General Pablo Macías Valenzuela

General Pablo Macías Valenzuela

(1945-1950)

 

 

El general Pablo Macías Valenzuela juró regresar a Sinaloa con las ases en las manos para ser gobernador del Estado, después de su fracasado intento en 1935 en el que el loaicismo le hizo morder el polvo en sus aspiraciones políticas.

 

Y retornó en 1944, fiel al juramento hecho.

 

Nueve años habían pasado desde entonces, tiempo en que pasó sirviendo a México en diferentes comisiones militares. Antes de su postulación como candidato del PRI al gobierno de la entidad, era comandante de la Región Militar del Pacífico cuando estaba por terminar la segunda guerra mundial.

 

Macías Valenzuela llegó a su tierra con todo el respaldo de su amigo y compañero de armas el presidente Manuel Avila Camacho, en cuyo gabinete fungió como secretario de Guerra y Marina, además de contar con la aprobación y adhesión de la ciudadanía sinaloense, que había seguido paso a paso su limpia carrera militar.

 

Salvo aquella fallida escaramuza política, no había ocupado ningún puesto de elección popular, pese a que tuvo algunas proposiciones al respecto, que desdeñó porque su meta era alcanzar la gubernatura de su Estado.

 

Tres distinguidos sinaloenses se calentaron para suceder al coronel Rodolfo T. Loaiza, antes de que la parca, ayudad por dedos hábiles y asesinos, lo llevara a la tumba.

 

El señor José Mariano Romero, rico agricultor, apoyado por sus compañeros de la misma actividad.

 

El general Jesús Celis Campos, que cifraba sus pretensiones en los méritos obtenidos durante la Revolución, además de la solidaridad y simpatía de un grupo compacto de guasavenses.

 

José María “Chema” Dávila, ex senador de la Republica y quien era la carta fuerte del loaicismo.

 

Ninguno logró su propósito de ser tomado en cuentan por el partido oficial y arriaron banderas antes de iniciarse el proceso electoral.

 

Sólo, pues, contendió Macías Valenzuela, quien fue electo gobernador constitucional para el período de 1945-1950, principiando con él los sexenios gubernamentales.

 

Sobre el lugar en que nació don Pablo se tejió una sabrosa anécdota, que seguramente no fue verídica. Su acta de nacimiento señalaba que vino al mundo en el poblado de Las Cabras, El Fuerte, limítrofe con el vecino estado de Sonora, el 15 de noviembre de 1891.

 

Don Pablo estaba en campaña política cuando cuecen a balazos en pleno Carnaval de Mazatlán, el 22 de febrero de 1944, el gobernador Rodolfo T. Loaiza.

 

Ni Loaiza en vida ni sus agentes pudieron nunca tragar a Macías Valenzuela, quién llegó a la candidatura en contra de su voluntad. Ahí ya no pudo meter las manos el general Lázaro Cárdenas en ese entonces ministro de Guerra y Marina con Avila Camacho.

 

Los grupos loaicistas le atribuyen a Macías Valenzuela ser el asesino intelectual del coronel. Querían implicarlo para que no llegara al gobierno y recuperarlo poniendo en su lugar a uno de sus correligionarios, entre los que se encontraba José María Dávila.

 

Este caso fue muy sonado y tuvo repercusiones nacionales y, por un pelo, de no haberse defendido tan bien, don Pablo hubiera sido procesado y desaforado de la gubernatura de Sinaloa, la cual había asumido el 1º de enero de 1945.

 

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