Van sintió
cómo el corazón le daba un vuelco al divisar la silueta del
Crusade. Se le hacía muy rara la idea de volver a ver a Hitomi,
casi no podía acabar de convencerse de que no era ningún sueño
ni una ilusión. El joven maniobró el melef hasta que se posó
grácilmente sobre el casco de la nave. El viento soplaba con
fuerza, agitando frenéticamente las copas de los árboles. El
Crusade volaba a unos diez metros del suelo, estrategia adoptada,
según Van podía adivinar, para evitar colisiones contra las
rocas flotantes que se extendían unos quince metros por encima
de sus cabezas, semejantes a enormes guijarros en el río
celeste.
El imponente dragón blanco adoptó la forma de un enorme
guerrero de metal en un abrir y cerrar de ojos. Tras dejar a
Escaflowne de rodillas, para evitar que con un vaivén pudiese
caer de la nave, Van saltó de la cabina como impulsado por un
resorte. Al llegar al suelo, la puerta que daba a la escotilla se
abrió súbitamente.
Los ojos de los dos se cruzaron en unos momentos que les
parecieron eternos. Las pupilas de Hitomi estaban anegadas en
lágrimas, que intentaba contener; a Van le parecieron más
verdes y hermosos de lo que los recordaba. Un segundo después
los dos estaban fundidos en un abrazo; Hitomi prácticamente
sollozaba en el pecho de Van, que le acariciaba el pelo
protectoramente, sin poder ni querer soltarla. Ambos pudieron
experimentar la misma sensación; habían sido las dos mitades de
una unidad, y ésta no había estado completa hasta aquel
momento.
"Van " susurró Hitomi entrecortadamente, mientras
con su mano derecha acariciaba la fría y aterida mejilla del
joven. "No sabes cuánto te he echado de menos "
"Hitomi"
Los otros tripulantes de la nave contemplaban la escena
discretamente y en silencio. Allen sonreía, mientras Yukari
miraba a su amiga con cariño. Podía entenderla perfectamente, y
cogió a Susumu de la mano, refugiándose en él acto seguido.
"Me alegro mucho por Hitomi" le susurró la joven a
Amano. "Es el mismo muchacho, ¿verdad?"
El joven asintió. "Creo que hasta ahora no me había dado
cuenta de lo desdichada que se veía a Hitomi en casa. Espero que
recupere esa alegría que dejó en este planeta con ese
chico" manifestó Amano en voz baja y pensativa.
La pareja se acercó a ellos con una sonrisa; Van había pasado
su brazo por encima del hombro de Hitomi, a quien se veía
radiante.
Al llegar junto a Allen y los demás, Van los saludó
efusivamente.
"Me alegro mucho de verte, Allen. Muchas gracias por cuidar
de Hitomi" dijo el joven mientras Allen le daba golpecitos
amistosos en la espalda. Casi toda la tripulación del Crusade
había salido para recibir al joven, que cruzó unas palabras con
ellos amigablemente, como viejos compañeros de armas que habían
sido; después unos tuvieron que acudir rápidamente al puente de
mando, puesto que se les necesitaba allí para sortear unos
riscos que se recortaban en el horizonte. Los otros se
apresuraron a abrir la puerta de cargamento para que Van pudiese
introducir el Escaflowne dentro.
Hitomi se acercó a sus dos amigos, perdidos y desorientados
entre tantas palabras extrañas. La chica sonrió a Yukari y
Amano mientras se disponía a hacer las debidas presentaciones.
"Van, estos son Yukari y Amano. Amano, Yukari, este es Van
Fanel" dijo Hitomi con una sonrisa.
"¿No estaban contigo la primera vez que combatí al
dragón?" preguntó Van, alargando la mano a la pareja, que
la estrecharon con energía.
Hitomi asintió, traduciendo lo que decía Van.
Los cuatro se quedaron en silencio, sin saber cómo continuar.
Yukari cogió a Amano del brazo alegremente. "Hitomi,
nosotros nos vamos al puente con el capitán Allen; uno de los
tripulantes nos está enseñando algunas palabras básicas para
que podamos entendernos, así que vamos a practicar" indicó
la chica con un guiño. "Además, estoy segura de que
tendréis muchas cosas de que hablar"
Hitomi sonrió con gratitud. <Gracias, Yukari>
Pronto los dos jóvenes se quedaron solos de pie junto a la
puerta de acceso a la nave. "Debo entrar al Escaflowne"
declaró Van mientras miraba a Hitomi. La chica lo observó con
dulzura: el joven tenía el pelo negro revuelto por el vuelo, y
tiritaba casi imperceptiblemente bajo las ropas de abrigo que
llevaba.
"Me alegro de volver a estar aquí contigo, y también de
volver a ver a Escaflowne" musitó Hitomi. Era incapaz de
dejar de sonreír; ya casi había olvidado el timbre cálido de
la voz de Van, y la sensación de bienestar que le producía el
mero hecho de estar junto a él. "Pero será mejor que
entres el guymelef rápidamente si no, cogeremos los dos un
resfriado"
El chico saltó en la cabina de nuevo, exultante de gozo.
Introdujo la enorme máquina en el hangar en unos instantes y
descendió de nuevo para reunirse con Hitomi, que lo había
seguido en sus maniobras.
Los dos jóvenes no necesitaban palabras para expresar todo lo
que sentían; simplemente estaban agradecidos por estar de nuevo
juntos.
"¿Cómo has estado, Van?" preguntó quedamente Hitomi
mientras caminaban hacia los camarotes interiores del Crusade.
Van sonrió con serenidad, pasándole a la chica el brazo por
encima del hombro.
"No tan bien como ahora" dijo el rey con placer,
"pero Fanelia ya vuelve a ser la que era. Por supuesto que
la guerra ha dejado cicatrices que todavía no se han cerrado,
pero poco a poco el país se está rehaciendo." Después de
una pausa, miró a Hitomi. Por primera vez se fijó en los
cambios operados en la joven. Van enredó sus dedos en el pelo de
Hitomi con suavidad, con una mezcla de estupor, satisfacción y
embobamiento. En el primer momento la chica se sonrojó,
desconcertada y tímida. "Me me alegro mucho"
susurró algo retraída.
Al ver que su gesto incomodaba un poco a Hitomi, Van retiró su
mano y cambió de tema.
"¿Y tú? Aunque me lo has contado mil veces, no me parece
lo mismo que si te lo oigo decir" manifestó el chico.
"Bueno, he seguido con mi vida normal no ha ocurrido
nada extraordinario en estos años" exclamó Hitomi,
"Eso, sin contar que acabo de regresar Aunque me
extraña, porque te regalé el "
Al escuchar sus palabras Van extrajo el colgante de Hitomi, que
estaba oculto entre los pliegues de la camisa, y lo sostuvo entre
sus dedos. La piedra brilló con intensidad, y cuando la chica se
percató de ello lo acarició con ternura. Van instó a Hitomi a
proseguir con el relato. A decir verdad él también estaba un
poco intrigado, puesto que creía que el contacto entre la Tierra
y Gaea había sido posible tan sólo gracias al collar de Hitomi
y al energist de Escaflowne.
"Qué extraño. ¿Y dices que han venido amigos tuyos de la
Luna de las Ilusiones?" inquirió Van con interés. La chica
asintió.
"Sí, tres Pero lo que más me preocupa es que Nozomi,
una de las chicas que vinieron, desapareció la noche que
llegamos y no pude ver a los asaltantes que se la llevaron.
Sin embargo me produjeron una sensación extraña, que creo
haber sentido anteriormente"
"¿Cómo ocurrió?"
"Habíamos montado un pequeño campamento para descansar;
nos habíamos encontrado con una chica, Jaira, que se había
ofrecido a llevarnos en su carromato hasta Palas, y después
había aparecido el hombre topo que, según nos contó después,
había ido a visitar a un pariente. De pronto el fuego se apagó,
y presentí peligro. Me escondí con Yukari en un agujero, y lo
único que pudimos ver fueron unas siluetas borrosas, que
parecían hechas de bruma, mientras la chica, Nozomi, gritaba.
Creí oírla hacer algún comentario sobre su cabeza, y sobre
ángeles, pero no podría asegurarlo lo que sí pude
percibir fueron las palabras, o quizás los pensamientos, de los
secuestradores. Dijeron: "Esa debe ser la chica. Cojámosla
y marchémonos". Unos instantes después el fuego volvía a
estar encendido, pero Nozomi no estaba."
Van se sumió en sus pensamientos, intentando obtener de la
información proporcionada por Hitomi algún dato que pudiese
revelar la identidad de sus atacantes. Sin embargo no pudo
hacerse una idea de quiénes podían ser.
"Van, háblame de ese pueblo de atlantes que me mencionaste
hace unos días " solicitó Hitomi, que intuía que
podía estar relacionado, si no con el secuestro, al menos sí
con su visión. Las mejillas del joven se sonrojaron casi
imperceptiblemente.
"Bien, hace unos meses llegó a Fanelia una delegación de
atlantes. Decían venir de un país llamado Inacra, cerca de
Astria, con buena voluntad. La mujer que los lideraba, la
princesa Arien, me explicó un poco la historia del
país " llegado a ese punto, Van titubeó, pero la
firme mirada de la joven a su lado lo convenció para que
prosiguiera. "Bueno, la princesa Arien quería sellar
un pacto con Fanelia. Me propuso casarme con ella"
Hitomi se quedó estupefacta; aunque ya sabía que Van había
rechazado la oferta, no pudo por menos que sentir un peso
oprimiéndole el pecho, considerando con horror la posibilidad de
ver casado a Van con otra persona. Al ver el efecto que habían
causado sus palabras en la chica, el rey de Fanelia apretó
afectuosamente la mano de Hitomi. "La rechacé, ya lo
sabes."
"¿Pero por qué quería casarse contigo?" barbotó la
joven, sintiéndose estúpida en el momento de formular la
pregunta. <Qué tonta soy pues porque Van es el rey, por
supuesto Y un rey debe casarse y tener una reina a su
lado > pero no pudo seguir pensando en aquella idea,
porque se daba cuenta que el puesto de Van no le permitía seguir
siempre los dictados de su corazón.
"La princesa Arien argumentó que, perteneciendo ambos al
mismo pueblo, sellar esa alianza era imprescindible para su país
y muy beneficioso para Fanelia por numerosas razones. Estaba
convencida de que un rey atlante debe tener una reina que sea
también descendiente del Pueblo del Dios Dragón, y de que
éramos la pareja perfecta" declaró Van en tono
pensativo. "Bobadas"
Sintiéndose de repente invadida por la inquietud, Hitomi se
arrebujó en su abrigo. <Entonces quizás mi visión tenga
algo que ver con todo este asunto >
Nozomi aún se sentía cohibida al moverse por la ciudad de
edificios blancos y majestuosos. La comitiva que la precedía se
internó por las amplias y soleadas calles de la ciudad, plagada
de pasos elevados, miradores y jardines, en dirección a una
construcción que se alzaba en el risco oriental de la ciudad, al
borde del Cañón de Azur. Estaba a unos veinte minutos andando
desde la mansión de Arien, donde la joven se alojaba, tiempo
más que suficiente para admirar el elegante trazado de la ciudad
y los miles de atlantes que volaban de un lado a otro con
fluidez.
Al llegar al pie de la construcción, la chica la miró de arriba
abajo, extasiada, rememorando su niñez en Italia al contemplar
las esbeltas columnas de capiteles con delicadas volutas de
mármol. Al ver su maravillada expresión, una de las atlantes
que integraba el séquito guía se acercó a ella. La joven
tenía el cabello rubio, que le caía en bucles suavemente sobre
los hombros, y unos dulces ojos azules.
"Es bonita, ¿verdad?" dijo dirigiéndose a Nozomi;
"Es el corazón de nuestro pueblo; aquí nuestros
investigadores han conseguido grandes avances en muchos campos de
la ciencia. Gracias a ellos la ciudad es como es" explicó
la atlante con satisfacción.
"¿Por qué tengo que ir allí?" inquirió Nozomi con
curiosidad. Tras su visita al oráculo, Arien no había querido
esperar demasiado, así que tras un breve tiempo de descanso
había mandado a Nozomi a aquel lugar.
"Allí se te concederá el Don" dijo la atlante
misteriosamente. "Tienes mucha suerte, porque eres la
primera que tiene ese honor. Seguro que Anshar le dijo a Arien
cosas muy importantes sobre ti "
Nozomi enarcó las cejas. "¿Quién es Anshar?
"El Oráculo, por supuesto"
Nozomi asintió, distraída, aunque en aquellos momentos estaba
más interesada por el edificio en el que acababan de entrar que
por lo que le decía la chica a su lado. Siguió a la procesión
en silencio por amplios corredores, a cuyos lados se abrían
innumerables puertas cubiertas tan solo con cortinas blancas, que
ondeaban con la brisa.
Después de unos minutos llegaron a un ala del edificio en la que
las paredes se volvían inmaculadamente blancas. El arco que daba
acceso a aquella sección tenía una inscripción que Nozomi no
se paró a leer. El séquito de nueve atlantes que la había
acompañado hasta allí se detuvo; el capitán de la guardia,
Rigel según Nozomi recordaba, le indicó a la chica con un gesto
de la mano que entrase.
Nozomi asintió, insegura. Dio un par de pasos vacilantes, hasta
que se decidió a entrar y apartó la cortina a un lado, que
después volvió a caer con elegancia, ocultando a la recién
llegada a la vista del grupo de atlantes.
"Esperemos que el experimento salga bien "
murmuró Rigel con voz ronca. La rubia atlante lo miró con
afecto;
"Estoy segura de que así será"
Allen, Yukari, Amano, Hitomi y Van estaban sentados alrededor de
una mesa de caoba. Dado que ya hacía muchas horas que no comían
nada, el caballero celeste había sacado un barril de agua y un
par de frutos secos que conservaba para ocasiones como aquellas.
Yukari, que tenía mucha hambre, se llevó a la boca tres frutos
de aspecto quebradizo, delicado, pero que sabían estupendamente.
Hitomi la miró con afecto. <Yukari Debes de echar
muchísimo de menos a tu familia como yo la primera vez>
Pero estaban allí sin saber muy bien por qué, intentando
resolver los problemas que iban apareciendo desde su llegada a
Gaea. Van puso su mano sobre la de Hitomi, que se giró, un poco
sorprendida.
Entonces, ¿quieres que busquemos a vuestra
compañera? inquirió el joven con vehemencia. La joven
sonrió, reconociendo en sus palabras al Van impulsivo de
siempre.
No podemos dejarla allí donde se encuentre, tenemos que
rescatarla quizás le hayan hecho daño musitó la
chica, sintiéndose de repente culpable de lo que le había
ocurrido a Nozomi.
Bien, pero ¿cómo sabremos dónde buscar? intervino
Allen con la serenidad que lo caracterizaba. Hitomi tragó
saliva. <No pasará nada malo no voy a leer el futuro,
al fin y al cabo>
Podría intentar encontrarla yo usando el
colgante sugirió la joven. Van la miró de reojo.
<¿Estás segura de que quieres hacerlo, Hitomi?>
La chica sonrió, como asegurándole que estaría bien. El chico
extrajo el colgante de debajo de su camisa y se lo sacó, para
entregárselo a Hitomi. Ésta pudo sentir que ahora aquella
piedra contenía algo de Van; todos los sentimientos del muchacho
hacia ella estaban contenidos en la gema del colgante.
Sin que se lo hubiesen pedido, Allen sacó un enorme mapa que
ocupó toda la mesa. Amano y Yukari se apresuraron a retirar el
agua y los frutos secos para que no se derramasen mientras Hitomi
cerraba los ojos, sosteniendo el colgante entre sus dedos y
concentrándose en él.
<Nozomi, ¿dónde estás?>
Van observaba a Hitomi con confianza. <Seguro que si Merle
estuviese aquí haría algún comentario > pensó el
joven, mientras recordaba las peleas de la chica gato con Hitomi.
<No se van a reconocer la una a la otra cuando se
encuentren> pensó, divertido.
Yukari no se cansaba de observar al joven rey de Fanelia. Aquel
era el chico que había hecho sufrir tanto a Hitomi, y que la
había hecho, al mismo tiempo, tan feliz Pero al ver lo que
su amiga se disponía a hacer, se quedó asombrada; nunca había
visto a Hitomi usar ese tipo de poderes, puesto que en la Tierra
su compañera se había limitado a leer el Tarot.
¿Qué está haciendo? susurró la muchacha a Amano,
que también estaba pendiente de Hitomi.
No estoy seguro, creo que es algo relacionado con
Nozomi
Pasó un cuarto de hora, y sin embargo la chica no había
conseguido descubrir aún el paradero de la desaparecida. Van
suspiró, mientras Allen le pasaba su pañuelo a Hitomi para que
se sonara.
Hitomi, ¿cómo lo hiciste para encontrarme a mí cuando
caí en las garras de Zaibacher? preguntó Van.
Eh.. bueno, creo que hicimos lo mismo que ahora
dijo la chica en tono pensativo, no, espera. Tuvimos
que conseguir una cosa que hubiese sido tuya. ¿No tenemos nada
que Nozomi pudiese tocar, o tener? preguntó, mirando a
Yukari y a Amano. Éstos menearon la cabeza negativamente.
Nada que yo sepa. Estaba muy celosa de sus
cosas declaró Yukari. ¿Qué pasará si no
tenemos nada suyo?
Hitomi no quiso pensar en ello; estaba cansada, empezaba a tener
sueño y le dolía la cabeza.
Allen le pasó el brazo por los hombros. Hitomi, descansa.
Después ya la seguirás buscando. Se nos ocurrirá algo,
seguro
La chica asintió con fatiga. Pero después meneó la cabeza,
como si quisiese ahuyentar el sueño. No, tengo que seguir
buscando Puede ser que funcione lo mismo si pensamos en un
objeto que le perteneció, aunque no lo tengamos con nosotros.
Yukari, Amano, ¿podríais ayudarme? Necesito que penséis en
Nozomi. Pero no sólo en ella, sino en los sentimientos que
despierta en vosotros
Yukari asintió, trémula, mientras ponía su mano sobre la de
Hitomi. Amano la imitó, sintiéndose un poco estúpido.
"¿Por qué haces esto, Kanzaki? ¿Cómo la vas a
encontrar?" inquirió el chico.
"No sé cómo pero puedo hacerlo. Con mi colgante he
localizado varias veces personas y lugares de esta forma"
explicó Hitomi; "Pero bueno, ahora necesito que os
concentréis esto puede llevar tiempo"
Allen dejó el camarote para ir a ver cómo iban las cosas en el
puente de mando. Había sido una jornada llena de emociones. Y
las primeras que debía poner en orden eran las suyas. Hitomi
había vuelto. Examinó cuidadosamente lo que sentía por la
chica ahora; ¿era aquel sentimiento que lo había impulsado a
besarla en el puente años atrás? ¿Había estado enamorado de
Hitomi realmente? ¿Y ahora, qué? Sabía que, fuese lo que
fuese, tendría que renunciar a ella porque amaba a Van.
"¡Eh, capitán! ¿Hitomi ya ha descubierto a dónde nos
dirigimos?" preguntó Gadeth.
"Tenemos que esperar un poco para eso" replicó Allen
mientras apartaba de su mente todo pensamiento que estuviese
relacionado con Hitomi.
Se sentó en un paquete embalado con un papel tosco y rugoso. En
efecto, tendrían que esperar. Para saber a dónde iban , pero
también para saber a qué atenerse.
Un rato más tarde Van entró en el puente. "Allen, pon
rumbo a la frontera de Cesario con Daedalus. Hitomi la ha
encontrado" manifestó, mientras señalaba el punto exacto
en el mapa que había colgado en una de las paredes. Allen
asintió, empezando a gritar órdenes para enderezar el rumbo
eficazmente. Van dio la vuelta para irse, pero Allen lo detuvo.
"¡Van!"
El chico se paró en seco y Allen prosiguió; "¿Cómo está
Hitomi?"
"Cansada. Ha sido necesario emplear mucho tiempo para
encontrar a la chica desaparecida, y han tenido que concentrarse
mucho"
Después Van se volvió hacia el mapa colgado, y señaló el
punto indicado. Allen se acercó al joven. Con extrañeza
comprobó que Van era casi tan alto como él; por un momento
había olvidado que los tiempos de la Gran Guerra ya habían
pasado, y que el chico había crecido.
"Es extraño Hitomi dice que la chica se encuentra
aquí " dijo Van pensativamente, trazando círculos con
el dedo alrededor del lugar, "Es la Tierra de Nadie"
Allen frunció el ceño, desconcertado. Aquel lugar había sido
territorio neutral durante siglos, no había nada en aquella
zona. ¿Cómo era posible que la chica desaparecida estuviese
allí?
Arien se frotó las manos, impaciente. Los pliegues de su túnica
se mecían al vaivén de la brisa mientras esperaba a que los
eruditos le diesen alguna noticia. Aquel momento era muy
importante para ella, si conseguía su propósito podría hacer
realidad su sueño.
El moreno capitán de la guardia, Rigel, estaba arrodillado a su
derecha, con la cabeza baja. Cuando la mujer se volvió hacia el
edificio blanco, él se atrevió a levantar la vista, con los
ojos brillantes. "Saldrá bien, princesa" dijo en voz
baja y tranquilizadora. Arien se volvió hacia él con una mirada
de desdén.
"Por supuesto que sí. He trabajado mucho para que sea
así"
Rigel aguantó el chaparrón con resignación. Después de un
momento de silencio, prosiguió en voz baja. "¿Sigues
enojada conmigo porque no traje a Hitomi Kanzaki, princesa?"
tanteó con abatimiento. La mujer de ojos de dragón no
respondió de inmediato.
" Quizás" Después de otro silencio que al hombre
se le hizo interminable, Arien continuó; "Pero esta chica
tiene algo especial; el Oráculo manifestó que tenía alguna
clase de poder que sería muy beneficioso para nuestro Pueblo, si
se ponía de nuestra parte" suspiró. Tras un silencio
breve, la altiva princesa frunció el ceño con rabia; "¡A
veces ese joven me pone de los nervios! ¿Por qué siempre tiene
que hablar en clave? Ya sé que es pariente tuyo, pero permitirle
ser el guardián del Destino fue un error; ¡ese es un privilegio
destinado a las mujeres!"
Rigel calló, sabiendo que cuando se ponía de mal humor lo mejor
era no llevarle la contraria. Cerró los ojos y respiró
profundamente el aroma de las flores de los jardines de la
ciudad. Todo aquello aún le parecía un milagro, un sueño que
no podía ser cierto.
En aquel momento Arien levantó la vista al cielo con
impaciencia; una comitiva integrada por cinco personas volaba
hacia ese pequeño jardín auxiliar, desde la cúpula de
experimentación. Rigel se puso de pie, situándose detrás de la
mujer. Tres de los recién llegados eran ancianos, y las otras
dos eran atlantes jóvenes.
"Princesa, le informamos de que el experimento ha sido un
éxito. Creemos que podremos controlar el proceso a la
perfección con el siguiente sujeto de prueba. Messara ya ha
redactado la descripción detallada del proceso" anunció
uno de los ancianos, mientras la joven que vestía de verde le
entregaba con deferencia una delicada lámina de aspecto
quebradizo.
Arien la tomó bruscamente; "Habéis tardado mucho" se
limitó a decir. "No podemos permitirnos el lujo de gastar
tanto tiempo en una sola persona" gruñó secamente. Los
ancianos se apresuraron a hacer una reverencia para disculparse.
"Lo sentimos mucho; el proceso ha seguido un camino
diferente del que esperábamos. Los miembros han salido de
inmediato, pero no hemos podido evitar que se oscurecieran
ligeramente. Aún estamos trabajando en ello, princesa, debéis
disculparnos"
La mujer los miró con altivez; después pareció olvidar su
irritación y sonrió. "Tranquilos, habéis hecho un buen
trabajo. ¿Está la chica despierta?"
Los cinco negaron con la cabeza. Una de las jóvenes, la que le
había dado el informe a Arien, respondió por todos. "No,
princesa; se ha desvanecido durante la operación. ¿Deseas
verla?"
La mujer asintió, desplegando sus alas con gracia y alzando el
vuelo con Messara y Rigel, que las seguía de cerca.
Nozomi abrió los ojos de repente; los recuerdos aún eran muy
vívidos, y se repetían insistentemente en sus agitados sueños.
Miró a su alrededor; se encontraba acostada en un suave colchón
de color azulado. En torno al tálamo árboles y arbustos se
mezclaban exóticamente, mientras que detrás de ella había unas
escaleras que llevaban a un arco cubierto por las omnipresentes
cortinas nacaradas.
A unos metros del colchón había una celosía por la que trepaba
un jazmín. Nozomi cerró los ojos y inspiró profundamente; sin
embargo percibió los pensamientos de otra persona tras el
enrejado. La chica se incorporó a la defensiva.
"¿Quién está ahí?" gritó con irritación.
De detrás de la celosía salió con porte majestuoso la princesa
de aquel Pueblo extraño. Sonreía con placer, mientras en sus
manos sostenía una joya de tonalidad rojiza.
"¿Cómo te encuentras?" inquirió, tendiéndole a
Nozomi una mano para que pudiese levantarse con comodidad. La
chica así lo hizo, para descubrir que su uniforme de instituto
había desaparecido. En su lugar ahora llevaba puesta una túnica
parecida a las que llevaban las mujeres de aquella ciudad, cuyos
pliegues caían elegantemente hasta el suelo. Sin embargo aquello
no le acabó de convencer; era como si estuviese perdiendo una
parte de su identidad. Se volvió hacia la princesa con furia.
"¿Y mi ropa? ¿Qué habéis hecho con ella?" preguntó
airadamente. La mujer la miró con tranquilidad.
"Quedó rota. La hemos guardado" explicó pausadamente
Arien, mientras ajustaba uno de los broches del vestido.
"Escucha, Nozomi, te estoy ofreciendo un hogar. Eso no
significa que tengas que renunciar al anterior, tan sólo quiero
decir que aferrarse al pasado trae inevitablemente tristeza"
Nozomi la escuchó en silencio. <Mamá papá >
Se llevó las manos a los ojos para contener las lágrimas que ya
pugnaban por escapar a su control. "¿Qué me estás
diciendo entonces? ¿Qué me quede aquí para siempre? ¿Qué
renuncie al pasado, a volver a mi casa? ¡No voy a hacer eso!
¡Yo no pertenezco aquí, esto es una locura! ¿Qué me habéis
hecho?"
Arien sostuvo a la temblorosa muchacha entre sus brazos como una
hermana mayor. Acariciándole el pelo, intentó reconfortarla.
"No. No tienes por qué quedarte aquí siempre. Tenemos que
encontrar la forma de devolverte a tu casa, pero el Oráculo
predijo que para poder volver antes tienes que cumplir una
misión. Yo te ofrezco la posibilidad de potenciar tus poderes;
aprender a controlarlos, y a usarlos para una buena causa. Mi
Pueblo te necesita; no desatiendas sus ruegos, por favor."
Nozomi dejó de temblar. Se separó de la mujer con vergüenza, y
la miró a los ojos. "¿Qué soy ahora?"
"Eres una atlante"
Michiyo Tenshou se frotó las manos con impaciencia, mientras su
esposo le ponía una humeante taza de té en las manos. La mujer
miró la bebida sin fijarse en ella, y los ojos se le llenaron de
lágrimas. "¿Dónde puede estar, Mamoru? Ya hace un par de
días que no sabemos nada de ella, y la policía no la encuentra
por ninguna parte " susurró Michiyo con voz
entrecortada; después, sin poder evitarlo, empezó a sollozar
convulsivamente, ocultando su cara en el pecho de su marido.
Éste la abrazó con cariño, palmeándole la espalda
pausadamente.
"Querida, la noche pasada hablé con mi abuela, Dice que
sabe dónde está Nozomi"
La mujer se incorporó rápidamente, sin saber si creer o no lo
que le decía el hombre. Éste prosiguió.
"Dijo que no tenemos que preocuparnos, que puede oír a
Nozomi y que está bien"
Michiyo miró a su marido con el ceño fruncido, creyendo que le
estaba tomando el pelo. Mamoru se encogió de hombros.
"Bueno, mi madre siempre ha sido así de rara. Una vez mi
hermana se perdió cuando estábamos de viaje, y no sé cómo mi
abuela nos indicó exactamente su paradero, diciendo que podía
oír su miedo. Quizás pueda hacer eso con Nozomi "
dijo, poniendo él mismo la afirmación en duda con un titubeo.
Michiyo meneó la cabeza.
"La abuela siempre ha estado un poco loca. Lo que
necesitamos es que la policía encuentre a Nozomi, y
deprisa."
De pronto sonó el teléfono. Michiyo se enjugó los ojos
enrojecidos, mientras le indicaba a Mamoru con un gesto que
cogiese él el aparato.
Unos minutos después el hombre colgó el auricular.
"Era Sachiko Kanzaki, la madre de otra de las desaparecidas.
Nos invitaba a su casa, puesto que mañana van a reunirse todos
los padres de los alumnos desaparecidos. ¿Quieres que
vayamos?"
Michiyo se frotó los brazos vigorosamente, mientras apuraba el
té que quedaba en la taza. Asintió cerrando los ojos.
"Quizás así consigamos encontrar algo en lo que no
habíamos reparado"
Continuará...
Notas de la autora: he he... ahora es cuando me matan por no
haber incluido un beso ^^U... Lo siento mucho, de verdad, yo tb
soy de las q casi asesina al guionista cuando vi la despedida de
la parejita [un abrazo de nada, y hala, a la Tierra T_T]. Sin
embargo, me comprometo a q se besen antes de q termine el fic,
¿vale? Ade+, Van es demasiado tímido como para admitir
abiertamente sus sentimientos, y a Hitomi le pasa otro tanto,
así q las situaciones entre esos dos prometen ser, cuando menos,
muy divertidas [para nosotros, claro... para los pobres, muy
embarazosas, jejeje xD]. Y quiero q se besen en un lugar más
romántico q no sea el hangar del Crusade, ¿no les parece? Se
merecen un poco de ambiente, y por supuesto, que estén solos los
dos... [y sin darme cuenta les estoy avanzando lo q va a pasar
dentro de unos diez capítulos o así... es q no tengo remedio
^^U...]
Y, por otro lado, tenemos el contrapunto....han convertido a
Nozomi en una atlante. ¿Q cómo lo han hecho? Bueno, eso ya lo
verán más adelante, no se preocupen pq tb está controlado ^^,
pero el misterio es por qué lo han hecho... ¿q se llevará
entre manos Arien? Hehehe... *eso es un secreto*
Pero ahora ya sabemos dónde está Inacra, y tb q está pasando
con lo padres de los desaparecidos [por supuesto q no podía
olvidarme de ellos, q pobres...]
Oh, y se me olvidaba... tb sabemos por fin q quería Arien de
Van... ¡¡casarse!! ¿Se imaginan ya por qué la mujer quería
secuestrar a Hitomi...? Menos mal q nuestro ryuujin preferido es
fiel a Hitomi ^^
Más tarde quizás les haga notar un detalle que aparece en este
capítulo, pero eso será mucho más adelante... sin embargo,
léanlo con atención, porque hay alguna q otra pista sobre lo
que se va a descubrir después.
¿Q tal los personajes nuevos? Espero q les caigan bien, les he
tomado mucho cariño ^^, poco a poco voy a ir incluyendo más
dibujos en la galería, a medida q tenga tiempo de hacerlos.
¿Dudas, comentarios, críticas, tomatazos, sugerencias,
amenazas, curiosidad...? Ya saben dónde me pueden encontrar:
ryuu_angel@hotmail.com