Capítulo IX: LOS HUANCAPAMPAS

 

 

CAPITULO IX

LOS HUANCAPAMPAS

 

 

 

1.        Los Huancapampas. Su origen

2.        La Leyenda de los Auca Runa

3.        Las costumbres de los Huancapampas

4.        La religión

5.        La guerra - Las Fortalezas

6.        La ubicación de Huancapampa La Vieja

 

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LOS  HUANCAPAMPAS,  SU  ORIGEN

 

De dónde llegaron los primitivos habitantes de la provincia de Huancabamba, es una pregunta que muchos interesados en el tema se han hecho y que también se la planteó el Padre Justino Ramírez, natural del lugar y  que fue quien más escribió sobre Huancabamba y su pasado.

 

Tras de mencionar algunos trozos de las crónicas de Garcilaso Inca de la Vega termina por expresar “ Esto hace pensar que las primeras tribus huancabambinas, vinieron de la selva”.

 

Lo expresado por el religioso huancabambino Padre Ramírez  es incuestionable, pero serían deseable mayores precisiones.

 

También los Ayahuacas, que formaban parte de la nación Guayacunda, procedían de la selva, pero eran etnias completamente diferentes, tanto desde el punto de vista lingüístico como racial, y además estaban en niveles culturales muy superiores.

 

Por lo tanto, los primitivos habitantes de Huancabamba, no procedían de los jívaros ni de los bracamoros, de recia contextura y tez blanca.

 

Esos grupos humanos se desbordaron y presionaron sobre otras tribus selváticas que ocupaban el norte del departamento de Cajamarca, obligándolas a dejar sus territorios donde desarrollaban una agricultura incipiente.

 

Fueron esos grupos selváticos los que en su huida llegaron a Huancabamba, en donde vivieron aislados muchos años y teniendo como vecinos por el este a otros grupos tribales tan primitivos como ellos; por este motivo no se experimentó un cambio apreciable en su desarrollo cultural.

 

La provincia serrana,  Huancabamba, parece haberse poblado muchos siglos después de Ayabaca . Para entonces, ya no estaban solo los Bracamoros ocupando las márgenes del Marañón, sino que en su cuenca derecha habían aparecido los belicosos chachapoyas o sachapuyas, de recia contextura y de color tan blanco que llamó la atención a los españoles.

 

Uno de los diversos grupos que poblaron Huancabamba, fueron los descendientes de los Aucaruna, que el cronista Huamán Poma de Ayala describe como belicosos, guerreros, mandones, bravos, y fuertes; y a los cuales hace mención como  “guapos” el padre Justino Ramírez en su libro “Huancabamba”.

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LA  LEYENDA  DE LOS AUCA-RUNA

 

La voz Huancapampa  o como lo escribían algunos cronistas, Guancabamba, proviene de dos voces quechuas. Huanca significa piedra grande y pampa o bamba que es llanura. Por lo tanto los quechuas la conocían como llanura de piedras grandes.

 

Con relación a los Auca-runa que menciona el Padre Faustino Ramírez, de Huancabamba, podríamos decir que es relatada por el cronista Huamán Poma de Ayala ( o Guamán Poma ) para explicar los orígenes del Imperio Incaico y del hombre peruano. 

 

Fue ese un largo proceso que cubrió cuatro edades :

 

        1.- Wari- Wiracocha Runa

        2.-Wari-Runa

        3.-Purun-Runa

        4.-Auca-Runa.

 

Runa en quechua significa, hombre.

 

Durante la etapa de los Wari-Wiracocha-Runa, los hombres vivían en estado muy primitivo, no sabían hacer  nada. Se cubrían el cuerpo con rama de árboles, vivían en cuevas. Tenían una idea de dios, pero no construían ídolos.

 

Los Wari-Runa, aprendieron la agricultura, y  construyeron los primeros andenes. Vivieron en chozas pequeñas, se cubrían el cuerpo con pieles de los animales o con toscos tejidos. Adoraban al rayo con una trinidad de personas: el padre, el hijo mayor y el hijo menor

 

Los Purun Runa, fueron muy numerosos, construyeron casas de piedra, tejían sus ropas, se repartieron la tierra, construyeron canales, se organizaron en tribus, tuvieron jefes, criaron llamas y cuyes, utilizaron el oro, el cobre, el estaño y el plomo. Adoraron a un dios creador.

 

Los Auca Runa, se multiplicaron más y empezaron las disputas motivo por  lo cual dejaron a los Purun Runa y se fueron a poblar los cerros y entre peñas construyeron pucarás o fortalezas para defenderse y tener lugar seguro donde vivir. Abrieron pozos y formaron pequeños ejércitos. Las guerras eran muy sangrientas y los capitanes eran animosos y bravos. Usaban tambores y antaras sobre todo para la lucha. Tenían ganados y comida en abundancia. Eran también cazadores y cuando dominaban animales mayores como pumas, jaguares o cóndores, se ponían esos nombres. Cada pueblo tenía su curaca. En las guerras eran muy crueles y cuando mataban a un enemigo le sacaban el corazón y se lo comían. Establecieron un código moral e imponían duras penas a los infractores. Tenían muchas mujeres y muchos hijos. Daban uso medicinal a muchas yerbas. No tenían ídolos y a su dios lo llamaban Runa-Camac

 

También el cronista Padre Buenaventura Salinas da la leyenda de los Auca-Runa afirmando que después de haber sido creados los runas, pasaron mil años y llegó un hombre poderoso y guerrero llamado Auca Runa que dominó a los demás y después de 1,100 años llegaron los Incas.

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COSTUMBRES DE LOS HUANCAPAMPAS

 

Garcilaso Inca de la Vega, da una versión sobre el estado cultural y sobre las guerras que hacían los Huancapampas,  que se parece bastante a la leyenda de los Auca-Runa a que se refiere el cronista Huamán Poma.

 

Hay que suponer sin embargo que el estado de barbarie en que tanto incide Gracilaso, correspondió a los primeros tiempos, cuando  las tribus selváticas recién se habían posesionado de las tierras serranas y que con el tiempo fueron evolucionando un poco, sin llegar a los niveles logrados por los Vicús, Tallanes o Guayacundos. Fue entonces cuando llegaron los Incas y lo conquistaron. El cuadro que presenta el cronista sobre el estado de barbarie de los huancapampas, no puede ser más desastroso, auque evidentemente con mucha exageración.

 

Según  el Cronista Anónimo, en su información “ Noticias Cronológicas “  el sometimiento de Huancabamba fue el año 1448 y Huayna Cápac murió en 1525 y siempre de acuerdo con Gracilaso, Huancabamba era ya una de las provincias más prósperas y adelantadas del Imperio. ¿Cómo podía pasar un pueblo del extremo de barbarie en sólo 77 años a un estado de florecimiento?

 

Gracilaso Inca de la  Vega narra que Tupac Inca Yupanqui, tras de vencer a los Chachapoyas y Moyopampas, conquistó la provincia de Huancabamba. Según la descripción del cronista, se trataba de una provincia: “ grande y poblada de mucha gente, empero de diversas naciones y lenguas, vivían divididas cada nación de por sí, ajenas de paz y amistad unos con otros, sin Señor ni república, ni pueblos poblados, hacían sus guerras unos a otros bestialmente, porque ni reñían sobre el señorío porque no lo había, ni sabían quien era el Señor. Tampoco lo había por quitarse las haciendas porque no las tenían, que los más de ellos andaban desnudos, que no supieron hacer de vestir. Tenían por premio de los vencedores, a las mujeres e hijas de los vencidos, que les quitaban todas las que podían haber, y los varones se comían unos a otros  y muy bestialmente.

 

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LA  RELIGIÓN 

 

El cronista Garcilaso dice : “ En mi religión fueron tan bestiales   o más que en su vida normal; adoraban muchos dioses, cada nación, cada capitanía o cuadrilla y cada casa tenía el suyo. Unos adoraban animales, otras aves, otras yerbas y plantas;  otros cerros, fuentes y ríos, cada uno lo que se les antojaba, sobre el cual de sus dioses era el mejor . Por esta behetría en que vivían , sin conformidad alguna, fueron facilísimo de conquistar” .

 

El cronista Cieza de León , dice que Huancabamba era ciudad más importante que Caxas ( o Cajas ) y que “ los templos antiguos que generalmente llaman guacas, todos están ya derribados y profanados y sus ídolos quebrados, y el demonio como malo, lanzando de aquellos lugares, a donde por los pecados de los hombres era tan estimado y reverenciado; y está puesta la cruz “ .

 

Se dan con estos relatos dos momentos de los huancapampas en cuanto a religión . Garcilaso narra lo que existía antes de la conquista incaica y Cieza de León , expone  que ocurrió tras el derrumbe del imperio y la conquista española. Este último cronista claramente deja entrever que sobre los templos que los incas construyeron en esa región, los españoles levantaron iglesias cristianas, como ocurrió también en otros lugares del Perú.

 

Pero no debe llamar la atención que los antiguos huancapampas adorasen tantos dioses, pues lo mismo ocurrió con las Civilizadas Grecia y Roma antiguas, y los últimos también dioses hogareños o lares .

 

Tampoco llama la atención la divinización de animales, cerros, lagunas, ríos, elementos de la naturaleza como el rayo, el relámpago y el trueno , porque lo mismo sucedió con todos los pueblos de la antigüedad en el resto del mundo.

 

En efecto, los huancapampas divinizaron y desde esa época consideraron como sagradas muchas lagunas como las Huaringas.

 

También fueron objeto de veneración los cerros de Pariacaca y Guitiligún, próximos a la actual ciudad de Huancabamba.

 

Adoraron ciertas piedras o pircas y el culto a los muertos estaba muy arraigado, para lo cual construyeron huacas que luego transformaban en adoratorios.

 

En 1989 el arqueólogo Dr. Mario Polía anunció el descubrimiento de las ruinas de un templo en Mitupampa, distrito de Sondorillo, a sólo 20 minutos de Huancabamba, utilizando una vía  carrozable. Dice Polía que era un templo dedicado al Dios Jaguar que fue un gran centro ceremonial en toda la región. Se hacían en el lugar sacrificios de animales y posiblemente en muy contadas ocasiones hasta de seres humanos. Se refiere el arqueólogo a la figura de un felino, rodeada de canales que recorren el lomo y la cola del animal, hasta llegar a un pozo de ofrendas. Por allí seguramente discurría la sangre de los animales que se sacrificaban.

 

El Dr. Polía planteó en el II Congreso de Arquitectura Andina, la  restauración de las ruinas y si bien es cierto que creó mucho interés, eso no se materializo en ninguna acción práctica por falta de fondos, como siempre.

 

En Septiembre de 1992, la Municipalidad de Piura, le hizo un homenaje, entregándole un pergamino y el Escudo de la Ciudad. En esa oportunidad, el Dr. Polía dijo que después de 27 años de trabajo, sentía que la historia desentrañada, formaba parte de él. Anunció que iba a viajar a Italia y retornaría en 1993 para proseguir con los estudios arqueológicos, esta vez en la zona de Huancabamba, para buscar las ruinas de la llamada “ciudad perdida” que debía estar ubicada en un lugar que ya suponía, pero que no daba a conocer por los depredadores, pero que estaba sólo a 10 minutos de la carretera que conduce al caserío de Mitupampa. Agregó que en Italia, él elaboraba por cuenta del Centro de Estudios Ligabue de Venecia, él que daba difusión en Europa de los descubrimientos que había hecho en Aypate. Aseguró que en Huancabamba se asentaron originalmente pueblos que fueron recolectores y cazadores, antes del Período Lítico y de la Época Pre-Agrícola, suponiéndoles entre 3.500 y 4.000 años de antigüedad. Citó también al notable hallazgo del Dr. Walter Alva, de un templo del hombre-jaguar. El templo citado por el cronista Cieza de León, ha sido hallado según Polía, en 1989 y se le llamó Templo del Pumatola, en que habían dos grandes piedras de pumas, uno macho y otro hembra.  

 

Los Incas construyeron también un templo dedicado al Sol y un acllahuasi o casa para las vírgenes. Al respecto el cronista Cieza de León dice: “Había en esta Huancabamba templo del sol con numero de mujeres. De la comarca de estas regiones, venían a adorar a este templo y a ofrendar dones. Las mujeres vírgenes y los ministros que en el estaban eran reverenciados y muy estimados y los tributos de los señores de toda las provincias se traían”.

 

Si se llegase a esclarecer en debida forma la existencia del Gran Templo al dios jaguar, se probaría que no era cierto lo dicho por los cronistas, del estado de barbarie en que los Incas encontraron a los huancapampas. El culto al jaguar arranca más bien de Chavín de Huantar y de los Mochicas, y si los huancapampas construyeron importantes templos, se demostraría que ya habían llegado a un grado de evolución avanzada y en modo alguno vivían en estado de barbarie cuando llegaron los Incas.

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LAS GUERRAS – LAS FORTALEZAS             

 

Garcilaso de la Vega dice que los huancapampas eran ajenos a  la paz y a la amistad, que no estaban organizados en pueblos ni tenían jefes y “ hacíanse la guerra unos a otros bestialmente “  agregaba, que en sus luchas intestinas se robaban a las mujeres y sacrificaban a los vencidos.

También dice que en tal estado de behetria fue fácil  a los incas, el vencerlos.

 

Mientras tanto el Cronista Pedro Cieza de León, expresa : “ se defendieron tan bien y con gran denuedo, que murieron por no perder la libertad muchos  millares de ellos y hartos de los orejones del Cuzco, más tanto los apretaron, que  por no acabarse de perder ciertos capitanes en nombre de todos, dieron la obediencia a estos señores “ .

 

Los huancapampas no sólo utilizaron en debida forma los accidentes de los terrenos, sino también sus pequeñas fortalezas o pucarás, a las que se refiere el cronista Huamán Poma.

 

Todo hace suponer que los Incas después de conquistar a los huancapampas, les dejaron orejones como gobernadores y tanto los apretaron y oprimieron,  que hartos de estos abusos se sublevaron, por lo cual fueron sangrientamente reprimidos.

 

De acuerdo a la relación de Francisco de Jerez, el Conquistador Hernando de Soto, encontró en Huancabamba, una fortaleza construida toda de piedra labrada y “ asentadas esas grandes piedras de largo de cinco y seis palmos, tan juntas que parecen no haber entre ellas mezcla, con una azotea alta, de cantería , con dos escaleras de piedra en medio de dos aposentos.”

 

El Padre Obdulio Ríos que en l983 era vicario castrense dejó una información sobre una fortaleza en la región Huancabambina .

 

Cieza de León sobre la fortaleza de Huancabamba expresa:

“ por que  el inca tenía allí sus fuerzas, entre las cuales  estaba una agraciada fortaleza, la cual yo vi desbaratada y deshecha como todo lo demás “ .

 

Otro cronista , el Padre Velasco asegura que en  1475 Huayna Cápac mandó que fabricaran en Huancabamba un palacio real, un templo al sol, un acllahuasi y una fortaleza.

 

El cronista Melchor Oviedo, expresa que “ la fortaleza de Huancabamba era una muy grande construcción, toda de piedra labrada y asentada y algunos bloques de desmesurado volumen de quinientos sesenta y seis de palmo, los sillares con una perfecta juntura sin ninguna mezcla . Corrían por encima una azotea de cantería, a la cual  se llegaba por dos escaleras de piedra, que separaban los principales aposentos de la fortaleza “ .

 

El palmo era una antigua medida española de longitud y se usaba extendiendo la mano. Equivalía a unos  20 centímetros.

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UBICACIÓN DE HUANCABAMBA LA VIEJA

 

Sobre la gran ciudad de Huancabamba construida por Huayna Cápac, que los españoles encontraron y que con Cajamarca era la más importante de la sierra del norte del Perú, no hay nada que permita suponer que estuvo en lugar diferente al que ahora tiene y quien lo dice es nada menos que el extinto Padre Justino Ramírez, toda una autoridad en la materia .

Un Documento que permite confirmar este criterio, es la correspondencia intercambiada en 1783 entre el Obispo de Trujillo Jaime Martínez de Compañón y el cura de la doctrina  de San Pedro de Huancabamba don Buenaventura Ribón y Valdivieso. En efecto, el Obispo en carta de fecha  14 de Abril solicitaba al cura Ribón, una amplia información sobre Huancabamba y entre otras cosas preguntaba sobre ciudades desaparecidas o trasladadas

 

El cura Ribón envió dos comunicaciones de respuesta . En la primera manifestaba : “ En ninguno, ni en este pueblo, ni en sus anexos, hay noticias de sus ruinas, ni de haberse trasladado a otros lugares desde sus fundaciones “ .

En la segunda comunicación fue más concreto, cuando en 1789 expresaba : “ No ha habido ninguna ruina, ni mudanza en este pueblo principal, y sus anexos, porque la actual situación ha sido fija desde la primera erección. “ Luego refiriéndose a la Iglesia Católica de Huancabamba, decía : “ La piedra cantería que se encontró en un Palacio de los gentiles hizo el costo de los cimientos “ . Es decir que el Palacio Real o el Templo al Sol sirvieron de base para levantar por los españoles el templo católico. La Iglesia tenía sus paredes de adoba pero sus bases eran de piedra; y su construcción se inició el 29 de Junio de 1767 , pero no se indica que se hubieran usado las bases de una construcción incaica.

 

El informe del cura Ribón , muestra bastante ignorancia pues nada sabía de la desaparecida ciudad de Caxas, que había sido tan importante.

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