Capítulo I

 

 

C A P I T U L O      I

 

 

LA SITUACIÓN DEL PERÚ Y EL MUNDO

 

 

 

-          Los territorios españoles en América

-          Composición del virreinato del Perú

-          La formación de una Conciencia Nacional

-          El movimiento ideológico

-          Las Logias

-          Factores internos y externos que favorecieron la libertad de América

-          Reinados de Carlos IV y Fernando VII

-          España aliada de la Francia Revolucionaria

-          De la Asamblea Legislativa al Imperio

-          Napoleón se apodera de España

-          Rebelión del pueblo español

-          Las derrotas de Napoleón

 

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LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES  EN AMÉRICA

 

Al iniciarse el siglo XIX,  España tenía en América extensos territorios insulares y continentales, distribuidos de la siguiente forma:

 

-         Virreinato de Nueva España, o México

-         Virreinato de Nueva Granada (ex Santa Fe)

-         Virreinato del Perú

-         Virreinato del Río de la Plata

-         Capitanía General de Cuba

-         Capitanía General de Guatemala

-         Capitanía General de Venezuela

-         Capitanía General de Chile

-         Territorio de la Florida

  

El Virreinato de Nueva España, comprendía el territorio actual de México, toda la costa del Pacífico de los Estados Unidos y los estados que ahora se llaman Idaho, Utah, Arizona, Colorado, Nuevo México y Texas.  Estados Unidos el

año1841 decidió anexarse al dilatado territorio de Texas y al oponerse México estalló la guerra, como consecuencia de la cual, le arrebató todos los territorios arriba mencionados.

El Virreinato de Nueva Granada tenía por capital Bogotá y formaban parte del mismo al iniciarse el siglo XIX.  La Audiencia de Quito, era la que tenía mando sobre los territorios de Jaén y de Maynas, pero por Reales Ordenes de 1805 no sólo ellos volvieron integrarse al Perú, sino que también se incorporó Guayaquil.( toda la provincia del Guayas)

 

El Virreinato del Perú, comprendía el año 1800 una intendencia más, la de Puno, con relación a las 7 que existían al momento de crearse dichas intendencias

 . Cuando el año 1810 se tomó como base por todos los países americanos para trazar sus fronteras, el Perú tenía dentro de su territorio a Guayaquil, Tumbes, Jaén y Maynas por el Norte y por el Sur hasta el río Loa, actualmente en Chile. 

Eran igualmente peruanos los territorios comprendidos entre el Amazonas y el Putumayo hasta la confluencia de estos ríos que forman un gran triángulo y que ahora son de Colombia y Brasil. Fueron asimismo peruanos los extensos  territorios selváticos que se extendían entre los ríos Purús y Madre de Dios, que luego pasaron a Brasil y Bolivia.

 

El Virreinato de Río de la Plata, estaba formado por la actual Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay.  Sin embargo la Patagonia no estaba dominada y la controlaban los indios de la Pampa.  Tenía salida al Pacífico por Antofagasta, la actual Bolivia.

 

La Capitanía General de Guatemala, tenía  como capital a la ciudad del mismo nombre y comprendía a todas las actuales naciones de América Central, con exclusión de Panamá que era parte integrante del  Virreinato de Nueva Granada.

 

La Capitanía de Venezuela con su capital Caracas, correspondía a la actual República de Venezuela.  Desde esa época disputaban los españoles los territorios de las Guayanas  holandesas, francesas, inglesas y portuguesas.

 

La Capitanía General de Chile comprendía un pequeño territorio  que comenzaba al sur del desierto de Atacama, desde el río Taltal, hasta el estrecho de Magallanes. Aún gran parte de este territorio  al sur, se encontraba bajo el dominio de los indios araucanos que no habían llegado a ser sometidos.

 

La Capitanía General de Cuba, comprendía a la isla del mismo nombre, Puerto Rico y compartía con Francia la isla de Santo Domingo.

 

El territorio de la Florida en donde se encuentra ahora la ciudad de Miami pertenecía a España hasta 1821 cuando lo vendió a Estados Unidos.

 

En América del Sur, los extensos territorios que ahora forman la República del Brasil, pertenecían al Portugal.

 

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COMPOSICIÓN DEL VIRREINATO DEL PERÚ

 

El año 1806, el Virreinato del Perú estaba constituido por 8 intendencias; que eran: Lima, Trujillo, Cuzco, Arequipa, Tarma, Huamanga, Huancavelica y Puno. Esta última que había pertenecido a la Audiencia de Charcas (Bolivia), pasó a formar parte de la Audiencia del Cuzco a partir del 1° de Noviembre de 1796.

 

Habían en el Virreinato del Perú dos Audiencias: Lima y Cuzco. Al frente de cada intendencia había un intendente. Las intendencias se dividían en Partidos y éstos en Doctrinas.  Cada partido tenía como primera autoridad política a los Sub-delegados.

 

El Virreinato del Perú estaba integrado además por:

- La Comandancia General de Maynas, y por la

- Gobernación de Guayaquil.

 

La Intendencia de Lima, estaba formada por el hoy departamento de ese nombre, por el de Ica y toda la costa del actual Departamento de Ancash. 

 

La Intendencia de Cuzco, estaba formada por el hoy  departamento del mismo nombre, el de Apurímac y parte del actual departamento de Madre de Dios.

 

La Intendencia de Arequipa, estaba conformada por el departamento del mismo nombre, por el de Moquegua y Tacna y por el que fue Tarapacá.  También por parte de la provincia iqueña de Nazca y de la ayacuchana de Lucanas.

 

La Intendencia de Trujillo, estaba constituida por los departamentos actuales de La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes. Además  los departamentos de Cajamarca y Amazonas y el norte del Departamento de San Martín.

 

La Intendencia de Huamanga, estaba formada por el actual departamento de Ayacucho.

 

La Intendencia de Huancavelica, por el actual departamento del mismo nombre.

 

La Intendencia de Tarma, se constituía por lo que ahora es la parte andina de los Departamentos de Junín y Pasco, por Huánuco y la sierra del Departamento de Ancash.  También la mitad de la provincia limeña de Cajatambo.

 

La Intendencia de Puno, formada por el departamento de ese nombre, parte de la provincia arequipeña de Cailloma y el sur de Madre de Dios.

 

La Comandancia General  de Maynas, la formaban todo ese extenso territorio situado en la margen izquierda del Bajo Marañón o sea, norte de Cajamarca, de Amazonas y Loreto.  También la mayor parte de San Martín y del Departamento de Ucayali.

 

La Gobernación de Guayaquil estaba constituida por toda la costa del Golfo, o lo que es lo mismo, parte de las provincias de El Oro y Guayas así como la isla de Puná.

 

En cuanto al Partido de Piura, comprendía los actuales departamentos de Piura, de Tumbes y el norte de Lambayeque, es decir todo lo que antiguamente había sido el territorio tallán, guayacundo y huancapampa.

 

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FORMACIÓN DE UNA CONCIENCIA NACIONAL

 

Ya antes hemos dicho que la Conquista inició un proceso de Transculturación que en unos aspectos significó una fusión de culturas para crear otra de tipo mestizo; pero también se pudo apreciar que se produjo una convivencia de dos sistemas con legislación diferente, autoridades propias, y diferenciación social pronunciada dentro de un riguroso sistema de castas.

 

Esto es lo que el historiador Waldemar Espinosa Soriano en su obra “La Sociedad Andina Colonial”, llama República de Indios, subordinada a la República de Españoles.

 

Dentro de los primeros estaban los naturales del antiguo imperio, que se habían convertido de la noche a la mañana en súbditos de rey de España, lo que suponía una serie de derechos que solamente quedaron en el papel, pues siempre fueron marginados en lo social, político y económico, permaneciendo bajo la forma de un aparente tutelaje protector con las encomiendas, que en la práctica fue la fuente de toda clase de abusos, explotación y permanente subordinación.

 

Integraban la cúpula de la República de Españoles, los que habían nacido en la península y sus hijos americanos, a los que posteriormente se les llamó criollos, al empezar a su vez a ser segregados.  Era la clase dominante, Espinosa, da para el caso, el concepto de República, como a la sociedad organizada con servicios y características propias y específicas, que le permiten diferenciarse de otras.

 

Los criollos que jamás llegaron a conocer España, ni a su lejano rey circunscribieron todo su mundo a estas tierras de América, y fue desarrollándose en su espíritu, un poderoso vínculo afectivo más fuerte, que el que pudieran sentir por la lejana  España.

 

Hubo por lo tanto en el criollo, un lento cambio de mentalidad y también de actitudes, que aflojó en cierta forma su fidelismo por la monarquía española y todo lo que ella representaba.  Se estaba recién respondiendo al llamado de la tierra.

 

Por otra parte en España, habían pululando cerca a la Corte, una cáfila de nobles empobrecidos y ociosos, o simplemente aventureros que buscaban fortuna, y andaban tras de los cargos vacantes o nuevos que existían en las colonias.  Ellos lograban esos nombramientos, desplazando a los españoles americanos.

 

Lógicamente, procuraban que no se dieran leyes liberales para las colonias porque ello hubiera significado la pérdida de sus sacrificios y monopolios.

 

Ya sea por resentimiento, o por ese sentimiento de sentirse marginados que los hacía rebeldes o porque sintieron el llamado telúrico de la patria auténtica,  el hecho es que fue operándose en los criollos un fermento de tipo separatista.

 

El indio en cambio, que siempre había sido objeto de la explotación y el abuso, sólo permanecía quieto por impotencia. Jamás renunciaron ellos a su esperanza de verse libres.  Había un rencor ancestral hacia los wiracochas o mistis, como llamaban a los blancos, que no se alimentaba sólo por la marginación permanente en que por siglos habían vivido, sino por una diferenciación total.

 

Su desesperación los llevó a frecuentes estallidos de rebelión, siendo las más importantes las que encabezaron Túpac Amaru y Pumacahua.

 

Había pues a fines del siglo XVIII, dos grandes grupos descontentos en el Perú;  los criollos y los indios, sin contar los numerosos esclavos.

 

Los dos grupos deseaban cambios profundos en la conducción del país. Los indios, aún cuando no tenían una ideología bien definida, eran francamente revolucionarios, pues anhelaban la supresión de toda la estructura social, política y económica, para reemplazarla por otra, mientras que los criollos;  sólo eran separatistas y  deseaban el poder político.  Había por lo tanto en los criollos, una crisis de lealtad política, pero no deseaban cambios estructurales en la sociedad colonial de la cual formaban parte aunque en papel de segundones.

 

La tierra americana, dejó de ser para los criollos, un territorio conquistado y se convirtió en la propia tierra, como lo había sido antes y siempre para los indios.

 

La independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa, dieron a los españoles de América o criollos, el ingrediente ideológico  que les faltaba.  Entonces se llega a tener un concepto más claro de lo que es la libertad y de lo que significan los derechos del hombre.

 

Esta ilustración ideológica, llega sólo a los criollos, pero no al pueblo indio, sepultado en la ignorancia.

 

De la Revolución Francesa, se toman algunos principios básicos como los derechos humanos pero rechazan su racionalismo ya  que los vínculos religiosos son muy fuertes en América.

Cuando en 1784 se sublevó Tupac Amaro, uno de los que contribuyó a su derrota fue el mestizo brigadier Mateo Pumacahua. Años más tarde  también Pumacahua se revelaría y conmovería al virreynato desde sus cimientos.

En los primeros 15 años del nuevo siglo, varias rebeliones abortaron en el país.  Así tenemos la de Lima en 1810,  l de Huanuco en 181,  las de Tacna en 1812  y 1813  y luego la del Cuzco en 1814.

 

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EL MOVIMIENTO IDEOLÓGICO

 

Como cabe suponer, toda la información de la Revolución Francesa, de los enciclopedistas y de la Independencia de los Estados Unidos, no llegaba al Perú y demás colonias de América, en forma libre sino que se distribuía clandestinamente.  Eso sucedió en Piura.

En 1794, cuando en Francia gobernaba la Convención y con Robespierre se proclamaba la existencia de la llamada Diosa La Razón  y la existencia de un Ser

 

Supremo y la inmortalidad del alma,  llegó a poder del   patriota colombiano  Antonio Nariño el texto de la “Declaración de los Derechos del Hombre” de la Francia revolucionaria, él que lo tradujo y en su propia casa imprimió miles de ejemplares que circularon por toda América.. Al ser descubierto fue enviado a España y lo encarcelaron, escapó y volvió a Bogotá, Empecinado, otra vez fue capturado,  Mas tarde actuó en la revolución  colombiana

 

Inicialmente tomó la forma de una simple inquietud intelectual, y se formaban cenáculos o tertulias  de gente selecta en donde se leían y comentaban los documentos que circulaban de contrabando.

 

La curiosidad de conocer lo que era prohibido por la autoridad, lo novedoso y cierto sentido de  snob, atrajo a una gran cantidad de criollos que alentados por cierta tolerancia  virreinal  de los últimos años, que caracterizaron al llamado despotismo ilustrado, hicieron que las conversaciones, salieran en muchos casos de las reuniones puramente secretas, para extenderse a los salones, a las tertulias y a los centros de actividades científicas y artísticas.

Hasta ese momento todo no pasaba de una corriente intelectual, pero bien pronto se pasó a una etapa conspirativa.

 

Mucho tuvo que ver en ese cambio,  la expulsión de los jesuitas, religiosos ilustrados que se tornaron enemigos irreconciliables de la monarquía española y se vieron apoyados por muchos gobiernos europeos que en las luchas por la hegemonía del poder y dominio mundial, eseaban la ruina total de España.  El peruano Vizcardo y Guzmán, fue precisamente uno de esos religiosos que se convirtió en un infatigable propagandista de las ideas libertarias, haciendo distribuir en el nuevo mundo en 1799, su famosa Carta a los Españoles Americanos, es decir a los criollos a los cuales incitaba a sacudirse del yugo español.

 

Las nuevas ideas encontraron en muchas universidades del continente, lugares muy apropiados para su difusión.  Sensible fue que San Marcos, fuera no obstante su prestigio una excepción en América, pues estuvo regida en esa época por elementos reaccionarios como don José Miguel Villalta.

 

En el Perú, fueron el Real Convictorio de San Carlos y el Seminario de San Jerónimo de Arequipa, los lugares donde se forjaron muchos de nuestros ideólogos y precursores de la gente emancipadora.

 

Juramento del Mote SacroEn el Convictorio Carolino, don Toribio Rodríguez de Mendoza formó una élite intelectual como José Joaquín Olmedo (guayaquileño), Manuel Lorenzo Vidaurre, Francisco Javier Mariátegui y Faustino Sánchez Carrión.

 

En Arequipa, el Seminario a cuyo frente estaba Monseñor Pedro Chávez de la Rosa, tuvo como uno de sus más preclaros discípulos a Francisco Javier de Luna y Pizarro.

Uno de los que formó su conciencia libertaria dentro de las Logias fue Simón Bolívar, el que había nacido en Caracas  en 1782. Cuando tenía 3 años murió su padre y su madre la perdió a los 9 años.  Su educación corrió a cargo del ideólogo Simón Rodríguez, que tenía ideas libertarias muy definidas. . Siendo muy joven viajó a España y en Cádiz  se asoció a la Logia Lautaro. Estuvo en Francia y quedó deslumbrado con la coronación de Napoleón como emperador.

 En 1806, acompañado de su maestro Simón Rodríguez, fue a Italia y en la cumbre del monte Sacro, cerca de Roma, juró en forma patética y teatral, a su maestro que no descansaría hasta lograr la libertad de los pueblos americanos.. Luego retornó a Venezuela hincando su lucha revolucionaria.

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LAS LOGIAS

 

Toda la inquietud intelectual e ideológica, evolucionó pronto a la acción conspirativa, lo que se materializó en las Logias y en las Juntas de Gobierno.

 

Las Logias nacieron en Europa, como sociedades secretas cuyos integrantes eran españoles americanos imbuidos de las nuevas ideas libertarias que buscaban los medios par lograr la independencia de los pueblos de América.

 

Todavía no existía entre sus integrantes un sentido nacionalista sino más bien, un vínculo continental determinado por la meta común, que era sacudir a los pueblos de esta parte del mundo, del yugo de España.

 

Por los años de 1771, era capitán del ejército español, un criollo venezolano muy inquieto llamado Francisco Miranda.  Sus primeras armas a favor de la independencia  de los pueblos las hizo en la guerra de la independencia de Estados Unidos.  Luego estuvo en Francia y sirvió a la Revolución, logrando un alto grado.

            En su casa de París principió a reunir a los criollos americanos y hablar de la independencia de estos pueblos.  Entre sus contertulios estuvo el peruano Pablo de Olavide, pero era la época del Terror en Francia, y Mirando acusado, de desviamiento ideológico,  a duras penas pudo salvar la vida, pasando a Londres en donde en 1797 fundó la primera logia americana: “Gran Reunión Americana”, la cual rápidamente tuvo sucursales y filiales en varias  naciones de Europa, sobre todo en España.  Fueron miembros de la Logia de Miranda, los más grandes próceres de la lucha de la independencia americana y ante él prestaron juramento.

 

Cuando los ejércitos de Napoleón se apoderaron de España y pusieron como Rey a José Bonaparte, los españoles lucharon por su independencia haciendo funcionar en Cádiz (al sur de España), las Cortes que asumieron el control del gobierno y de la lucha contra el invasor, cuando los reyes estaban prisioneros.

 

 

Fue en Cádiz, en 1808, en donde se formó la “Sociedad de Lautaro”, filial de la Logia de Londres.  Inicialmente en la Logia de Cádiz, se agruparon criollos chilenos, como los hermanos Carrera y Bernardo O’Higgins.  Este joven americano, desde mucho tiempo antes había desarrollado actividades conspirativas, y fue precisamente por eso que destituyeron a su padre como virrey del Perú.  También pertenecieron a la Sociedad Lautaro, los argentinos Belgrano, Rivadavia y San Martín.  El neogranadino Antonio Nariño y Bolívar, el ecuatoriano Vicente Rocafuerte y el peruano José de la Riva Agüero. Esa Logia duró hasta 1812.

 

Miranda logró interesar al gobierno inglés en sus planes independentistas, tanto por vengarse de la ayuda que España prestó a George Washington en su lucha contra Inglaterra para lograr la libertad de los Estados Unidos, como también porque España se había convertido en aliada incondicional de la Francia napoleónica, contra la cual los ingleses tenían una lucha a muerte.

 

Como resultado de esas luchas en Europa los ingleses lograron el triunfo final y España salió muy disminuida como potencia, lo cual repercutió favorablemente en la independencia de los pueblos americanos.

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FACTORES INTERNOS Y EXTERNOS QUE FAVORECIERON LA LIBERTAD DE AMÉRICA

 

Se produjeron por lo tanto a fines del siglo XVIII, una serie de situaciones internas y externas, que al actuar en forma concurrente, favorecieron la libertad de los pueblos de América.

 

Como factores internos, tenemos la formación de una conciencia americanista en los criollos y la intolerable situación en las colonias por el mal gobierno y la explotación parasitaria de España.

 

Como factores externos, tenemos el reordenamiento de poderes en el mundo, la independencia de los Estados Unidos, lograda gracias al genio político y militar de Jorge Washington, así como la Revolución Francesa, la aniquilación del poderío español y el ejemplo que dio el propio pueblo de España al luchar por su libertad.

George Washington

 
Muy importante también fue la incapacidad e indignidad de la familia real española, lo que merece ponerse de manifiesto.

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REINADOS DE CARLOS IV Y FERNANDO VII

 

Fue bajo el gobierno de estos  monarcas españoles Carlos IV y Fernando VII que la mayoría de las colonias de América, lograron su independencia.

 

Carlos IV rigió los destinos de España entre 1788 -1807, años en que en el Perú gobernaron los virreyes Teodoro de la Croix, Francisco Gil de Taboada y Lemos, Ambrosio O’Higgins, la Real Audiencia con el Regente Arredondo, Gabriel de Avilés y un año de don José Fernando de Abascal.   

Carlos IV, era en realidad el segundo hijo de Carlos III, pero el hijo mayor, el Príncipe Felipe Pascual era un imbécil.

Carlos había nacido en Nápoles y al subir al trono tenía 40 años.           

 La familia de los Borbones, gobernaban en dos grandes países: Francia y España, pero cuando Carlos subió al trono no sólo  se iniciaba la Revolución Francesa, sino que también se ajustició a Luis XVI.

 

 

Por razones políticas y familiares, desde los inicios de la Revolución Francesa, Carlos trató de impedir  el avance revolucionario  y de salvar a su pariente el rey Luis de Francia. Como Primer Ministro en España, estaba el Conde Floridablanca, acérrimo enemigo de los revolucionarios franceses, que llegó a amenazar con la guerra a la Asamblea de Francia, en caso de atentarse contra la vida del rey prisionero.

Por esa época habían otros dos hombres bastante  poderosos  en España, uno era el anciano Conde de Aranda, de ideas liberales y amigo de los enciclopedistas franceses, que deseaban la paz con la República Revolucionaria y el otro personaje era Manuel Godoy, un hombre joven y ambicioso que era amante de la reina.

Aranda y Godoy  se unieron para conspirar contra Floridablanca que era partidario de la guerra contra España.  De esta forma Aranda llegó nuevamente a ser Primer Ministro.

 

 

 

Durante el Gobierno de Carlos III, el  Conde de Aranda también había desempeñado alto cargo, y en esa oportunidad, sus perspicacia les hizo ver que la independencia de los pueblos americanos estaba ya cerca, porque los deseos de libertad ya habían germinado en el continente.  Fue entonces que Aranda propuso a Carlos III formar tres reinos en América.  El de México, Nueva Granada y Perú, que se darían a infantes de España los que debían trasladarse a América.  El Rey de España se convertiría entonces en Emperador, pues los nuevos reinos le serían tributarios.

 

Como este plan no se le aceptó a Aranda, propuso otro, según el cual se formaría en América del Sur, un enorme estado constituido por la unión del Perú y Brasil, que se le entregaría al Rey de Portugal, el cual en cambio debía dejar a este último país al rey español que de esa forma lograría la unificación de la Península Ibérica.

 

Los Reyes de Portugal, tenían por su parte sus propias ambiciones que en su oportunidad plantearon al Virrey Abascal.

 

No obstante que Aranda tenía simpatías acentuadas por la Francia Revolucionaria tuvo como Ministro que tomar una actitud enérgica contra ella ante la prepotencia y arrogancias de sus líderes y de sus embajadores.

 

Godoy que era partidario de romper hostilidades contra los franceses conspiró contra Aranda, y con apoyo de la reina logró sustituirlo.

 

Godoy

 
Desde ese momento llevó a cabo una política anti-francesa, mientras que Aranda desde el llano propiciaba la neutralidad.  Las cosas llegaron a tal punto  que la Convención de los revolucionarios, declaró la guerra a España la cual invadió con sus ejércitos el sur de Francia.  Pero tras de esos triunfos iniciales, los soldados franceses rechazaron a los ejércitos españoles, pasaron la frontera y penetraron profundamente en España obligando a Godoy a pedir la Paz cuyo tratado se ajustó el 22 de julio de 1775 en Basilea.  De acuerdo a eso, el ejército francés que tanto temían en España, desocupó el territorio pero la isla de Santo Domingo pasó a su poder y desde ese momento, hasta la caída de Napoleón, España fue una aliada obligada de Francia.  En cambio, Godoy recibió  de Carlos IV, premio por esos desastres y se le confirió el título de Príncipe de la Paz.

 

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ESPAÑA ALIADA DE LA FRANCIA REVOLUCIONARIA.

 

De acuerdo al tratado de San Idelfonso, España se comprometió a ser aliada permanente de Francia, lo cual suponía a su vez la enemistad con Inglaterra.

 

 

 

 

 

 

 

La España borbónica, se olvidó así del famoso “pacto de familia” que la había atado con la Francia borbónica de los luises, para aliarse con la nueva Francia revolucionaria, republicana primero, e imperial y napoleónica más tarde.

 

Las escuadras de los nuevos aliados se juntaron para enfrentar a la poderosa flota inglesa y ésta logró una gran victoria en el Cabo San Vicente en donde numerosos barcos españoles fueron hundidos o capturados.

 

La guerra se trasladó a América en donde el Almirante inglés Harvey tomó la isla de Trinidad  pero fracasó ante Puerto Rico.  Entre tanto en el lado de Europa el Almirante Nelson intentaba dar el golpe de gracia al poder naval español y atacó Cádiz, pero no pudo tomarlo, dirigiéndose entonces a las Islas Canarias y frente a Tenerife sufrió un descalabro, perdiendo un brazo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 En tierra, el  general Bonaparte hacía su campaña victoriosa del norte de Italia lo que lo convertía en el hombre más poderoso de Francia, pues llegó  a imponer al Emperador de Austria, el tratado de paz de Campo Formio.  Era octubre de 1797.

 

Sólo hacían siete años que el pueblo francés había tomado la Bastilla (14 de julio de 1790) dando inicio a la revolución, con el lema Libertad, Igualdad y Fraternidad.

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DE LA ASAMBLEA  LEGISLATIVA AL IMPERIO

 

La Asamblea Legislativa   revolucionaria empezó a funcionar en Francia en 1789

 

Los hechos se sucedieron rápidamente. El 04 de agosto del mismo año, la Asamblea suprimió los derechos feudales, de la nobleza y señoriales haciendo cumplir de esa forma la Declaración de los Derechos Humanos votada el 27 de abril de 1789.

 

El Rey Luis XVI había dejado de gobernar desde octubre de 1790 y trató de huir de Francia en abril de 1791, siendo capturado y confinado en las Tullerías.

 

En el año 1791 la Asamblea Legislativa era la que gobernaba Francia, y aún cuando todavía se le reconocía a Luis XVI su dignidad real, la furia revolucionaria se extendía por todo el país.

 

  Luis XVI

 
El 20 de abril, Francia declara la guerra a Austria.  Esta buscó el apoyo del poderoso ejército prusiano y se lanzaron contra Francia.  Los revolucionarios acusaron a Luis XVI de complicidad con Prusia y Austria. El Gobierno fue entonces asumido por un grupo extremista llamado La Comuna, cuyas figuras más destacadas fueron Dantón y Marat.   El llamado régimen  terror se extendió por toda Francia.  El 20 de setiembre de 1792, los franceses logran sobre el poderoso ejército prusiano la victoria Valmy.  Desde entonces todo favorecerá a las armas de Francia.

 

El 21 de setiembre de 1792, la Convención asume el Gobierno de Francia.  A poco también los austriacos son derrotados en Jemmapes y la Convención, procesa al rey y a la reina María Antonieta, a los que ejecuta en enero de 1793, y en mayo respectivamente.

Se forma entonces la primera coalición de países europeos contra Francia, en la que ingresa España la que tras las victorias  iniciales termina por ser invadida y pedir la paz en Basilea.

 

En 1793, Marat muere asesinado y Robespierre alcanza gran poder. La guillotina sigue cortando  cabezas en París y demás ciudades francesas.

En pleno régimen de Terror, Dantón es guillotinado por orden de Robespierre en abril de 1794, pero éste a su vez también era ajusticiado tres meses más tarde.

En octubre de 1795, un joven y  desconocido oficial llamado Napoleón Bonaparte salvó a la Convención de una revuelta en su contra.   Pero, a pesar de todo, la Convención se disuelve y en su lugar se forma el 27 de octubre el Directorio que dura cuatro años o sea hasta Noviembre de 1799.

 

Joven El Directorio encarga la campaña del norte de Italia al Napoleón el que logra las victorias de Dego, Mondovi, Castigioni, Gassano, Arcola y Rivoli, obligando al Emperador de Austria  a firmar la paz de Campo Formio, de la  que Francia salió engrandecida (octubre de 1797) y se convirtió en la potencia más poderosa de Europa. La geografía política de Italia se transformó desapareciendo unos estados para aparecer otros.

 

 

Ahora solo quedaba Inglaterra, que al no poder vencerla en su propio suelo, decidió el Directorio golpearla en  Egipto, para cortarle el camino a la India, su principal fuente de abastecimientos. Para esa tarea el Directorio escogió a Napoleón, en parte para alejarlo de Paris, ya que habiendo logrado gran poder este joven militar era un peligro para el propio Directorio.

 

Fue asombroso como Napoleón pudo despistar a la flota inglesa que bajo el comando de Nelson patrullaba el Mediterráneo y transportó a Egipto 35.000 soldados en 300 barcos.  En la batalla de las Pirámides, ganó Napoleón el control de todo el país, pero Nelson con sus barcos se presentó frente a Alejandría y ganó a los franceses la batalla naval de Abuquir.  Todo eso sucedía en Julio de 1798.

 

Cuando estaba Napoleón en Egipto se forma una nueva coalición contra Francia que la integran Inglaterra, Austria, Prusia,  Rusia, Nápoles, Portugal, Turquía y todo el norte de África o sea los estados berberiscos.  Es decir toda Europa y parte del continente negro.

 

Ante el peligro Napoleón regresa de inmediato   a Francia, disuelve el Directorio y crea el Consulado era el 8 y 9 de  de 1799. Uno de los Cónsules es su hermano Luciano Bonaparte. Ese acto revolucionario se conoce como el 18 Brumario

El BrumarioLos ejércitos franceses destruyeron a los de Austria y de Rusia, que se vieron obligados a firmar la Paz de Luneville. Habiendo  quedado completamente sola, Inglaterra también pidió la paz que se firmó en Amiens el 25 de Marzo de 1802,

 

En 1803 los ingleses vuelven a declarar la guerra a Napoleón  y éste se apresta a invadir Inglaterra.  Mientras se hacían los aprestos, el Senado nombra emperador a Napoleón el 18 de Mayo de 1804 y se concentra en él todo el poder. La coronación la hizo el Papa Pío VII en Paris  con gran pompa y  Eugenia  Beauharnais,  la esposa se convierta en emperatriz

 

La victoria que logró Nelson sobre la escuadra franco- española en Trafalgar, frente a Cádiz en octubre de 1805, salvó a Inglaterra, pero en la acción murió el almirante inglés. Mientras

El Brumario

 
tanto, en tierra hacía Napoleón frente a una nueva coalición derrotando a los austriacos en Ulm y su capital Viena es ocupada por el ejército francés.  después de lo  cual deshizo en la famosa batalla de Austerliz a otro gran ejército ruso-austriaco.  Los vencidos pidieron la paz. En 1806 es el período mas brillante de Napoleón

 

Napoleón era el árbitro des los destino de Europa. Creaba estados y hacía reyes a sus hermanos y  a sus generales.

Pero  Inglaterra no se daba por vencida.  En 1806 formó la cuarta coalición con Prusia y Rusia.  Napoleón vence primero en Jena a los prusianos y más tarde en Eylau y en Friedland, deshace a los ejércitos  unidos de Prusia y de Rusia, que solicitan la paz, la cual se firma en julio de 1807 en Tilsitt.

 

Portugal había sido un reino aliado de Inglaterra, por lo cual era mal visto por Napoleón. Ya desde 1801, un ejército franco – español había invadido el Portugal que se vio obligado a firmar un tratado cediendo territorio a España y prometiendo ser neutral. Esta acción armada permitió a Francia tener soldados en el territorio español.

 

Napoleón desde hacía bastante tiempo dudaba de la sinceridad de Godoy y de Carlos IV, y esto se hizo mayor cuando otro monarca de la casa de Borbón que gobernaba en Nápoles y Sicilia, integró la coalición en su contra. Por eso al firmarse la Paz de Tilsitt, en castigo le quitó el trono de Nápoles a Fernando de Borbón   y puso en su lugar a su hermano José Bonaparte.  Esto fue sin duda una afrenta para Carlos de España y para Godoy pero nada pudieron hacer. Mientras tanto ya en la mente de Napoleón germinaba la idea de apoderarse de España.

 

En determinado momento Godoy, había proyectado hacer que España se sumara a la coalición de Rusia y Austria, y si no se produjo, fue porque de inmediato se llegaron a conocer las brillantes victorias de Napoleón

 

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NAPOLEÓN SE APODERÓ DE ESPAÑA

 


Eso no impidió  a Godoy a enviar a Napoleón una brillante felicitación por  sus victorias, pero el Emperador ya se había enterado del intento de traición, que políticamente supo disimular.

 

Por aquella época había una gran discordia en la familia real de España,  pues la reina Maria Luisa  esposa de Carlos IV, escandalizaba a la Corte con sus amoríos con Godoy, lo cual motivó la indignación de su hijo el príncipe Fernando que junto con su esposa y sus suegra, la reina de Nápoles, tramaban la forma de deshacerse de Godoy.  En esta situación, María Luisa se puso en contra de su propio hijo, y junto con su amante Godoy  lo  acusaron ante Napoleón.

 

Napoleón victorioso después de la Paz de Tilsitt, trató de sacar provecho de la frustrada traición de Godoy, y se volvió sumamente exigente con España.  Por lo tanto el rey y el favorito, presas de gran temor  se dispusieron a ceder en todas las exigencias.

 

Francia puso entonces en la localidad española de Bayona un poderoso ejército al mando del Mariscal Junot.  El 27 de junio de 1807 España y Francia celebraron en Fontainbleau (París) un tratado de acuerdo al cual se iba a castigar al Portugal dividiendo su territorio en tres reinos. Uno al norte para el príncipe de Brasil, hijo del monarca portugués, otro al centro para la princesa María Luisa Josefa hija de Carlos IV, y al sur un principado para Godoy, que de esa forma se convertía en monarca.

Fernando, el Príncipe de Asturias, enviaba a su vez frecuentes cartas a Napoleón quejándose de su familia, y humillándose rastreramente al tiempo que invocaba su protección. 

Por ese tiempo, el Rey Carlos IV encontró en su escritorio un anónimo colocado presumiblemente por Godoy, en donde acusaba al Príncipe Fernando de estar tramando su destronamiento y hasta el envenenamiento de su propia madre la reina María Luisa.

 

Carlos y Godoy allanaron las habitaciones de Fernando, y creyeron encontrar pruebas suficientes como para disponer su arresto y denunciar el complot al propio pueblo español.  Hay que advertir que no obstante la indignidad y el poco valer del Príncipe de Asturias, éste era muy popular, posiblemente porque tanto el pueblo como Fernando tenían en común su odio a Godoy.                              

 

Carlos IV  escribió a Napoleón contando todos los problemas familiares y pidiéndole consejo.

 

Fernando, llevó su indignidad hasta revelar a su padre, todos los que lo habían secundado en su conspiración que más que todo era contra Godoy y éste alarmado por el giro que tomaba el asunto, aconsejó al rey lo perdonase, apareciendo así como el hombre noble y generoso.

 

Como entre los posibles cómplices del Príncipe de Asturias se trataba de comprometer a destacadas figuras de Francia, Napoleón montón en cólera, más aún cuando se aseguraba que Fernando de Nápoles  le había pedido casarse con una hermana de Napoleón. Por lo tanto, éste ordenó que el General Dupont ingresase con un ejército en España, y tratase de averiguar al ascendiente que el rey, el Príncipe de Asturias y el ministro Godoy, tenían en el pueblo.

 

El 19 de Noviembre de 1807, lo ejércitos franceses al mando del Mariscal Junot invadieron el Portugal obligando al Regente Juan y a su esposa la Princesa Joaquina Carlota de Borbón, así como al resto de su familia y nobles a huir a su colonia del Brasil. La Princesa era hija de Carlos IV, lo que no Major general DUPONT paintingimpedía a este conspirar con Napoleón para apoderarse del territorio lusitano.

 

Napoleón no había solicitado autorización al rey de España para hacer ingresar al ejército del Dupont que fue a ubicarse en Burgos y tampoco pidió permiso para otras tropas que al mando de Mancey también penetraron profundamente.

 

Napoleón se olvidó del tratado de Fontainebleau y no repartió el Portugal, sino lo tomó como protectorado.

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LA REBELIÓN DEL PUEBLO ESPAÑOL

 

            Nuevos ejércitos franceses fueron mandados a España hasta totalizar cien mil hombres y Napoleón despachó a su cuñado el Mariscal Murat a tomar el mando de todas las fuerzas militares.

 

            Todavía el pueblo español seguía engañado en la creencia de que Napoleón al invadir Portugal lo hacía pensando en el beneficio de España y que los soldados franceses estaban destinados a apoyar las pretensiones al trono del Príncipe de Asturias, Fernando. Pero el que no se engañaba era Godoy que aconsejó al rey exigiera a Napoleón el cumplimiento del Tratado de Fontainebleau y suspender el envío de tropas, pero el rey temió encolerizar al Emperador. Las cosas llegaron a tal extremo, que también en los círculos de la Corte Española se pensó en llevar el Gobierno a Cádiz a la América. Pero el Príncipe de Asturias,  Fernando no compartía ese criterio. Mientras tanto la situación se tornaba sumamente tensa y el populacho asaltó e incendió la casa de Godoy. Esto se conoce como el motín de Aranjuez, porque allí estaba la Corte y se produjo el 17 de marzo de 1807.. El rey se vio precisado a destituir a Godoy al cuál se le encarceló, no obstante lo cual el pueblo continuó amotinado en favor del Príncipe Fernando. Pocos días después en Marzo de 1808, Carlos abdicó en favor de su hijo que tomó el nombre de Fernando VII.

 

            Fernando se estableció en Madrid y el júbilo del pueblo se mezcló con actos de vandalismo, saqueos e inocuas venganzas.

            El Mariscal francés Murat en forma prepotente ocupó Madrid sin darse por enterado de que Fernando ya era rey. Contribuyó a eso una serie de cartas, que sin el menor pudor de mujer, madre y esposa, la reina María Luisa escribió al Mariscal de Francia, pidiendo por la seguridad y vida de Godoy al mismo tiempo que acusaba en forma ruin a su propio hijo. Al final, pedía que sólo quería pasar sus últimos días cerca de Godoy. Lo peor del caso es que muchas de esas cartas las hacía firmar por le incapaz Carlos. Este llegaba a asegurar que fue obligado a abdicar y que desconocía ese acto de fuerza.

 

 

 

            Napoleón al tanto de todo por correspondencia con Murat, ofreció el trono de España a su hermano Luis que estaba de rey de Holanda, pero no lo aceptó. Entonces, dio instrucciones a Murat para llevar con engaños a Fernando VII a Bayona, para recibir allí al Emperador que anunciaba su viaje a España.

 

            En Bayona, pequeña población al sur de Francia, Napoleón hizo conocer a Fernando, que no reconocía la abdicación de su padre Carlos por haber sido lograda a la fuerza y que debía renunciar a sus derechos, dándosele a cambio un pequeño principado en Italia. En caso de rechazo iniciaría las hostilidades.

 

            La siguiente audiencia la concedió Napoleón a Carlos, a la Reina María Luisa y a Godoy. Hay que hacer notar que aún en esos duros trances, la real amante ponía aún condiciones en el sentido de que la suerte de ella y del rey era indesligable a la de Godoy.

 

            Al día siguiente comparecieron ante Napoleón los cuatro personajes y allí el rey trató de agredir a su hijo Fernando, mientras que la reina como una mujer cualquiera apostrofaba contra el primogénito y hasta pedía al poderoso Emperador lo hiciera guillotinar.

 

            Ante esta situación Fernando ofreció renunciar pero con condiciones, lo que no fue aceptado por su padre. Así terminó esta tempestuosa reunión de esos indignos personajes que eran los que gobernaban América.

 

            Fernando se percató de que Napoleón quería apoderarse de España y excluir a los Borbones del último trono que les quedaba en Europa lo que comunicó a sus partidarios. Enterado el pueblo madrileño, se sublevó contra las tropas de Murat el 2 de mayo de 1808, el cual de inmediato tomó dura represión fusilando a muchos. La insurrección se hizo general en toda  España.

 

            Napoleón ordenó a Carlos que hiciera comparecer nuevamente en Bayona  a Fernando lo que éste obedeció y ante las amenazas del Emperador, no le quedó más recurso que renunciar. Estando Carlos nuevamente en posesión de la Corona, en forma inmediata se la traspasó a Napoleón, mediante un documento que firmaron Godoy y le General Duroc. Todo sucedía entre el 6 y 7 de mayo.

 

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         LAS JUNTAS LOCALES ESPAÑOLAS

 

            Fernando dio su conformidad a esa transacción con documento firmado el 10 de mayo, pero el pueblo español aferrado a la necesidad de tener alguna razón por la cual luchar consideró que todos estos documentos le habían sido arrancados a Fernando por la fuerza.

 

            Al rey, a la reina y a Godoy, a manera de consuelo les dieron un palacio en las cercanías de París y les ofrecieron una renta vitalicia que sólo se la pagaron a medias, viéndose obligados a trasladarse a Marsella en donde vivieron humildemente. A la caída de Napoleón y tras el encumbramiento de Fernando VII al trono español, se reconciliaron con el hijo y se fueron a vivir a Roma. La Reina María Luisa murió a los 63 años de edad el 2 de enero de 1819 y el 19 del mismo mes fallecía Carlos, siendo asistidos ambos hasta el final por Godoy.

 

            Lo que asombra es que Carlos siempre trató a Godoy como a su mejor servidor, no obstante que era el amante de su mujer, y que la reina poco se recataba o trataba de ocultar. Así era la España en los años que América luchó por su independencia y la obtuvo.

 

            Como hemos dicho antes Fernando asumió por primera vez el poder el 19 de marzo de 1808 y este acto fue celebrado en Lima el 13 de octubre y un poco más tarde en Piura.

 

            Entre sus ministros tenía nada menos que a don Francisco Gil de Taboada, ex virrey del Perú.

            Fernando era viudo desde 1803, por eso intentó tomar como esposa a una Buhermais, cuñada de Napoleón.

 

            Cuando el 2 de mayo, el Mariscal Murat obligó  todo el gabinete real a trasladarse a Bayona el único que quedó en Madrid fue precisamente Gil de Taboada y Lemos, como representante del poder legal. Por desgracia fue el mismo Carlos IV que desde Bayona emitió un decreto nominando a Murat presidente de la Junta de Gobierno.

Cuadro de texto: José Bonaparte

            Murat tenía en Madrid 25.000 solados, y el ejército español allí sólo tenía 3.000 soldados. Fue en realidad el paisanaje el que se sublevó .y no las fuerzas militares españolas..

Napoleón decidió entregar la corona de España a su hermano José, Rey de Nápoles, pero trató de darle visos de legalidad disponiendo que Murat convocara a las Cortes Españolas  compuesta como la Asamblea  Francesa por representantes del clero nobleza  y el estado llano..

Esa convocatoria enfureció al pueblo español y en la región de Asturias, el Marqués de Santa Cruz creó una Junta Local de Gobierno, se declaró la guerra a Napoleón, se distribuyeron 100.000 fusiles y se pidió ayuda a los ingleses. Al poco tiempo otra Junta se formó en León, proclamando a Fernando como rey de España. Le siguieron Juntas en Santander y Galicia. En ésta la Junta estuvo presidida por un americano y luego cundió la revolución en el sur de a península.  con el apoyo de guarniciones españolas. Hay que indicar que el pueblo español enardecido cometió muchas tropelías y desbordes contra supuestos o auténticos traidores, colaboradores o afrancesados. Las islas Baleares y las Canarias también se plegaron a la rebelión. El Portugal se sublevó y los ingleses principiaron a dar ayuda.

 

Mientras eso sucedía en España, en Bayona continuaba la comedia y allí en territorio francés se reunía la Corte espuria que daba una Constitución nueva, que hay que reconocer era ampliamente liberal. El 7 de junio juraron la constitución el rey José Bonaparte y los diputados. Todo esto, siempre en Bayona.

Fernando se encontraba confinado en el Castillo francés de Valencia y desde allí envió cartas de felicitación a Napoleón y a José Bonaparte y a este último le decía que se consideraba de la familia, pues esperaba casarse con una sobrina del emperador. Estas cartas fueron leídas en la Asamblea y de este modo el indigno Fernando, respondía a la adhesión y sacrificio de su pueblo.

 

El 19 de Julio José Bonaparte llegaba a Madrid, pero toda España estaba insurreccionada. Ese mismo día, un gran ejército francés mandado por Dupont capitulaba en Bailén, al sur de España, y más de 15.000 soldados prisioneros fueron entregados a Inglaterra.

Uno de los combatientes de Bailén, fue San Martín, habiendo sido ascendido a teniente Coronel por su valor.

 

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LAS DERROTAS DE NAPOLEÓN

 

El descalabro de Bailén, llenó de estupefacción a Napoleón, porque hasta ese momento sus famosas águilas imperiales habían permanecido invictas. El mundo vio entonces que el Gran Corso no era invencible. El Rey José Bonaparte, con la guarnición francesa de Madrid de 60.000 hombres, creyó conveniente retirarse al Ebro en espera de refuerzos de Francia. Como consecuencia de la acción de Bailén los franceses se vieron obligados a levantar el sitio de Zaragoza que había resistido heroicamente un largo asedio. En esta ciudad – fortín, luchó valientemente el Coronel José de la Mar, por lo cual ascendió a Brigadier. Veinte años más tarde este brillante militar, ya de Presidente del Perú, era capturado y depuesto en Piura por el general Gamarra.

 

También los franceses se vieron obligados a levantar el sitio de Gerona y ante la plaza fuerte de Lérida sufrieron un nuevo descalabro. Estaba al frente de esta fortaleza el Brigadier José Casimiro Lavalle Cortés, hijo del que fuera Corregidor de Piura en 1772, el General Simón Lavalle y Bodega. Hermano de José Antonio Lavalle y Cortés, que también fuera Corregidor. Tras la derrota de los franceses en Lérida, Lavalle Cortés acudió a romper el cerco de Zaragoza y lo logró.

 

Mientras tanto, en las costas de Cataluña, el Almirante inglés Cochrane bloqueaba la región impidiendo actuar a la escuadra francesa. Este marino vendría luego a la América del sur y serviría al Brasil, Chile y Perú, en su lucha por la independencia.

Inglaterra aprovechó la oportunidad y desembarcó en el Portugal a 10.000 ingleses al mando del General Wellington, que con otros contingentes ya existentes, logró reunir un poderoso ejército de 30.000 soldados ingleses. Se iniciaron las hostilidades en ese frente y las fuerzas del Mariscal francés Junot, fueron vencidas y se vieron precisadas a firmar un documento de evacuación hacia Francia. En los ejércitos de Wellington, servía un joven teniente llamado Guillermo Millar que después se cubriría de gloria en el Perú. Libre el Portugal, el regente Juan de Portugal,  pudo volver a Lisboa.

Portada

El 25 de setiembre de 1808 se produjo un motín en  Aranjuez y se creó  una Junta Central de Gobierno .que  declaró a Fernando VII como el legitimo rey de España

Napoleón concentró entonces toda su atención en España, a la cual invadió personalmente con un ejército de 250 mil  soldados y 50.000 jinetes. Junto con él estaban los famosos generales Ney, Portier, Saint Cyr, Moncey y Junot.

Esta formidable fuerza lo barrió todo como un alud. La Junta de Gobierno se tuvo que trasladar al sur a la ciudad de Badajoz.

Napoleón sin tener en cuenta para nada a su hermano José, que era rey de España, lo disponía todo a su criterio. Ofendido el “rey” José, presentó renuncia el 4 de diciembre de 1808, pero no le fue aceptada. Ni en eso era libre.

Sólo Galicia en el Norte, lograba éxitos contra los franceses, al mando de un joven oficial llamado Pablo Morillo, el que más tarde, ya como General enfrentó a Bolívar en Venezuela. En las filas de Morillo, luchó ardorosamente un  Teniente llamado José María Casariego, el que como coronel, vendría a Piura trece años después, sin poder evitar que Piura proclamara su independencia el 4 de enero de 1821.

 

Ante la fuerza de Napoleón, se inició en España una guerra de guerrillas, a la que no estaban habituados los franceses.

 

Napoleón dejó precipitadamente España para hacer frente a una nueva coalición de naciones, y venció en forma rotunda al emperador de Austria en Wagram.

 

En Talavera, se encontraron los ejércitos franceses con los anglo – españoles y se dio una batalla sin resultados decisivos, pero en diciembre, los franceses ponían un nuevo cerco a la heroica Gerona (1809) y la obligaban a capitular. En Ocaña obtuvieron otro triunfo más y los descalabros de los defensores se sucedieron.

 

La Junta Central de Gobierno, convocó a reunión de las Cortes para el 1ro. de marzo de 1810 con participación de las Indias. Esto fue sin duda un paso político muy importante, pues por primera vez iba a participar América en el Gobierno. Pero la Junta  se disolvió pronto, y en su lugar se formó un Consejo de Regencia que se ubicó en la isla de León, frente a Cádiz.

 

 

 Mientras tanto, Napoleón envió otro ejército de 100.000 hombres y establecía gobiernos militares regionales, sin consultar para nada con el rey José. Éste escribía a su esposa que deseaba  retirarse a la vida privada y vivir apartado de la política. Por cada triunfo francés, el indigno Fernando, enviaba a Napoleón una felicitación. Estaba confinado en Valencey y ahora ya viudo pretendía casarse con una hija de José Bonaparte para heredar el trono español. Copia de este documento se leyó en el Consejo de Regencia de Cádiz, pero se le consideró falso, ya sea porque así se le creyó o porque convenía políticamente tenerlo como tal. Las Cortes reunidas en la isla de León de Cádiz el 24 de setiembre de 1810 reconocieron como rey a Fernando VII. No se aprobó la propuesta de nombrar como regente a su hermana Carlota Joaquina, princesa de Brasil.

 

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