Después de una larga serie de conservaciones grabadas en magnetófono de 1954 a 1958, conseguimos descubrir y revelar a nuestro "paciente" verdaderamente muy paciente - porque ninguno de nosotros sabía a dónde íbamos durante estos cuatro años- el secreto: La naturaleza dioscúrica de su personalidad.
Contaremos detalladamente en otra parte las circunstancias y resultados de esta revelación que hemos esquematizado en estas paginas de introduccion al libro "Dalí por Dalí".
Dalí entra de repente y para varios años en un período de exaltación jubilosa a conciencia de esta revelación a pesar de los paroxismos emocionales y dramáticos de los acontecimientos recordados y reactivados, y centro una parte de sus pensamientos y actividades sobre "su mito trágico" el mito dioscúrico de Gala - Dalí, Pólux y Elena, Castor y Pólux, gemelos cósmicos.
Lo cuenta entonces a todos y en todo momento, en España en Francia y en Norteamérica; en la radio, en la televisión, en innumerables conversaciones privadas o en sus conferencias de prensa. Añade una nueva construcción a su casa de Port Lligat, coronada exteriormente por dos huevos y que abriga en su interior un lecho majestuoso, ovoide, para los Gemelos Divinos- verdadero altar de este templo dioscúrico.
En 1965, Dalí nos ofrece una maravillosa descripción de esta dramática " experiencia vivida", en sus "Conversaciones con Alain Bosquet".
"El 5 de junio de 1958 nuestro comun amigo el Dr. Pierre roumeguere me leyó su tesis sobre el mito dioscúrico de Dalí. Sentí entonces, con incomparables escalofríos, la verdad absoluta por primera vez: Una tesis de psicoanálisis me reveló el drama que está a la base de mi estructura trágica. Se trataba de la presencia ineluctable, en el fondo de mí, de mi hermano muerto, tan adorado por mis padres que, al nacer yo me pusieron el mismo nombre, Salvador. El choque fue violento, como el de una revelación. Ello explica también los terrores de que era presa cada vez que penetraba en la habitación de mis padres y que veía la fotografía de mi hermano muerto: un niño muy guapo, engalando de encajes y cuya imagen estaba muy retocada, hasta el punto de que, por contraste, toda la noche me representaba a este hermano ideal en un estado de putrefacción total. Solo me dormía con el pensamiento de mi propia muerte, y aceptando hallarme en el ataúd, finalmente en reposo. Gracias a Pierre Roumeguere, he podido comprobar que un mito arquetípico como el de Castor y Pólux tenía para mí un sentido de realidad visceral. La experiencia por las entrañas ha dado razón a la estructura mental de mi ser… Es la prueba física de un descubrimiento explicado, con todas las garantías necesarias, por un sabio.
"La vida secreta de Salvador Dalí" analiza magistralmente, en fórmulas admirables de precisión científica, el punto de partida y la génesis de toda su personalidad, exactamente localizada en esta centro de los centros que es la oralida y el estado oral, origen y fundamento de esta:
"Toma la conciencia de lo real por las mandíbulas".
En el punto e partida, una frenética bulimia, una necesidad esencial, fundamental, irreprensible, fatal como un instinto, de comer, de comer lo que sea, siempre, en todas partes y totalmente.
"Todo lo que es comestible me exalta…
Mordía todo: la remolacha, las cebollas…"
Y todo debe hacerse comestible:
"Soñaba hacer de pan los muros de la casa que habitábamos en Cadaqués. Deseaba que todas las sillas fueran de chocolate. Es un proyecto al que aun hoy no he renunciado".
Es esencial observar el carácter reversible, recíproco, de esta relación que, proyecta sobre todo, funda el mecanismo perseguido - perseguidor de la psicosis paranoica. Así, ¿Dalí va a cobrar un cheque? Cree que el cajero comerá su cheque y rehusa dárselo:
" ¿Qué va hacer con el cheque?, Pregunta Gala.
Puede comérselo… y nosotros nos quedaríamos sin comer…"
Y en otro lugar
"Me asombra que un empleado de banco no coma un cheque".