera salió corriendo del lugar y al dar unos pasos
externos de la pequeña cabaña ésta se derrumbo en su
totalidad.
¡Galilea! - grito Selena al mirar cómo se acercaba el joven
Allen cargando entre sus brazos un cuerpo delicado cubierto de
pocas quemaduras, su vestimenta y casi todo su cabello había
sido maltratado.
Esta bien - pudo decir Allen dejando el cuerpo de la chica en el
pasto - pero su casa... esta totalmente destruida - dejo decir
mirando de lejos la humilde cabaña cubierta ahora por cenizas y
humo.
¡¿Qué diablos causo todo esto?! - expresó Dryden.
¡Jefe! - pudo decir una voz que se provenía del carruaje.
Gadeth - susurro el joven de cabellos rubios - ¿dónde estabas?
¿por qué no nos avisaste? .. ¿están todos bien? - preguntaba
mientras aun yacía enseguida del cuerpo de la joven Galilea.
Jefe, en realidad no lo entendemos, de la nada salieron unos
disparos de entre los árboles, no tenemos ni menor idea -
compartió preocupado el joven.
En esos precisos instantes Hitomi pudo de nuevo ver la imagen de
Escaflowne en su mente...
Escaflowne - dejo decir en murmullos.
¿Qué tiene Escaflowne? - pregunto Van quien la pudo escuchar.
Van... - segundos después de que se quedo con las palabras en su
boca pequeños temblores ocasionaron un movimiento en la tierra y
de entre los árboles del bosque una armadura obscura que se
revelaba tras los rayos de sol que desaparecían las sombras
pudieron observar un gymelef alto e idéntico a Escaflowne ..
pero esta vez era negro.
¡No puede ser! - grito Van al ver la armadura gigantesca que
estaba tras el cuerpo de Hitomi, sus ojos carmesí se pasmaron
ante la presencia extraña, su piel se sumergió en una blanqueza
pasmada ¿qué era lo que estaba viendo? ¿se trataba de su
Escaflowne... o de otro? no conocía las razones pero fueron
suficientes para que su cuerpo se estremeciera de sorpresa;
observando la joven de ojos verdes la reacción del joven Rey
ésta giró un poco su rostro, pues a sus pies el sol le mostraba
una gigantesca sombra, cuán sorpresa fue cuando miró con sus
propios ojos una armadura idéntica a la herencia que Van había
obtenido... entonces recordó su visión, cada paso se estaba
mostrando en esos momentos y el Escaflowne que había visto era
el mismo que en este presente miraba.
... Escaflowne .... - pudo decir Hitomi.
No, él no es Escaflowne - pronuncio el Rey de Asturia - es casi
una copia idéntica del que conocemos.
¿De qué hablas? - dejo decir Van aún sorprendido por las
situaciones.
No se confíen mucho - dejo decir Allen observando al gymelef -
les puedo asegurar que él causo el fuego que destrozo el hogar
de la chica - todos lo miraron ¡era cierto! no podía existir
otra explicación.
¡¡¡En efecto!!!! - grito una voz con una risa sumergida, todas
las miradas se dirigieron de nuevo hacia el gymelef quien con
movimientos leves pero bruscos se inclino directamente hacia
Hitomi quien yacía todavía mirándole de frente, Van
inmediatamente trato de acercarse para proteger a su joven amada
pero su intención fue detenida al ser rechazado por un golpe
recibido de la mano del gymelef siendo lanzado a unos largos
metros y herido del estómago, la joven de cenizo al mirar tal
momento quedo pasmada tratando de socorrer al trigueño que en el
suelo trataba de ocultar su dolor - tenia muchas ganas de verte -
dejo decir la suave voz que detuvo las intenciones de Hitomi...
esa voz.... le era tan conocida pero no podía conectarla con
alguien conocido en Gaea, sus ojos abiertos de par en par miraron
hacia la cabina que ocultaba el rostro del personaje, su cuerpo
pequeño y delgado vestido de las ropas de ese mundo místico se
movían con el poco viento que en ese medio día se mostraba.
¿Quién eres? - preguntó inquieta la chica de cabellos cortos,
algo le decía que quien montaba la armadura le era conocido.
¡No te acerques Hitomi! - exclamó Van a lo lejos mientras
trataba de acercarse casi derrumbado por el gran golpe que había
recibido ocasionando en Hitomi una preocupación.
¡Van! - dejo decir la joven corriendo rápidamente hacia él
lanzándose al suelo para recibir en sus brazos el cuerpo
golpeado del chico - ¡¿estas bien?! - decía mientras con sus
delicadas manos peinaba los negros cabellos del joven que cain
por su rostro.
No te alejes de mi, él es nuestro enemigo - compartió Van
mirando la armadura.
Así que tu eres el famoso Van Fanel ¿no es así? - dejo decir
la voz que de pronto tras estas palabras fue abierta la cabina
revelando con el sol puesto en lo alto del firmamento el rostro
del joven que yacía todavía dentro del gymelef, los ojos verdes
de la joven de la Luna Fantasma comenzaron a mirar en susto, sus
pupilas se dilataron, no lo podía creer... un rostro delgado de
color blanco con ojos enmielados la miraban detenidamente.
....¡¡Ozam!!..... - dejo escapar en exclamación al mirar al
chico que hace unos días le había hecho recordar a Van, su
parecido era increíble pero... había algo diferente en él....
- tu mirada - compartió la joven - ya no es la misma de antes -
Hitomi... ¿lo conoces? - pregunto Van turbado por las palabras
de la chica.
Es... es quien me regalo el anillo - prontamente Van captó y
miró repentinamente al joven que estaba en el gymelef riendo
extrañamente - pero ¿qué hace ahí? -
Vaya vaya - compartió Ozam - al parecer no les dio mucho gusto
el verme - decía entre sonrisas sarcásticas.
¡¿Cómo es que estas aquí?!.... ¿Por qué utilizas esa
armadura... acaso fuiste tu quién disparo? - pregunto Hitomi
aún agachada tomando el cuerpo del joven Rey.
Tenía una misión, pero al parecer no todo salió bien - dejo
decir mirando el cuerpo de la joven cocinera que estaba aún
siendo atendida por Allen - pero bueno, ya habrá otra ocasión,
ahora vengo por ti, regresemos juntos mi amada Hitomi, prometo
sacarte de aquí, ven - dijo extendiendo su mano.
No, tu no eres Ozam - expresó la joven de cenizo - no puede ser
que estés aquí, tu debes de estar en la escuela, con los
demás, no aquí -
Vine especialmente por ti... -
No puedo creerlo.... todo esto se debe de tratar de una broma -
No me queda mucho tiempo querida, regresemos a la Tierra.... el
anillo ¿aún tienes el anillo que te di? - Hitomi se turbó por
la pregunta, su mano derecha era escondida por los lomos del
joven Rey de Fanelia, por lo que la joven no quiso moverse ni un
centrimento.
Déjala en paz - dejo decir una voz molesta que yacía a un lado
de Hitomi, su mirada contraía una repulsión única, ese... ese
era el mismo chico por el cual surgió el malentendido, el joven
que la había acosado mientras él no estaba... tenía tantas
ganas de tener a su gymelef para pelear con él...- no sigas
molestándola ¿entiendes? mucho menos cuando te presentas
lastimando a las personas que ella considera su familia y
aquellas que son inocentes -
¡Tu cállate! - dijo Ozam al enfurecerse de sobremanera, al
escuchar el famoso hombre que le conoció a Hitomi - tu no te
intrometas idiota - dejo decir con rabia - después de todo eres
el estúpido Van que nos estorba a los dos... eres la razón por
la cual Hitomi y yo no podemos ser felices ¡maldito animal! pero
yo seré quien salve a mi Hitomi de tus manos - dejo decir
mientras trato de apuntarle al trigueño que se encontraba
aturdido por las palabras del joven de ojos miel.
¡No, Ozam, no! - resonó la voz de una joven quien
incorporándose extendió sus manos por ambos lados frente al
gymelef de Ozam mostrando su rostro radiante de hermosura juvenil
alumbrada por el gran sol, su mirada entristecida y rogante la
compartía al chico que parecía ahora desconocer, trataba, con
su pequeño cuerpo proteger lo más valioso que había obtenido,
la razón de la energía que ahora había ganado; solo le quedaba
el rogarle al que algún día la protegió de los maltratos de la
gente en Tokio que no lo hiriera - por favor, Ozam... vuelve a
ser aquel chico gentil que yo conocí, no sé qué paso contigo
pero regresa a la Tierra prometo regresar después de solucionar
todo esto... pero por lo que más quieras, no hagas daño a nadie
- compartió la joven.
Yo a ti no te importo ¿no es así? nunca te importe.. - dejo
decir cerrando sus ojos y tratando de negar con su rostro ese
hecho - ¡¡pero eso no quiere decir que te dejaré!!
¡¡¡tienes que ser mía cueste lo que cueste!!! y si la única
forma es destruyendo a toda esa gente que el tipo aquel dice ser
tu familia ¡entonces lo haré! y regresarás conmigo porque no
tendrás a nadie en este mundo ... - en un momento su mirada
entristeció - y así ninguno de los dos estará solo .... ¡así
que no podrás deshacerte de mi NUNCA! - gritó con exasperación
ocasionando un gran susto en Hitomi.
- Regresa - escucho el joven Ozam la voz de Gólgota - creo que
es suficiente -
Pero ...- se negaba el joven de ojos rasgados.
Dije que era suficiente para ti, no utilices el arma y no
enseñes el ejército, he pensado en otros planes dejo
decir Gólgota al joven.
Esta bien - dijo en risas irónicas - tengo que retirarme - les
compartió a todos - pero tu, Van Fanel, no creas que no
volverás a verme, me llevaré a Hitomi y si piensas luchar por
ella mas vale que nunca lo hagas aunque... después de todo ...
me encantaría pelear contigo, este gymelef te demostrará quien
es el mas fuerte de todos -
¡Pues lucharé contigo hasta el final por Hitomi ! - exclamó
fuertemente mientras se incorporaba con dificultad del suelo el
joven Van - nunca te saldrás con la tuya maldito -
Van.. cálmate - le sugirió la joven terrestre acercándose a
él para ayudarle con la herida en su estómago.
Hitomi - le llamo Ozam trayendo sobre si la mirada de ésta -
volveré por ti - y terminando de decir esto se retiro en una
neblina nunca antes conocida por los observantes, Hitomi, Van y
todos los demás quedaron atónitos por el momento causado, Ozam
había desaparecido igual que aquel anciano que una vez se
presento ante Van y Hitomi que trato de separarlos, ahora ¿de
qué se trataba todo esto? era la pregunta de todos.
En uno de los rincones del gran patio, una joven de largos
cabellos azules se inclinó hacía un cuerpo que retorcido en el
suelo yacía dormido, ésta al verlo se lanzo en llanto y
asustada trato de levantar al joven, sus ojos mostraban gran
preocupación, nunca antes había visto el rostro tan pálido del
joven ...
Ozam.. Ozam... ¿qué tienes? ¡despierta! - exclamaba mientras
lo sacudía levemente colocando sus rodillas sobre el cuerpo del
chico, su falda azul era tan corta que fácilmente dejaba ver la
hermosura de la chica quien enamorada del estudiante trataba de
levantarlo y éste escucho su llamado - creí que habías
desmayado... estaba tan asustada... llevas horas dormido ¿en
realidad te sientes bien? - el joven abriendo con expresiones
dolorosas sus ojos dejo notar con facilidad las grandes ojeras
que llevaba puestas - ¡oh cielos! ¡Ozam! ¡te ves enfermo! -
No tengo nada - compartió mientras alejo las manos de la joven
de su rostro - ¿qué hago aquí? -
Has dormido en toda la jornada de escuela ... creo que deberías
de ver a un doctor -
Yo no voy a ver a nadie - de pronto abrió un poco mas los ojos y
al levantarse con la ayuda de su novia recordó lo que había
soñado - que curioso - susurró - estos sueños cada vez están
aumentando más -
¿Qué dices? - pregunto la joven al no escucharlo bien
Olvídalo - dijo al mirarla - no te asustes mujer, es solo que
estoy cansado, pero vámonos, un día que faltemos a la escuela
no nos va a pasar nada ¡hoy me siento de maravilla! ... te
invito a las nieves - pudo decir antes de dar los primeros pasos
para salir de entre el rincón de arbustos - ¡Vamos! - le dijo a
la joven de ojos azules que había quedado extrañada por las
reacciones de Ozam.
Esta bien - inquirió - pero insisto en que deberías de ver a un
doctor -
Tu no te preocupes que yo estoy mas que feliz - dejo decir
mientras se iba alejando esa personalidad que yacía en lo más
profundo de su ser ¿Qué era lo que en realidad estaba pasando
con Ozam? ¿cuál era su relación con los Atlantes? ¿es tanto
el amor por Hitomi que pudo traspasar limites o en realidad se
trataba de una obsesión? Él mismo no lo sabía pero todos
estaban a punto de resolverlo.
Los planes de Gólgota por obtener las tierras de Gaea para sus
atlantes quienes habían perdido sus cuerpos desde la
destrucción que hubo entre su pueblo iba acrecentando e
involucrando a más personas pero ¿por cuánto tiempo lo iban a
permitir los héroes de Gaea?
Continuará....
Nota
de la Autora: ¡Hola a todos! 6 meses... ¡6 meses tarde en poner
este capítulo! En verdad, me siento super apenada, pero la vida
aca en mi ciudad no ha sido nada fácil, mucho menos mis
estudios, pero sali muy bien ^^... ¡pero esto es tiene nada que
ver con el capítulo! ¿Qué les parecio? Ojala les haya gustado,
mínimo ese es mi deseo, y de nuevo, disculpen la tardanza,
espero a la próxima no tarde tanto ^^U...
Bueno,
como vieron hubo muchas sorpresas, el fanfic esta a punto de
tomar su final... bueno, no tanto pero ya nos acercamos, estamos
a la mitad del camino, 9 capitulos mas y se termina... espero les
este gustando la historia ... ya saben, cualquier comentario a moni_chan@hotmail.com y con gusto respondere
todas sus preguntas. Ah! ¿les gustaron los dibujos? Como ya lo
había mencionado, fanfic sin dibujos no es mio =Þ ... todos
fueron hechos por mi en este tiempo en que me desaparecí a causa
de los estudios, pero me esforce por crear un ambiente lleno de
magía... ¿funciono? ^^U y ¿Qué les parece la música que les
puse? Ojala y les haya gustado ¡a mi me encanta! es mi favorita
ademas de la de Sóra.