En busca del traje oficial

 

En el transcurso del periodo gubernamental que presidía el Gral. Gabriel Leyva Velásquez en 1959, se recibió una invitación para incorporar a Sinaloa en un stand de la Feria del Hogar, que se montaba en el Auditorio Nacional de la ciudad de México, había que llevar los productos y artesanía que se producían en cada ciudad y naturalmente en lo artístico su música, sus bailes y un traje regional que lo representara.

 

Ante esta situación el gobernador formo una comisión integrada por el historiador Antonio Nakayama, la profesora Luz Maria López Meza y el profesor Erasto Cortez Juárez para que se abocaran a diseñar un traje que realmente nos representara.

 

El resultado de esto fue un vestido de manta que consistía en una enagua que llegaba hasta el tobillo, no muy amplia y zurcida, en la parte inferior, una greca pintada en colores similares a las de una muestra de cerámica que habían encontrado al realizar unas excavaciones en la Ciudad de Guasave y que se exponían en la ciudad de Culiacán. La falda llevaba como adorno ramilletes de flores de amapa pintadas tanto en la parte de enfrente como en la de atrás y en cada uno de los lados; la blusa era suelta, como bata zurcida al pecho, el cuello era cerrado con un amarrado al frente y manga al codo ciñendo el brazo. Para la cabeza se eligió un rebozo de los que se usaban entre la gente del pueblo.

 

La comisión pretendía crear un traje que combinara nuestras raíces indígenas y mestizas, con la intención de que el diseño se oficializara. De esta manera, la comisión formada por el Gobernador del Estado, envió el traje a la Ciudad de México por conducto del Lic. Ignacio Chávez Aldape, secretario particular del gobernador, para que se llevara a la sede del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Desafortunadamente el nuevo diseño no se concretó ya que la comisión nunca tuvo la intención de que el traje diseñado por ellos, se usara para bailar, si no que únicamente representara al estado

 

Al enterarse la folklorista Amalia Millán que el diseño del nuevo traje estaba ya en l

el INBA, ofreció su colaboración al Sr. Gobernador para aportar algunos elementos que enriquecieran el diseño, siendo aprobada su solicitud.

 

Según el relato de la Profa. Luz Maria López Meza, la propuesta presentada por la Sra. Millán  “rompió” con el diseño original. Pero no solamente eso, si no que no logro recuperar elementos relevantes de la cultura indígena que darían un toque mas original al traje propuesto, especialmente lo que toca al tipo de tela y a la incorporación de imágenes.

 

Una vez terminado el modelo del posible Traje Regional Sinaloense, el gobernador  convocó  a las maestras de danza del municipio de Culiacán para dárselos a conocer.

Cual seria su sorpresa que al hacerlo, el traje fue totalmente rechazado por ellas por considerarlo impropio para bailar, por lo que el General Gabriel Leyva Velásquez, les dejo el reto de que ellas crearan el traje.

 

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