Capítulo V: MITOS Y LEYENDAS DE LA COSTA NORTE

 

 

CAPITULO V

MITOS Y LEYENDAS DE LA COSTA NORTE

 

 

 

1.      Los dioses creadores Wiracocha.

2.      Con y Pachacamac.

3.      Los dioses fundadores.

4.        La leyenda de Naylamp.

5.      La leyenda de Ñamla.-

6.        El Origen de Naylamp.

7.      Tacaynamo.

8.      La Leyenda de Tumbes.

9.        La fundación de Tumbes.

10.     Los gigantes de Santa Elena.

ARRIBA

LOS DIOSES CREADORES.

 

Los mitos y leyendas de los antiguos peruanos, relatan las hazañas y hechos portentosos de fabulosos personajes, que recorrieron diversos lugares del territorio nacional y también nuestro departamento.

 

Alguno de esos Dioses provisto de inmenso poder, fueran hacedores o creadores del mundo, o de comarcas. Otros en cambio tuvieron misión civilizadora, se confundieron entre los hombres y les dieron sabias enseñanzas. 

 

Hay en todo esto una similitud con la mitología griega, cuando se habla de dioses y semidioses o héroes.

 

Fueron varios los cronistas españoles, que hablan de estos Dioses Creadores y Fundadores, y es muy posible, que mucho de sus relatos, gran parte de los hechos, no corresponden en realidad a leyendas indias, sino al fruto de su propia imaginación. 

 

Wiracocha.

 

El cronista Padre Acosta, decía con relación  a la religión en el Imperio Incaico “que el principal al que adoraban era el Viracocha Pacha Yachachic, que es el creador del mundo, y después de él al sol; y así el sol como las demás huacas decían que recibían virtud y ser, del creador y que eran intercesoras con él. “  

 

La leyenda cuenta, que el Dios Wiracocha, se le apareció a uno de los hijos del Inca Yahuarhuaca, el cual desde entonces tomó el nombre del Dios y gobernó el Imperio.

 

El mismo Dios, se le aparece cuando este Inca era ya anciano  e  impotente para enfrentar al Pueblo Chanca, que con sus ejércitos habían llegado cerca al Cuzco. Es entonces cuando asume la defensa, del Imperio, un hijo, el más tarde,  Inca Viracocha que posteriormente asumiría la conducción del Tahuantinsuyo, al decir de varios cronistas, con el nombre de Pachacutec.

 

También a este joven guerrero se le apareció el Dios Wiracocha y le ofrece la victoria, pero según el Padre Acosta, también se queja que no se le de el culto que le correspondía, como creador del mundo, del cielo y del mismo sol.

 

Las diversas versiones que sobre la Leyenda de Wiracocha dan los cronistas, establecen una confusión en cuanto a cronología y se confunden los hechos de los incas, con los que podrían corresponderle al dios.

 

Parece que Wiracocha fue un dios muy andariego, pues no se quedó en la zona del Cuzco, sino que inició una larga marcha hacia el norte. Los cronistas Betanzos y el Padre Fray Gregorio García, coinciden en que Wiracocha llegó a Portoviejo y se juntó ahí con unos enviados que había remitido antes, con los cuales se metió al mar y caminando sobre las olas, se perdió en el horizonte.   

 

Esto significaría de acuerdo a la leyenda, que Wiracocha pasó por Piura y Tumbes en su peregrinaje.

 

Betanzos describe a Wiracocha, como un hombre alto de cuerpo, que vestía con un traje blanco que le llegaba hasta los pies, tenía el pelo corto y llevaba siempre una especie de breviario.  

 

La mayoría de los que describieron a Wiracocha, como Sarmiento y Herrera, coinciden en que Wiracocha vestía de blanco, pero no concuerdan en cuanto a la estatura. Además también lo representan con un báculo.

 

Para algunos, la voz Wiracocha significa “espuma de mar” aludiendo al hecho de su aparición, pero esto no explicaría por que en el Cuzco se le daba esa denominación, cuando aún no tenían ninguna relación con el mar. Es entonces cuando se plantea, que la voz Wiracocha quiere decir Hacedor.    

 

El cronista Herrera habla de dos Wiracochas, uno que fue un dios y no salió de la región Collao y del Cuzco y otro que fue un semidiós cuya misión fue civilizadora. Este último fue el que llegó hasta litoral norte y se perdió en el mar. Por lo tanto al primer Wiracocha le corresponde la denominación de Hacedor y al segundo, la de “espuma del mar”.

   

Cieza de León coincide con Herrera, pero en cambio Gutiérrez de Santa Clara, si bien es cierto que menciona también a dos Wiracochas del segundo decía que había llegado del mar. Se trataba de un personaje barbado, blanco y con vestiduras largas.

 

Es por eso que a los españoles, que llegaron también por el mar, con largas barbas y extrañamente trajeados, les llamaron Wiracochas, y esa denominación se la dieron desde el principio que llegaron al Perú, es decir cuando estaban en Tumbes y en Piura, lo que significa que por esta región también existía la leyenda.   

 

Pero sea como fuere, hay una vinculación entre Wiracocha y el norte peruano bajo la forma de una leyenda, que los yungas mantenían viva a la llegada de los españoles. 

ARRIBA

 

CON Y PACHACAMAC.

 

Las versiones que dan los cronistas sobre estos dos dioses costeños son diferentes.

 

Según López de Gómara eran hijos del sol y de la luna, y por lo tanto hermanos.

 

Gutiérrez de Santa Clara da la versión que Con, creó el cielo, el sol, la luna, las estrellas y la tierra.

 

El arqueólogo suizo Tschudi, dice que Con llegó por el mar de la costa norte. Creó el mundo y lo pobló con hombres, animales y plantas, pero los hombres se portaron mal y Con los castigó, convirtiendo en árida toda la costa. Más tarde, creó los ríos para que el hombre se mantuviera con su trabajo. El dios Con tenía forma humana, pero no estaba materializado en el sentido de tener carne o huesos. La versión de López de Gómara coincide con la de Tschudi, y bien podría haberse influenciado el cronista español por el Génesis, por la gran similitud que hay entre las andanzas de Con y los hechos relatados por la Biblia.

 

Más tarde no aparece un diluvio, sino que se produce la llegada de Pachacamac que antes había estado en el sur. Estalló una lucha entre ambos y pierde Con que es desterrado. La desaparición de Con se menciona también en las costas del Ecuador en la zona de Manta. Cuenta la leyenda que Con, tendió su manto sobre las aguas y subió él con sus compañeros. El manto actuó como una barca y Con se alejó. En todo como puede apreciarse, parece que se identifica a este dios con Wiracocha.

 

Pachacamac destruyó – necesariamente en suelo yunga y en la costa ecuatoriana – a los hombres creados por Con, y los convirtió en animales, desterrándolos a los Andes. Es su lugar creó nuevos hombres y muchas mujeres hermosas. El cronista Gutiérrez de Santa Clara, dice que antes de crear a esta nueva gente, Pachacamac hizo caer un diluvio y que entregó la tierra fresca a sus nuevos pobladores.

 

Todo lo relacionado con Pachacamac ha sido relatado por los cronistas Calancha, Montesinos y Calvette de la Estrella.

 

Julio C. Tello asegura que creían en ese mito de “Pachacamac en general todos los que habitaban los llanos y arenales de la costa, desde Piura hasta Arica”.

 

Tunupa.

 

Hay otro personaje mítico al que llamaban Tunupa, cuyos actos se confunden con los de Wiracocha.

 

Tunupa había aparecido en Puerto Viejo, navegando sobre las olas, luego baja por la costa pasando por Tumbes y Piura para internarse en Parinacochas y de ahí a la región de Arequipa en donde deja una sandalia. Esto se parecería un poco a la leyenda que aseguran que Santo Tomás estuvo en América y para hacerla más valedera, Calancha y Betanzos aseguran que de acuerdo a la tradición, este personaje tenía un halo sobre la cabeza. Hay leyendas que dicen que Santo Tomás pasó por Arequipa y dejó en una piedra la huella de un pie .

 

Tunupa regresó de Arequipa a la costa y al arribar a Pachacamac, fue mal recibido por cuyo motivo retornó al mar, sobre su manto, como si fuera un navío.

 

Pese a todo, los tallanes tenían sus propios dioses, sobre todo la luna a la cual representaban como un ser medio mujer y medio pájaro.

       

   ARRIBA

 

LOS DIOSES FUNDADORES.

 

Las leyendas indias, aseguran que con posterioridad a la llegada de los dioses Creadores, llegaron, también procedentes del mar, varios personajes que desarrollaron una labor civilizadora entre los nativos, a los que encontraron en situación de muy baja cultura.

 

Algunos de estos dioses o semidioses fundaron ciudades o crearon dinastías de reinos que lograron  notable progreso.

 

Los cronistas no se han puesto de acuerdo en las fechas en que estos personajes hacen su aparición en nuestra región, y con algunos hay una gran confusión en cuanto a su ubicación en la cronología histórica.

Los principales dioses fundadores que interesen a nuestro estudio son: Naylamp, Tacaynamo o Chimor Cápac y Tumbe.

 

Su aparición en el escenario de la costa norte, ha influenciado en forma directa o indirecta en los relatos, mitos y leyendas de la prehistoria piurana.              

 

La 1legada de Naylamp a Lambayeque es un hecho histórico, pero ha sido rodeado de un halo de leyenda.

 

 ARRIBA

 

LA LEYENDA DE NAYLAMP.

 

En 1586, el cronista Migue1 Cabello de Balboa dio a conocer, la llegada de un personaje muy importante llamado Naylamp a la costa de Lambayeque.

 

En 1782 el cura de Mórrope Justo Modesto Rubiños y Andrade relató la llegada de un gran señor al que llamó Ñamla en circunstancias del todo parecidas a las de Naylamp, lo cual hace suponer que se trata del mismo personaje.  

 

De acuerdo a la narración de Cabello de Balboa, en tiempos muy remotos llegó a 1as costas de Lambayeque una flota de barcas, a cuyo mando iba un hombre de mucha calidad llamado Naylamp con su esposa Ceterni y una gran cantidad  de concubinas. Cuarenta oficiales traía este personaje con una gran cantidad de soldados, servidores u mujeres.

 

La flota reca1ó a la entrada del río Faquisllanga, llamado más tarde Collique y luego Lambayeque.

 

La comitiva penetro media legua en donde se asentaron y construyeron palacios y un templo llamado Chot, en donde colocaron un ídolo que representaba a Naylamp al cual denominaron Yampallec de donde se deriva el nombre del departamento vecino.

 

Naylamp y su gente vivieron en paz durante muchos años y estando ya éste sumamente anciano y próximo a morir, sus parientes con el fin de mantener autoridad sobre e1 pueblo y sostener el origen divino del caudillo, lo enterraron secretamente en el mismo palacio, haciendo correr la voz de que había volado hacia el cielo.

 

Los  siervos fieles que habían venido con Naylamp creyeron que este se había tras1adado con sus alas a otro lugar y salieron a buscarlo. En el asentamiento, sólo quedó la gente joven.

 

Al desaparecer Naylamp, el gobierno quedó al mando de su hijo mayor Cium que se casó con Zolzoloñi, el cual gobernó muchos años y tuvo doce hijos varones en su esposa legítima y en sus concubinas.

 

Cada hijo de Cium fue jefe de una tribu. Al sentirse próximo a morir, trató de mantener la teoría de inmortalidad de su padre, para lo cual se metió en una cueva subterránea y se dejó morir. Los sucesores de Cium fueron: Escuñain, Mascuy, Cuntipallec, Allascunti, Nofanech, Mulamuslan, Llameooll, Lapinat-cum, Acunta y Fampellec. En este relato hay similitud con las 12 tribus de Israel que menciona la Biblia.

 

Todos gobernaron breve tiempo por que se sometieron a intensos ayunos. EL último rey decidió trasladar la población a otro lugar, siendo tentado por el demonio bajo la forma de una bella mujer, con la cual tuyo ayuntamiento carnal. Tras este pecado se desató un diluvio en la región que duró treinta días y tras de eso vino un período de un año de esterilidad y hambre.

 

Los sacerdotes, sublevaron al pueblo contra el rey indigno, lo capturaron y atado de pies y manos fue arrojado al mar.

 

Al quedar sin rey, los lambayecanos fueron conquistados por el Chimu-Capac del Gran Chimú que les puso cono monarca a Pongmassa que gobernó varios años y dejó como sucesor a Oxa, que fue reducido a la obediencia por los Incas.

 

Los sucesores de  Oxa fueron: Llempisán, Chullumpisan, Cipromarca y Fellempisan, siendo hermanos los tres últimos. Luego siguen Efquempisan y por último Sec-Fum-Pisan, en cuyo período llegó Pizarro.

 

ARRIBA

 

LA LEYENDA DE ÑAMLA.

 

Relatada por el Padre Rubiños y Andrade, dice que en la costa      no habían muchos habitantes en tiempos primitivos, a causa de que las gentes que bajaban de la sierra, eran acometidos por una enfermedad mortal.

 

Dice el sacerdote que en una isla del litoral norte – que podía ser Puná – produjo una guerra y que el jefe vencido salió en una flota, dejándose arrastrar por la corriente (que sería la del Niño) y tras varios días de navegación 1legaron a la desembocadura de un río, que eran también el Lambayeque. Los expedicionarios se establecieron en el lugar, fundando una dinastía que reinó mucho tiempo extendiendo sus dominios a Motupe y Olmos, llegando su influencia hasta Tumbes.

 

La esposa de Ñamla se llamó Sotenic, nombre que suena parecido al de la esposa de Naylamp llamada Ceterni.

 

De acuerdo a Rubiños el nombre de Ñamla significa ave de mar, lo que explicaría el culto que en Piura y Lambayeque los antiguos dieron a Dioses de formas de pájaros, como lo demuestran sus piezas de alfarería.

 

El hijo de Ñamla fue Sium que suena igual que Cium.

 

ARRIBA

 

 EL ORIGEN DE NAYLAMP.

 

No se ha establecido la época probable de la llegada de Naylamp, pero algunos suponen fue en 1.300 D.C aunque lo más probable fue en 900 D.C.

 

Con relación a la real procedencia de Nay1amp hay diversas versiones. Unos dicen que fue un Lama con gente de Indochina. Otros aseguran que tiene procedencia maya y los terceros, simplemente consideran que procedían de la isla Puná.

 

Don Sebastián Lorente, afirma que “la procedencia lejana de los pueblos de la costa norte del Perú, comprendida entre Pacasmayo y Sechura, parece confirmarse en el extraño idioma mochica y en la tradición guardada allí sobre la llegada en balsa de un jefe con gran séquito, llamado Naylamp; así como en el espíritu independiente de esos pueblos”.

 

José Kimmich, que estudió el origen Chimú, publicó en 1917 un estudio afirmando que Naylamp tenía origen asiático, para lo cual ofrecía pruebas antropológicas, 1inguísticas, paleográficas y arquitectónicas.

 

Para Kimmich tanto el Chimú como Lambayeque, tienen origen indochino y aún ahora un indígena costeño, puede fácilmente confundirse con un indochino. Hace diez siglos los chinos y los indochinos navegaban en embarcaciones que cargaban 100 toneladas y se aventuraban mar adentro. Bien pudo la embarcación de Naylamp, ganar las costas de California y seguir la línea del litoral, hasta llegas al Perú.

 

Los que suponen a Naylamp de origen maya son numerosos. Entre esos partidarios está Uhle que se basa en pruebas de tipo arqueológico.

 

Hermann Leicht, supone que desde Centro-América llegaron a las costas piuranas y lambayecanas, gran cantidad de navegantes y penetraron en las desembocaduras de los ríos, habiendo sido Nay1amp uno de los más importantes que llegaron.

Para Riva Aguero, una gran cantidad de pa1abras, de lugares y nombres de personas tienen similitud con las lenguas maya y nahua.

Clemente Markham, Paul Kosok y en cierta forma Hans Horkheimer, piensan que Nay1amp llegó de 1as costas ecuatorianas en donde se había formado un núcleo civilizado, de procedencia, centro-americana. La corriente del Niño, había favorecido la navegación no sólo del legendario personaje, sino de una corriente permanente de emigrantes. La simi1itud de piezas cerámicas sería la prueba.

 

Sea lo que fuere, Nay1amp sería el padre de todos los tallanes del sur, o sea de ese gran grupo racial que hasta la fecha conserva características propias, sobre todo en Eten, Sechura y en general en el Bajo Piura.

 

Hay que advertir sin embargo, que en criterio de muchos arqueólogos como Paul Kosok, Wendel Bennet y otros, cuando llegó Naylamp a las costas de Lambayeque, en modo alguno encontró gentes incivilizadas, pues por los años 300 D.C ya se había desarrollado la cultura Pre-Mochica, luego entre los 300 y 500 D.C. la Cultura Mochica y posteriormente los períodos Lambayeque A y Lambayeque B.

 

ARRIBA

 

TACAYNAMO.

 

Una leyenda similar a la de Naylamp, existe con relación a los reyes fundadores del imperio Chimú que se extendió por el norte hasta Piura y Tumbes.

 

Se atribuye al Obispo de Trujillo Carlos Marcelo Corne, fundador del Seminario de esa ciudad, el haber hecho conocer la llegada a las costas de Pacasmayo de un personaje llamado Tacaynamo el cual se asentó en el Valle del Chimor y lo conquistó.

 

Tacaynamo al que también se le llama Chimor Capac, fue e1 fundador de la dinastía que gobernó la región Chimor o Chimú.

 

Chimor Capac, llegó en una Balsa de Palos, al igual que la utilizada por los naturales de Paita y Tumbes, por cuyo motivo se presume por el mismo Carlos Marcelo Corne, que no llegaban de muy lejos. No se descarta según esa teoría que Chimor haya sido de la costa ecuatoriana o de Tumbes y aun del litoral piurano.

 

A Tacaynamo sucede en el gobierno su hijo Guari-Caur que extiende las conquistas pero fue Nancen-Pinco hijo del anterior, el que extendió el reino hasta Santa por el sur y Pacasmayo por el Norte. Siguen después hasta media docena de reyes y viene luego Michan-Caman en cuyo tiempo el reino logra su mayor  extensión pues llega de Tumbes hasta el norte de Lima. Es entonces cuando el reino es reducido por los Incas, cuyas huestes al mando de Tupac Yupanqui, derrotaron al gran rey Chimú y fue llevado prisionero al Cuzco en donde lo casaron con una princesa de sangre imperial.

 

A partir de entonces se sucedieron una serie de reyes vasallos como Chumun-Caur, Guaman Chumu, Anco Coyuch el que al morir no dejó sucesión por cuyo motivo entro a reinar su hermano Caja Cimcim en cuyo tiempo llegaron los españo1es con los cuales colaboró y recibió el bautizo, tomando el nombre de Martín siendo sepultado al morir en la Iglesia de Santa Ana.

 

Los curacas tallanes vasallos, entregaban a sus hijos señoríos, que con el tiempo fueron cobrando cierta independencia lo cual debilitaba el poder de los reyes Chimús, lo que era del agrado de los Incas, por que evitaba cualquier intento de rebelión.

 

En realidad, los pueblos tallanes, sólo tenían muy débiles lazos de subordinación con los reyes Chimús, y cuando los Incas conquistaron Chan-Chan tales lazos de inmediato se rompieron.

 

Los tallanes eren de espíritu muy independiente, y la autonomía que mantuvieron frente a los chimús la conservaron durante el gobierno de 1os Incas, lo cual fue claramente comprobado por los españoles al arribar al Perú.

 

ARRIBA

 

LA LEYENDA DE TUMBE Y LA FUNDACIÓN DE TUMBES.

 

El Padre Giovanni Anello Oliva, fue un jesuita muy ilustrado como tolos los de su tiempo. Había nacido en Italia en 1572 y joven aún llegó al continente americano, residiendo primero en Quito y luego en Lima.

 

 El Padre Oliva, se interesó mucho por las leyendas de los indios y por su his­toria. Fue así como logró crear una fantástica trama para explicar la fundación del Imperio de los Incas.

 

De acuerdo a todo lo re1atado por el Padre Oliva, la historia se inicia en las costas del Ecuador, un poco más al norte de Tumbes.

 

Después del diluvio, dice Oliva: “quizá vinieron por mar, por la tempestad desatada los primeros pobladores al Perú entrando por Caráquez (en la costa de Ecuador) en donde poblaron e hicieron alto y de donde después, tiempo adelante se fueron  extendiendo en las demás tierras y provincias del Perú.”

 

Como es fácil suponer, Tumbes y Piura constituyeron lugares obligados para el paso de esas gentes.

 

De Caráquez, un grupo numeroso pasó a Sumba, llamada más tarde Santa Elena, en donde se distinguió el reinado del cacique Tumbe o Tumba.

 

Tumbe despachó expediciones hacia la zona de Tumbes para descubrir nuevas tierras pero todo terminó en fracaso. Tumbe tenia dos hijos: Quitumbe el mayor era valeroso, sereno y sagas; mientras que el menor Otoya era ambicioso y lleno de defectos.

Al morir Tumbe, el hijo mayor prefirió abandonar Sumba para no entrar en discordia con su hermano, y se dirigió al sur con gran número de sus partidarios, estableciéndose en un lugar cercano a1 mar en donde fundó el pueblo de Tumbes, nombre que puso en memoria de su padre.

 

En Sumba había quedado Llira esposa de Quitumbe que al poco tiempo dio a 1uz un niño muy bello al cua1 se le puso por nombre Cuayanay que significa Golondrina.

 

Quitumbe olvidando a su familia se entregó a la sed de nuevas conquistas y organizó una expedición por mar que 1legó hasta e1 Rímac.

Mientras tanto en Sumba, e1 disipado Otoya sólo se había entregado a la vida de placeres y por eso cuando aparecieron en Santa Elena unos disformes y crueles gigantes no les pudo hacer frente, siendo vencido y apresado, muriendo poco después. Pero los gigantes cometieron el pecado de 1a sodomía, por cuyo motivo fueron destruidos por fuego caído del cielo.

 

Quitumbe cuando supo que los gigantes habían invadido Sumba, fue presa de gran temor y huyó de Tumbes con gran cantidad de personas, metiéndose mar adentro en numerosas canoas hasta llegar a la isla Puná. Al cabo de cierto tiempo Quitumbe se interno en las serranías y fundó la ciudad de Quito. Pero al poco tiempo dejo esta ciudad y bajó a la costa de Tumbes y de Piura, siguiendo hasta el Rimac en donde edificó un templo a Pachacamac, lugar en donde murió.

 

La leyenda cuenta una serie de aventuras del niño Cuayanay, que tuvo que huir de su madre que quería sacrificarlo a los dioses y refugiase en una isla hasta los 22 años en que se trasladó a tierra firme en donde un curaca lo apresó. 

 

Cuayanay era un hermoso doncel, de alto porte, tez blanca de  complexión  atlética y cabellos crespos.

 

El curaca lo condenó a muerte y mientras esperaba la sentencia fue visitado por muchas jovencitas atraídas por su hermosura. Una de e1las, Cigar la hija del curaca se enamoró del joven y ofreció liberarlo. Engañando a los guardias logró hacerlo y los amantes huyeron juntos Tras matar a varios perseguidores, los jóvenes llegaron a la orilla del mar, y en una balsa retornaron a la isla donde antes había estado Cuayanay. Allí vivieron felices muchos años y tuvieron muchos hijos en unión con los pocos indios que los habían acompañado y que también llegaron a tener mucha descendencia.

 

Hijo de Cuayanay y de Cigar, fue Atau y de este nació Manco Capac, al cual su padre dio la misión de conquistar tierra firme. Al cumplir Manco Capac 30 años, se dirigió con gran séquito y canoas al continente, y tras caminar mucho tiempo llegó al Lago Titicaca, para de ahí dirigirse al Cuzco y fundar el imperio.

 

 Como se puede apreciar, la leyenda recogida por el Padre Oliva de los indios ecua­torianos, hacen de Manco Capac, un hombre de la costa sur del Ecuador y tanto él como sus antecesores, de acuerdo a tal mito, tuvieron que recorrer también los parajes de Tumbes y Piura.

 

La leyenda de tipo quiteñista, nació seguramente a raíz del triunfo de Atahualpa sobre Huáscar para hacer prevalecer la idea de que Quito y Tumbes fueron fundados antes que el Cuzco, y el imperio fue fundado por un príncipe quiteño.

 

ARRIBA

 

LOS GIGANTES DE SANTA ELENA.

 

La leyenda de Quitumbe el supuesto fundador de Tumbes, señala que estando en esta ciudad, fue noticiado de que unos gigantes habían desembarcado en Santa Elena su patria y que habían creado terror en toda la comarca.

 

La leyenda de gigantes llegados por la vía del mar, ha sido muy frecuente en los pueblos de la costa. Es así como, algunos mitos aseguran que el templo de Pachacamac fue también construido por hombres de elevada estatura y que lo mismo lo fueron los fundadores del Reino Chimú.

 

En la costa del Ecuador hay dos leyendas de gigantes. Una es la referente a los desembarcados en Santa Elena, y la otra trata de una llegada similar de gente de elevado porte a Puerto Viejo, en tiempos en que los Incas ya habían conquistado la región Tallán.

 

Pero no sólo en la costa se ha hablado de gigantes. En la región de la selva, a 3.072 metros de altura, cerca a la ciudad de Chachapoyas y en lugar poco accesible, el sabio Raimondi encontró el esqueleto de un hombre en 1as ruinas de Cuelap. En la misma zona se encontraron cráneos de gran tamaño con cabellos rubios. Todo eso fue llevado a Lima por el sabio italiano. E1 esqueleto medía 2 metros.

 

La llegada de los gigantes a Santa Elena ha sido recogida por los cronistas españoles Cieza de León, López de Gómara, Garcilaso, Zárate, Acosta y Herrera.

 

Los gigantes habrían llegado por el mar en balsas de juncos. Eran de doble estatura que los naturales, de grandes ojos y largas trenzas, no tenían barba y a1gunos estaban desnudos, mientras otros estaban cubiertos con pieles. Llegaron sin mujeres.

 

Los gigantes desembarcaron en una zona de poca agua, de tal modo que cavaron un pozo muy hondo en roca viva, para tener líquido abundante y fresco. Eran pescadores para lo cual usaban de redes y aparejos, consumiendo pescado en cantidades fantásticas.

 

Eran de temperamento feroz, y a falta de mujeres tomaron las de los naturales, pero como eran muy depravados terminaban por matarlas. Ante tanto vejamen, los    habitantes del lugar huyeron al interior y entonces los gigantes cayeron en el vicio de la sodomía. Los dioses enviaron fuego del cielo y un ángel exterminador con flamígera espada los mató a todos. Los restos de los gigantes quedaron esparcidos pon el suelo. Muchos cronistas aseguraban haber visto esos huesos y que los indios se los mostraron a Pizarro.

 

Esos restos han sido sometidos recientemente a la prueba del carbono y ha quedado revelado que tenían 18.400 años de existencia. Eso descarta de que sean humanos. Por esa época, en toda la región norte y hasta en Talara existieron animales de gran tamaño. Los elefantes y en general los proboscidios acostumbran a elegir un lugar para morir. En los restos no se encontraron cráneos de hombre. En cuanto al pozo, fue una oquedad natural.

 

No se descarta la llegada de hombres de gran tamaño, pero no descomunales que se enseñorearon del lugar y redujeron al vasallaje a los habitantes, los cua1es movidos por la fantasía y para justificar un derrota, inventaran o más bien exageraron su tamaño y por  odiosidad hacia ellos las pintaran can todos los vicios.

ARRIBA