El cine es el segundo medio de comunicación colectiva que surge en la sociedad, específicamente a finales del siglo XIX con la invención del cinematógrafo por parte de los hermanos Lumiere, y el primero que ha ocupado la imagen. Este medio de comunicación transmite sus mensajes codificados en imágenes proyectadas en una pantalla, lo cual ocasiona una constante evasión de la realidad por parte del receptor. En cuanto al mensaje es de fácil de codificación si se conoce el contexto sociocultural en donde fue filmada la obra. El cine actualmente, aunque tiene una carga claramente social y política, se encuentra caracterizado por tener como objetivo principal el entretenimiento recurriendo a las fantasías y sueños para la obtención de su fin primordial.
El número de salas en México asciende a las 3 mil 400. “La producción fílmica pasó de una inversión de 165 millones de pesos en el sexenio anterior a 575 millones hasta el quinto año de [este] gobierno”(Ugalde, octubre de 2005. p. 28.). A pesar de ello la inversión se ha visto afectada por la presencia de la Motion Pictures Asociation, quien controla el mercado de producción, además de abarcar con sus distintas cadenas cinematográficas. Sólo basta señalar que durante 2004 las cintas mexicanas representaron el 6% de la oferta cinematográfica.
A pesar de la gran pluralidad existente en el cine, el mercado de la proyección es todo un monopolio, la ya mencionada MPA resguarda a la UIP, Columbia, Buenavista, Warner y Fox Films de México, estás cinco casas productoras obtuvieron el 87% de las ganancias en la proyección de sus filmes, dejando a 22 compañías con el 13% restante. Y el problema no es que las películas producidas por la MPA sean mejores que el resto de las 22 casas productoras, sino que el resto de las 22 casas productoras o se unen a uno de estos grandes monstruos del cine, o entre ellas, o si es mexicana, con los escasos recursos existentes realiza una película en la cual tal vez tengan que acabar poniendo para verla en las salas cinematográficas, es decir, cine por amor al cine únicamente.
Además a esto habrá que sumarle que cuando llegan listas para la proyección, las películas mexicanas en muchas ocasiones son relegadas de las temporadas de estreno altas, que son la navidad y las vacaciones de verano.
A pesar de las diversas dificultades parece que el amor por el cine, y el cine de calidad están ganando terreno, pues de 2003 a 2005 la industria creció en un 82.75%. “en 2003 se produjeron 29 cintas; en 2004, 36, y para 2005 se habrán producido 53 largometrajes” (Ugalde, diciembre de 2005. p. 24.) pero contrario al avance de la industria se encuentra un retroceso económico, pues de los 220 mdp para 2005 disminuirán 65 millones para 2006, tan sólo en 2005 la raquítica cantidad de 220 mdp no fue suficiente, las compañías mexicanas gastaron en total 869 mdp por concepto de producción. Las instituciones que se verán afectadas por esta disminución son los Estudios Churubusco Azteca, el Centro de Capacitación Cinematográfica y al Instituto Mexicano Cine.
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