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el libro de ciencias1

Lo primero que vino a mi cabeza, al enterarme de las protestas que provocó en algunos estados de la república la distribución en escuelas oficiales del libro de Ciencias y Biología 1 para primer año de secundaria, fue la famosa novela de Ray Bradbury.

Como usted recordará, la historia de Bradbury, es una ficción futurista en la que paradójicamente, los bomberos en vez de avocarse a extinguir incendios, se dedicaban a quemar libros, e incluso las casas donde algunos osados se atrevían a esconder volúmenes escritos.

El escritor de Fahrenheit; plasma en su obra una sociedad oscurantista en la que estaba prohibido leer porque el hacerlo conduce a la reflexión y a pensar; en un párrafo medular de la novela, el jefe de los bomberos le explica a Guy Montag protagonista de la historia, la razón por la que se deben destruir los libros: “Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. ¡Quémalo! Quita el proyectil del arma. (El libro) Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cual podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho?”

La aparición del libro de Ciencias y Biología 1 para secundaria, hizo que los mexicanos nos percatáramos de la realidad en la que nuestra cultura se encuentra, y que no es tan ficticia la sociedad oscurantista imaginada por Bradbury.

Y es que, por ejemplo, en los estados de Baja California Sur, y Morelos sustituyeron el libro aprobado por la SEP; en Jalisco la Coalición de Organizaciones de la Sociedad Civil protestó con un escrito dirigido al gobernador, por: “La forma como se abordan los temas de sexualidad”; y algo similar ocurrió en otros estados incluido Puebla donde los “padres de familia” y el clero pusieron el “grito en el cielo”.

LA PORNOGRAFÍA A LA QUE TIENEN ACCESO LOS MENORES

No hace falta más que acercarnos a un puesto callejero de periódicos para encontrar múltiples libelos y revistas pornográficas, exhibidos a la vista de cualquiera que se acerque; lo mismo pasa con la Internet, esta demostrado que un 80 por ciento de las páginas que se encuentran en la red son de contenido obsceno; ¿y qué podemos decir de la televisión abierta? ¿Cuántos comerciales y programas con contenido sexual ha visto usted en horario familiar? Y... de la televisión por cable ni hablar, hay canales especializados en el porno. Tenemos que ser realistas y aceptar que: sin que nos demos cuenta los menores de edad están teniendo acceso a contenidos no solamente sexuales, eróticos, obscenos o pornográficos; sino a informaciones auténticamente perversas, aberraciones, desviaciones, etc.

Salta entonces la interrogante ¿cómo podemos protegerlos? En conciencia que no podemos encerrarlos, o taparles los ojos, para evitar que vean eso que puede “dañarlos” o por lo menos mal informarlos, es claro que la única manera de defenderlos es poniendo a su alcance información sexual, recabada en fuentes confiables, y bien enfocada.

¿QUE INFORMACIÓN PUEDE DAÑAR A LOS JÓVENES?

No hace falta ser psicólogo, sociólogo, docente, o cualquier otro tipo de experto; para afirmar que: si la información es veraz, científica y sin tendencias; no puede ser mala PARA NINGUNA EDAD, por ejemplo: ¿qué puede tener de malo si un niño de primer grado de primaria, cuando apenas comienza a interpretar las letras, toma en sus manos el libro de un cirujano ginecólogo? lo más seguro es que encuentre mucho que no entienda, pero eso que alcance a comprender ¿en qué puede dañarlo?

Quien esto escribe ha tenido la oportunidad de leer el libro de Ciencias y Biología en cuestión y con toda honestidad, aun no encuentro en que puede ser malo para esos adolescentes de entre once y trece años que cursan el 1er. año de secundaria. El asunto se trata en 16 páginas del libro y comienza con el tema: La Reproducción, abre con la imagen de una pareja en la que se aprecia una mujer embarazada y cadenas de ADN. Seria muy largo pormenorizar todo el contenido pero en resumen, comienza (lógico) con los aparatos reproductores masculino y femenino y aborda: Sexualidad humana y salud, pasando por: Vínculos afectivos, Erotismo, Reproductividad, Infecciones de transmisión sexual, hasta llegar a los Métodos anticonceptivos; leí con detenimiento todo el texto y exijo que alguien me indique ¿qué puede tener de malo? ¡Yo nada encontré! y lo único que puedo reprochar a los autores es lo escueto de la información.

¡ES MÁS GRAVE LA AUSENCIA DE EDUCACIÓN SEXUAL!

Aunque parezca inconcebible el libro de ciencias de hace tres años no tenía educación sexual, de éste tema sólo hacía referencia a asuntos de clonación y de herencia genética.

Entendámoslo todos: Los tabúes en temas de sexo y reproducción; eso del “pecado” y de “no tienes la edad para saber” son de la época del oscurantismo del siglo XV cuando especialmente el clero y curas como Tomas de Torquemada (1420-1498) destacado inquisidor, convirtieron a la iglesia católica en instrumento para controlar y enriquecerse; éstos curas basándose en la falta de educación y cultura de la población, usaron métodos como la persecución, la tortura, y la prohibición de la lectura de algunos libros entre ellos la Biblia; a ésos “apóstoles” les convenía que creyéramos que éramos “malos” por tener deseos sexuales; ignorantes éramos más crédulos.

Los noveles émulos de Torquemada, que protestan por la educación sexual y el contenido del libro de ciencias 1, si su preocupación es honesta ¡que exijan a las autoridades involucradas, que hagan cumplir las leyes! (la de imprenta para empezar) y que retiren de la circulación las toneladas de pornografía que, puede usted estar seguro estimado lector, si es que aun no ha pasado, pronto estará en manos de sus hijos o hijas.

Que no nos espante un libro de secundaria que habla de sexualidad, la velocidad y el descontrol que hoy se manifiesta en los medios de información, nos exige desarrollar nuestro sentido crítico, y antes que mandar a quemar y sacar de circulación (como en la novela de Ray Bradbury) esos libros que dicen “cosas feas” debemos sentarnos junto con nuestros hijos a analizarlos. La única manera de defender a nuestros jóvenes, es poniendo a su alcance información confiable.

Seffh Ramírez Pérez

   

 

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