Fueron muy apreciadas y
cotizadas en la antiguedad y son la chispa de las comidas. Unas veces han servido
para disimular el mal estado de los alimentos, otras para conservarlos y la
mayoría de las veces para realzar el sabor de los platos. A diferencia
de las hierbas con las que muchas veces se confunden, las especias son más
fuertes porque están elaboradas a partir de las partes secas de las plantas
aromáticas. La canela o la vainilla se hacen con el tallo o el tronco;
de las semillas salen el anís, la alcaravea, entre otras muchas; son
el fruto la guindilla y la nuez moscada o se recogen los estambres de la flor
para obtener el azafrán. Todas ellas nos abren un abanico de sabores
pronunciados y distintos, capaces de dar vida y estimular todo tipo de platos
siempre y cuando se haga racionalmente y ofrezcan a cada alimento la combinación
más adecuada.
Con que platos
Pimienta dulce: caza,
carnes, rellenos, guisos, salsas, currys y maceraciones.
Chiles y guindilla:
carnes, huevos, legumbres y encurtidos.
Paprika: de obligada
presencia en el goulash, especie de estofado de origen húngaro.
Pimienta de Cayena:
salsas de queso, huevos y ocnservas.
Cardamono: platos dulces,
arroces, salsas picantes, ensaladas de fruta, sobretodo de naranja. Estimula
el apetito y es un aditivo extraordinario para el café.
Clavos de olor: se clavan
en las cebollas para dar más sabor a los caldos. En las mermeladas
de narnaja o en la compota de manzana un clavo o dos aportan un excelente
aroma.
Macís: la cobertura
despedazada de la nuez se utiliza como condimento de carnes y aves o en marinadas.
Jengibre: lo ideal sería
encontrar el bulbo entero y seco y rallarlo en casa, tiene un aroma más
penetrante que el que se vende molido. Se utiliza con aves, carnes, huevos,
para encurtir, incluso en repostería.
Cominos: Su aroma domina
sobre otros condimentos. Se utiliza con las legumbres, arroces, aves, verduras
y en repostería.