Capítulo VIII: LOS GUAYACUNDOS

 

 

CAPITULO VIII

LOS GUAYACUNDOS

 

 

 

1.        Los Guayacundos de Ayabaca.

2.        El Poblamiento de la Sierra Peruana.

3.        Los Petroglifos de Samanga.

4.        Ubicación Geográfica de los Guayacundos

        - Su origen.

5.        Desenvolvimiento cultural de los Guayacundos

6.        La Confederación de los Guayacundos.

7.        Origen de la Voz Guayacundo.

8.        Estudios.

9.      Las Ruinas de Aypate. - Su ubicación geográfica.

        - Su descubrimiento.

10.     Expediciones Descubridoras.

        - Caminos de acceso.

        - La Plaza Central.

11.     Los Complejos A y B.

        - La pirámide.

        - El Cerro Granadillo.

12.     Importancia de las Ruinas.

13.     El Señor de Olleros.

        GRÁFICOS

ARRIBA

LOS GUAYACUNDOS DE AYABACA.

 

Cuando se trató de armar la Historia de Piura en cuanto a los tiempos prehistóricos, se podía notar claramente que faltaba una pieza importante en ese rompecabezas. La solución vino cuando la arqueóloga francesa Anne Marie Hocquenghen publicó su libro “Los Guayacundos de Caxas y la sierra piurana” como fruto de sus investigaciones.

 

Sobre el pueblo Guayacundo o Huayacuntus, ya habían referencias del Cronista Cabello de Balboa, del historiador Juan José Vega y otros.

 

El Dr. Mario Polía Meconi, Arqueólogo y Antropólogo Italiano, trató en Lima en 1994 en una conferencia sobre “El descubrimiento de una cultura desconocida: los waykuntur-ayawakas”.

 

En esa conferencia efectuada en el Museo de la Nación de Javier Prado mostró numerosas diapositivas, sobre la tumba de un curaca de la nobleza ayahuaca  que vivió en el siglo III de nuestra era. La tumba estaba en el Cerro Aypate, lugar donde el Dr. Polía en años anteriores hizo el descubrimiento científico de las famosas ruinas de Aypate.

ARRIBA

 

EL POBLAMIENTO DE LA SIERRA PIURANA.

 

El  poblamiento de América del Sur se inicio por mar y tierra.

 

Los que lo hicieron por tierra, ingresaron por dos puntos diferentes; unos, por el istmo de Panamá y otros, procedentes del caribe, tras tomar estas islas como trampolín, entraban por Venezuela.

 

Los que ingresaron por Panamá remontaron el valle del río Magdalena y luego se abrieron en una especie de abanico. Unos se dirigieron a la costa, otros siguieron por los valles interandinos hasta el Ecuador y los terceros se internaron en la selva amazónica.

Los que ingresaron por Venezuela fueron dos pueblos con caracteres idiomáticos diferentes: los Arawacs y los Tupí-guaraníes.

 

Los primeros hicieron su avance por la parte occidental de la selva amazónica, cubriendo lo que hoy son territorios selváticos de Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia.

Los Tupi-guaraníes continuaron por la parte central de la selva de Brasil, llegando al Paraguay y al norte de Argentina.

 

La selva peruana fue penetrada por grupos de cazadores nómades que avanzaban rápidamente tras las presas que huían de su persecución. Los grupos humanos llegaron por diversas vertientes, y  entre ellas, ramas desprendidas de los Arawacs.

 

Chavín de Huantar recibió su contribución humana de la selva.

 

Entre el norte del Marañón y lo que ahora es el sur de la Republica del Ecuador, y ocupando un gran espacio geográfico, se estableció la nación jívara o jíbara..

 

Pertenecían al grupo jívaro, los bracamoros de Jaén ya extinguidos, los aguarunas y los huambisas.

 

Los jívaros durante todo el tiempo, desde hace siglos y hasta hoy son belicosos, de mucha vitalidad, elevada estatura y con poca predisposición para trabajar.

 

Muchos siglos anteriores a la Era Cristiana,  grupos humanos en estado muy primitivo, ingresaron de la selva, a la sierra piurana y ocuparon diversos puntos de las actuales provincias de Ayabaca y de Huancabamba.

 

Esos hechos pudieron ocurrir en el Período Pre-cerámico, unos 1.300 años A.C, primero en Ayabaca, y después de muchos siglos otros grupos selvícolas penetraron a Huancabamba.

 

Los primeros pobladores de Ayabaca eran recolectores y cazadores y vivían en estado muy primitivo. Para ellos, cruzar el río Macará (Calvas) y la quebrada de Espíndola no constituyó ningún problema.

 

Hecha la penetración, las corrientes humanas se abrieron en abanico y ocuparon todo lo que ahora es la provincia de Ayabaca, y el norte de la provincia de Morropón. Es posible que en su avance, estos hombres primitivos, a los cuales no podemos todavía llamar Guayacundos, hayan chocado con la floreciente cultura Vicús.

 

Sus pasos se han podido ir siguiendo por la gran cantidad de petroglifos y de monolitos hoy encontrados.

 

Uno de los puntos de ingreso fue Samanga, sobre la quebrada de Espíndola, donde precisamente se han hallado  las más importantes piedras grabadas.

 

Además de Samanga, se han encontrado petroglifos y monolitos en Sicchez, cerro El Toldo, Culqui, en Guaraguau de Malingas (Tambogrande) y otros. En total hay descubiertos un poco de más de 200 petroglifos.

ARRIBA

 

LOS PETROGLIFOS DE SAMANGA. 

 

El Arqueólogo Italiano y ex-catedrático de la Universidad  de Piura Dr. Mario Polía, que con tanta minuciosidad ha investigado las sierras de Ayabaca, habla de una cultura Samanga.

 

Mucho le han intrigado a Polía,  los espirales grabados en las piedras de Samanga, los que tienen semejanza con otros encontrados en las selvas del Ecuador, Colombia y Venezuela; lo cual muestra no sólo un común origen, sino también el derrotero de los grupos humanos llegados del norte del continente. También hay petroglifos en Cajamarca.

 

Los dibujos antropomorfos de los petroglifos representarían sin duda deidades, lo mismo que las figuras de los felinos, motivados no por una posible influencia de Chavín, sino como representación de los jaguares y pumas que abundan en la región y que en cierta forma eran objeto de veneración y culto. Otros animales que, en forma estilizadas, aparecen en los petroglifos son los monos y las serpientes, los cuales también abundaban en la zona en ese tiempo.

 

El hallazgo de la gran piedra grabada de Samanga, es como si se hubiera encontrado en libro en un idioma antiguo aún por descifrar, pero cuando se logre un avance sobre esa investigación, permitirá conocer mucho de la vida y de la forma de pensar de los más antiguos pobladores de la sierra piurana.

 

También en Frías se ha encontrado una piedra redonda muy bien tallada, en la que parece representarse algo así como el firmamento celeste y las constelaciones. Si fuera así, significaría un notable conocimiento de astronomía, fruto de la contemplación y observación  permanente del cielo. Lógicamente que el trabajo hecho en esta piedra es muy anterior al proceso cultural que se desarrollo en Frías, cuando se hizo presente la cultura Vicús.

 

El sitio denominado Tomapampa de Jambur, en el distrito de Paimas, sobre las orillas del río Quiroz, hay grandes piedras grabadas también con espirales y figuras antropomorfas, un tanto parecidas a las de Samanga. En las piedras hay también pocitos semiesféricos.

 

Un poco río arriba de Quiroz, en Culqui, se ha descubierto una ciudadela y una gran cantidad de monolitos. En general, a todo lo largo de la cuenca de Quiroz hay monolitos y piedras grabadas, lo cual muestra la preferencia de los antiguos pobladores serranos por establecerse cerca de los ríos.

 

Los petroglifos representan una transición del  nomadismo al sedentarismo, ya que la grabación de una piedra de grandes dimensiones, puede haber sido trabajo coordinado de varias personas por mucho tiempo.

 

En Agosto de 1987, los diarios de Piura informaban de una nueva exploración hecha en la sierra de Ayabaca por el Dr. Mario Polía, en compañía del guía ayabaquino Celso Acuña Calle y el periodista italiano Adriano Favaro.

 

Polía había ingresado al valle de Samanga al que llamaba Valle Sagrado y estudió 22 piedras que tenían glifos, siete obeliscos y lugares que 1.000 años A.C servían de adoratorios.

 

El arqueólogo italiano, en 1972 había descubierto y estudiado 33 petroglifos, en 1986 otras 22 piedras y posteriormente otras  más hasta sumar 119.

 

En algunos petroglifos hay figuras estilizadas de felinos y de culebras, lo cual hace suponer un origen selvático y una influencia Chavín. El hallazgo de un lanzón de 2.90 m también con grabaciones chavinoides encontrado cerca de la Huaca Samanguilla, vendría a reafirmar el criterio, que cuando menos Chavín y Samanga tendrían un común origen selvático.

 

Para el Dr. Polía, Samanga es el más importante complejo de petroglifos de América del sur.

 

El riesgo que corren estas piedras, es le temor supersticioso que les inspira a los campesinos del lugar, de que les matan a los ganados que se les acercan, lo cual hace que hayan intentado su destrucción.

 

En el Cerro La Cruz, fue encontrado un petroglifo de 6.46 metros con figuras de espirales y rostros humanoides y estilizados. Las piedras tenían perforaciones semi esféricas o pocitos, al igual que en otros sitios de la región.

 

Samanga y los cerros De la Cruz y La Huaca están en la cuenca del río Espíndola que sirve de limite con Ecuador. Tanto los pocitos, como las figuras de espirales se han encontrado en petroglifos de otros países sudamericanos.

 

No se descarta que los círculos concéntricos y otras figuras sean representaciones, de naturaleza astronómica fruto posiblemente de la contemplación permanente del cielo.

 

Como hemos dicho antes, las lluvias de 1983 pusieron al descubierto muchos cementerios y restos arqueológicos.

 

En el Medio Piura, en el sitio denominado Guaraguao de Malingas, en Tambogrande quedaron al descubierto gran cantidad de petroglifos que estaban cubiertos de tierra y parecían piedras corrientes, pero que el agua de lluvia las lavó. 

 

También en Guaraguao habían en 1983, dos monolitos de piedra labrada de 2.00 metros de altura y un tercero de 1.80, que tenían la forma de prisma cuadrangulares regulares. Parecen haber sido las columnas de un pórtico.

 

En el caserío de La Greda, cerca de la ex hacienda Locuto en el Medio Piura, las lluvias de 1983 erosionaron un cementerio actual y quedo al descubierto otro cementerio pre colombino, del que los huaqueros extrajeron ceramios muy finos, así como gran cantidad de collares hechos con chaquiras, blancas y de colores, para cuya confección utilizaron las conchas Spondylus y traídas de las costas de Ecuador. Igualmente se encontraron utensilios de madera y de metal.

 

Las quebradas que erosionaban las tierras, arrastraban gran

cantidad de ceramios que los pobladores atrapaban al paso. 

 

Esos monolitos están en riesgo de perderse, pues han sido muy maltratados por los tractores de los agricultores, cuando la Reforma Agraria dio posesión de las tierras a los campesinos.

 

Los monolitos son sumamente pesados y en ellos están cinceladas unas figuras que no se sabe si representan a un animal o personaje zoomorfo o humanoide. El citado personaje tiene la cabeza grande y redonda con un solo ojo al centro. En la parte superior de la cabeza sólo tiene cuatro pelos, no posee cuerpo y de la cabeza parten los brazos doblados hacia arriba y toda la figura se sienta sobre piernas largas y rectas, con pies también muy grandes.

 

Algunos vecinos de Tambogrande, aseguran que en Suyo hay piedras similares.

 

En Paccha hay piedras sobre las cuales se han labrado y cincelado semiesféricas del tamaño y forma de media toronja. También en el sitio llamado Casanas, comprensión de Malingas, hay esa clase de piedras con oquedades, que algunos estudiosos aseguran eran destinadas para usos ceremoniales, vertiendo en ellos líquidos especiales destinados a los sacrificios o al culto.

 

A partir de 1983, y por varios años, el párroco de Tambogrande, el sacerdote inglés Pablo Stomhan, se intereso por los restos arqueológicos de la región y adquirió 80 ceramios con los cuales inicio el Museo Parroquial de Tambogrande. En una visita que hicimos al mencionado religioso, nos mostró un objeto único en su clase. Se trataba  de un vaso pequeño de 10 cms de alto por 3 cms de diámetro, labrado con motivos antiguos como orlas. El material sobre el cual ha sido labrado el vaso es lo que llama la atención, pues es algo parecido al ónix.

 

También mostró el párroco una piedra muy lisa del tamaño de un huevo de pata, en donde se había cincelado un pez. Con unas fotografías nos hizo conocer los dos monolitos de Guaraguau y las piedras con oquedades de Paccha.

 

Las primitivas  tribus asentadas en la provincia de Ayabaca y al norte de la provincia de Morropón, fueron desarrollándose y evolucionando en forma tal, que cuando el Inca Tupac Yupanqui inició su reducción y conquista, ya habían logrado un alto grado de evolución cultural, igual y quizás superior al que por la misma fecha tenían los tallanes.

Al igual que los tallanes, los pobladores de la sierra en la época de las conquistas incaicas, constituían por sus rasgos raciales y lingüísticos, por su común origen y por sus usos y costumbres, una nación; pero no habían formado un Estado unificado bajo una sola autoridad o mando. Más bien estaban formados por diversos señoríos, que, en cierta forma, formaban una confederación. Se trataba de la Confederación de los Guayacundos de la que nos ocupamos más adelante.

ARRIBA

 

UBICACIÓN GEOGRÁFICA DE LOS  GUAYACUNDOS.

 

Al igual que los tallanes, las primitivas tribus que ocuparon  el ámbito geográfico de la actual provincia de Ayabaca y parte de la de Morropón, todavía no podían ser llamados Guayacundos. Tuvieron que pasar muchos siglos, para que tales tribus, por propia evolución y por la influencia de las culturas vecinas ecuatorianas más desarrolladas, alcanzaron un  nivel más elevado y con características propias, lo cual ocurrió más o menos recién en el año 200 A.C.  El grupo étnico formado que ocupaba la actual provincia de Ayabaca, eran los Ayahuacas, que  por los años 600 DC.  junto con los de Calúa y Caxas, formaron la Confederación de los Guayacundos.

 

Los tallanes arrancan desde 500 a 700 DC Y los Vicús  entre 500 AC y 900 DC, por lo tanto hubo un período entre 500 DC y 1,100 DC, que fueron contemporáneos, los tallanes,  y los Guayacundos.. Si los Vicús hubieran existido hasta 1.100 DC como creen algunos, entonces las tres naciones hubieran tenido un tiempo que fueron contemporáneas.

 

De ese modo por el año 1.400 DC. en la región de la sierra piurana vivían, contemporáneamente con los tallanes, dos etnias diferentes: los Guayacundos y los Huancapampas. Entre ambas tenían tremendas diferencias de niveles de desarrollo cultural.

 

El ámbito geográfico, sobre el cual se desarrollaron los Guayacundos fue la totalidad de la provincia actual de Ayabaca, el norte de la provincia de Morropón, el distrito de Tambogrande, parte del distrito de las Lomas, y el distrito del Carmen de la Frontera, en la provincia de Huancabamba.

 

Limitaban, por lo tanto, por el norte con las tribus ecuatorianas de los Malacatos y los Paltos. Por el sur con el territorio de los Huancapampas y los Tallanes de Alto Piura, por el Este con los Bracamoros y por el oeste con los Tallanes.

 

De acuerdo con el cronista Garcilaso Inca de la Vega y a la denominación que a esa parte del territorio daban los Incas, los Guayacundos estaban integrados en tres provincias que eran: Caxas, Ayahuaca y Calúa o Calvas.

ARRIBA

 

SU ORIGEN

 

El origen de estas provincias Guayacundas era selvático. Provenían de los Jívaros ( o Jíbaros), indios que ocupan una amplia región de la selva ecuatoriana y del norte del río Marañón. Al grupo Jíbaro pertenecieron los Bracamoros que vivían en las inmediaciones de la cuenca del río Chinchipe y en lo que ahora es Jaén.

 

Los Jívaros fueron un pueblo muy belicoso y amante de su libertad, cualidad que transmitieron a las etnias que de ellos se derivaron, como los Aguarunas, los Chonos, los Bracamoros, los Paltos, los Malacatos y los Guayacundos.

 

Estas tribus tenían piel bastante clara y sintieron desde los tiempos de la conquista una desconfianza instintiva hacia el hombre blanco. Cuando los españoles penetraron en la selva, en busca del Dorado, los atacaron en grupos, haciendo guerras de guerrillas, que era su  modalidad de ataque.

 

Para cimentar el régimen colonial, España recurrió al sistema de reducciones con los indios concentrándose en determinados lugares. La gran nación Jívara cuya gente estaba dispersa en una tremenda área geográfica fue reducida a las ciudades ecuatorianas de Logroño, Valladolid, Santiago de las Montañas, Santa María de Nieva y Sevilla del Oro. Esta ultima tenia en 1599 nada menos que 25 mil habitantes, población elevada para la época.

 

Reducidos al radio urbano, los Jíbaros morían de muchas enfermedades, mientras que las autoridades españolas explotaban su trabajo. En el año antes anotado, el gobernador de Macas quiso imponer una contribución extra, que los Jíbaros no aceptaron y en numero de 20.000 bajo el mando del curaca Quiruba, atacaron la ciudad de Logroño, que fue tomada y saqueada. Luego hicieron lo mismo con Sevilla de Oro, ante lo cual  se vieron obligadas las autoridades a entrar en tratos con los rebeldes.

ARRIBA

 

DESENVOLVIMIENTO CULTURAL DE LOS GUAYACUNDOS.

 

Los primeros grupos humanos que cruzaron el río Macará y la quebrada de Espíndola, lo hicieron en tiempos muy remotos. Su paso por diversos lugares fue marcado y dejaron sus huellas en los petroglifos.

 

Esos grupos primitivos provenían de la selva amazónica, y posiblemente en tiempos anteriores a la formación de la nación o gran tribu de los jíbaro ( o Jívaro)..

 

Por razones de proximidad y de una naturaleza que en la sierra y sus valles interandinos presentaban mejores condiciones para la vida, las corrientes humanas continuaron llegando a lo largo de los siglos, y esas nuevas gentes, sin duda algunas, que tuvieron niveles de vida no tan primitivos como los que correspondieron a los primitivos pobladores de la sierra piurana.

 

Fueron, por lo tanto, tribus jívaras las que en forma masiva ocuparon en sucesivas oleadas el área geográfica antes mencionada.

 

En su avance, los jivaros sólo fueron detenidos por otros pueblos, que sin duda, en esos tiempos, habían evolucionado más, como lo eran los Vicús y los Tallanes. Hay que suponer que esos primeros encuentros fueron violentos, pero no obstante que los Jívaros pudieron conquistar algún territorio a sus vecinos, fue incuestionable que no pudieron avanzar más.

 

Ubicados ya en su área territorial, principiaron a organizar su vida, estableciendo un comercio de trueque con sus vecinos.

 

Esos contactos contribuyeron, también, en mucho a un pronto desenvolvimiento cultural y social de lo que serían  los Guayacundos. Aportes muy importantes los recibieron de las tribus vecinas, sus hermanos de sangre, como los paltos y malacatos del lado ecuatoriano, lo que igualmente lograron un pronto desarrollo por los contactos con las antiguas culturas que existían y  se desenvolvían al sur de Ecuador.

 

En el Diccionario Enciclopédico Hispano Americano, al tratar del río Guayas, se asegura que debe su nombre  a que en ese lugar, es decir en su cuenca, existía un régulo llamado Guayas al momento de la llegada de los conquistadores.

 

El cronista Inca Garcilaso de la Vega, cuando se refiere a la conquista de tres grandes provincias belicosas, y muy pertinaces, por Tupac Yupanqui, dice:

 

“...pasaron los incas adelante a conquistar otras tres provincias que también contienen en sí, muchas diversas naciones, empero al contrario de las pasadas (se refiere el cronista a Huancabamba), que vivían como gente política, tenia sus pueblos y fortalezas y forma de gobierno, juntábanse a sus tiempos, para tratar del provecho de todos. No reconocían Señor, pero de común consentimiento elegían gobernadores para la paz y capitanes para la guerra, a los cuales respetaban y obedecían con mucha veneración mientras ejercitaban los oficios. Llámense estas tres provincias que eran la principales, Caxas, Ayahuaca y Callua”.

 

El cronista Cieza de León manifiesta:

“En la provincia de Caxas había grandes aposentos y depósitos mandados hacer por los Incas, y Gobernador con números de mitimaes, que tenían cuidado al cobrar los tributos. Saliendo de Caxas se va hasta llegar a la provincia de Guancabamba, donde están mayores edificios que en Calva”.

 

Es decir, si bien es cierto que los Guayacundos formaban una sola etnia, y se podían distinguir dentro de ellas tres grandes provincias, en cada una de éstas a su vez habían muchas tribus con sus respectivos curacas, que se gobernaban con bastante autonomía.

 

Cuando el cronista dice que vivían como gente política, quiere significar que habían alcanzado un apreciable grado de organización social y política.

ARRIBA

 

LA CONFEDERACIÓN DE LOS GUAYACUNDOS.           

 

Podemos llamar Guayacundos a , los antiguos habitantes de Ayabaca, recién a partir de 1400 DC. En cuanto a su organización política y a los primeros pasos para constituirse en un verdadero Estado, los Guayacundos habían avanzado más que los tallanes 

 

Tenían una Confederación bien estructurada que funcionaba tanto en tiempos de paz como de guerra.

 

Periódicamente los curacas se reunían en una gran asamblea a manera de Consejo de Estado o de Parlamento, para discutir los asuntos de interés general y adoptar acuerdos, de cumplimiento obligatorio para todos, porque iba a ser en provecho de todos.

 

Para vigilar el cumplimiento de esos acuerdos, elegían un Gobernador que al parecer lo renovaban periódicamente, en forma tal que evitaba que uno de ellos tuviera la tentación de convertirse en un Rey o algo parecido. Por otra parte el tal Gobernador parece que era un simple administrador de asuntos públicos, pues el cronista es bien claro cuando dice que los confederados no reconocían a ningún Señor.

 

Cuando había guerra con tribus de afuera, se juntaban las fuerzas confederadas y de común acuerdo elegían un comando militar al cual obedecían ciegamente.

 

Dice el cronista que tenían sus pueblos y fortalezas.

En efecto, no sólo había una gran cantidad de poblaciones pequeñas, sino algunas más evolucionadas que podríamos llamar ciudades, como Caxas, Ayabaca la Vieja y Callúa. Sobre esta última no se han descubierto las ruinas, pero Cieza de León dice que en Callua habían buenos edificios, pero no mejores que los que los Incas construyeron en Huancabamba.

 

El cronista Diego Trujillo se refiere a Caxas como un pueblo de grandes edificios, con tres acllahuasis en donde habían 500 enclaustradas. El autor anónimo de la conquista dice: “ Llegaron a un pueblo (los españoles)  que era grande y en unas casas muy altas hallaron mucho maíz y calzado, otras estaban llenas de lana y más de 500 mujeres  no hacían otra cosa sino ropas y vino de maíz para la gente de guerra, en aquellas casas había mucho de aquel vino. Este pueblo estaba muy destruido por la guerra que les había dado Ataballpa“.

 

Esta Caxas era la que habían hermoseado los Incas y que Atahualpa casi había dejado en ruinas. De todos modos, da una idea que aún antes de la conquista incaica l fue ciudad muy principal.

 

Otra importante ciudad existió al norte de la provincia de Huancabamba y el sur de  Ayabaca, en el distrito de Pacaipampa y que ahora se conoce como ruinas de Chulucanas o Chulucanitas por estar en la ex – hacienda que tenía ese nombre. Fueron estudiadas por el sabio Alejandro Humboldt y después, en el presente siglo, por el Misionero Redentorista padre Andrés Antzberger, que hizo una descripción más detallada de las mismas. La ciudad tenía las construcciones de piedra y distribuida una sección en cuadrados perfectos que parecían dameros. Para algunos historiadores esas ruinas pertenecen a la antigua ciudad de Caxas.

 

La investigadora francesa Anne Marie Hocquenghem, que ha publicado un interesante libro titulado “ Los Guayacundos de Caxas y de la Sierra Piurana “ hace conocer que a 3,300 m.s.n.m. y al norte de la provincia de Huancabamba hay ruinas arqueológicas de impresionante extensión, donde existió una ciudad construida de piedra y una fortaleza. Los edificios -dice la investigadora francesa- tienen 100 mts. de largo por 10 mts. de ancho. Los muros de piedra semicanteada, están asentados en hileras sobre cimientos de piedras más pequeñas. Tales muros tienen alturas de 3 mts. Al centro hay una gran plaza de 100 por 100 metros y el conjunto se encuentra rodeado por un muro de defensa.

 

Los Guayacundos parecen haber construido varias fortalezas aprovechando los sitios estratégicos de la sierra que tenían muchos.

Cada ciudad importante esta defendida por una fortaleza. Todo hace suponer que la resistencia heroica que ofrecieron a los ejércitos conquistadores de Tupac Inca Yupanqui, no fue en Aypate, sino en otra construida en el cerro de Yantuma a 5 Kms. de la actual ciudad de Ayabaca. La fortaleza de Aypate sería más bien una construcción hecha por los incas.

 

Los Guayacundos, por su origen jívaro, eran de espíritu guerrero, pero todo hace suponer que no era por el lado de la costa donde existía el peligro de ser a su vez agredidos, sino de la misma selva amazónica de donde provenían; pues los Guayacundos habían evolucionado rápidamente y se podían presentar como presas codiciables de sus hermanos de la selva. De allí su necesidad de construir gran número de fortalezas.

 

El historiador Dr. Juan José Vega en su estudio “ Los Tallanes”expresa lo siguiente: “ Todo indica un origen costeño para los tallanes, pero no faltó crónica como la de Miguel Cabello de Valboa que habló de una remota procedencia andina. El éxodo a la costa habría sido motivado por las guerras adversas que sostuvieron en sus asientos originales andinos, que fueron conquistados por Estados vecinos más poderosos, quizá Bracamoros o Huayucuntos”. Esto supone que los primeros habitantes de Ayabaca, jíbaros o de otras etnias de la selva amazónica que se habían asentado como grupos tribales primitivos, tuvieron que enfrentar, nuevas oleadas de jívaros o bracamoros, más belicosos o en mayor número, que los que expulsaron.

 

Pero resulta que los tallanes difieren totalmente de los jívaros y los guayacundos, tanto desde el punto de vista lingüística  como    racial.

ARRIBA

 

ORIGEN DE LA VOZ GUAYACUNDOS

 

Cabello de Balboa, al relatar las conquistas de Tupac Inca Yupanqui en esta región, cuando era el príncipe heredero porque gobernaba aún su padre Inca Yupanqui, dice que al retornar de Ecuador ( el príncipe ) Tupac Inca Yupanqui donde, conquistó a los huancavilcas y a los chonos,  llegó a Poechos y allí acampó con su ejército, al cual dividió en dos; uno siguió por la costa y el otro, bajo su mando y el de su hermano Tupac Cápac, siguió por la sierra. Continúa el cronista expresando: “...Pasaron por la tierra de los Guayacundos y transmontaron la cordillera por la parte de Huancabamba, acercándose a los bracamoros cuya conquista reservó para el año siguiente, mandando a construir en un sitio adecuado una fortaleza en la que dejó una guarnición. Siguiendo viaje, Tupac Inca Yupanqui llegó a Cajamarca”.

Ya antes había sido sometida la provincia de Huancabamba de tal modo que el paso de los ejércitos imperiales fue sobre territorio del Imperio. En la información del cronista no se indica claramente el momento en que los Guayacundos fueran sometidos, y bien pudo suceder que el paso del ejército del Inca por el territorio de los  guayacundos fue con un permiso de tránsito, al que podían o no, oponerse.

 

Los cronistas no están de acuerdo en  la oportunidad en que se realizaron las conquistas de Tupac Inca Yupanqui en la región, pero es Cabello de Valboa el que menciona por primera vez el nombre de los guayacundos

 

El Glosario de Voces Indígenas que aparece en la obra “ Historia del Perú Antiguo”, tomo V de Don Luis Valcárcel, aparece la palabra guayacundo como derivada de dos voces quechuas que son Waya  y Qontu, que significa montón de fruta.

 

La arqueóloga francesa Hocquenghen, expresa que probablemente se deriva de dos voces quechuas que son  “ Waya“  y “ Kuntur". El significado de “ Waya “ sería el de grande, aflojado, no apiñado, que podría aplicarse al de gente dispersa y “ Kuntur “ significa cóndor, lo que llevaría a suponer que guayacundo significaría “ Cóndores dispersos “.El investigador histórico Dr. Mario Polía, los llama waya kuntur, al igual que la Dra. Hocquenghen.

 

Por otra parte, el principal río del Ecuador que vierte sus aguas al Pacífico es el Guayas, que tiene una amplia cuenca. El nombre parece haber sido dado por los españoles por que en ese lugar existía un régulo que era Guayas.

 

Lo que faltaría determinar, es de dónde salió el nombre de ese régulo ubicado en la zona hasta donde habían llegado los jíbaros que poblaban las vertientes de los ríos Santiago y Morona. Cuando se trata de establecer la etimología de Guayaquil, algunos lo consideran derivado precisamente del nombre Guayas; pero otros estiman que procede de la voz Guaylla o Huaylla que significa prado o floresta fresca, y en buena cuenta guayacundo vendría a ser Cóndor de Florestas Frescas, lo que sí se concilia con la realidad ambiental.

 

En Ayacucho hay algunos pueblos que se llaman Hualla, cuyo nombre proviene  del quechua Huaclla que significa desigual.

 

En la provincia de Castrovirreyna, en Huancavelica, hay un distrito llamado Huayacundo.

Pero bien podría ser una voz de procedencia jívara respetada por los Incas, pues la voz Guaya se encuentra asociada a otras en muchas tribus selváticas; así en Venezuela existían los Guayaquires, y en las márgenes del río Pilcomayo, había una tribu de origen Tupi-guaraní llamada de los Guayacures.

ARRIBA

 

ESTUDIO SOBRE LOS GUAYACUNDOS

 

Hasta la fecha, es muy poco, por decir nada, lo que se ha hecho por investigar todo lo relacionado con el desarrollo cultural de esta nación de la sierra piurana.

 

Por eso, el estudio de investigación científica realizada por la arqueóloga Anne Marie Hocquenghem sobre los guayacundos es muy meritorio. Ella llegó a la región en 1986 integrando el grupo llamado Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y de la Comunidad de Investigadores Alemanes, habiendo recorrido durante dos meses las serranías d Ayabaca y Huancabamba y visitados todos los sitios de interés para la arqueología.

 

Su aporte es una valiosa contribución en este afán de descorrer tantos velos de un pasado que permanece como un misterio, aún impenetrable, para los habitantes de la región.

ARRIBA

 

LAS RUINAS DE AYPATE. SU UBICACIÓN GEOGRÁFICA.

 

En la provincia de Ayabaca, y en el centro de  un triangulo formado por las localidades de Cujaca, Olleros y las ruinas de Ayabaca la Vieja, se encuentra el cerro de Aypate y en él las ruinas de una ciudad de piedra, construida por los Incas, después de conquistar la región.

 

El cerro en mención se encuentra al sud-este de la capital de la provincia, ciudad de Ayabaca y la región está regada por una gran cantidad de ríos y quebradas que van a desembocadura a la margen derecha del Quiroz, siendo los más importantes los ríos Olleros y Mangos.

 

El cerro de Aypate forma parte de un sistema montañoso de la Cordillera Occidental de los Andes, y domina un ancho valle de 33 Km de amplitud.

 

Para llegar de Ayabaca a Aypate era necesario hacer un recorrido de 9 horas a lomo de mula, que es el animal más seguro para cruzar montañas, y para pasar el río Mango. El cerro que se levanta a 2.916 metros sobre el nivel del mar está rodeado por una lujuriante vegetación tropical, muy típica en la que no faltan los helechos.

ARRIBA

 

EL DESCUBRIMIENTO DE LAS RUINAS

 

La existencia de las ruinas se habían conocido desde hace mucho tiempo, pero no se había hecho una descripción y menos un estudio de las mismas. Todo estaba envuelto en la fantasía y en la trasmisión de leyendas y mitos de los campesinos del lugar, que miraban al cerro con respetuoso temor. Los rebaños de los pequeños ganaderos pastaban en las faldas del cerro, pero no se atrevían a escalarlo y menos cuando llovía y la tempestad arreciaba sobre su cumbre en un concierto de rayos, relámpagos y truenos. En esos montes, el temor supersticioso aumenta por que el cerro se ponía bravo, al decir de las gentes.

 

Ha correspondido al Doctor Mario Polía, Catedrático del Curso de Arqueología de la Universidad de Piura, el mérito del descubrimiento científico de las ruinas de Aypate.

 

La profesora Ruth Rodrich Sarango, que acompañó a Polía en varias expediciones que en forma especial visitó la región de Samanga, hizo un breve relato de las seis expediciones que organizó el Catedrático Polía a Aypate.

 

La 1ra Expedición se realizo en Junio de 1971 y sirvió para descubrir las ruinas y establecer que no se trataba de una simple leyenda.

 

Con la seguridad de que las ruinas eran de gran importancia, ya que cubrían un área de dos kilómetros cuadrados se gestionó la autorización del Gobierno para continuar la labor de exploración. Con la colaboración del Instituto Nacional de Cultura, pudo obtenerse la Resolución Suprema N° 839 de Noviembre de 1971 que autorizaba a la Universidad de Piura. a efectuar las investigaciones arqueológicas.

ARRIBA

 

CINCO EXPEDICIONES MÁS. 

 

Durante todo el año 1972 se hizo una intensa preparación para la segunda expedición que al final pudo llevarse a cabo en el mes de Diciembre. En esta oportunidad se estudio el camino de acceso a la fortaleza, la gran explanada exterior que sirve como distribuidor a sus diversas secciones, una escalinata de 42 gradas una pirámide escalonada. Además se completó un Plano Topográfico.

 

En 1973 se realizo la tercera expedición que cubrió los meses de Agosto y Septiembre, explorándose el valle de Samanga, y sus misteriosos petroglifos que se les supone ser anteriores al periodo de la dominación incaica, pues el Dr. Polía considera tiene características chavincides.

La cuarta expedición permitió descubrir una gran terraza o patio rodeado de habitaciones, y lugares destinados a los centinelas y vigilantes.

La quinta expedición sirvió para explorar la parte del Camino de los Incas que pasa por Aypate y unía Ayabaca con Huancabamba.

 

La sexta expedición se realizó entre  el 25 de Julio y el 18 de Agosto de 1974, y  contó con la colaboración de la Misión Arqueológica de Italia, habiendo recorrido  todo lo anteriormente descubierto. Los arqueólogos europeos, encontraron que los constructores de la Fortaleza de Aypate, se habían utilizado las mismas técnicas arqueológicas que usaron los primitivos griegos y romanos y que las cuevas de tipo funerario existentes en los cerros que rodean Aypate y que se supone anteriores a la construcción de la Fortaleza tienen las mismas características que las necrópolis del paleolítico europeo, sobre todo la forma de enterrar a los muertos a los que se les colocaba bloques de piedra en la cabeza, pecho y piernas para inmovilizar al difunto y evitar que por las noches salgan del sepulcro.

ARRIBA

 

EL CAMINO DE ACCESO

 

El Dr. Mario Polía ha hecho la descripción completa de la ruina en un folleto de la Colección Algarrobo que editó la Universidad de Piura.

 

También describe el Dr. Polía, el camino de acceso a la fortaleza, de lo cual se conservan muy bien, varias secciones.

 

El camino corre entre dos paredes de piedra. Por una de estas paredes se va a la gran plaza desde la cual es posible llegar a las diversas secciones o complejos de las ruinas. En la mencionada pared, hay una abertura que el Dr. Polía cree ha sido originalmente una puerta.

 

Llegado al camino a la primera sección de las ruinas, prosigue hacia la cumbre del conjunto, para luego seguir por la parte alta de los cerros a lo largo de varios kilómetros, de los cuales el explorador Polía recorrió 3 Km.

 

El camino tiene un ancho de 5 metros, y el lado que da al valle, a cuyos pies hay grandes precipicios, está guarnecido con muros de piedra. Parte del piso del camino está pavimentado con losas de piedra. Este camino conduce a un cerro llamado Granadillo.

ARRIBA

 

LA GRAN PLAZA CENTRAL.

 

El camino conduce a una gran central, de donde es posible llegar a las diversas secciones. Las ruinas se levantan sobre esta plaza y sobre una segunda plataforma. Tras de esta plaza se encuentra una cumbre de 50 metros de altura.

 

Tanto en la plaza como en la segunda plataforma, hay gran cantidad de habitaciones y un mirador, desde el cual se domina todo el valle. Es sin duda alguna el lugar de los vigías.

Las secciones principales, son dos conjuntos habitacionales y plazas que el Dr. Polía llama complejo A y complejo B, y una pirámide escalonada.

ARRIBA

 

EL COMPLEJO A.

 

A la mitad del cerro, hay una especie de meseta, es la Plaza Central, que puede dar fácil cabida a una gran cantidad de personas.

 

Al fondo de esta plaza, pegado a la cumbre y hacia la izquierda, hay dos plataformas superpuestas. Una escalera a 4 metros de ancho, permite subir la segunda plataforma. Al fondo de esta plataforma hay una muralla construida de piedras de tamaños mediano sin labrar. Se conserva esta pared hasta 3 metros de altura y tiene un espesor de 1.50 m. La pared tiene una puerta trapezoidal, lo que delata la arquitectura incaica. Se encuentra enmarcada con piedra muy bien pulida de granito rosado.

 

Esta parte permite el ingreso a la fortificación propiamente dicha, por medio de un pasadizo con habitaciones a cada lado. A la izquierda hay dos cuartos separados por un corredor. Un cuarto tiene 20 x 9 metros y el otro 21 x 8 metros.

 

A la derecha hay un solo cuarto de forma irregular que tiene 19 metros de largo con un ancho de 8.50 por un lado y de 9.50 m por otro.

 

La pared del fondo, hoy caída, debió ser parte de la muralla exterior del fuerte

 

Los cuartos de la izquierda tienen puertas al lado opuesto del pasadizo, las que conducen a un corredor que las bordea. Este corredor parece haber estado limitado o protegido por un murito de piedra que forma parte de la muralla exterior y permite también ver el valle en toda su extensión. El murito, a la terminación de los dos cuartos, conduce a una escalera de 42 gradas que lleva a una plaza ubicada al lado derecho y a un nivel superior. La plaza tiene 51.50 x 41.50 metros.

 

A cada lado de esa escalera hay cuartos de grandes dimensiones  algunos  de los cuales tienen puertas que dan a la plaza de arriba. Tanto a la derecha como a la izquierda de la plaza, hay plataformas a superior nivel. Las paredes en esta parte son de 1.10 metros de espesor.

 

A continuación de cada cuarto grande de la derecha, empiezan dos muros que conducen mas al interior y tiene 12 metros de largo. El corredor formado conduce a otra plataforma que está a dos metros de altura. Estos muros y la plataforma llevan a la izquierda del frente. La plataforma parece ser un parapeto defensivo, para el caso de que fuerzas atacantes hayan logrado ingresar a la fortaleza.

ARRIBA

 

EL COMPLEJO B.

 

De la gran Plaza Central, parte un corredor que conduce al otro conjunto de ruinas constituido esencialmente por otra plaza de 12 x 34 metros con tres habitaciones a cada lado. Cada habitación está separada de la contigua por nichos estrechos. Las paredes que miran a la plaza tienen 0.80 m de espesor y las del lado opuesto, que están hacia fuera tienen 1.10 metros.

 

Al fondo de la plaza hay un gran cuadro de 12.20 x 8.90 m cuyas paredes están constituidas por grandes bloques de granito rosado, muy bien labradas y colocadas con mucha precisión, y exactitud. La pared que da a la plaza, de estos cuartos, tiene un espesor de 0.85 m pero sólo está conservada a una altura de 1.50 m. Se comunica a la plaza por medio de una puerta de forma trapezoidal. Ingresando a este cuarto, se encuentra a la izquierda un pozo o tina, construido con bloques de granito rosado muy pulido. Su profundidad es de 0.60m, su largo de 1.30 m y su ancho de 1.20 m. El fondo está constituido por una sola losa de piedra, con un canal para la salida del liquido. El pozo está parcialmente cubierto con otra losa. El liquido al salir al exterior es conducido por medio de un canalito, a un lugar situado bajo el piso.

 

Tanto en los cuartos de la derecha como de la izquierda, en su parte exterior, hay andenes. Estos se prolongan hacia el fondo y envuelven al cuarto grande de la tina. Detrás de los andenes, hay un corredor de 1.70m de ancho limitado por una gruesa pared de 1.10 m de espesor que termina en un pequeño cuarto.

ARRIBA

 

LA PIRÁMIDE

 

Hacia la izquierda de la muralla de la fortaleza y al fondo de la gran plaza central se encuentra un promontorio formado por una pirámide de base rectangular de tres plataformas que tiene por el frente 4.20 mts. de altura y por atrás 6.70 mts. La base no es regular, pues los lados miden 31.50 mts. de frente y31.70 m los costados.

 

Una rampa de 4 metros de ancho y 15 de largo, conduce a la cumbre de la pirámide del frente. La altura del ler. Escalón es de 1,63 m y la del 2do. Escalón es de 1.50. La última plataforma remata en una terraza de 20.70 x 23.70. En el centro hay un pozo  de 0.95 m x 5.75 m. La profundidad es de 0.85 siendo el fondo de tierra.

ARRIBA

 

EL CERRO DEL GRANADILLO   

 

A 6 Km  de las ruinas de Aypate, está el cerro del Granadillo, que tiene varias ruinas, tanto en sus faldas como en la cumbre.

 

El Dr. Polía exploró varias habitaciones construidas con piedras toscas, dispuesta en largos y anchos andenes. La  cumbre del cerro está formada por un monolito enorme de cuarenta metros de alto, al cual los habitantes del lugar llaman “ piedra del chivo “ por la forma que tiene. Se considera que también se le usó como mirador. En la base del monolito se han podido descubrir pequeñas cavernas naturales con huesos de seres humanos cuya antigüedad no se ha llegado a establecer.

ARRIBA

 

IMPORTANCIA DE LAS RUINAS DE AYPATE.

 

En Piura no se ha tomado aún conciencia de la importancia de las ruinas de Aypate. Sin bien es cierto no pueden ser comparadas con Macchu Picchu, sin embargo tienen gran similitud con ellas, por estar levantadas en una elevada montaña.

 

El Dr. Polía planteó en el II Congreso Interamericano de Arqueología Andina, la restauración de las ruinas. Pero no obstante que creó interés en los círculos científicos, no se llego a ningún resultado práctico por falta de financiación.

En 1977, se creó en  Ayabaca el Comité de Desarrollo Turístico bajo los auspicios de la Dirección Regional del Ministerio de Industria y Turismo, pero tampoco se ha logrado nada decisivo.

 

En realidad, no se trata de falta de interés de los diversos organizaciones, sino de las insuperables dificultades de carácter económico. Ante todo se necesita una buena carretera a Ayabaca, lo que ahora en más posible con la vía asfaltada de Sullana a Tina. Luego es necesario Hoteles u Hosterías en la mencionada ciudad serrana, y como es lógico la construcción de una carretera de Ayabaca a Aypate.

 

 La tarea de restauración de las ruinas es también bastante grande pero no imposible. Previamente hay que hacer una labor de limpieza y extirpación de la vegetación que todo lo invade.

 

 Hay todavía mucho por descubrir y estudiar en Aypate. Así tenemos que en los cerros circundantes, se construyeron andenerías con fines agrícolas, lo que supone que hubo la necesidad de alimentar a una numerosa población alojada en la ciudadela.

 

Un manantial, los proveía de agua, y hasta ahora se observa la erosión que ha causado el liquido al caer sobre la roca, a la cual ha desgastado.

 

Sin lugar a dudas, Aypate es el monumento antiguo más importante que tiene el departamento de Piura.

ARRIBA

 

EL SEÑOR DE OLLEROS

 

El Dr. Polía es el único que por más de veinticinco años, ha venido luchando por rescatar estas ruinas para la cultura y para el patrimonio nacional. Ojalá que tan noble esfuerzo no se pierda.

 

El extinto profesor ayabaquino José Ignacio Paucar, en su obra “Provincia de Ayabaca” proporciona también importante información sobre las ruinas de Aypate.

 

Paucar, aparte de resaltar su importancia, describe la forma como se puede llegar a ellas, a partir de la ciudad de Ayabaca. Según eso, habría que tomar la ruta carrozable de Socchabamba, Tacalpo, Yachalá, que con vehículo demoraría 3 o 4 horas. Luego hay que utilizar bestia o ir a pie. También se podría ir por la vía de Cujaca. Esto en 1980.

En “Provincia de Ayabaca” se dan a conocer planos y mapas, así  como también datos sobre los petroglifos de Samanga. Intrigaba mucho al profesor ayabaquino un petroglifo donde aparece una serpiente bicéfala a la cual da un significado cósmico religioso. Otras doce piedras fueron estudiadas por el profesor Paucar, que asegura haber explorado las ruinas de Aypate desde 1928, sobre lo cual hizo publicaciones en el diario “La Prensa” de Lima. En 1944 volvió a efectuar exploraciones con varios de sus alumnos.

 

Planteaba Paucar que se construyera una carretera de sólo 8 km, desde Yanchalá hasta las ruinas, para convertir la zona en un atractivo turístico.

 

Es criterio comúnmente aceptado que en Ayabaca y en Yantuma, los Guayacundos ofrecieron su ultima resistencia a los incas en sus primitivas fortalezas y más tarde cuando la región fue pacificada, Huayna Cápac mandó a construir en Aypate la gran fortaleza cuyas ruinas hoy se admiran, aprovechando la importante situación estratégica que tenia. Hay que suponer también, que la fortaleza de Aypate no podría ser un bastión aislado sino que los incas lo tenían que haber conectado al camino real del Cuzco a Quito.

 

Coincidiendo totalmente con la arqueóloga francesa Anne Marie Hocquenghem, el investigador Mario Polía informaba en 1994 a la prensa limeña y en una conferencia en el Museo de la Nación en San Borja, haber descubierto una cultura aún desconocida a la cual, él  denominó Waya-Kuntur aya-wakas (Guayacundos de Ayabaca). Mostró fotografías de la tumba de un noble curaca ayahuaca, que vivió en el siglo III de nuestra era. La tumba había sido localizada en el cerro Aypate, y los restos eran de un adulto de 1.65m, con rico ajuar funerario, nariguera y aretes de oro, lanza de cobre, tumis y cuchillos también de cobre, una corona, un gran collar de piedras de jade y una camiseta de algodón, cubierta totalmente con laminas de cobre.

 

 En 1995, el Dr. Polía, reiniciaba en Olleros (Ayabaca) las excavaciones de la tumba milenaria del jefe señorial, tal como lo informó el 31 de Julio de 1995 al Instituto Nacional de Cultura de Piura, y más tarde en setiembre el mismo Polía, asegurando que según  su criterio, eso probaría  un dominio mochica sobre la región, pues esa tumba se diferenciaba de otras existentes en la zona de la antigua clase popular, en los que se acostumbraba usar grandes urnas de barro.

 

Los planteamientos del Dr. Polía, son verdaderamente revolucionarios, pues lo que propone es la existencia en Ayabaca, de una cultura muy evolucionada, entre 600 y 1000 años antes que los Guayacundos, con una gran influencia Mochica, la que se supone sólo había llegado hasta el Alto Piura. Al jefe señorial cuya tumba descubrió, el Dr. Polía llamó el Señor de Olleros y exhibió una replica que mostró por diversos lugares. El Señor de Olleros del Dr. Polía, presentaba gran semejanza con el Señor de Sipán.

 

En Agosto de 1996, el INC de Piura, le otorgó al Dr. Polía como justo homenaje la Medalla de Honor de la Cultura.

 

En Diciembre de 2001, Polía anunció a los diarios piuranos, haber descubierto los restos de un jefe religioso de alta jerarquía en el caserío de Hualcuy en Ayabaca, a los que calculaba una antigüedad de 2.000 años. En la parte del pecho, los restos tenían una camiseta decorativa con 500 pequeñas plaquetas de cobre dorado.

ARRIBA

 

GRÁFICOS

 

 

MAPA DE UBICACIÓN

DE AYPATE

MONOLITO DE GUARAGUAO

 

 

PETROGLIFOS DE SAMANGA

FOTO DE ACCESO DE AYPATE

 

 

 ARRIBA

 

 

1