Capítulo VI

 

 

C A P I T U L O VI

 

 

LA HAZAÑA DE LOS HERMANOS CÁRCAMO

 

 

 

-          Deponen al Virrey Pezuela

-          Piura teme la intervención de Gonzáles

-          La primera tierra libre peruana

-          Prohíben salida de españoles

-          Olazábal dispone la captura del “Sacramento”

-          Captura del “Sacramento”

-          Proceso contra Frías y los Cárcamo

-          Destitución del Comandante Frías

-          Epílogo del proceso

-          San Martín dispone que el Sacramento pase a Huacho

-          Llega Comisionado Regio a Paita

-          Reclutamiento en Piura

-          San Martín entra en Lima

-          Alvarez de Arenales en Trujillo

 

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DEPONEN AL VIRREY PEZUELA

Los jefes del ejercito español estaban disgustados con la aparente pasividad del virrey Pezuela frente a San Martín, y pensaban que debía de tomar a iniciativa..

.La mayor parte de los altos militares españoles eran masones y por lo tanto de tendencia liberal. Fue por eso que el Estado Mayor español ubicado en Anazpuquio, cerca de Lima, decidió solicitar su renuncia al virrey. El 29 de enero de 18321, Pezuela presentó su renuncia al alto cargo y el general José de la Serna, asumió el cargo de Virrey.

La Serna consideró que no podía sostenerse en Lima, que por otra parte carecía de valor estratégico y resolvió llevar el ejército realista a la sierra central. Mientras tanto para ganar tiempo acordó con San Martín un armisticio y tentó de llegar a un acuerdo con el general patriota. Con tal fin se entrevistaron varios días del mes de mayo de 1821, en el pueblecito de Punchauca.

San Martín planteó la independencia total del Perú, con un rey que se escogería de entre la misma casa reinante de España.. Era casi el mismo planteamiento que patriotas de Lima le habían propuesto al virrey Abascal y que éste no aceptó.. Tampoco La serna aceptó.

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PIURA TEME INTERVENCIÓN DEL CORONEL GONZÁLES

 

            Cuando Piura celebraba regocijadamente su Independencia, Miguel Jerónimo Seminario y Jaime, tuvo conocimiento de los triunfos del brigadier español Francisco Gonzáles, en el Ecuador. Había este jefe reemplazado a Vicente Gonzáles y derrotado en Huachi, cerca de Ambato, el 22 de noviembre de 1820 a las fuerzas de los patriotas guayaquileños que eran mandadas por el comandante Luis Urdaneta. Posteriormente, otro lugarteniente suyo, venció al jefe patriota José García en Guaranda al que fusiló el 3 de enero de 1821. Los realistas tomaron Cuenca y avanzaron sobre Loja al mismo tiempo que amenazaban Guayaquil que había quedado a su merced.

 

            Pero Francisco Gonzáles retrocedió rápidamente hacia Quito, porque se tenían noticias de que el general patriota Manuel Valdez, lugarteniente de Bolívar, con tropas colombianas avanzaba de Popayán (Colombia) hacia Quito, Valdez fue derrotado por el coronel español Basilio García en Jenny el 2 de febrero de 1821. Pero de todos modos, la retirada de Francisco Gonzáles salvó a Loja y a Guayaquil.

 

            Seminario y Jaime escribió al comandante patriota Miguel Blanco, de Lambayeque, una información pormenorizada sobre la Independencia de Piura y también de los éxitos de Francisco Gonzáles, y el peligro que eso representaba para el norte peruano.

            Miguel Blanco, con fecha 18 de enero de 1821, contestó a Jerónimo Seminario en los siguientes términos:

 

            “A consecuencia de su favorecida fecha 7 del presente, debo decirle que desde el día 10 la recibí con gran júbilo, cuyo contenido hice presente a nuestros compatriotas, quienes de común acuerdo conmigo sentimos en el alma la opresión en que se halla la infeliz Cuenca, dominada por el tirano Gonzáles, y desde luego la naturaleza tiembla al considerar la barbarie de marcar los rostros de nuestros hermanos, cuyo procedimiento aún todavía no podremos asegurarlo fijamente, porque según una carta de Guayaquil, ésta nos dice que aunque corrió en esa ciudad la versión del hecho atroz de Gonzáles se desmintió la noticia al poco tiempo.”.

 

            “Por sujeto procedente de Guayaquil que llegó a ésta, sabemos y esperamos que dentro de poco, tanto Quito como Cuenca, sacudirán el yugo del gobierno español, y del mismo modo aguardamos en este pueblo, por momentos, la llegada del propio con la plausible noticia de la entrada en Lima de nuestro invicto general San Martín, que se encuentra a dos leguas antes de Lima y sus avanzadas en las murallas, en cuya virtud siendo nuestro triunfo, seguro como es, quedamos al presente todos los compatriotas de este leal vecindario, haciendo cuantas funciones fuesen posibles, en obsequio de la libertad de la patria y del gozo general, de suerte que cada vecino en particular, ha hecho y va haciendo en competencia con su respectiva función en su calle y en su casa en donde se reúnen el pueblo civil de ambos sexos, y mucha parte del pueblo bajo.”.

           

            “Quedo impuesto del contingente en armas, tropa, pertrechos de guerra que tiene esa ciudad al mando de usted, cuya elección he aplaudido, pues estoy satisfecho de un natural patriotismo, aptitudes, etc., y desde luego reciba Ud. de todos mis compatriotas igualmente que de mí; infinitos parabienes, quedando todos en la mayor satisfacción de que Ud. mande las armas, como también de su interés por la tranquilidad de esa noble ciudad, y viva Ud., cierto, que si Gonzáles u otro intentara acometer Piura; otros de aquí y yo el primero correríamos en su socorro.

            Por lo que si llegase el caso, espero, me lo noticie sin pérdida de tiempo lo que sepa. De Germán entiendo que nada debemos recelar. En Cajamarca y demás serranías han jurado la independencia con aplauso, pues nos aseguran han hecho y están haciendo funciones muy suntuosas y que sólo en la villa de Cajamarca pasan de 6000 los pesos que se han tirado de los balcones, habiéndose distinguido una señora que después de haber hecho grandes funciones, tiró 2000 pesos el día de la Jura, a la calle.”

 

            “He tenido la mayor satisfacción de corresponderme con Ud., y por lo tanto deseo ocupe mi inutilidad en todo cuanto me considere útil, así en asuntos de la Patria como en negocios particulares, satisfecho que sus órdenes serán preceptos que obedeceré muy gustoso. Su afectuoso amigo y servidor.”

 

            “Torre Tagle, con el fin de organizar las fuerzas de Piura, dispuso que viniera a esta ciudad el coronel Carlos María Ortega. Al mismo tiempo con fecha 15 de enero de 1821, ordenaba al gobernador político y militar de Lambayeque coronel Juan del Carmen Casós, que enviase a Piura al capitán Antonio De la Guerra” Miguel Blanco.

 

            Como se recordará, a fines del año anterior, Torre Tagle cuando aún no había abrazado la causa patriota mandó al Capitán realista De la Guerra, con parte de una Compañía de Batallón Numancia a reforzar la guarnición de Lambayeque. El capitán De la Guerra fue prontamente ganado a la causa de la libertad y contribuyó a la proclamación de la independencia de Lambayeque.

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CONTRIBUCIONES PECUNIARIAS

 

            El norte peruano contribuyó de inmediato con el Ejército Libertador haciéndole llegar contingentes de voluntarios y también dinero, con lo cual San Martín alivió la penuria por la que pasaba.

 

            El producto de la colecta, llegó en Trujillo a 80 000 pesos, en Piura a 100 000, y en Lambayeque a mayor suma.

 

            El 2 de febrero, en una nueva carta que el comandante Miguel Blanco de Lambayeque, enviaba a Seminario y Jaime, le decía: “…hemos mandado a nuestro Libertador cerca de 30 000 pesos de donativos forzosos a los europeos –así llamaban a los españoles- y alguna pequeña parte voluntaria de los patricios”. Esta suma se engrosó sustancialmente meses más tarde.

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LA PRIMERA TIERRA LIBRE PERUANA

           

            En febrero de 1821, San Martín controlaba toda la costa norte del Perú, parte de la sierra y de la selva de la misma región.

            Nacía así el primer territorio libre como la primera república a la cual a falta de una Constitución, se le dio un Reglamento.

 

            Eso sucedió el 12 de febrero, y fueron cuatro los departamentos del primer Perú independiente. Esos departamentos fueron: Trujillo, Tarma, Huaylas y de la Costa.

 

            Como se puede apreciar, no se comprendía a Guayaquil, que en esos momentos disponía de autonomía.

 

            El Reglamento constaba de 20 artículos que fueron los siguientes:

 

            1° El territorio que actualmente se halla bajo la protección del Ejército Libertador, se dividirá en cuatro Departamentos, comprendidos en estos términos: los partidos del Cercado de Trujillo, Lambayeque, Piura, Cajamarca, Huamachuco, Pataz y Chachapoyas formarán el Departamento de Trujillo con las doctrinas de su dependencia; los de Tarma, Jauja, Huancayo y Pasco formarán el Departamento de Huaylas; los de Santa, Chancay y Canta, formarán el departamento llamado de la Costa.

 

            2° En cada sección de éstas, habrá un presidente de departamento; la residencia de los dos primeros será Trujillo y Tarma, la del tercero en Huaraz y la del cuarto en Huaura.

 

            3° Los jefes de Partido, que antes se denominaban sub-delegados, se llamarán gobernadores, y ejercitarán las mismas funciones de aquellos. En los pueblos de cada Partido habrá un teniente gobernador, que recibirá inmediatamente las órdenes del gobernador del Partido, y éste del presidente del departamento.

 

            4° Sus atribuciones serán las siguientes: podrá proponer la creación de nuevos cuerpos de milicias, arreglar su economía interior y hacer las propuestas de oficiales a la capitanía general.

 

            5° Conocerá en todas las causas civiles y criminales que por derecho correspondían a los gobernadores, intendentes, en los mismos términos que hasta aquí, consultando el dictamen del asesor del departamento en los casos prevenidos por las leyes y remitiéndolas para su aprobación al capitán general.

 

            6° Conocerá exclusivamente en las causas de hacienda, sujetándose al dictamen de su asesor en los asuntos contenciosos.

 

            7° En cada departamento habrá un agente fiscal con quien se entenderán las instancias en que se interese el erario público, también será de su resorte el promover la prosperidad y el aumento de este ramo y vigilar sobre la conducta de los empleados, entablar acciones contra ellos en caso necesario, e informar sobre las medidas que convengan tomar para el aumento y la conservación de la riqueza pública.

 

            8° De las sentencias pronunciadas por los presidentes de los departamentos en los asuntos contenciosos de hacienda, habrá un grado de apelación al tribunal que se indicará luego.

            9° En las causas civiles y criminales entre partes del fuero común, se observarán sin alteración las leyes y ordenanzas del Perú, con la sola diferencia de que los recursos que antes se dirigían a los llamados intendentes y sub-delegados, se harán en los sucesivos a los presidentes de los departamentos y gobernadores de Partidos.

 

            10° Se establecerá una Cámara de Apelaciones en el departamento de Trujillo, compuesta de un presidente y dos vocales y un fiscal permanecerán en sus destinos, mientras dures sus buenos servicios, en los actos oficiales tendrán el tratamiento de Excelencia.

 

            11° Luego que se instale este Tribunal formará el reglamento para su método interior, que me remitirá para su aprobación y propondrá los demás empleados subalternos que considere absolutamente necesarios para la expedición de los negocios.

 

            12° Sus atribuciones serán las siguientes: conocer en todas las causas y casos que antes conocían las denominadas audiencias con la sola restricción de no entender en las causas de mayor cuantía, reputándose por tal, la que pase del valor de quince mil pesos, cuyo conocimiento se reservará a los tribunales que establezca el Gobierno Central que se forme en el Perú.

 

            13° Las alzadas en las causas de hacienda se elevarán de todos los departamentos a la Junta Superior de Hacienda, compuesta de la Cámara de Apelaciones y dos ministros del tesoro público. El fiscal de la Cámara llenará las mismas funciones que hasta aquí.

 

            14° Los recursos conocidos como derecho por justicia notoria, se interpondrá a la capitanía general en atención a las circunstancias y se decidirán por las leyes existentes con dictamen del auditor general.

 

            15° Por regla general se establece que mientras duren las actuales circunstancias, todas las causas de infidencia, traición, espionaje o atentado contra el orden y autoridad constituídas, serán privativamente del conocimiento de la Capitanía General a cuya disposición deberán de remitirse los reos con las correspondientes sumarias formadas por el juez del distrito, para su decisión conforme a las leyes.

 

            16° El derecho del Patronato queda reasumido en la Capitanía General y el del Vice-Patronato en los presidentes de los departamentos.

 

            17° La jurisdicción eclesiástica se administrará como hasta aquí, con estricta sujeción al Derecho Común Canónico.

 

            18° Todas las leyes, ordenanzas y reglamentos que no estén en oposición a los principios de libertad e independencia proclamados, con los decretos expedidos, desde el ocho de setiembre anterior y con lo establecido en el presente que dan fuerza y vigor mientras no sean derogados o abrogados por autoridad competente.

 

            19° Todos los funcionarios públicos serán responsables a un juicio de residencia que se seguirá por una comisión especial nombrada al efecto por la Capitanía General en los casos de gravedad y trascendencia.

 

            20° Por un decreto particular se establecerán los sueldos que deben gozar todos los empleados de nueva creación y los distintivos correspondientes al rango de los magistrados de un pueblo libre.

Firmaron San Martín, Bernardo Monteagudo y Juan García del Río.

 

            Gobernador del Partido de Piura en 1821 y 1822 fue Miguel Seminario y Jaime.

            Como Comandante Militar del Partido fue nombrado el mayor Félix Olazábal.

 

            Olazábal había nacido en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797 habiendo sido sus padres don José Benito Olazábal y doña Matilde Lorente, gente adinerada.

 

            Por lo tanto cuando asumió el comando militar de Piura, apenas tenía 23 años pero era ya todo un veterano en la carrera de las armas.

            A los 15 años ingresó como cadete de artillería en Buenos Aires y luego participó en la sangrienta campaña del Alto Perú. En 1814, es decir cuando apenas contaba con 17 años ya era teniente por acción de armas. Una grave dolencia lo tuvo un año fuera de servicio, pero en 1816 ya estaba en el ejército de Los Andes que San Martín preparaba en Mendoza. En Chile estuvo en los combates de Chacabuco, en Cancha Rayada y Maipú por lo cual fue ascendido en 1818 a capitán y en julio de 1819 era sargento mayor. Para entonces apenas tenía 21 años.

 

            El Reglamento de Huaura, no introducía modificaciones en el Partido de Piura. Simplemente el nombre de intendencia de Trujillo se cambia por el de departamento.

 

            El Partido de Piura siguió con las mismas doctrinas de Piura, Paita, Catacaos, Sechura, Chalaco, Frías, Huancabamba, La Huaca, Querecotillo, Tumbes, Olmos, Motupe, Jayanca, Salas y Penachí.. No figuraban La Punta. En el vale del Chira las principales poblaciones eran Querecotillo y La Huaca.

 

            El Partido de Piura era el más poblado del departamento de Trujillo. Tenía 44.497, mientras que Lambayeque contaba con 32.218 y el de Trujillo con 12.141.

 

            En la costa en orden de importancia estaban Trujillo, Lambayeque y Piura, pero Trujillo era la menos poblada. La ciudad de Piura tenía 7.203 habitantes, Cajamarca 7.206, Lambayeque 12.300 y Trujillo sólo 5.515.

            En el Partido de Piura había 23 centros poblados de regular importancia y los 44.497 se distribuían del siguiente modo: 2.955 españoles, 24.800 indios, 10.655 mestizos, 5.023 pardos y 884 negros. Otros 132. Paita tenía sólo 4.000 habitantes.

 

            La ciudad contaba con tres conventos; San Francisco, La Merced y de Salvador o del Carmen. Tres Iglesias Parroquiales que eran la Matriz, Santa Lucía y San Sebastián; y otras cuatro no parroquiales que eran la de Belén, La Merced, San Francisco y el Carmen.

 

            La ciudad de Piura tenía 6 calles:

 

            Inicialmente                             Después                                              Ahora

            La Florida                               San Francisco                                     Lima

            Nal                                          Real o Belén                                        Libertad

            Cuerno                                    Mercaderes o de la Matriz                   Tacna

            Playón                                     Playón                                                 Arequipa

            La Pampa                                La Pampa                                           Cuzco

            Pedregal                                  Los Ángeles                                        Junín

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PROHÍBEN SALIDA DE ESPAÑOLES

            Con fecha 9 de febrero el nuevo comandante militar, mayor Olazábal comunica a don Francisco Frías Adrianzén que en forma interina desempeñaba la comandancia militar en Paita, que quedaba prohibida la salida y el embarque de todo español, aún en el caso de tener autorización de la reciente Junta Gubernativa. En lo sucesivo era el mencionado comandante general el que daría tales autorizaciones. De igual modo se le pedía a Frías una relación de todos los extranjeros que se encontraban en Paita. La junta que presidiera Miguel Seminario y Jaime, había en efecto dado muchos salvoconductos y en Paita estaban otros a la espera de lograr barco. La prohibición de Olazábal los inmovilizó.

            Francisco Frías era capitán de la 6ta. Compañía de Blancos de las milicias de Piura, tenía un hijo sirviendo en el ejército en el Partido de Piura y otros dos a las órdenes de Torre Tagle en Trujillo. Al momento de los acontecimientos que se describirán después, Frías tenía 56 años de edad.

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OLAZÁBAL DISPONE LA CAPTURA DEL “SACRAMENTO

 

            El comandante militar de Piura, mayor Félix Olazábal, dispuso que el capitán sullanero Félix Jaramillo, se dirigiera a Paita, con 40 hombres en espera del pailebote realista correo “Sacramento” que debía de llegar a Paita de un momento a otro. Se trataría de abordarlo tan pronto llegara a la bahía. El mencionado barco había estado a mediados de enero de 1821 frente a Chorrillos y habiendo sido perseguido por tres barcos insurgentes, logró escapar al norte suponiéndose que se dirigía a Paita, ignorante que el puerto ya estaba en manos de patriotas.

            Félix Jaramillo había llegado a Piura con Olazábal y había participado en los sucesos de la Independencia de Trujillo.

 

            La comunicación que Olazábal enviaba al Marqués de Torre Tagle con fecha 21 de febrero desde Piura, era la siguiente:

 

            “Noticioso de la próxima llegada de un pailebote nombrado “Sacramento” al puerto de Paita, procedente del Callao, que conduce a bordo a oficiales del rey, mandé inmediatamente cuarenta soldados al mando del Capitán Jaramillo con el fin de apresarlo; no sé aún cual será su éxito, si se lograse esta empresa es debido al aviso que dio la correspondencia interceptada en Lima. –Tengo el honor de ofrecer a Vuestra Señoría mis servicios. –Piura, febrero 21 de 1821. –Félix Olazábal.”

 

            Hay que advertir que no fue Jaramillo el que capturó al “Sacramento” sino dos paiteños, los hermanos Cárcamo, hecho que se produjo un mes más tarde.

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FORMACIÓN DE LA MARINA NACIONAL

 

            El 10 de marzo, los tripulantes del buque correo “Sacramento”, Andrés y Victorino Cárcamo, se apoderaron de él cuando navegaba frente a Paita y lo entregaron a las autoridades del puerto.

 

            Esta goleta que era muy veloz, y de fácil maniobrabilidad, fue el primer barco que tenía la bandera peruana, y con el nombre de “Castelli” fue la base de la Marina de Guerra del Perú.

 

            San Martín la utilizó para trasladarse más tarde al Callao.

 

            Dado su pequeño tamaño, el almirante Cochrane que en la escuadra bloqueadora enarbolaba la bandera de Chile, lo tomó a burla. Sin embargo, el barco sirvió para terminar con los desplantes y con los engreimientos de Cochrane.

 

            Su primer capitán fue le marino inglés J. Wickam, se la tripuló con 36 marinos y se la armó con un cañón.

 

            En setiembre, junto con la rendición de las fortalezas del Callao la Marina del Perú se incrementó con el “Pezuela” que pasó a llamarse “Belgrano”, con 16 cañones, 45 tripulantes y bajo el mando del capitán Carlos García del Postigo, que iba más tarde a sobresalir en el bloqueo de Guayaquil en la guerra contra Colombia.

 

            Otro barco llamado el “Guerrero” fue comprado en 25.000 pesos, se le montaron 16 cañones, y con 60 hombres quedó bajo el mando del capitán inglés Guillermo Prunier.

 

            Otros barcos que el año 1821 vinieron a formar la escuadra del Perú fueron el “Macedonia” de 7 cañones y 20 tripulantes bajo el mando del capitán inglés John Robinson y la goleta “Thais” comprada en 28 mil pesos, que pasó a llamarse “La Limeña” con 28 cañones, 95 hombres en su tripulación y mandada por el capitán Guillermo Carber.

 

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LA CAPTURA DEL “SACRAMENTO” POR LOS CÁRCAMO

 

            Fueron los jóvenes marinos paiteños Andrés y Victoriano Cárcamo los que dieron al Perú la gloria de la captura del pailebote “Sacramento”. En el mencionado barco, según se informó a San Martín existía un cuantioso cargamento de dinero. Como ese dinero, no apareció después se instauró una minuciosa investigación y proceso, durante el cual se tomaron diversas declaraciones que es posible conocer como fue la captura del “Sacramento”.

 

            El barco había llegado a Paita, de tránsito de Panamá al Callao, el 29 de diciembre de 1820. Por esa fecha ya se había producido la independencia de Lambayeque, pero no se conocía que en esos instantes Trujillo proclamaba la suya. Como contramaestre del barco figuraba Victorino Cárcamo, como carpintero su hermano Andrés y como capitán Miguel Gamón, español con residencia en Paita, en donde estaba su familia.

 

            El 22 de enero llega frente a Chorrillos y dejan correspondencia, permaneció seis días, en donde tomaron pasajeros y recibieron orden de seguir a Pisco.

 

            Los pasajeros según la relación del Capitán Miguel Gamón son:

 

El Superintendente de la Casa de Moneda de Santa Fe, José Enrique de Guzmán, con un criado.

2

Oficial de Tribunal de Cuentas de Santa Fe, Cipriano Méndez del Busto, con un criado.

2

Teniente Coronel Graduado, Juan de la Cruz Cortines, Primer Ayudante del Regimiento de Infantería “Burgos” y un asistente

2

Alférez de Navío de la Armada, Juan José Llerena.

1

Alférez de Fragata, José de Ibarra.

1

Teniente de Fragata, don Manuel Quesada.

1

Doña Manuela Taboada.

1

Don José del Carmen Triunfo, con su esposa, dos niñas, dos criadas y tres muchachos.

9

Dos pasajeros de los que responde el Capitán y que individualizará sus nombres.

2

Tres oficiales de mar.

3

                                                                                                                                                            

24

 

           

            En la declaración de Victoriano Cárcamo se relata que al salir de Chorrillos fueron perseguidos por cuatro barcos patriotas, por cuyo motivo retornaron al Callao. Allí estuvieron varios días hasta que se decidió que el barco zarpara hacia Panamá pasando por Paita.

 

            Cuando el barco salió de Paita el 29 de diciembre, se embarcó el teniente Agustín Sánchez Navarrete que conducía correspondencia urgente del brigadier Guzmán al virrey. Este teniente es el mismo que años antes había actuado como Secretario en el Cabildo que eligió por voto popular al primer municipio piurano.

 

            Según el relato de Cárcamo, los pasajeros fueron tomados en el Callao y allí también figuraban Gregorio Fernández, Plácido Zamora, Lorenzo Moreira, Manuel Bañales y retornaba Sánchez Navarrete. Todas estas personas tenían residencia en Piura o en Paita.

 

            Los tripulantes no conocían los sucesos de Paita y Piura, pero tenían sospechas, de tal manera que cuando a principios de marzo pasaron frente a Paita, resolvieron seguir hasta Talara, en donde encontraron una balsa de Colán cuyo piloto era un indio de Sechura llamado Pedro Purizaca.

 

            Éste aseguró de que Paita se había pronunciado por los patriotas y que en el puerto habían preparadas canoas y lanchas, con 100 hombres pero en realidad las fuerzas de Jaramillo sólo eran 40 hombres, listos para el abordaje.

 

            Fue entonces que el capitán Gamón decidió el desembarco de Agustín Navarrete, de una niña, de dos sirvientes del anterior, de doña Manuela Tabeada, de don Lorenzo Moreira y de don Manuel Bañales.

 

            Estas personas desembarcaron a la altura de Negritos, pero al hacerlo Navarrete alentó a Victoriano Cárcamo a tomar partido por la patria. Eso mostraba que también Navarrete había sido ganado a la causa de la Patria

           

            El 17 de marzo, Victoriano y su hermano Andrés, convencieron a la tripulación que en su mayoría era de Paita y el Callao, para tomar el barco.

 

            El historiador Germán Leguía y Martínez narra que Victoriano redujo al capitán Gamón poniéndole una pistola al pecho, pero en realidad el capitán cooperó y es el mismo Victoriano, el que declara, que Gamón le dijo: “Cárcamo, si tenías este pensamiento, por qué no me lo comunicaste para que se hubiese efectuado cuanto antes, pues ya sabe que soy casado y con hijos, que los estimo y tendría mucho gusto en presentarme al puerto y no exponerme a una vida contradictoria al sistema del día”.

 

            Los Cárcamo dieron el golpe a las 11 de la noche secundados por 7 marinos. Les opusieron resistencia el teniente Juan de la Cruz Cortines, el teniente de fragata Manuel Quesada y el asistente del primero, habiendo resultado heridos los dos primeros. Todos fueron encerrados y asegurados en el castillo de proa. Al día siguiente desocuparon la Cámara de Armas en donde encerró a los prisioneros y se les puso centinelas. Un total de 14 personas fueron encerradas. Los pasajeros temiendo por sus vidas, entregaron a Victoriano Cárcamo las llaves de sus baúles para que pudieran sacar el dinero y efectos que quisieron, pero éste las devolvió sin que llegase a abrirlos. Más bien por la noche, Andrés Cárcamo retiró de una escotilla una bolsa que se supone tenía onzas de oro y que formaba parte del envío a Panamá.

 

            Victoriano Cárcamo declaró más tarde que para evitar el saqueo, repartió entre los tripulantes 196 onzas de oro en la siguiente forma: 15 a José María Delgado escribiente de a bordo, 16 a Francisco Martínez marinero, 15 a José Rodríguez, 16 a Manuel de la Trinidad, 16 a Cipriano Morales, 15 a Dionisio Crisóstomo, 14 a Manuel Arízaga, 15 a Manuel Landa, 15 a Gregorio Chunga, 8 a Marcelo Montecristi, 8 a Francisco Agurto, 8 a José Castillo, 4 a Pedro Godoy, 4 a Nazario Ramos el esclavo de Gamón, 4 a Agustín el paje de Gamón y el resto se repartieron entre los hermanos Cárcamo que luego devolvieron al capitán Gamón.

 

            Después de esto, y lograda la cooperación de todos, los Cárcamo y el capitán, viraron rumbo a Paita.

 

            El 21 a las 10 de la noche desembarcaron por un lugar apartado, por le Cabo Blanquillo a sotavento del puerto de Paita. Los que formaron ese grupo fueron los hermanos Cárcamo y José María Delgado. Se dirigieron al domicilio del comandante del puerto, don Francisco Frías Adrianzén.

 

             Los Cárcamo solicitaron autorización a Frías para fondear bajo el pabellón de la patria. Para mejor identificación del lugar de desembarco se colocaron luces en la aduana y se disparó un tiro de fusil.

 

            Se prepararon cuatro botes para ir a bordo. Prontamente las autoridades fueron noticiadas y la población dejó sus casas y se congregó en la playa. Se dirigieron a bordo el sub-delegado juez de marina Manuel Gonzáles Otoya, el alcalde recientemente designado Manuel Pizarro, el administrador de correos Vicente Castañeda, el oficial mayor de la aduana don Manuel Reyes, el gobernador don Manuel Diéguez, el subteniente Nazario Frías -hijo del comandante militar- y el teniente de pardos libres Miguel Mogollón con 13 hombres armados de sables y pistolas. En tierra, con gente armada quedó el administrador Domingo Febres Cordero, como medida de previsión. Se acondicionó la aduana para que sirviera de prisión para los detenidos. Al llegar los botes a 100 metros de la goleta, preguntaron a grandes voces: “¿Quién vive?” y Frías respondió: “La Patria”, lo que dio motivo para que a bordo se respondiera con vivas a la Libertad y a la Patria. A bordo sólo subieron autoridades dejando en las lanchas la gente armada. Victoriano informó que los prisioneros se hallaban seguros en la cámara baja, y portando luces -pues eran las 11 de la noche- bajó Frías con Gonzáles de Otoya, con Vicente Castañeda y Manuel Reyes, encontrando prisioneros a José Henríquez Guzmán, Cipriano Méndez, Juan de la Cruz Cortines, Manuel Quesada, Gregorio Fernández y Plácido Zamora.

 

            Como algunos estaban heridos, se dispuso su inmediato traslado a tierra para brindarles curación. En esos momentos Henríquez (superintendente de la Moneda de Santa Fe) expresó que sólo se poseía 200 pesos. Se pidió las llaves de los baúles a los pasajeros y éstos fueron trasladados a la cámara guardándose Frías las llaves de esa cámara, pero entregando las de los baúles al sub-delegado de marina y juez Manuel Gonzáles Otoya.

 

            Los prisioneros fueron alojados y se dispuso se les atendieran por cuenta del Estado en el suministro de alimentos. En la goleta quedaron doce soldados al mando de Nazario Frías y de Mogollón.

 

            Febres Cordero y las autoridades habían recibido a los prisioneros en el muelle, mientras la gente en la playa y en el pueblo prorrumpía en demostraciones de júbilo y las campanas de las dos Iglesias repicaban.

 

            Se remitió una información completa al comandante Olazábal y se envió a La Huaca un mensaje al Médico Hipólito Villavicencio para que atendiese a los heridos. Este médico es el mismo al que Cochrane entregó la indemnización destinada a los templos saqueados por los corsarios chilenos insurgentes.

 

            La goleta correo “Sacramento” era la segunda que con el mismo nombre capturaban los patriotas en Paita. La primera los apresó Cochrane.

 

            En sus declaraciones, Frías expresa que a las 2 de la mañana se retiró a su domicilio a descansar.

 

            El día 22 amaneció la “Sacramento” con el pabellón peruano al tope. Lanzó una salva con los dos cañones pedreros que tenía y le fue contestada desde el puerto, al mismo tiempo que nuevo repique de campanas, sacaba de sus camas a los paiteños.

 

            A las 7 de la mañana, nuevamente fue a bordo Frías con algunas autoridades. Dispuso que los baúles fueran trasladados a su casa y les colocó guardia.

 

            Recién el día 23 a las 7 de la mañana llegó el mayor Olazábal a Paita el cual con intervención del gobernador Manuel Diéguez y de Frías hicieron un inventario de lo que había a bordo.

 

            El comandante Olazábal, dispuso que parte de la correspondencia destinada a Panamá, se viera la forma de que llegase a su destino. Se consideró conveniente que los prisioneros y sus pertenencias fueran remitidos a Piura con una escolta bajo el mando del subteniente Manuel Rejón.

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PROCESO CONTRA FRÍAS Y LOS CÁRCAMO

 

            A fines de abril se recibió en Paita una comunicación del presidente del departamento de Trujillo, marqués de Torre Tagle, trascribiendo un oficio de San Martín y varios documentos oficiales de la Administración General de Correos de Lima y de otras autoridades realistas de Lima, destinados a España.

 

            Esos documentos, habían venido en el “Sacramento”, y al ser requisados por soldados patriotas que sorprendieron a Navarrete desembarcando en Negritos, los llevaron donde Olazábal que los remitió de inmediato a Trujillo y de aquí fueron a Lima en donde San Martín se enteró de su contenido y haciendo cálculos, sacó en limpio que en la goleta venía una fuerte cantidad de dinero.

 

            En realidad, Olazábal llegó a conocer que el barco correo estaba frente a las costas piuranas, antes que Frías, pues Navarrete fue capturado el día 18 en el fondeadero de Negritos. En el informe de Olazábal expresaba que cinco personas más, estaban con Navarrete y que éste tenía en su poder correspondencia oficial, la que fue enviada a Trujillo con el teniente José María Raygada, mientras que Navarrete y otros dos quedaron presos en Paita.

 

            Raygada partió el 21 de marzo y el 23 del mismo mes, Torre Tagle enviaba todo a Lima.

 

            La comunicación enviada por San Martín a Torre Tagle, desde el cuartel de Huaura el 17 de abril decía lo siguiente: “Tengo la honra de acompañar a Ud. los documentos adjuntos a fin de que sirva Ud. averiguar el paradero de los 16.933 pesos que fueron puestos a bordo del pailebot “Sacramento” en el puerto del Callao, y los haga entrar a los fondos públicos, con las demás especies que expresan la nota del cargamento”.

 

            En realidad, no se conoce de donde le salía a San Martín la cantidad de 16.933 pesos, pues la documentación oficial revelaba lo siguiente:

 

            _ 2 cajones con 3000 pesos cada uno de doña Evaristo de Angulo,

consignados a Luis de la Barrera. …………………..........................……............    5.000

            _ 1 cajón de don Vicente Falconi consignados a Mariano Arosemena. ..         3.689

            _ Un zurroncito conteniendo dinero, envío de Vicente Falconi

a Blas Arosemena, Panamá. ………………………………………………………1.250

                                                                                                                                 --------

                                                                                                                                 10.939

 

            El administrador de la aduana de Paita y el mayor Olazábal dispusieron de inmediato una investigación.

 

            A principios de mayo el juez fiscal Bernardo Soffía, toma una sumaria información a los siguientes personajes:

            _ Teniente coronel de infantería Juan de la Cruz Cortines, pasajero (9 mayo) éste se encontraba alojado en la posada del mayor Olazábal.

            _ Teniente de fragata, Manuel Quesada.

            _ José Henríquez de Guzmán, superintendente casa de moneda de Santa Fe (Colombia), alojado también en la posada de Olazábal. Tenía 69 años.

            _ Cipriano Méndez, oficial del tribunal de cuentas de Santa Fe.

            _ Plácido Zamora, pasajero comerciante.

            _ Francisco Frías Adrianzén, comandante militar, accidental de Paita.

            _ Miguel Pizarro, alcalde patriótico del 1er. voto de Paita.

            _ Antonio Cárcamo, padre de Victoriano y de Andrés, de 73 años.

            _ Sebastiana del Castillo, esposa legítima de Victoriano Cárcamo, 22 años.

            _ Manuel Gonzáles Otoya, juez de marina de Paita.

            _ Vicente Castañeda, administrador de aduana.

            _ Lorenzo Moreyra, contramaestre del barco.

            _ José María Delgado, escribano que viajaba en el barco.

            _ José del Castillo, marinero del pailebot.

            _ Manuel de la Trinidad, marinero.

            _ Gregório Chunga, marinero.

            _ Manuel Landa, grumete.

            _ José Martín Bañales, marino que viajaba como pasajero.

            _ Miguel Mogollón, alférez graduado de milicias.

            _ Miguel Gamón, capitán de la goleta. Declaró el 9 de mayo, de 43 años. Como resultado de la investigación quedó en claro:

           

·        Que presumiblemente habían 6000 pesos más en al goleta embarcados por Vicente Falcón con Partida 2.

·        Que a ningún pasajero se le pidió ni robó dinero alguno, salvo 17 onzas que sustrajo el esclavo Nazario del baúl del oficial Manuel Quesada al momento que le sacaba una muda de ropa para cambiar la ensangrentada, habiendo dicho el esclavo negro que eran para guardárselas y devolvérselas en tierra. Fue luego el amo, capitán Gamón, el que restituyó el dinero.

·        Que no llegó a entregar suma alguna a los marineros, aún cuando si se les hizo el ofrecimiento. En todo caso el dinero era del capitán Gamón. En esto hay contradicción con las declaraciones de Victoriano Cárcamo.

·        Que Andrés Cárcamo, sí llegó a sacar en la noche del golpe, dinero de la escotilla.

·        Que el capitán Gamón en compañía de Victoriano Cárcamo habían estado revisando la correspondencia, abriendo alguna y lanzaron algunos paquetes de cartas al mar

 

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DESTITUYEN AL COMANDANTE FRÍAS

 

            El capitán Miguel Gamón era español domiciliado en Paita, casado con Rita Espinosa de la que tenía varios hijos. Era un viejo conocido de Frías.

 

            Trascendió en Paita de que Gamón desde los primeros momentos del golpe en la goleta lo había secundado y continuado en su puesto de capitán por cuyo motivo no estuvo entre los presos.

 

            A fines de abril llegó a Paita procedente de Guayaquil la goleta Santa Teresa cuyo capitán y dueño era Agustín Zubillaga, que se decía adicto a la causa del Libertador Simón Bolívar. Afirmaba Zubillaga que el administrador de los astilleros de Guayaquil era su pariente y que allí podía colocar a Gamón que estaba sin trabajo en Paita. Por lo tanto se solicitó autorización a Frías para que Gamón viajara a Guayaquil.

 

            Por propia declaración de Frías, éste dijo que las autorizaciones de salidas de europeos sólo las podía dar el comandante general, mayor Olazábal. De todos modos, puso el caso en conocimiento del sub-delegado juez de marina Gonzáles Otoya, el cual se inhibió.

 

            Decidió por lo tanto Frías conceder el salvoconducto a Gamón y ni siquiera exigió la garantía que había ofrecido dar Zubillaga.

 

            Gamón, su esposa y dos hijas partieron de Paita después del 15 de mayo. Una esclavita negra se les había huido y quedó Frías encomendado de remitirla a Guayaquil si la encontraban. También recibió Frías el encargo de efectuar una cobranza de dos comerciantes que debían dinero en Piura a Gamón. Le dio poder a Frías para que recabara el documento de propiedad de un solar. También se dispuso lo necesario para devolver al teniente Quesada el dinero robado por el esclavo Nazario, que ya había sido puesto en libertad.

 

            Cuando Olazábal supo de la desobediencia de Frías, y más aún al cerciorarse por una breve investigación que Gamón no había ido a Guayaquil sino a Panamá, dispuso la subrogación de Frías del cargo de comandante de Paita.

 

            Con fecha 23 de mayo le comunica esa disposición, a Torre Tagle, dice haber dado libre pasaporte al español Miguel Gamón, capitán del pailebot “Sacramento” para que se embarcasen con toda su familia a Panamá con el pretexto de decir que iba a Guayaquil, sin consultarme, ni darme el menor aviso de esta temeraria resolución, principalmente con un español que es delincuente en la cantidad de dinero que se usurpó de la que conducía el pailebot, según consta de las declaraciones de la nueva sumaria que se ha seguido; por todos estos motivos he resuelto suspenderlo del mando que tenía, remitiéndolo a disposición de Vuestra Señoría para que le haga los cargos que él merece y resuelva V.S., lo que mejor le parezca.

 

            El mismo día 23 de mayo dispone Olazábal de que el sub-teniente Manuel Rejón, asuma el comando militar de Paita y que Frías parta de inmediato a Trujillo por la vía de Sechura y sin pasar por Piura. También debían constituirse a Trujillo los hermanos Cárcamo.

 

            Largo tiempo estuvieron los tres encausados en la ciudad de Trujillo y por lo que en el mes de setiembre exigieron se les resolviera su situación.

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EPÍLOGO DEL PROCESO

 

            El 17 de setiembre se dirigía Frías a Torre Tagle, en donde relata la forma como tuvo que salir de Paita, prohibiéndole pasar por Piura en donde tenía familia y que desde el 5 de julio se encuentra residiendo en un medio extraño como le es Trujillo, sin recursos y durante cuyo tiempo sólo se le ha tomado una manifestación. Expresa que tiene una familia de ocho miembros que dependen económicamente de él y están sin recursos en Piura, que lleva 24 años de servicios al país y que en la toma de Paita por Lord Cochrane el 14 de abril de 1819 su domicilio fue saqueado. Que además tiene 3 hijos al servicio de la Patria y al final pide resuelvan su situación y que de acuerdo a eso le permitan volver a su domicilio.

 

            El agente fiscal, Zegarra, de Trujillo, dirigiéndose a Torre Tagle con fecha 15 de octubre expresa en la última parte de su dictamen, lo siguiente:

 

            “A éste (a Olazábal), es verdad fueron presentados a su llegada a Paita y enseguida conducido hasta la ciudad de Piura con la debida escolta, de que nada Frías se presume; y si de este acto o menos del tiempo es que los baúles permanecieron a bordo después de traídos a tierra los pasajeros confiesan no pudo haber desfalco, el que resultó en la entrega corresponde hacerse o bien a dicho capitán o según el mejor esclarecimiento a quien aparezca, se excedió en la apertura de aquellos intereses (se refiere a la autorización de Cortines para abrir el baúl ante testigos y sacar ropa, pues la que tenía estaba ensangrentada) como acaeció con el teniente coronel don Juan de la Cruz Cortines por el ayudante citado Soffía, cuyo atestado pondrá a la vista la verdad sobre todo”.

 

            “Lo indudable es que las 221 onzas del expresado Cortines, y de la inteligencia de todos, hasta el día no aparecen y que otros mayores intereses traídos sin duda (esto sólo es una suposición del Fiscal) por alto en el buque, son hoy de indagación dificultosa por el mismo franco y arbitrario que el capitán Frías concedió al del pailebot don Miguel Gamón, desatendiendo la orden del comandante militar existente a folio 79, que aunque tergiversa con su remisiva al de la marina don Manuel Otoya, está más…. (falta) …..…Le descubre en su exposición de folio 62 vuelta, cuando refiriéndose al caso, asegura que en la expresada licencia, no intervino más que con su firma, sin otra noticia, consulta, ni menos la inteligencia de la orden citada de que no tuvo antelada instrucción, ni conocimiento”.

 

            “La hubo si el referido capitán de lo deberes que le estrechan, así como del esclarecimiento a que debió haber propendido en la apertura del baúl indicado para impedir el desorden prevenido y sobre que aún penden las actuaciones que al efecto deben practicarse más como para procederse a estas se hagan, aún precisa la indagación sobre el hecho que por Victoriano Cárcamo, se asienta a folio 89 con referencia a las onzas que declara distribuyó tomando el resto, por la cesión que asegura del señor secretario de guerra don Bernardo Monteagudo; para que todo tenga el debido efecto, podrá Vuestra Señoría Muy Ilustre, si bien lo cree así determinarlo, o lo que fuere su Superior Justicia”.

 

            Como se puede apreciar, en realidad el principal cargo consistió en autorizar la salida de Gamón y su familia, a lo cual se le daba características de huída y que sin duda las facilidades que dio Frías, lo hizo movido por el sentimiento, a causa de la amistad que tenía con la familia Gamón. Cometió sin duda una arbitrariedad, pero no puede considerarse ningún acto deshonesto. De igual modo por razones de simple humanidad, se permitió ante testigos, que Cortines sacara ropa de su baúl.

 

            En 1825 Frías fue elegido alcalde de Piura, lo cual fue un verdadero desagravio.

 

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SAN MARTÍN DISPONE QUE EL “SACRAMENTO” PASE A HUACHO

 

            Tan pronto como San Martín supo que la goleta Sacramento había sido capturada, cursó el 11 de abril desde su cuartel en Huaura una orden al departamento de guerra de Trujillo para que el barco Correo pasara a Huacho haciendo escala antes en Huanchaco. En este puerto debía de embarcar varios efectos cuya remisión era urgente.

 

            Posiblemente la Goleta estuvo buen tiempo en Paita, porque los primeros días de Mayo, recién estaba declarando Cortines en Piura y éste fue conducido preso en el “Sacramento” con otros funcionarios y oficiales que venían en la goleta y puesto a disposición de San Martín.

 

            Victoriano Cárcamo, en escrito de fecha de setiembre que en Trujillo presentó a Torre Tagle decía que se había visto precisado a tomar el comando de la goleta desde que la dejó Gamón, pues “me obligó a conservar el buque en mi poder, inventariados todos los pertrechos del buque, a excepción de las armas y equipajes de los prisioneros, lo que obediente abracé, y del mismo modo por su inventario, lo vine a entregar en el puerto de Supe de orden superior a disposición del Estado”.

 

            Por lo tanto fue Victoriano Cárcamo el que manejó y condujo la goleta de Paita a

Supe, puerto situado un poco más al norte de Huacho.

            Luego dice:

 

            “En todos estos casos, yo, ni mi hermano, ni marineros hemos exigido por socorro alguno, manteniéndome con mis cortos intereses, en atención a meritarme para conseguir un empleo que puede desempeñarlo como se verá en la cesión que tengo hecho al Estado, la parte de Presa mía, y conviniendo mi hermano y todos los marineros en mis ideas, hicieron lo mismo, como lo acredita el documento que conservo”.

 

            Es muy justo lo que expone Victoriano Cárcamo. El se había apoderado del “Sacramento” y era su presa. Sin embargo por ideales patrióticos la cedió al Estado y así la marina de guerra del Perú tuvo su primer barco.

           

            Tanto los Cárcamo, como Francisco Frías y los marineros de la goleta actuaron con celo patriótico. Por incomprensiones y celos, se les pagó mal pero la posteridad les ha hecho justicia, y reconocen su aporte a la causa de la libertad.

 

            Este capítulo no debe de terminar sin algunas referencias al teniente coronel Cortines. Era éste un venezolano que había estado en 1820 controlando uno de los puntos clave del Castillo Real Felipe, en compañía con el coronel español Juan Santalla, que se decía de ideas liberales. Estos dos militares ofrecieron entregar los Castillos a San Martín y se hicieron pagar enormes sumas de dinero. Parece que nunca pensaron cumplir y sólo les interesaba el dinero. Como de todas maneras Pezuela lo encontró sospechoso, dispuso que saliera del servicio y quedó libre para decidir su suerte. Pudo entonces Cortines unirse a los patriotas, pero no quiso hacerlo, y ni siquiera le interesó retornar a su patria, sino que pidió el pase a España.

 

            En la goleta llevaba 221 onzas de oro y 4600 pesos producto de su mala fe. El destino final de ese dinero quedó en el misterio.

 

            Como un prisionero enemigo se enfrentó a San Martín. Este posiblemente con desprecio lo devolvió a los realistas de Lima.

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LLEGA COMISIONADO REGIO A PAITA

            La Corte de España, en un intento desesperado de salvar lo que se pudiera de sus antiguas posesiones de América envió embajadores especiales a Venezuela, Colombia, Perú, Chile y Buenos Aires.

 

            En algunos casos ya era tarde. En otros lugares como el Perú, el grupo militar y político que había reemplazado a Pezuela en el comando del virreinato, que ahora tenía La Serna, impidieron el éxito de las negociaciones.

 

            Al Perú fueron enviados dos comisionados el brigadier José Rodríguez de Arias que murió en Panamá víctima del terrible vómito negro, y el capitán de fragata Manuel Abreau.

 

            Don Mariano Torrente, historiador español que ha narrado la “Revolución de la Independencia Peruana”, asegura que llegó a Paita y que de este lugar hizo viaje por tierra a Lima. Lo mismo expresa don Manuel Mendiburu. En cambio el Padre Vargas manifiesta que desembarcó en Samanco y lo mismo expresa don Germán Leguía y Martínez.

 

            Lo cierto es que a fines de febrero arribó a Paita y se encontró con la sorpresa de que tanto el puerto, como todo el norte del país estaban ya en poder de los insurgentes.

 

            El Comisionado había llegado en el bergantín Nuestra Señora del Carmen, y su intención inicial había sido desembarcar en Paita, para seguir su viaje por tierra hasta Lima, eludiendo así los peligros del bloqueo de la costa por Cochrane.

 

            En las circunstancias del momento, hacer un viaje por tierra significaba tener que atravesar todo el territorio en manos de los insurgentes antes de llegar a Lima.

 

            Abreau tenía un concepto muy distorsionado de todo lo que pasaba en Perú y del comportamiento de los independientes. Sin embargo en Paita tuvo reuniones muy corteses con las autoridades – no se sabe si bajó al puerto o fue a bordo- y allí tomó conocimiento de que San Martín no era un militar intratable ni intransigente, sino una persona muy cortés y respetuosa. Por lo tanto, variando su intención inicial, resolvió hacer el viaje por mar, arriesgando el caer en poder de Cochrane y desembarcar un poco más al norte del campamento patriota de Huaura para entrevistarse con San Martín y sondearlo.

 

            Partió por lo tanto de Paita hacia el sur y a mediados de marzo arribaba el puerto de Samanco, obteniendo salvoconducto, para seguir por tierra hasta Huaura.

 

            Por todo el trayecto Abreau encontró respeto y facilidades, lo que lo predispuso bien, y cuando se enfrentó a San Martín este lo recibió con alborozo, agasajándolo y haciéndole conocer su deseo de que tuviera éxito en la misión pacificadora, ya que él (San Martín) deseaba evitar la guerra y llegar a un acuerdo, para lograr un Perú Independiente, con un príncipe español como rey, idea que gustó al comisionado.

 

            Abreau continuó hasta Lima, pero al nuevo virrey, el general La Serna no gustó la llegada del comisionado ni el entusiasmo con que hablaba de San Martín. Sin embargo, acatando la disposición de la Corte solicitó abrir negociaciones con San Martín las cuales se realizaron en Punchauca. No obstante la buena voluntad de Abreau, nada concreto se logró por el empecinamiento de La Serna y de su camarilla, no obstante que la situación de los realistas en Lima, se hizo insostenible, lo que le permitió a San Martín ingresar a la ciudad y proclamar la Independencia. Las negociaciones continuaron en el barco “Cleopatra” cada vez con menos interés porque las hostilidades se habían reiniciado. El 12 de noviembre cuando los contactos hacía tiempo se habían suspendido Abreau le envió al virrey una carta culpándolo del fracaso. El 29 del mismo mes se embarcaba de regreso a España en el navío el “Soberbio” recibiendo hasta en el último momento, la deferencia del general San Martín.

 

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ENVÍO DE MULAS A SAN MARTÍN

            Desde la época de la colonia Piura ha destacado en la producción de ganado caballar y mular. Eso favoreció el arrieraje.

            San Martín tenía urgente necesidad de esa clase de ganado para su ejército y lo pidió a Piura.

 

            Dada la difícil situación económica que atravesaba el ejército patriota en Huaura, cabe suponer que los envíos eran contribuciones.

            En mayo de 1821, desde Piura habían sido enviadas 240 mulas las mismas que por algunos días habían estado invernando en Monsefú.

 

            En comunicación de fecha 14 de ese mes, San Martín le pide al brigadier Juan del Carmen Casós, gobernador político y militar de Lambayeque el envío de ese ganado. Del mismo Chiclayo, partió el ganado, la que era una. pequeña población por entonces. Recomendaba San Martín que se tomaran precauciones para evitar en el camino su cambio con otros animales de calidad inferior.

 

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RECLUTAMIENTO DE TROPAS EN PIURA

 

            El Ejército Patriota tenía una constante necesidad de dinero, elementos de transporte y de tropas.

            Tan pronto se proclamó la Independencia en el Norte del Perú se socorrió a San Martín con dinero y ganado caballar y mular. Además, de Lambayeque partió un contingente de tropas.

 

            De todos modos, las necesidades eran crecientes y se dispuso por lo tanto el enrolamiento.

 

            El sistema que rigió hasta hace poco ha sido siempre resistido. Por tal motivo, para cumplir con los contingentes se tropezaban con no pocas dificultades.

 

            Para el entrenamiento de los reclutas, había llegado desde el mismo mes de Enero a Piura a los pocos días de proclamada la Independencia de la ciudad, el capitán Antonio de la Guerra.

 

            En el mes de Junio, el marqués de Torre Tagle pedía con insistencia al gobernador político de Piura, el envío de los contingentes.

            Como los soldados debían de pasar por Lambayeque, previno al brigadier Casós para que tuviera todo listo, y diera facilidades a esos contingentes. Con tal fin le envió la siguiente comunicación:

 

            “Señor Brigadier, Gobernador Político de Lambayeque:

 

            Inmediatamente que reciba V.S. éste, enviará un expreso a Piura, incluyendo el adjunto; para aquel Comandante Militar que es reducido, a que las tropas que he pedido de allí, no llegan ya de camino. Haga que se pongan sin demora alguna a marchas redobladas. Por su parte oficie V.S. el día en que saldrán, para que con ese conocimiento, pueda V.S. preparar lo necesario a que por el distrito de su mando, se aligere la marcha.- Dios Guarde a V.S.- Trujillo, Junio, 13 de 1821.- Marqués de Torre Tagle.”

 

            Torre Tagle tenía una urgencia grande de soldados, pues en Otuzco y Cajabamba se había producido una reacción realista, que amenazaba propagarse, por cuyo motivo había enviado precipitadamente al Coronel Andrés de Santa Cruz para reducir a los sublevados.

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LA ENTRADA DE SAN MARTÍN A LIMA

 

Habiéndose concentrado el ejército de San Martín en Huaura, el virrey hizo concentrar a dos kilómetros de Lima en sitio llamado Anazpuquio, a las fuerzas realistas que ya sumaban 10.000 hombres.

La casa que ocupó San Martín para su Cuartel General, en Huaura,  tiene  un balcón, desde el cual, el 27 de noviembre de1820, se dirigió ante una multitud, para hacer conocer que había venido al Perú para  darle la independencia.

Mientras tanto la causa patriota se veía favorecida con el pase del batallón  realista Numancia a los patriotas  el 2 de diciembre.

Casi de inmediato  se supo la victoria del general Álvarez de Arenales, en  Cerro de Pasco el 6 de diciembre sobre la división española de O`Relly  quien cayó prisionero.

Después vino la proclamación de la independencia de Lambayeque el 27 de diciembre y de la Intendencia de Trujillo, el 29 del mismo mes, que arrastró a Piura a declarar también su independencia el 4 de enero de 1821.

Luego toda la sierra central se sublevó al paso de Alvarez de Arenales apareciendo nuevas guerrillas que impedían el abastecimiento de Lima.

El 12 de febrero de 1821, San Martín promulga el llamada Reglamento Provisional, en Huaura que principió a regir en los territorios liberados.

Pezuela se veía muy presionado y nombró como jefe de todas las fuerzas relistas al general don José de La Serna que era su opositor en ideas políticas. El 29 de enero de 1821, ante los fracasos de Pezuela, los jefes españoles del campamento de Anazpuquio  depusieron a Pezuela y lo embarcaron a España poniendo en su lugar como virrey a La Serna.

En abril, La Serna propuso a San Martín negociaciones que fueron aceptadas y tuvieron lugar en Punchauca  a 5 kms. al norte de Lima entre el  4 de mayo y fines de junio..No se llegó  a ningún acuerdo.

 

La Serna consideró que la situación en Lima, era insostenible y decidió retirarse con el ejército a la sierra. El 1º de julio, salió el general Canterac con parte del ejército y el 6 de julio partió el virrey con el resto del ejército.

San Martín se movilizó hacia la Capital y en la noche del 9 de julio entró a Lima la vanguardia del Ejército Libertador en medio del fervor patriótico del pueblo de Lima..

En la noche siguiente, San Martín ingresó de incógnito a Lima, pero al ser reconocido, fue aclamado. El Ejército Libertador, acampó en Mirones  cerca al Callao y se puso sitio al Castillo del Real Felipe que había quedado con tropas españolas.

San Martín se instaló en el Palacio de los virreyes  y el 15 de julo convocó a un Cabildo Abierto, en el que se aprobó la independencia  y se suscribió un acta .encabezada por el arzobispo de Lima y suscrita por personas notables.

El día 21 mediante un bando, se hizo conocer e invitó  al pueblo de Lima para que concurriera a la plaza principal, el 28 de julio donde se iba a realizar la ceremonia de la proclamación de la independencia del Perú.

El 28 de Julio se levantó un tabladillo en la Plaza Mayor. En torno al mismo, tropas con uniforme de gala de las tres armas y una inmensa muchedumbre .El Generalísimo San Martín, salió de Palacio escoltado por un escuadrón de húsares y  acompañado del marqués de Montemira, gobernador político de Lima.

San Martín al subir al tabladillo portaba la nueva bandera del Perú. Era roja y blanca,  formada por cuatro triángulos y un escudo al centro. La batió en medio del clamoreo de la multitud. Luego se hizo un gran silencio y con potente voz, San Martín, dijo: “ El Perú desde este momento es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende”..

Luego batió el pendón nacional y  repitió varias veces: ¡ Viva la Patria¡ !Viva la Libertad¡  !Viva la Independencia¡.

De esa forma el Perú ingresó al concierto de naciones libres en el mundo.

 

            A fines de julio se conocía en Piura, la entrada de San Martín a Lima, y luego en los primeros días de agosto se tuvo noticia de la Jura de la Independencia el 28 de julio.

Estos dos sucesos crearon una alegría indescriptible entre los patriotas piuranos y se consideraron más seguros, pues temían la intervención de las fuerzas realistas de Quito, Cuenca y Loja. Con un optimismo exagerado, los piuranos creyeron que ya la independencia estaba asegurada.

 

            Por estos días se produjo también el arribo del coronel Santa Cruz como nuevo comandante general de Piura, tras de haber controlado el brote realista de la sierra de Trujillo y de Cajamarca.

 

            En la ciudad del Cumbe, Santa Cruz celebró el ingreso de los patriotas a Lima, con repiques de campanas por tres días y demostraciones generales de regocijo.

 

            En Piura se hizo lo mismo cuando se tuvo conocimiento de la Jura. Se oficiaron además misas de acción de gracias con Te-Deum, y luminarias. El grato suceso se dio a conocer en Piura mediante un bando.

 

            Para los piuranos, como para el resto del Perú fue firme creencia de que la guerra por la libertad había terminado. No llegaron a percatarse de que el ejército realista estaba intacto, y que si bien la evacuación de la capital que habían hecho los realistas, significaba para San Martín un triunfo moral y político, no lo era en cambio en el plano militar; más aún cuando había desaprovechado una oportunidad magnífica de destruir la fuerza del virrey La Serna, cuando estaba fraccionada en dos divisiones.

 

            Faltaban aún tres largos años de luchas para lograr la ansiada independencia y bastante sangre piurana iba a correr en los campos de batalla, antes de que llegara el glorioso 9 de diciembre de 1824.

 

            San Martín envió comunicaciones a todo el Perú independiente dando a conocer el fausto acontecimiento de la Proclamación de la Jura de la Independencia, y que se hiciera el juramento de fidelidad al nuevo gobernante y a las autoridades de la Patria.

 

            De esa forma todos los pueblos se desligaban del juramento al rey.

 

            En realidad en Piura ya se había hecho tal juramento de fidelidad al proclamarse en enero la Independencia, y también Santa Cruz había dispuesto celebraciones por el día 28 de julio, pues desde que estuvo en Cajamarca de tránsito a su nueva colocación había conocido con anticipación la fecha de la Jura.

 

            Una muestra de lo que sucedió en varios pueblos, se tiene con lo ocurrido en Paita, a la que se ha referido el investigador de nuestra historia don Juan Paz Velásquez, en base a un documento existente en el Municipio del Puerto.

 

            El acta levantada el 30 de agosto de 1821, llamado “2do. Año de la Libertad”, prueba que en la plaza de Paita, se realizó un mitin popular convocado por el cabildo al cual también asistieron todas las autoridades independientes. Dicho cabildo abierto, fue presidido por el alcalde don Miguel Pizarro.- Concurrieron el contador de rentas patrióticas don Ignacio Martín Herrera (en otros documentos aparece como Ignacio María); don Manuel Zala Otoya, juez de marina (su verdadero nombre era Manuel Gonzáles Otoya), el oficial mayor de administración don Manuel Reyes Ochoa, el 2do. oficial don Ramón Romero, don Jacinto Otoya, el vicario; don Miguel Morante comandante de resguardo (o sea el teniente de resguardo don Manuel Morante) y el cabo de matrícula de marina don José Manuel Garay.

 

            El secretario-relator Mariano Velásquez fue el que dio lectura a los documentos decepcionados. Al término de ella se escucharon vivas a la Patria, a la Libertad y a San Martín.

            El primero en renovar el Juramento, fue el alcalde Miguel Pizarro que lo hizo ante el regidor José Baltasar Guadarlupo.

 

            De acuerdo a lo expresado por Paz Velásquez la fórmula del Juramento fue: “Juro por Dios Nuestro Señor y una señal de la Cruz; de guardar fidelidad y obediencia al Excelentísimo Señor Protector don José de San Martín, como Autoridad Suprema del Perú en lo político y en lo militar”.

 

            Luego juraron los demás regidores y autoridades presentes. Como siempre ocurría, este acto terminó con misa y Té Deum y repique de campanas. Fue otro día más de fiesta para Paita.

 

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JOSÉ ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES EN TRUJILLO

 

            Cuando San Martín desembarcó en Paracas, de inmediato envió una división de 1400 hombres al mando del coronel Álvarez de Arenales para que se internara en la sierra.

            El valiente argentino recorrió triunfante una larga ruta de lo que ahora es el departamento de Ayacucho, Huancavelica, Junín, Pasco para luego retornar a la costa al norte de Lima, en Huaura, en donde San Martín había trasladado su cuartel general.

 

            En su recorrido venció Álvarez de Arenales a todas las fuerzas que salieron a su paso, y logro que todas las poblaciones se volcaran fervorosas a la causa patriota.

 

            En realidad fue esa la única operación ofensiva de gran envergadura que efectuó la fuerza de San Martín.

 

            Más tarde, Álvarez de Arenales inició desde Huaura una segunda penetración a la sierra, pero a causa del armisticio de Punchauca, tuvo que suspender las operaciones y más tarde retornar a Lima contra su voluntad.

           

            Parece que por ese motivo Alvarez de Arenales tuvo un entredicho con San Martín, pues, no bien el coronel llegaba a Lima el 4 de agosto (pocos días más tarde de la proclamación de la Independencia), se tenía que embarcar el 7 para Trujillo en la fragata de guerra “La Emprendedora”, para hacerse cargo de la presidencia del departamento. En la misma fragata, en el viaje de regreso, desde Huanchaco, se embarcó Torre Tagle a Lima a ocupar un nuevo cargo.

 

            Si bien es cierto que el nuevo mando le daba a Álvarez de Arenales la oportunidad de actuar en un escenario mucho más amplio, en cambio su acción más que militar iba a ser política. Siendo como lo era Álvarez de Arenales, un militar de acción, se le desperdiciaba en un cargo administrativo.

 

            Al hacerse cargo de la presidencia de Trujillo, lanzó la siguiente proclama a sus habitantes:

 

            “Cuando tengo en honor de ponerme al frente de vuestros destinos y a dirigir vuestra naciente felicidad, no tengo otra garantía que ofreceros que el haber sido destinado para tan altos fines por el Señor Protector del Perú. El Omnipotente que le ha encargado la libertad de este basto territorio, dirige sus acciones y ninguna ha sido desacertada. Esta es de las más importantes y espero que sea cumplida. El Departamento de Trujillo fue el primero que proclamó su independencia y ¿no será el primero que ponga en acción las grandes virtudes sociales que han de mantenerla? Dudarlo por un instante sería un delito. En vano, es pues que os recuerde la necesidad de la virtud civil, amor al orden y a la justicia. Sin estas virtudes no os podéis llamar ciudadanos libres, más no será en vano que tengáis presente que aún existe un trozo de ejército español que, obstinado, procura volver a ataros a la cadena que habéis roto. Es un loco intento. Pero la Libertad es un don inestimable y no ha de exponerse ni aún a los más remotos peligros; y sobre todo es ya tiempo de establecer la tranquilidad y para ello, es necesario destruir enteramente a los que la perturban. Es imposible resistir a la voluntad uniforme del Perú, pero es necesario ponerla en acción. Para esto espero que contribuyáis en cuanto esté de vuestra parte. Yo os indicaré los senderos y vosotros los seguiréis con intrepidez, hasta llegar al término en que debamos cantar el himno de Acción de Gracias al Dios de la Paz; entonces recogeremos los sazonados frutos del árbol de la Libertad y dejaremos importantes lecciones a nuestros hijos, escritas con los preciosos caracteres de las costumbres. Trujillo, Agosto 30 de 1821”.

 

            En la misma fecha dirigió otra proclama a los oficiales, soldados y compañeros de armas.

 

            Una de las primeras diligencias de Álvarez de Arenales, fue enviar en la misma fragata “Emprendedora”, ocho barras de plata valorizadas en 12 307 pesos.

 

            Álvarez de Arenales tenía por lo tanto mando político y militar sobre el Partido de Piura.

 

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