TROTAMÓNS

els corredors de fons de Benimaclet

I Subida a Los Lagos de Covadonga
Ocho y media de la mañana en el choche. Doce kilómetros hasta Covadonga. Doce kilómetros de ascensión, de 263 a 1.106. 843 de desnivel, luego otros doce kilómetros para volver. 194 años entre los cuatro, tres calvos, tres casados, tres valencianos. En la mañana en que se ha de espatarrar Talavera, la bruma lo envuelve todo, confiriéndole un aire de enorme ambigüedad a los contornos. Contagiados por el pesimismo kamikaze de Talavera, todos han empezado ya a especular sobre sus posibilidades y a calcular cuál será la verdadera magia, el verdadero poder de la montaña, si será simplemente, como hacen suponer las matemáticas, algo menos de tres veces el Picaio, o si un final de etapa de la Vuelta Ciclista a España, la propia calificación de puerto de primera, lo convierte en algo onírico, inalcanzable, donde, si los formidables ciclistas profesionales se retuercen, ellos sólo pueden esperar alcanzar el sufrimiento y la derrota...
Para calentar van a saludar la estatua de Don Pelayo a la Basílica. Allí Talavera recibe una especie de iluminación: "Lo acabo de ver claro", exclama, "ya sé cómo subir". Y efectivamente, al tomar la curva donde empieza la subida, Talavera demuestra que ha cambiado de estrategia; en lugar de aguantar el ritmo alienante de los demás, o de marcharse por delante para motivarse en la lucha por no ser capturado, se queda rezagado desde un principio y comienza a ascender a su marcha, con su pasito corto y trotón, como comprendiendo que la suya es una aventura íntima, intransferible. 
Pronto Pepe, Julián y Mares lo dejarán de ver, primero por entre los frondosos árboles, luego repondiendo a las voces. El grupo de cabeza sube muy bien la pendiente, como luego corroborarán al bajar. Es muy pronunciada los tres primeros kilómetros, pero como llevan la mente puesta en todo lo que les queda, no se les hace excesivamente duro. Disfrutan corriendo por el interior de una gargante verde de helechos y castaños, rezumante de humedad. Además la "boira" pronto se comienza a recoger, y resulta impresionante contemplarla enganchada en el fondo de los valles, mientras se escapa hacia los cielos resplandecientes.
Alcanzan a un grupo de caballos con dos jinetes, y éstos les dicen que aún no han llegado a la mitad. Luego un jinete espoleará al caballo y los volverá a pasar para ofercerse a hacerles unas fotos. Julián, quien ya comenzara a marcharse, se deberá esperar. Los muchachos les dicen que aquello es la famosa "huesera", la pendiente más empinada de la escalada. Coincide con que la vegetación comienza a desaparecer. Al seguir la marcha, Julián coge unos metros y Pepe y Mares suben detrás. 
Pararán a beber agua de las mochilas despues de la curva. Mares no ha desestimado de descubrir a Tala en la lejanía, y de pronto lo vislumbra abajo del todo, minúsculo, a punto de comenzar la huesera; se lo grita a pulmón, pero aquél no le entiende.
SIGUIENTE

PORTADA - PÁGINA 1 - PÁGINA 2 - PÁGINA 3 - PÁGINA 4 - PÁGINA 5 - PÁGINA 6

 

alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Videos y Loterías
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón