ELIJA LA OPCION DATOS BASICOS SOBRE LA CIUDAD CARTOGRAFIA DEL TERMINO MUNICIPAL EL ESCUDO DE ÚBEDA LA ECONOMIA UBETENSE LA POBLACION DE LA CIUDAD DE ÚBEDA LA HISTORIA UBETENSE LOS MONUMENTOS DE ÚBEDA LOS PINTORES UBETENSES LOS ESCRITORES UBETENSES LAS TRADICIONES Y FIESTAS DE ÚBEDA GASTRONOMIA DE ÚBEDA ALOJAMIENTOS EN ÚBEDA PLANO DEL CASCO HISTORICO DE ÚBEDA OTRAS WEBS CON TEMATICA UBETENSE FIRME EN EL LIBRO DE VISITAS DE ESTA PÁGINA CORREO ELECTRONICO

LA ARQUITECTURA MEDIEVAL Y RENACENTISTA.

LA SUNTUOSIDAD DE LAS IGLESIAS


     En 1.234, tras la conquista por Fernando III, se transformó arquitectónicamente la ciudad musulmana aunque conservando la trama urbana: se cristalizó el espacio construyendo iglesias donde había mezquitas y se organizó la municipalidad a través de once parroquias.

    Extramuros se levantaron edificios religiosos como el antiguo convento de los Trinitarios, San Isidoro o las desaparecidas iglesias de San Juan Bautista, San Juan Evangelista o San Millán, de gran austeridad, que conserva aún la torre campanario del siglo XIII y las portadas renacentistas del XVI; y, la más notable de ellas, la de San Nicolás de Bari.

    Entre las iglesias medievales levantadas intramuros, se encuentra la de San Pablo, cuya construcción se inició en el siglo XIII y tuvo una significativa importancia social y política tanto por las capillas destinadas a enterramiento de nobles como por reunirse el concejo en la capilla de los Encajes. En 1.368, durante la guerra civil, fue incendiada y saqueada por don Pero Gil. Su fábrica pertenece al gótico tardío, consta de tres naves -de mayor altura la central que va cubierta con bóvedas de crucería- y cabecera poligonal. Entre las capillas funerarias destacan la de la Encarnación o de los Sanmartines, por la reja policromada que carona la Virgen rodeada de ángeles, del maestro Bartolomé; y la capilla del camarero Vago o de las Calaveras, de la primera mitad del XVI, plateresca con programa iconográfico que ropresenta la transición del cristitino a la vida eterna y el purgatorio.

    En su exterior se pueden apreciar tres llamativas portadas: la de los Carpinteros, a los pies representativa de la arquitectura tardorrománica del XIII con un primer cuerpo formado por un doble piso de arcos trilobulados mientras que la parte superior la integran arquivoltas apuntadas decoradas con cabezas humanas y clavos; la portada norte, construida entre el XV y el XVI, presenta tres arcos ojivales y el escudo del obispo don Luis Osorio; la principal, labrada en 1.511 siendo obispo don Alonso Suárez de la Fuente, en estilo gótico isabelino, con San Pablo en la parte inferior, y rematada con un gran arco conopial y relieve, en el tímpano, de la Coronación de la Virgen presidida por el Padre Eterno. La torre es plateresca y está rematada por un chapitel octogonal. En el exterior del ábside se adosa una fuente renacentista decorada con escudos de corregidores y el de los Austrias.

    También intramuros se construyeron iglesias como las de Santo Tomás Canturiense, con tres naves dotadas de capillas laterales, fundada en el siglo XIII y desaparecida en el siglo XIX. En estos templos medievales se acometieron remodelaciones a lo largo de los siglos XVI y XVII. Así en Santa María de los Reales Alcázares, de cinco naves, se sustituyeron las cubiertas de madera por bóvedas de crucería y luego de cañón. En San Lorenzo, iglesia de ábside poligonal y nave única de salón con capillas laterales cubiertas inicialmente con techumbre mudéjar de madera policromada, se colocó en los inicios del siglo XVI, un coro en alto sobre un arco escarzano, en 1.542 se levantó una torre-espadaña y, poco despues, se la dotó de una sobria portada con arco de medio punto entre pilastras. San Pedro, también de una sola nave, canservó su ábside poli­gonal tras la reedificación en el siglo XVI y, en 1.605, se le encargó a Alonso Barba la portada principal que la estructuró en dos cuerpos, el inferior con arco de medio punto, entre columnas corintias, con relieves de virtudes, el superior, de orden jónico, con la imagen del santo titular y los escudas del obispo promotor, don Sancho Dávila. La de Santo Domingo, hoy cerrada al culto, de una sola nave, con capillas góticas, cabecera semicircular cubierta por bóveda de horno y armadura mudéjar de par y nudillo, lució la primera portada plateresca de la ciudad, trazada por Diego de Alcaraz en 1.520; a principios dcl XVII aún se le añadieron una nueva portada -de estilo renacentista con ornamentación geométrica- y la torre.

    La más suntuosa dc las iglesias ubetenses, una de las paradigmáticas de Renacimiento español, es la Sacra Capilla del Salvador del Mundo que cierra uno de los lados de la plaza de Vázquez de Molina. Se trata de una fundación funeraria de gran envergadura acometida por el comendador don Francisco de los Cobos y que contó con artistas tan fabulosos como Diego de Siloé, que hizo las trazas en 1.536; Andrés de Vandelvira, que asumió la dirección de obras a partir de 1.540; el imaginero francés Esteban Jamete, que se ocupó de la decoración escultórica; Berruguete, autor del primitivo retablo del altar mayor, el rejero Villalpando, o el pintor italiano Julio de Aquiles.

    La planta de la capilla, siguiendo el proyecto de Siloé, conjuga el modelo basilical de nave rectangular de tres tramos y capillas hornacinas con el espacio central de tradición greco-rromana. La rotonda simboliza la figura de Cristo, centro de la historia de la humamdad, y se integra en la nave mediante medias columnas corintias de exquisita talla como las capillas laterales lo hacen a través de arcos de medio punto. Las bóvedas de la nave son nervadas; la de la cabecera se cubre con cúpula como corresponde a la función funeraria; y las capillas, al igual que el presbiterio, con cañón. Un arco toral separa la cabecera del presbiterio de la capilla mayor. El interior se define por la combinación del orden geométrico y efectos escenográficos; el desvelo por la proporción y la armonía responde a los presupuestos de la cultura humanista.

    Respecto al diseño do Siloé, la novedad más importante introducida por Vandevira fue la sacristía. De planta oblícua, su portada de acceso desde el tem­plo, está profusamente decorada con iconografías de la Roma pagana que preludian el nacimiento de Cristo y ofrece el interés de la disposición en esviaje. Su interior esta dividido en tres tramos por arcosolios que cubren bóvedas vaídas bien cortadas y garantizan su iluminación dos ventanales simétricos. Esteban Jamete esculpió magníficas figuras pletóricas de energía y vitalidad y acometió un intenso programa ornamental de contenido teológico y filosófico, a base de figuras cristianas y mitológicas como cariátides, atlantes, ángeles, sibilas, motivos heráldicos o la Virgen de la Paz que procura la concordancia entre el pueblo y el gobierno.

    En su exterior, la fachada principal, realizada por Jamete, presenta un complejo programa escultórico e iconográfico con alusiones al honor, la gloria, la muerte o la eternidad. La enmarcan dos torretas cilíndricas decoradas con guirnaldas y bucráneos de simbología funeraria; los escudos de los Cobos y los Mendoza, en gran formato, sobre sarcófagos y sostenidos por tenantes, magnifican la portada; esta heráldica se repite a menor escala; las columnas que enmarcan el arco de medio punto -con intradós de dioses paganos- son de pequeño tamaño, tal vez por fidelidad al plateresco; en el segundo cuerpo, cuando ya se había marchado Jamete, se esculpió el relieve algo tosco de la Transfiguración de Cristo. La temática general es la inmortalidad de Cristo y del hombre; la intención, la glorificación del señor de los Cobos y su esposa; la novedad radica en el recurso tan manifiesto a la interrelación de elementos simbólicos paganos con los cristianos.

    Las portadas laterales corresponden a un plateresco avanzado, abren con arcos de medio punto y muestran el buen entendimiento entre la arquitectura de Vandelvira y la escultura de Jamete. La norte está dedicada a Santiago Apóstol, para subrayar la pertenencia del fundador a esta orden de Caballería; la del mediodía, rompe más con los esquemas platerescos tradicionales y asemeja la estructura de un retablo.

    Pero no todos los edificios religiosos de la época se han conservado en buen estado. Del antiguo convento de Nuestra Señora de la Victoria, hoy oficina de Hacienda, sólo se conserva la fachada del siglo XVII y el claustro con arcos de medio punto, columnas dóricas y heráldica de los Benavides. De la antigua casa de la Compañía de Jesús sólo queda su fachada y un patio integrado en un establecimiento comercial.


    En cambio sí hemos recibido el legado de la iglesia de San Isidoro, donde se cruzan el gótico y el Renacimiento. Sus dos fachadas góticas flamígeras fueron construídas por mandato del Obispo Suárez de la Fuente, mientras que el interior, de estilo renacentista, fue trazado y ejecutado por Alonso Barba con crucero planteado con gran sobriedad, forma cuadrada y cubierto con una bóveda esférica sobre pechinas que resalta su elegancia. También son de buena factura las capillas hornacinas y los arcos doblados sobre los que van lápidas con figuras representativas de las virtudes.

    En 1.587, se fundó el convento de Carmelitas Descalzos con oratorio y museo dedicado a San Juan de la Cruz que murió en el convento en 1.591. El oratorio se construyó en 1.627, de una sola nave con coro en alto, cabecera octogo­nal cubierta por un retablo barroco y coronado por la talla románica del Cristo de los Cuatro Clavos. El museo exhibe esculturas atribuidas a José Risueño, Juan de Mesa y Palma Burgos. La iglesia del siglo XVII fue sustituida por otra de esti­lo neoclásico en el XIX.     El convento más antiguo es el Real Monasterio de Santa Clara, de grandes dimensiones, fundado en 1.290. Su fábrica muestra varias fases constructivas y se distribuye en torno a dos claustros, uno más pequeño con elementos románicos y mudéjares y otro posterior, de mayor tamaño, con arcadas de medio punto en su galería baja. La iglesia tiene portada gótico-mudéjar con arco polilobulado y arquivoltas, una en forma de bocel y otra con puntas de diamante y puntas de sierra; en su interior, una capilla gótica, remodelada en los siglos XVI y XVII. El exterior es del XVIII; la portada es clasicista con arco de medio punto, escudos de la orden franciscana y hornacina con la imagen de Santa Clara.

    La iglesia y el convento de la Santisima Trinidad, uno de los escasos ejemplos barrocos, se reedificó en el siglo XVII sobre la iglesia medieval. Su planta es de cruz latina y consta de tres naves separada por pilastras corintias que soportan arcos de medio punto. Entre sus novedades se cuentan las columnas salomónicas en el crucero o puerta del claustro y los motivos vegetales en yesería que adornan la cúpula del crucero o la bóveda de la nave. Del convento aún se conservan dos claustros con estructura renacentista de doble galería porticada. Exteriormente presenta dos portadas profusamente decoradas con grandes molduras, líneas quebradas de gran relieve y exuberantes volutas que rompen el entablamento.






Por favor, rellene el libro de visitas para
realizar cualquier comentario o sugerencia.











alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Ofertas de Trabajo y Busco pareja
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón