EL PENDÓN DE
VELILLA DE LA REINA

El pendón Leonés es en la actualidad un instrumento folklórico que sirve para identificar a cada pueblo en las grandes romerías; pero su origen está en la Edad Media, cuando nuestro país mantuvo un complejo proceso político y militar hasta unificar toda la Península Ibérica en sólo dos naciones.

Durante muchos siglos los pendones fueron verdaderos estandartes civiles y militares a la cabeza de las mesnadas de los pueblos, en las frecuentes luchas medievales, que permitían distinguir a los aliados de los enemigos, en defensa del Noble o Rey que les protegía.

La tela base era seda adamascada de color "morado" (por ser este el color elegido por los Reyes Leoneses para sus estandartes), al cual se le iban añadiendo franjas longitudinales de tela de otro color en función de las batallas en las que hubiese participado el pueblo y resultase el Noble o Rey victorioso: si la Iglesia del pueblo estaba bajo la advocación de un mártir, el color de la seda a añadir era el verde, si la devoción era a la Virgen, el color era el blanco, etc.

Al finalizar el período de guerras y cruzadas, el pendón perdió su función como estandarte militar pasando a ser un instrumento civil, cristianizado mediante la adhesión de una cruz de hierro, bronce, etc en el extremo superior del mástil.

A pesar de que no todos han llegado hasta nuestros días, prácticamente todos los pueblos del antiguo Reino de León tenían pendón. Velilla contó desde el siglo XVI con dos: el propio y el de Villavelid, pueblo vecino situado entre Velilla y Villadangos del Páramo, que desapareció como consecuencia de las pestes, pasando su pendón a la Iglesia de Velilla. A principios del siglo actual, el estado de ambos debía ser deplorable, ya que un costurero del lugar refundió la tela de ambos en un sólo pendón, el que ha llegado a nosotros. Además, a partir de los años cincuenta, la instalación de tendidos eléctricos que cruzaban las calles en los pueblos, hizo impracticable la asistencia del pendón a las procesiones, bendiciones de los campos y otras celebraciones religiosas, con lo que muchos de éstos fueron olvidados en el fondo de las arcas de las iglesias y se perdieron definitivamente.

Hoy la tradición de los Pendones resurge con fuerza en las romerías, muchos pueblos se animan a recuperar estas insignias medievales y convertirlas de nuevo en su signo de identidad.

Tras una encuesta de la Diputación Provincial de León sobre el estado de los pendones y la correspondiente convocatoria de subvenciones para su restauración, en Velilla de la Reina se creó una Comisión para la restauración del Antiguo Pendón Parroquial de la localidad.

Dado el mal estado del Pendón, además de la subvención de Diputación y las aportaciones particulares de los vecinos de la localidad, se solicitó ayuda económica al Ayuntamiento de Cimanes del Tejar, a la Junta Vecinal de Velilla y a la Asociación Cultural "Toros y Guirrios" con todo ello se logró reunir la cantidad necesaria para afrontar la restauración.

Dicha obra, orientada por el investigador y escritor sobre los pendones Alejandro Valderas Alonso, se llevó a cabo en el convento de las Madres Carbajalas de León. La confección de los correajes corrió a cargo del artesano del cuero Florencio Martínez de Carrizo de la Ribera.

El restaurado pendón de Velilla fue bendecido en concelebración de todos los párrocos y frailes locales durante una misa de campaña que tuvo lugar en el parque del Atrio de la localidad, el día 11de agosto de 1996.

 





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