Cuenta
una leyenda popular:
Esta
reina y este rey de los que ni el nombre se conocen, mantenían un idilio de
amor a escondidas.
Para no
verse ni en una corte ni en la otra y no levantar sospechas ,
decidieron elegir un punto más o menos intermedio y cercano donde pudieran
verse a escondidas, y se convirtió en la “alcoba” donde mantenían sus
relaciones, lugar que al final se llamó
Alcoba de la Ribera.