Sitio dedicado a restituir la memoria de la insigne poetisa mexicana, la cual ha sido objeto de diversas distorsiones producto del descuido, las modas literarias y el desconocimiento
Doncella del Verbo
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Alejandro Soriano Vallès ©
Para muchos de nosotros es
—y sigue siendo— causa de desconcierto el modo con que la crítica especializada
ha abordado, principalmente en los últimos años, la reflexión sobre la vida y
obra de Sor Juana Inés de la Cruz. Una serie de análisis basados en mitos,
distorsiones y estereotipos ha traído como consecuencia el oscurecimiento de
esta figura histórica, para cuyo adecuado estudio existe, si no sobrada, sí
suficiente información.
Entre los principales motivos se halla la creciente
expansión del fenómeno conocido con el nombre de posmodernidad. Éste, aunque
difícil de conceptualizar, puede definirse, a la manera de Mauricio Beuchot, como
la tendencia que busca “desbastar, rebajar, quitarle fuerza a todo aquel
pensamiento que surgía del yo cartesiano, de lo claro y distinto. El problema
es que se ha debilitado tanto que ha caído en el nihilismo, en el escepticismo
y en la equivocidad, en ese sitio en el que ya nadie sabe nada”. Por ello “es
el universo de la decepción, del desengaño, que se expresa a través de una
literatura de crisis, de una sensación de estar instalados en la angustia y en
la depresión culturales, y descreer de cualquier propuesta que busque conservar
el conocimiento o poner reglas claras de conducta ética”.
La posmodernidad exalta, por tanto, la opiniones
indiscriminadas, el equivocismo, manifiesto en el hecho de que, si nadie sabe
nada, todos están en lo correcto. Puede decirse o hacerse entonces casi
cualquier cosa, sin que sea posible cuestionarla. En efecto, tal relativismo es
no sólo un ataque a la razón fundante, sino también una exaltación del
voluntarismo porque, si no hay razón posible, estará permitido cualquier acto,
siempre y cuando sea uno capaz de llevarlo hasta el fin. Es en el campo de las
opiniones (pues el pensamiento “débil” posmoderno reduce a éstas la acuciosidad
del estudio sistemático y probatorio) donde todo inicia... y todo termina. Por
ello prevalece el sentimiento sobre la razón, la estética sobre la ética, etc.
Luego, es posible encontrar aquí las causas de la
increíble dispersión que en los trabajos críticos sobre Sor Juana ha venido
apareciendo con los años. Dispersión que, no obstante, se reduce a ciertas
líneas temáticas, provenientes casi todas ellas del fenómeno posmoderno. De
forma general pueden mencionarse las siguientes; producto, según se dijo, más
de la interpretación aislada (y consiguientemente voluntariosa) de algunos hechos
individuales, que de un esquema probatorio consecuente:
Éstas son la base y el
producto de la serie de mitos, estereotipos y distorsiones que alteran el
perfil de la magnífica monja jerónima. Por ello es necesario afirmar
contundentemente que Sor Juana jamás
fue perseguida por la Iglesia
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