General Plácido Vega y Dasa

General Plácido Vega y Dasa

(1859-1862)

 

 

En plena guerra de Reforma, el coronel Plácido Vega y Dasa es ungido gobernador provisional de Sinaloa, el 4 de Junio de 1859.

 

Viene al mundo Plácido Vega y Dasa, el 5 de Octubre de 1830, en la vieja Casa de los Arcos de la Vila de El Fuerte, quedando huérfano de padre y madre a la edad de 8 años. Él y sus cuatro hermanos pasan a la custodia de su tío Tomás, quien los cría y educa. Plácido, a los 14 años, emigra a Culiacán, donde trabaja como dependiente en un comercio propiedad de su primo Francisco de la Vega y Rábago.

 

Pronto se aficiona al uso de las armas y a los escarceos amorosos. Se enamora y le quita la novia al pariente que lo había protegido. Huye, junto con la guapa muchacha, de la ira de quien había sido burlado y se refugia en el rancho Joculá, El Fuerte, propiedad de algunos familiares. Procrea un hijo con la dama en cuestión, que tuvo por nombre el de Rodolfo Acedo Vega. Más adelante tiene otro vástago con una dama de Badiraguato: Eligio Avitia Vega, que tuvo después una destacada actuación durante el porfiriato.

 

En la tierra de Amado Nervo, don Plácido se une a las fuerzas del general Trinidad García de la Cadena que lucha en contra de don Benito Juárez, y a favor de Porfirio Díaz.

 

En febrero de 1870 el general fuetéense ataca con 500 hombres la plaza de Escuinapa y la toma a nombre de su jefe el general García de la Cadena, pero no pudo avanzar hacia Sinaloa y tuvo que replegarse.

 

Aquí cabe un reflexión en nuestro relato para medio justificar el cambio de bandera política de Vega y Dasa: fue la misma que enarbolaron los propios  ministros de Juárez: don Guillermo Prieto, don José María Iglesias y el general Jesús González Ortega, de repudio a la reelección de don Benito. Al que más le dolió fue a González Ortega, quien en su carácter de Presidente de la Suprema Corte de Justicia, le correspondía suplir al Benemérito de las Américas.

 

El 18 de julio de 1872 muere don Benito Juárez y el país vuelve a la lucha fratricida.

 

En 1873, Plácido Vega forma parte de las fuerzas del Tigre de Alicia y junto con él, secundando los propósitos de Porfirio Díaz, le hacen la guerra a don Sebastián Lerdo de Tejada, el sustituto de Juárez en la presidencia. Aquí en Sinaloa el régimen tejadista apoya y sostiene en la gubernatura a don Eustaquio Buelna, quien en 1875 se ve obligado a renunciar al triunfo del Plan de Tuxtepec.

 

De ahí nació el rencor de Buelna, cuando en las páginas de sus libros sobre la historia de Sinaloa de esa época, llena de lodo la memoria de don Plácido Vega. Después del fusilamiento de Manuel Lozada, ocurrido el 19 de julio de 1857, nada se sabe del paradero de don Plácido.

 

Se cree que vivió en Texas y Chihuahua de 1874 a 1876, y  que su estado de salud era delicado; aparece a la luz pública viviendo en la ciudad de México, poco tiempo después de que don Porfirio Díaz  tumba del poder a don Lerdo de Tejada y lo reemplaza el 5 de mayo de 1877.

 

Se agrava la enfermedad de vega, quien decide regresar a Sinaloa, para morirse, dice él, en su tierra y al lado de los suyos.

Llega como puede a Acapulco, se hospeda en una modesta pensión, nadie lo acompaña y muere pensando en su tierra, en su esposa Clara y en su único hijo, Plácido, de 14 años, en aquel frío enero de 1878.

 

La dueña de la pensión caritativamente costea los funerales del hombre que tanto sirvió a Sinaloa y a su país. Tenía sólo 47 años cuando bajó a la tumba en el puerto de Acapulco, pera aunque su cuerpo había sido vencido por los embates de la vida, su espíritu de lucha nunca fue doblegado.

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