La obra, está compuesta de dos partes:el monumento
"el Negrillón" y el parque de "el
Atrio". El grupo escultórico "El Negrillón"
se realizó sobre un proyecto del artista José Antonio Santocildes-Sutil
por el mismo y por voluntarios de la localidad. Tras el desenterramiento y la
limpieza de las raíces y tronco del árbol y el afianzamiento de las ramas del
mismo, el artista esculpió en sus ramas los personajes y elementos más
importantes de la historia, la cultura y el folclore del pueblo:
El parque "el Atrio"
consistió en la modificación del jardín existente junto al negrillón
incorporando aquél a éste.
Inspirándose en la arquitectura
tradicional de la zona, se reemplazaron las vallas metálicas que cerraban el
jardín prolongado una pared de canto rodado (conocida localmente como
"barrada") existente en uno de los huertos de las inmediaciones.
En la misma se practicaron tres
accesos al parque; en dos de ellos se recrearon los voladizos típicos de las
entradas a los portales de las viviendas y de los huertos; en el tercer acceso,
y con objeto de conseguir una entrada más amplia que permitiera el paso de
vehículos a las huertas de la parte posterior del parque, se instaló una gran
"cancilla" como las existentes en las
huertas de la localidad. Desde la entrada principal hasta el monumento se
construyó una calle empedrada de cantos, reproduciendo los dibujos habituales
de los corrales del pueblo.
Durante el desenterramiento de las raíces
del negrillo, y como ya se sospechaba por las referencias de los vecinos, bajo las mismas salió a la luz un conjunto de tumbas pertenecientes a
un cementerio existente en el lugar; tumbas construidas con cantos rodados
tomados con arcilla, que presentaban un hueco en la cabecera que les daba un
aspecto antropomorfo y, según parece, tenían una cobertura de tejas de esquisto
o pizarra. 1,80m. de longitud y 60 cm. de anchura, y su
morfología parece común a prácticas funerarias principalmente medievales, lo
que apunta a la existencia de un cementerio de tal época en la zona, ligado al
edificio religioso.
El que las tumbas se encontraran bajo
las raíces del negrillo indica que son anteriores a él, lo que permite fechar
con más exactitud la antigüedad del pueblo, puesto que, según el estudio
realizado por el biólogo José Luis Baños González, el árbol tendría una edad de
ochocientos años. El cementerio podría datarse, por tanto del siglo XI o
XII.